miércoles, 4 de mayo de 2011

BILDU; ¿ESTADO DE DERECHO O ESTADO DE DERECHAS?

Joan Ridao de Esquerra Republicana de Catalunya, frente al Congreso de los Diputados, en un intento por legitimar a los miembros de EA y Bildu como fuerzas democráticas "limpias de terroristas"




La problemática actual sobre la legalización de las listas de los partidos políticos independentistas o nacionalistas ante las elecciones del País Vasco pone de manifiesto el tema de su vinculación o no con ETA. Esto ha propiciado a través del Ministerio del Interior y de los intereses políticos de los grandes partidos la aniquilación de parte de las formaciones políticas vascas. El PP y el PSOE, que son el Partido Liberal Conservador y el Partido Liberal Progresista, respectivamente buscan como todos los partidos políticos que están en las instituciones, convertirse, algunos ya lo son en entes orgánicos del propio Estado. Ello lo consiguen a través de las Subvenciones con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Y el tema es el siguiente: ganar escaños, asientos en alcaldías y diputaciones ... significa proveerse de cuantiosas sumas en centenares de miles de euros. Esta es la tragedia que se da en nuestro país, lo que se denomina el negocio de la política. ¿Cuantos partidos políticos aparecen y desaparecen con el objetivo de sus miembros y representantes por obtener las sumas dinerarias y lograr tener representación en las instituciones políticas del país? Se busca la representación institucional principalmente por las subvenciones gubernamentales a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, que lograrán adquirir aquellos grupos políticos que alcancen representación institucional. Así comienza la mercantilización y el negocio de la política y es por ello que mucha gente está hasta las narices.





¿Realmente habrían puesto tantos impedimientos PP y PSOE, el Tribunal Supremo a las candidaturas de EA y Bildu, Herry Batasuna, o Acción Nacionalista Vasca si de su futura y posible representación institucional no se tradujese en la obtención de subvenciones? Es precisamente el dinero lo que todo este entramado de mentiras y patrañas tratan de guardar a buen recaudo, y más si ese dinero va a ir destinado a las acciones terroristas de la ETA.



Llama la atención como el PSOE y el PP y sus representantes políticos gubernamentales, en su día, y tras el descubrimiento de las acciones terroristas de los GAL (grupos terroristas gubernamentales), que por parte del PSOE de Felipe Gonzalez (Señor X), trataban de ignorar o simplemente proteger y que no saliera a la luz toda aquella "lucha armada" ilegal y terrorista que tratan de acallar e ignorar. Y aunque muchos en el PP por sacar rédito electoral contra el PSOE declararan la "guerra ilegal de los GAL" como "terrorismo de estado", no tuvieron reparo por afirmar, como han afirmado en numerosas ocasiones periodistas afines al Partido Popular, que aquellas acciones de comandos de los GAL: ¡Es que no salieron bien! ¡Es que tenían que haber aprendido del gobierno Francés con la OAS.



Ahora dicen que el gobierno de los EEUU a través de su particular terrorismo de Estado se ha cargado al terrorista Osama Bin Laden. Resulta realmente curiosa las congratulaciones y felicitaciones de los políticos y representantes de los países de la Unión Europea junto con España. Cuando lo tenían que haber atrapado vivo y ponerlo a disposición de la Justicia Internacional y más cuando dicho terrorista es el autor principal del Islamismo radical con fines terroristas, y cuando perfectamente se le podrían haber imputado cargos por la Masacre del 11 M. Sin embargo el gobierno Español del PSOE, con la complicidad del PP, en lugar de protestar por semejante acción de terrorismo de Estado propiciada por los EEUU a la hora de matar a Osama Bin Laden, se ponen a la altura de los terroristas y deciden congratularse y felicitarse por haber eliminado fisicamente a dicho terrorista. Sin embargo, hipocritamente en cuanto a los GAL y al terrorismo de Estado propiciado por los gobiernos turnistas españoles, ponen reparos y se escandalizarían algunos si obrasen de la misma manera. Es como si el gobierno español decidiera eliminar fisicamente a Troitiño, o a Otegui, o simplemente como el gobierno español realizó con los GAL matando por ejemplo a Lasa y Zabala. ¿Recuerdan?


