lunes, 2 de mayo de 2011

¡NO TODO LO QUE NOS VENDEN COMO PROGRESO LO ES REALMENTE!

El filósofo alemán Walter Benjamin vio en esta obra de Paul Klee, "Angelus Novus", al ángel ahuyentando a "esa tempestad a la que llamamos progreso". Y es que no todo lo que aparentemente se ve como progreso lo es realmente. Los Carlistas ya denunciaron el "progreso" desamortizador o privatizador, el "progreso" del abandono forzado del campo por parte del campesinado a la ciudad, el "progreso" de las condiciones de hacinamiento e insalubridad de los trabajadores en los hogares y en las fábricas industriales decimonónicas, el "progreso" del centralismo absorvente, el "progreso" de la mercantilización de la vida, el "progreso" del ateismo social. Ahora el neoliberalismo capitalista pregona la "libertad del zorro en el gallinero" y esto hay que pararlo.





La primera misión de la realeza y concretamente del monarca reinante o no, es la de velar por el sostenimiento de la Rex-Publica, del Bien Público, frente a los feudalismos privatizadores de las grandes compañías y empresas privadas, frente a los banqueros, los financieros, los grandes comerciantes, frente a los monopolizadores de la vida económica del país, que esgrimen teorías neoliberales contra el estado del bienestar con el objeto de adueñarse del patrimonio de todos los ciudadanos.




Asistimos a la boda de Guillermo Winsor (Sajonia Coburgo Gotha). Todos quedan atónitos y entusiasmados ante la nueva boda real. La monarquía no puede ser únicamente la institución que da cobertura a los medios de la prensa rosa, ni tampoco la que enriquece a diseñadores de moda y joyeros. Para los carlistas la monarquía que se ciñe a los nuevos tiempos no es aquella en la que sus herederos contraen matrimonio desigual o morganático, para aparecer como gentes progresistas, ciudadanos normales de la nueva moda conforme al liberalismo en las costumbres diarias. Una monarquía que no tiene contenido, que vulnera y escupe sobre su tradición es una monarquía muerta, por muy progresista que sea su apariencia, quedará con el tiempo transformada en una república burguesa y capitalista.




Las gentes pudientes, como las llama Stephan Hesse en su libro INDIGNAOS!!. Esas gentes, plutocratas burgueses, son los que tienen secuestrados los medios de comunicación e información, quienes están presentes en las instituciones políticas y económicas. Ellos son en definitiva quienes favorecen el proceso de privatizaciones y recortes sociales. Y las cortinas de humo para que olvidemos bajo nuestro desconcierto la realidad de la vida actual que nos está tocando vivir con las bodas reales, los toros, el futbol y las drogas.




La monarquía que no está al servicio del pueblo, de la Rex-Publica, del Bien Público, acaba por desaparecer, termina por perder los apoyos sociales, aunque siga teniendo los apoyos "incondicionales" de la prensa rosa, las revistas del corazón y el aplauso mediático pasajero del griterío "popular", que por cierto fue el mismo "griterío" que expulsó a Alfonso el XIII, y que proclamó la república. Porque, ¿Qué hace esta monarquía neoliberal capitalista por los ciudadanos? Nada. ¿De que forma los protege? De ninguna de las maneras, porque únicamente de cobertura a la plutocracia burguesa y al sistema capitalista nacional e internacional.




Mucha gente se pregunta con la que está cayendo, sobre el coste de la Boda Inglesa, como también nos podemos preguntar sobre los costes económicos de las "celebraciones futbolísticas", o de los partidos de futbol y así con todo para ser verdaderamente coherentes. Los Ingleses pusieron encima de la mesa el coste de la visita Papal como queja, pero obvian la boda inglesa como algo suyo, propio, quizá patriótico; verdadera incoherencia farisea!.




Hace tiempo, que la institución monárquica en Europa y en las Españas ya perdió los apoyos sociales que la sostenían moralmente y eticamente, porque la monarquía se convirtió tras las revoluciones liberales burguesas en instituciones favorecedoras del establecimiento y desarrollo del sistema capitalista y por tanto en complices de la mercantilización de la vida con todas sus consecuencias.




No hay más que ver la via económica neoliberal capitalista que se está siguiendo en toda Europa para hacer frente a la Crisis Neoliberal Capitalista: recortes sociales, pensionazos, desregulación financiera y económica, privatizaciones a mansalva, con el objetivo de favorecer la desprotección social bajo el paraguas y paradigma de la desamortización liberal que nació en el XIX en España y ha quedado demostrada en la actualidad.




Stephan Hessel nos habla de las reivinicaciones de la resistecia francesa contra los nazis. Él, como miembro de la resistencia, reivindicó la defensa de los Derechos Humanos, sus demandas de coberturas sociales, de seguridad social para todos los ciudadanos, de nacionalización de las empresas y bancos privados para ponerlos al servicio de todos los ciudadanos. Así plantea la futura república. Se extraña que con los limitados recursos existentes en su día, la República Francesa haya sido capaz de solucionar y tomar estas medidas políticas, sociales y económicas en su día, y al mismo tiempo acusa a los gobiernos actuales de complicidad con los objetivos de las "gentes pudientes", es decir la plutocracia burguesa capitalista y neoliberal. Porque con los recursos actuales, mucho mayores que los de antaño no se están solucionando los problemas sociales y económicos, y se está atendiendo a la continua "desamortización", es decir a la privatización de los recursos, ayundando por parte del Estado a toda la Banca, y olvidando a los ciudadanos. Y es que como afirma Hessel, "el poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general".




Miguel Delibes ya nos decía, que no todo lo que denominamos progreso lo es realmente; criticando de esta forma la industrialización del sistema capitalista por perversa y contaminante con la naturaleza y el medio ambiente, tomando así consciencia en la militancia ecológica y conservacionista de la naturaleza.




Ahora curiosamente quienes fueron progresistas y socialistas analizan la realidad, mirando con lupa la palabra progreso para afirmar al igual que Delibes, que no todo lo que entendemos por progreso lo es realmente. Y es que el proceso privatizador o desamortizador, los pensionazos, el despido barato y libre, la flexilibilidad laboral, la libre circulación de capitales financieros, toda política neoliberal, se nos está vendiendo como progreso, como algo inevitable.




La Monarquía Carlista, que es la Legitimista no consentirá que la institución de la Corona sea garante de los feudalismos privatizadores que campan como el cancer económico vulnerando con ello a toda la sociedad. No consentirá los neoliberalismos que marginan a la sociedad, que desprotege a los ciudadanos. Será una monarquía intervencionista, que basa sus actuaciones en el principio de subsidiaridad, y que sujetará a los ricos en interés de la Rex-Pública, en interés del Bien Público, en interés de todos los habitantes que vivimos en las Españas

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