jueves, 15 de septiembre de 2011

RUBALCABA Y RAJOY PELEAN POR LIDERAR LOS RECORTES SOCIALES:¡¡¡FRENTE A LOS RECORTES UNIÓN SOCIAL!!!

EL PARTIDO CARLISTA EN LA FUNDACIÓN DE I.U. (1986)


Fotografía publicada en la portada del ABC el día 30 de abril de 1986 del acto de firma de constitución de IZQUIERDA UNIDA, bajo este titular: “SE UNIERON LAS FUERZAS A LA IZQUIERDA DEL PSOE”.


Los “padres fundadores” de izquierda a derecha:
Ignacio Gallego (Partido Comunista de los Pueblos de España, escisión del Partido Comunista), Juan Francisco Martín de Aguilera (entonces fuera del Partido Carlista desde su expulsión por José Mª Zavala, participó en la firma como carlista en su calidad de fundador del “Círculo Cultural Valle-Inclán”), Enrique Curiel (entonces del Partido Comunista , en la actualidad del PSOE), tras él se vislumbra a Enrique Cordero de Ciria (en aquel tiempo Secretario General del Partido Carlista), Ramón Tamames( de la fantasmal Federación Progresista , creada por él mismo cuando dejó el Partido Comunista; pretendió federarse con el Partido Carlista, pero éste le expresó su más absoluto desprecio), Alonso Puerta, con gafas claras( en aquellas fechas del, actualmente desaparecido, PASOC Partido de Acción Socialista), Gerardo Iglesias( Secretario General del Partido Comunista, fundador y Coordinador General de Izquierda Unida, posteriormente defenestrado; vive de su pensión de silicótico y sigue siendo del Partido Comunista), y Nicolás Sartorius y Álvarez de las Asturias (entonces del Partido Comunista; monárquico “juanista” del grupito de Ansón “Círculo Verde” en sus años juveniles, tras pasar unos años en el Partido Comunista lo abandonó y ahora es comentarista radiofónico en las estribaciones del PSOE).
En 1986, tras numerosas reuniones entre los dirigentes de las organizaciones políticas y sociales que habían participado en la campaña del referéndum sobre la entrada de España en la OTAN, con la denominada “Mesa por el Referéndum” y posteriormente con la “Plataforma Cívica”, nació Izquierda Unida.






El Partido Liberal Progresista o lo que viene a ser el PSOE presenta como candidato a Rubalcaba, un animal político, que ya hemos visto todos desde hace muchos años lo que da de si. Rubalcaba se presenta como si estuviera en la oposición, liderando a sus seguidores como si su partido político, el PSOE no estuviera en el gobierno. ¿A quien quiere engañar el señor Rubalcaba?.






El PSOE es un partido y sus dirigentes, que traicionaron hace mucho tiempo la palabra socialismo, donde por otro lado iban otorgando carnets de quien es y no es socialista, de acuerdo a los planteamientos de la internacional socialista o lo que hoy serían los partidos socialistas existentes en cada uno de los países de la Unión Europea. A modo de cataplasma, el jefe de los socialistas en el Parlamento Europeo ha criticado los cambios y reformas que PP y PSOE estan llevando a cabo para transformar la Constituión de 1978 en una constitución mucho más neoliberal y derechista, con el objetivo de recortar los gastos sociales, privatizar los beneficios y socializar las pérdidas, eso si, sin devaluar la moneda, y admitiendo la libre circulación de capitales financieros.






Sin posibilidad de llamar a referendum, y en cualquier caso sería consultivo, nuestra "democracia" se presenta como modelo a seguir, ya que las decisiones la toma la mayoría parlamentaria, y no el pueblo a través de referendum.