La doblez, la hipocresía, la incoherencia de todo este asunto pone en evidencia que quienes han realizado actos terroristas de acuerdo con la estructura del poder del Estado Español, como se demostró con los GAL, salen ganado, y partidos como el PSOE que realizaron y llevaron a cabo la "guerra sucia" con todos los encubrimientos del mundo y a cargo de los presupuestos generales del estado por la subpartida de los fondos reservados, a parte de regalos, se ordenaron determinadas muertes, de igual forma que el presidente Bush y Barak Obama han hecho ordenando la muerte del terrorista Bin Laden. Amparan acciones terroristas bajo cobertura de legalidad democrática y encima sus fuerzas políticas pueden presentarse en las elecciones, sin embargo otras formaciones políticas que también legitiman cuando les conviene la "guerra terrorista" de la ETA quedan en la marginalidad absoluta, sin representación electoral. Si terroristas son unos, terroristas son otros y por tanto ciertas formaciones políticas debían ser examinadas también por el constitucional por el tema de los GAL, para averiguar si hay listas limpias o no. ¿Recuerdan lo de RUGALCABA?



Pero como esto es el colmo de la estupidez, y se hace sin pensar en los afectados y ni en las víctimas de los terroristas, ya sean los unos, ya sean los otros, el caso es que con la excusa de las "limpiezas de las listas electorales"; ¡antiguamente eran de otro tipo esas limpiezas!, el PP y el PSOE tienen via libre en el País Vasco para ganar nuevamente las elecciones y al PNV por mucho que a estas alturas del partido se haya puesto gallito con Urkullu a la cabeza, realmente es puro teatro, porque espera tener el rédito electoral como fruta madura, ya que el objetivo de las fuerzas políticas bipartidistas (PP-PSOE) es precisamente que el Nacionalismo Vasco del PNV aglutine el voto de la izquierda radical vasca, de la misma manera que el PP en la práctica aglutuna el voto de toda la extrema derecha, que por cierto hasta hace cuatro días formaban los comandos y grupos terroristas armados de Batallón Vasco Español.

18 comentarios:

Víctor Javier dijo...

Los carlistas estamos radicalmente en contra de ETA, defendemos la pena de muerte para los terroristas y el combate cultural y político contra todo separatismo o nacionalismo antiespañol. Como señalaba el Código Penal de Don Carlos VII ART. 135. "La tentativa para destruir la independencia o integridad del Estado será castigada con la pena de muerte".

M. Fernández dijo...

Los carlistas no estamos a favor de la pena de muerte, estamos en contra de la pena de muerte como lo estamos del aborto.
Aquellos eran otros tiempos, los que usted señala, y creo que a estas alturas hemos aprendido a rechazar totalmente la violencia y la muerte. Como carlista, deberá saber que el Constitucionalismo Liberal Español copió el jacobinismo centralista de la revolución francesa y lo aplicó en España como símbolo centralista de la nación española. Lo triste de todo esto es precisamente y como puedo observar, es que todavía existan tradicionalistas que se hayan creído toda esa patraña del jacobinismo centralista de la revolución francesa, aceptando incluso el modelo.
Los antiguos Reinos Señoríos y Principados de las Españas eran país de estados. No había unicamente un sólo estado, sino varios y diversos estados, ya que se trataban de estados territoriales, gremiales y de cuerpos intermedios. Así pues su noción de estado para el carlismo debería reconsiderala.
Al independentismo, no se le combate con la fuerza de las armas, pues ello crea mártires y falsos heroes, y a la historia me remito. Al independentismo se le combate con la cultura y con la historia razonando que las Españas siempre fueron entes territoriales confederados en la Monarquía Hispánica. En tiempos de Carlos I o Felipe II Madrid no obligaba a los Vascos a hablar Castellano, ni a legislar en Castellano. Los Vascos siempre conservaron sus fueros o Constituciones Históricas Consuetudinarias. Las Españas no se rompen ni se desquebrajarán porque existe el Carlismo y la Monarquía Hispánica que represente hoy S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas.
En cuanto a ETA y a cualquier clase de terrorismo, venga de donde venga, sea de lo que sea, por supuesto que hay que estar radicalmente en contra de dichas acciones criminales y de quienes las práctican, lo que no puede servir de excusa para ponernos los carlistas al mismo nivel que los asesinos, como si fuesemos terroristas.

