martes, 17 de enero de 2012

MANUEL FRAGA IRIBARNE Y MONTEJURRA 1976



Finalmente eludió sus responsabilidades Don Manuel Fraga para los amigos de la derecha conservadora y liberal. Precursor del Liberalismo Conservador hacían de él un Canovas del Castillo, quizá un O´Donell y un General Narvaez, propios de la restauración Borbónica decimonónica. Enemigo público del Carlismo, Don Manuel Fraga Iribarne, como ministro del interior en el año 1976, promovió los enfrentamientos ocurridos en Navarra, Estella, en la explanada de Irache. Los Reyes Legítimos de las Españas, Don Carlos Hugo de Borbón y Doña Irene de Holanda estaban presentes, junto con todos los carlistas que un año más decidieron subir al monte y al Monasterio a pedir las Libertades Concretas que habían sido secuestradas por la Dictadura de Fracisco Franco, y cuyo lacayo y ministro tardío había sido Don Manuel Fraga Iribarne, tan querido por los suyos, precursor del Partido Popular, y quizás adivinador de los casos de corrupción que asolan a tal partido, previendo en el señor Fraga casos como el "CASO MATESA", "CASO PALOMARES", "SUCESOS DE VITORIA" y "SUCESOS DE MONTEJURRA DE 1976". Fraga Iribarne, monárquico convencido de la rama usurpadora de los Borbones al Trono de las Españas, era símbolo de la derecha reaccionaria y autoritaria que salía a la palestra con el nombre de "Liberal". Eran las "cosas de Don Manuel". Ya entrado en edad, anciano, ¡que le vamos a reprochar a Don Manuel!.



Ha fallecido Don Manuel Fraga Iribarne. La Justicia Española, cosa de risa ya hemos visto que es lo que es, la viola todo el mundo. Pero se trata de la falsa justicia, de los que hicieron la trampa. Como diría Robespierre: "un tribunal revolucionario jamás ejecutaría a un revolucionario".



La "Justicia Española" jamás juzgaría a Fraga Iribarne por lo ocurrido en Montejurra 1976. Salió por peteneras, señalando que se trataba de un enfrentamiento entre carlistas, entre hermanos. Y aquello ya dio que hablar en la opinión pública española, para, tristemente, vincular el carlismo a la violencia más absoluta, y al recuerdo de que los carlistas simbolizaban la guerra civil que todo el mundo trataba de superar y olvidar.



La memoria historica de los desmemoriados, todos aquellos que hacen gala de tal memoria, siguen rubricando aplausos, adulaciones, y sonrisas eternas hacia Don Manuel Fraga Iribarne. ¡Que si hizo posible esto, que si hizo posible lo otro, que si gracias a él la derecha bla, bla, bla....!!



Don Manuel Fraga era un señor violento y autoritario, y no hay más nada que ver en su gestión política cuando fue Ministro del Interior. Orquestador, junto con otros, del hundimiento sociológico y moral del Partido Carlista, y del Carlismo en general, al fomentar lo que llamaron enfrentamiento entre hermanos. Es cierto que muchos tradicionalistas lamentaban la deriva socialista que no entendían del carlismo progresista que Don Carlos Hugo de Borbón había impreso con sus partidarios. Estos tampoco entendieron el substrato socialista existente en el seno del tradicionalismo político carlista. Pero esa división política la aprovecharon los servicios secretos del tardofranquismo, siendo presidente del Gobierno Arias Navarro, contrataron mercenarios y a pistoleros ultraderechistas algunos argentinos, franceses e italianos, y los hicieron pasar como carlistas que acompañaban al hermano menor de Don Carlos Hugo de Borbón, Sixto Enrique. Don Sixto Enrique se dejó manipular, y finalmente los servicios secretos españoles, los políticos liberales conservadores obtuvieron el objetivo que pretendían lograr: el hundimiento del Carlismo, ya que el objetivo de la casta política burguesa capitalista era la de aupar el trono del usurpador Juan Carlos, heredero de Isabel "II" para mantener la estructura de "Monarquía Burguesa Capitalista", impidiendo la entronización del proyecto político legitimista de los carlistas que significaba la Monarquía Socialista Autogestionaria que encabezaba Don Carlos Hugo de Borbón. El Partido Carlista y el Rey de las Españas, querían una sociedad socialista y comunitaria que compartieran los valores cristianos vinculados al mundo del trabajo, y señalaban la necesidad de vertebrar las Españas vinculando a los ciudadanos de cada uno de los territorios históricos con la Corona, sin embargo resultó que al final se impuso el proyecto de monarquía capitalista donde se imprime una sociedad egoísta, superficial, materialista y hedonista, la cual individualista queda dividida y a merced de los intereses del capitalismo neoliberal burgués globalizante. Así que nada podemos agradecerle, ni recordarle de buen grado, más bien todo lo contrario. Mas bien, seguiremos diciendo que debía haber sido juzgado como persona pública y política responsable de los Casos de Violencia, Asesinato y Corrupción existentes por aquellos fatídicos años.

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