Por otro lado tenemos al señor Rajoy lider del Partido Liberal Conservador, es decir del Partido Popular (PP), el partido de los defensores del libre mercado y la privatización, de lo que queda por privatizar, porque así es como solucionan ellos los problemas de la Hacienda Pública, obteniendo dinero para hoy y hambre para mañana. Su argumento es tan enfermizo que resulta contagioso, ya que el propio Esteban Gonzalez Pons aseguraba que el dinero "tiene que estar en manos de las familias y la pequeña empresa y no en manos del Estado y su burocracia", por eso afirma Esteban de la necesidad de no subir los impuestos, para que además no salga el capital del país. Pero Pons ignora que si no hay subida de impuestos, no es posible mantener las coberturas públicas y sociales.








Afirman alegremente que las políticas socialistas han fracasado. ¡Oiga usted señor Pons! Nunca hubo política socialista en el remedo del PSOE, porque es imposible llevarla a cabo en un contexto donde el libre mercado y el capitalismo campea por doquier. Es como si quisiéramos aplicar un remedio para una enfermedad incurable. Esa enfermedad hay que arrancarla de raiz, y el PSOE solo ha jugado a la socialdemocracia sin poner en dudas el funcionamiento del sistema capitalista.




La farsa entre Alfredo Perez Rubalcaba y José Luís Rodriguez Zapatero es aparecer como si ambos fuesen de distintos partidos, según Rubalcaba: "José Luís, yo no lo habría hecho así", cuando ambos en realidad son del partido en el gobierno. Como decía Javier Arenas: ¿Por qué no lo habéis hecho Alfredo?.




Mientras ocurre todo esto, la sociedad española se postra todavía más a los criterios "democráticos" y designios del capitalismo mercantil y financiero. Pues la Burguesía y Oligarquía Capitalista ha logrado convertir lo que había sido desde el principio una crisis del sistema capitalista, una crisis del sector privado financiero, en una crisis del sector público, porque si ustedes mal no recuerdan, fueron las grandes empresas privadas y el sector de la banca privada quienes pidieron ayuda al Estado, a los gobiernos para que pudiese sobrevivir el sector privado. La carambola de todo esto, es que la "sagacidad" y desvergüenza del sector privado ha señalado a todo lo público como una auténtica carga del Estado, poniendo en duda y en serio peligro los avances de las coberturas sociales y públicas del llamado Estado del Bienestar.




El panorama electoral se presenta bien dificil y complicado para los defensores de lo público. Las izquierdas se presentan tan divididas como siempre, y si han activado su discurso ha sido gracias al movimiento 15-M. El viejo Partido Carlista tenía en su haber historicamente la defensa de la institución de la Corona Legitimista en la persona del Rey Legítimo, encarnación de la institución de la Monarquía Histórica Española, una institución reresentante del pacto entre los distintos pueblos de las Españas y los distintos Estados que la componían; una institución que representaba la defensa de "lo público", del "Bien Público". La historia de la monarquía española en referencia a su pasado federalista y socialista está plagados de enfrentamientos entre la oligarquía aristocrática por un lado que trataba de afincarse y adueñarse de lo público mediante la violación de los derechos de las aldeas, adueñándose de las tierras comunales de los municipios, reforzando su control sobre el gobierno municipal atendiendo a la privatización. Así pues, la historia de la institución monárquica, aun antes que la oligarquía financiera la usurpara y la comprara, era una institución que a su manera había demostrado ser el reflejo y perfil de ese gran ente público a que está predestinada. La monarquía carlista es la heredera de aquella, y expresa el tradicionalismo de la misma mediante la defensa de "lo público" frente a "lo privado". Hoy el PSOE y el PP significan la defensa de los recortes y las privatizaciones, son la ayuda y el amparo de la oligarquía y la burguesía capitalista, son el soporte de la globalización neoliberal capitalista, porque en lugar de controlar los mercados, fiscalizar las grandes fortunas, "sujetar a los ricos en interés de todos", por cierto gran misión histórica de la monarquía; se han convertido con la connivencia de la actual monarquía, la de Juan Carlos en todo lo contrario. Porque la actual monarquía es el símbolo del poder burgués capitalista, es la cabeza visible de los "amigos del mercado y la globalización", representantes de una sociedad "dinámica y competitiva" que oprime a la masa social y promueve la privatización de lo que queda de "lo público": sanidad, educación...