M. Fernández dijo...

Fe de Erratas:
Donde dice desquebrajarán quise poner resquebrajarán.

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Añadir simplemente que no puede usted venir aquí a mi blog a defender la pena de muerte con un artículo del Codigo Penal de Don Carlos VII de tiempos de guerra, cuestión implícita existente en cualquier constitución y código penal decimonónico pero que no se sostiene en pro de los Derechos Humanos. Y los Carlistas defendemos los Derechos Fundamentales que conservan la integridad y dignidad de los Seres Humanos. Por tanto decir lo que usted ha dicho en pleno siglo XXI es manifestar que usted está a favor de apretar el gatillo, pero que otros lo hagan por usted, lo cual también es innoble y antihumano.

Víctor Javier dijo...

Me gustaría saber donde hemos dicho los carlistas que renunciamos a la pena de muerte, la cual aplicamos con Justicia cuando tuvimos poder efectivo y fue sancionada por las leyes que los Reyes carlistas establecieron. Si Vd. se dice carlista, ¿por qué está en contra de lo que estableció el Código de Don Carlos VII?

Ese argumento de que "eran otros tiempos" es intrínsecamente liberal. ¡Fíjese que es el mismo que usan los liberales para atacar a las Españas Forales que Vd. describe (aunque desde luego no del todo bien)! Claro, para los liberales los Fueros estaban bien históricamente, cumplieron su papel, pero el dogma liberal del cambio histórico nos exige hoy en día Estado centralistas que respeten los "derechos humanos" (copia de los impíos derechos del hombre de la revolución francesa) y no tengamos ni Fueros ni pena de muerte contra los psicópatas criminales que odian a España (particularmente a la España tradicional y foral).

M. Fernández dijo...

También los liberales en sus códigos penales contemplaban la pena de muerte. La pena de muerte no es consustancial al tradicionalismo carlista, si es lo que usted pretende advertir, oiga no!!. El tradicionalismo carlista es una cosa y la pena de muerte es otra muy distinta. No puede usted pretender hacer de la pena de muerte un postulado o principio carlista, olvidando con ello que los liberales e incluso los revolucionarios de todas las revoluciones liberales también fueron partidarios de la pena de muerte a sus enemigos. Así, como no tiene sentido lo que usted pretende afirmar, la negación a la pena de muerte es por coherencia con el propio ser humano, y usted es incoherente porque seguramente será contrario al aborto y al mismo tiempo es favorable a la pena de muerte y Dios mediante Jesucristo nos recuerda: ¡¡¡¡No Matarás!!! ¿¿Es usted Cristiano, oiga??

M. Fernández dijo...

Ningún ser humano tiene autoridad suficiente para quitarle la vida a otro ser humano. Sólo Dios te puede quitar la vida.
Los Carlistas defendemos los Derechos Fundamentales que están basados en la doctrina Cristiana y pueden perfectamente adecuarse a la Defensa de los Derechos Humanos. Dios nos dijo a través de Jesucristo: ¡¡¡No matarás!!!
Esto tiene que quedar muy claro!!!

Víctor Javier dijo...

Algunos códigos decimonónicos incorporaron la pena de muerte a algunos delitos comunes para intentar atraerse a las gentes de bien. También algunas constituciones eran confesionalmente católicas, e incluso prohibían el ejercicio de otros cultos. Sin embargo los carlistas siguieron luchando contra ellas en nombres de la Religión Católica. Pero en cualquier caso los teóricos del liberalismo eran furibundos enemigos de la pena de muerte (Rosseau, Montesquieau, Argüelles, Llorente, Lista, Moratín, etc.). El principal jurista liberal que fue Bentham opuso el utilitarismo a la pena de muerte. Los liberales eran partidarios del exterminio masivo de sus oponentes (un aspecto más de la hipocresía de esa pecaminosa ideología), pero no de la pena de muerte a los delitos comunes. De hecho el Código Penal de Carlos VII se refiere al intento de acabar con la integridad de la Patria por parte de civiles, porque los militares se rigen por su propio Fuero. De ahí que la pena que se aplicaría seria el garrote vil y no el fusilamiento.

Y claro que soy cristiano, católico para más señas, y no hago una libre interpretación de los Mandamientos al estilo protestante. Entiendo el NO MATARÁS a la luz de lo que establece la doctrina de la Iglesia, que hasta su último Catecismo y en la Encíclica sobre la vida del Beeato Juan Pablo II Evangelium Vitae establece que la pena de muerte puede ser en determinados momentos justa y lícita. Por cierto el NO MATARÁS no lo dijo Dios a través de Jesucristo, sino a través de Moisés. Si hasta en eso su argumentación hace aguas... Cuidado con esa libre interpretación del Antiguo Testamento, pues en el mismo se ordena la pena de muerte para varios actos: asesinato (Éxodo 21:12), secuestro (Éxodo 21:16); bestialidad (Éxodo 22:19); adulterio (Levítico 20:10); homosexualidad (Levítico 20:13); ser un falso profeta (Deuteronomio 13:5); prostitución y violación (Deuteronomio 22:4), etc. Un católico no debe interpretar libremente las Sagradas Escrituras, sino atenerse a lo que diga la Iglesia, favorable en determinadas casos a la pena de muerte, y como tal aplicada por la propia Iglesia cuando tuvo poder termporal.

Todo ello no debe llevar a concluir que la existencia de la pena suponga una aplicación arbitraria de la misma. Por el carácter excepcional de la misma sólo se aplica a crímenes excepcionales. Y no ha habido peores crímenes en España en los últimos treinta años que los de unos terroristas que jamás se han arrepentido lo más mínimo ni han procurado reparar el inmenso daño causado con su odio y vileza.

M. Fernández dijo...

Uno de los Derechos Fundamentales que defendemos los carlistas es el Derecho a la Vida. Por lo que veo, usted lo ha olvidado. No hay que basarse en los utilitaristas ni en los liberales para estar contra la pena de muerte. Yo me baso en la Doctrina Cristiana para rechazar la pena de muerte.

M. Fernández dijo...

Dios dijo No Matarás a través de Jesucristo con la frase de "Amaos los unos a los otros como yo os he amado". Así que fíjate si de ahí no se desprende un profundo rechazo a la pena de muerte, usted no lo quiere ver, y no se me caen los argumentos. Sabía perfectamente que los diez mandamientos de la Ley de Dios se los legó Dios a Moises, pero usted trata aquí de legitimar la pena de muerte a través de la Religión y eso no lo acepto ni se lo voy a consentir, porque defender la pena de muerte es estar a favor de eliminar al que no piensa como usted porque en última instancia así funcionaría su reglamento y por eso la defiende con tanta insistencia, y lo más ruin es hacerlo amparandose en la religión para que les sirva a los ateos como excusa y argumento para negar la religión porque según usted la religión Cristiana Católica defiende la pena de muerte y yo le digo a usted que no, que por ahí no, porque esas no fueron las enseñanzas ni la doctrina de Jesucristo, pero ya veo que usted tiene argumentos suficientes para legitimar la pena de muerte. Lo más ruin es que lo haga tras la Religión Cristiana Católica y el Carlismo, y eso para todas aquellas personas que lean y tengan interés sobre lo que defiende hoy el carlismo, que tengan claro que el carlismo no defiende el sectarismo y la sinrazón de la pena de muerte. Lo siento, pero no!!!!
Aplicar la pena de muerte es ponerse al mismo nivel de todos aquellos a quienes según usted y sus argumentos se les aplicaría la misma. Y le digo: no somos bestias Victor Javier, y no nos convertiremos en terroristas si es lo que usted pretende legitimando así la pena de muerte.