La monarquía carlista puede ser una institución que encabece el descontento popular de la indignación y el compromiso por lo que está ocurriendo. Como antaño, tanto en el siglo XIX, como anteriormente.




El auténtico compromiso de la izquierda para estas elecciones debía ser la defensa de "lo público" frente a la creciente privatización que representan los dos grandes partidos PP-PSOE. Como ejemplo de lo que debería ser una gran alianza de las fuerzas políticas defensoras de "lo público", en su día se dio mediante la formación de Izquierda Unida:








Izquierda Unida (IU) fue fundada al calor de las movilizaciones para exigir la salida de España de la OTAN en 1986, cuando la Plataforma Cívica por la salida de España de la OTAN, presidida por el escritor Antonio Gala, consiguió aglutinar a casi todas las organizaciones de izquierdas del estado excepto el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Muchas de esas organizaciones se integraron después en la llamada coalición Plataforma de la Izquierda Unida. Se celebró un referéndum el 12 de marzo de 1986, cuyo resultado fue a favor de la permanencia en la OTAN, pero hubo casi siete millones de votos en contra.
La primera reunión (en el despacho de la abogada Cristina Almeida) tuvo lugar el 27 de abril de 1986 y contó con la participación del Partido Comunista de España (PCE), el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), el Partido de Acción Socialista (PASOC), Izquierda Republicana (IR), Federación Progresista (FP), el Partido Humanista y el Partido Carlista. A estos partidos se les unirían, para fundar Izquierda Unida, el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y el Colectivo de Unidad de los Trabajadores - Bloque Andaluz de Izquierdas (CUT-BAI), así como independientes. Se constituyó una Comisión Política para regirla presidida por Gerardo Iglesias, secretario general del PCE (partido que constituía el 80% de la coalición).
En junio de 1986, IU participó por primera vez en unas elecciones generales obteniendo 7 escaños (3 más que el PCE en las anteriores generales) con un 4,6% de los votos. En las municipales de 1987 sus resultados mejoraron, obteniendo el 7,18% de los votos. Ese mismo año, el Partido Humanista era expulsado de IU, entre otras razones, por sus conexiones con la secta argentina llamada La Comunidad.[3] También abandonan la coalición la Federación Progresista, que se disolvió un año después en 1988, y el Partido Carlista, por decisión de su recién elegido Secretario General Federal, Juan Francisco Martín de Aguilera.








La idea básica de todo esto no es ni más ni menos que la defensa de aquello que todas las demás fuerzas políticas han renunciado a defender, o bien por los designios del mercado neoliberal capitalista o bien por mandato imperativo de una Unión Europea que a estas alturas muchos críticos ponen ya en duda.




La izquierda como la derecha han jugado a enfrentar a la gente, a la sociedad, mientras tanto, la burguesía financiera y capitalista lo privatizaba todo, dejando libre albedrío al capital financiero. Especialmente es muy significativa la manía persecutoría que tiene prácticamente toda la izquierda progresista por los sentimientos y valores cristianos de la sociedad española representada por la Iglesia Católica, ya que en lugar de enjuiciar y señalar como mal, como opio del pueblo el capital; en lugar de pregonar muerte al mal, muerte al capital, siguen teniendo grandes y fuertes prejuicios contra nosotros los Cristianos, y esto es algo que debían superar ya a estas alturas y demostrar realmente que son tan plurales como dicen.


Por ello la izquierda debía aparecer estrictamente como defensora de "lo público" frente a la privatización, dejando al margen que las personas puedan ser cristianas o no, puedan ser monárquicas o no, puedan ser lo que quieran ser.., es la defensa de "lo público" lo que está en juego y quienes nos lo estan poniendo dificil son las grandes fortunas capitalistas, y el sistema que ellos quieren que sigamos soportando. Esta es la realidad. Izquierda Unida debía reflexionar no como partido político sino como confederación de partidos políticos que se unen para la defensa de "lo público".