Víctor Javier dijo...

Desisto de hacerle comprender nada, es Vd. sectario y obcecado. Me he referido a la doctrina católica sobre la pena de muerte, señalando que la Iglesia Católica hasta su último documento magisterial hasta la fecha sobre el particular ha reconocido lo lñicito y justo de dicha pena en determinados casos. Eso como argumento doctrinales ad autoritatem. Si necesita de una argumentación empírica le recordaré una vez más que la Iglesia Católica cuando ha gozado de poder temporal ha aplicado ella misma la pena de muerte, así como absolutamente todos los regímenes católicos, y particularmente también los carlistas. Ahí está lo establecido en Tolosa por el Código Penal de Don Carlos VII para los delitos cometidos por personas comunes, es decir no acogidas a Fuero religioso, noble o militar. Frente a estos hechos Vd. opone una libre interpretación de estilo protestante de las palabras de N.S. Jesucristo. ¿Como puede decir que del mandato evangélico de amarse los unos a los otros deriva algo tan simplón como oponerse a la pena de muerte? ¿Se piensa Vd. que cuando los católicos ejecutaban la pena de muerte lo hacian al estilo del odio de los mahometanos, los comunistas o con el sesgo racista con el que se aplica en EE.UU.? Si para Vd. la pena de muerte sólo representa esos ejemplos que le he puesto, que ciertamente son una auténtica degeneración de dicha pena, es que Vd. tiene un concepto totalmente errado de la misma y desconoce el itinerario histórico de la Cristiandad.

En España los abolicionistas de la pena de muerte han sido los mismos abolicionistas de la Religión, de los Fueros, de los derechos de los Reyes Legítimos, y en fin de todo el entramado de instituciones de la España tradicional. Entre las cuales estaba establecida la pena de muerte contra delitos especialmente graves de acuerdo a unas garantías jurídicas exquisitas. Que Vd. se atreva a comparar esa ejecutoria jurídicamente impecable con el terrorismo es infame. Esos abolicionistas a los que me he referido eran siempre los liberales, idea tomado luego con fuerza por socialistas y comunistas, que han dado lugar a las repuganntes teorías actuales sobre el delito, por las cuales el delincuente no es culpable sino la sociedad que lo rodea, por tanto la pena pierde su carácter expiatorio. Un carácter que es de sentido común y de orden natural, que cualquier biennacido entiende. Pero en cambio esa dictadura liberal socialista impuso que las gentes de bien quedarán indefensas ante el malhechor (algo normal, pues hampones, mafiosos y criminales eran al fin y al cabo el grueso de los militantes liberales, socialistas y comunistas). Las gentes de bien, la mayoría del pueblo español entiende con buen criterio que en casos determinados excepcionales hay que aplicar medidas excepcionales y pese al lavado de cerebro al que se intenta someter al pueblo la mayoría de este pueblo entiende que la única pena justa para delitos extremadamente graves (el terrorismo entre ellos) es la pena de muerte. Pero de ello los partidos no quieren hacer un referéndum, pese a que proclamen esa mentira de la soberanía popular. El Carlismo está en esa línea de sentido común y de derecho natural, y por eso NUNCA se opuso a la pena de muerte, la aplicó cuando tuvo poder y la sancionó en sus leyes.

Por último, dígale Vd. a las familias de las víctimas del terrorismo o de tantos crímenes horrendos como han salpicado toda España que son bestias o se convierten en terroristas por desear que los que mataron a sus seres queridos no salgan de la cárcel a los cuatro días sin arrepentirse de nada y sin haber reparado lo más mínimo el daño causado. Póngase en su lugar y se dará cuenta de que el único bestia es Vd.

M. Fernández dijo...

No puede usted venir a mi blog a insultarme de ese modo. He visto la defensa que hace de la pena de muerte. Personalmente soy completamente contrario a la misma como habrá podido comprobar. Usted cita el artículo del código penal de Don Carlos VII. También sabe que el Carlismo de la época de Don Carlos VII no era el mismo que defendían los primeros carlistas de la primera guerra, aunque seguramente para usted se trate exactamente del mismo. El Carlismo, oiga, evoluciona. Evolucionar significa que dentro y conforme a la tradición, los carlistas de hoy somos distintos a los de ayer. ¡Como lo veo tan seguro de sus argumentos, y tan convencido! Ábra usted un foro, o un blog defendiendo la pena de muerte, propóngalo, incluso escriba a S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, para a ver si atiende a su tan obsesionada petición de introducir la pena de muerte en un futuro código penal carlista. A estas alturas en el Partido Carlista nadie defiende la pena de muerte para nadie, y en la CTC, tampoco lo creo, oiga, ni siquiera sus representantes directivos. Me acusa de protestante, pero mire, no lo soy, lo que pasa que reflexiono y pienso. Me acusa de sectario, pero le afirmo que la insmensa mayoría de los españoles son contrarios a la pena de muerte. Otra cosa es que usted me diga que hay que poner énfasis en el cumplimiento íntegro de las penas, incluso introduciendo la cadena perpetua y una auténtica reinserción social, pero lo de la pena de muerte, pues mire no, y no creo que S.M. Don Carlos Javier ni ninguno de los Reyes Carlistas que tengamos piensen en restablecer la pena de muerte, ni la inquisición, por mucho que usted sea partidario.
Ya le digo, que está bien informado de la aplicación de la pena de muerte en los estados Católicos a lo largo de la historia y con el patrocinio de la Iglesia y la Corona. Precisamente en la aplicación de aquella justicia se cometieron desafueros e injusticias que no podemos permitirnos el lujo de volver a cometer. A los jóvenes y a la mayoría de todos los habitantes que viven en las Españas nos probocaría rechazo la incoherencia con que las autoridades, ya fuesen religiosas o políticas, pregonaran el Derecho a la Vida, cuando al mismo tiempo defendiesen la Pena de Muerte. Eso a estas alturas es pura contradición, y esa contradición, esa incoherencia crea rechazo. Es lo único que tengo que decir.

M. Fernández dijo...

El Papa Pablo VI derogó el estatuto relativo a la pena capital de los "derechos fundamentales" de la Ciudad del Vaticano en 1969, junto con otras adaptaciones, cuatro años antes de que finalizara el Concilio Vaticano Segundo, anunciando el cambio en Agosto de 1969 a través de la Gazette, la cual se publica en latín. http://es.wikipedia.org/wiki/Pena_capital_en_la_Ciudad_del_Vaticano

Víctor Javier dijo...

Acto totalmente inocuo el de Pablo VI, Papa que de tradicionalista no tuvo nada, sino que ha pasado a los anales de la Historia de la Iglesia como "liberal" por sus revolucionarios cambios. Queda a las claras donde se sitúa Vd., con los liberales.

Fue un acto inocuo, al igual que la renuncia que hizo de la Tiara pontificía. Lo fue porque aunque quiera un Papa no puede ir en contra de la Tradición (una Tradición de casi dos milenios hasta el inocuo acto) y lo fue además porque el Papado ya no gozaba de poder temporal. No se puede renunciar a algo que no se tiene, es un principio básico del sentido comúm y lamentablemente la Iglesia fue privada impiamente de su poder político temporal a fines del XIX con ocasión de la nefasta unificación italiana.

Así que pese a que un mundo dominado por el liberalismo le exigiese a la Iglesia ese acto simbólico que no tiene valor alguno la doctrina, lo enseñado, el negro sobre blanco no ha cambiado ni una coma. Ahí está lo señalado en el Catecismo y en la Evangelium Vitae. No use el nombre de Dios ni el de la Iglesia en vano para justificar sus planteamientos u obsesiones personales porque la doctrina no va a cambiar por mucho que se obceque. Y lo que es justo y lícita lo seguirá siendo hoy y siempre, pese al temporal triunfo del liberalismo en España y en el mundo.

M. Fernández dijo...

No dar un paso mas alante ni más atrás que el que de la Iglesia de Jesucristo. Algo así decía Don Carlos VII.

Víctor Javier dijo...

La Iglesia no ha cambaido su doctrina, no puede cambiarla. Algo no puede ser siempre blanco y mañana negro. Eso es la Tradición. No estamos hablando de temas discutibles o de orden menor, de minucias, sino de algo que ha sido aplicado siempre y de lo cual no se ha cambiado ni una coma.

Sobre la frase de marras, tan citada como casi siempre nulamente entendida, ha sido la excusa perfecta que han arguido todos los clericalistas que estaban dentro del Carlismo para desactivarlo políticamente y ponerlo, esta vez sí, al servicio de planteamientos clericaloides que tocaban a aspectos no esenciales, sino discutibles. Entendamos la frase de SMC Carlos VII de una vez y no la esgrimamos para manipulaciones que horrorizarian al más Augusto de nuestros Reyes. Esta frase es una respuesta salomónica a una pregunta farisaica. Se le preguntaba al Señor por las penas que impondría a los culpables de la nefasta desamortización, ruina de nuestro pueblo y nuestro campo. Al tratarse de unos bienes eclesiásticos la jurisdicción Real era subsidiaria del Fuero religioso. Por tanto era la Iglesia quien determinaría el castigo temporalque merecerían la panda de liberales que se enriquecieron a costa de la Iglesia y del pueblo. Ese es el contexto y el significado, y nunca jamás otro, de la frase de SMC Carlos VII. Después se ha usado como justificación de clericalismos que nada tenian que ver con el carlismo. O sea que más seriedad y más prudencia a la hora de usar determinadas frases para no caer en libres interpretaciones.

M. Fernández dijo...

Bien, pero hoy por hoy, ni S.S. El Papa Benedicto XVI, ni S.M.C. Don Carlos Javier II de las Españas, estan a favor de la pena de muerte. Ese es el tema, y no por estar en contra de la pena de muerte se es liberal, ni se es antitradicional.
Podremos estar de acuerdo en otras cuestiones pero en el caso de la defensa de la pena de muerte, ya ve usted que no. Matar a alguien, sea de forma justa o injusta implica la respuesta de la venganza. Ya tenemos suficiente con la que está cayendo para tener todavía más ira y venganza en este mundo. La pena de muerte no hace del mundo, un mundo más seguro y feliz, sino todo lo contrario, y así parecen hoy entenderlo tanto nuestro Beato y Santo Juan Pablo II, como S.S. el Papa Benedicto XVI.
Agradecerle en cualquier caso su participación en este blog.

M. Fernández dijo...

Acusarme de Liberal es como si yo le afirmara a usted que refleja perfectamente al moderantismo político conservador del siglo XIX. El Partido Moderado y posteriormente el Conservador defendieron la pena de muerte. Actualmente ya no la defienden sus herederos ideológicos, mayoritariamente representados por el Partido Popular, que es el actual Partido Liberal Conservador.
En cuanto al Carlismo, su Tradicionalismo defendió en su día la pena de muerte. Hoy ya no la defiende, porque la pena de muerte no es principio político en el carlismo,ya que ni la defienden ni S.S. El Papa Benedicto XVI, ni S.M. C. Don Carlos Javier II de Borbón, Rey de las Españas.

M. Fernández dijo...

La pena de muerte no soluciona los problemas, sino que los agrava, ya que levanta la ira y la venganza, provocando así más muerte, terror y desolación. No es pues la pena de muerte principio político alguno.Y hoy por hoy, y gracias a Dios todos los partidos políticos no tienen registrado en el apartado de justicia la pena de muerte, o por lo menos no lo airean como lo hace usted sobre el carlismo.
En cualquier caso darle las gracias por su participación en este blog, aunque en esta cuestión no estemos de acuerdo.