domingo, 13 de febrero de 2011

LAS REVOLUCIONES DE INVIERNO EN EL MUNDO ISLÁMICO


Concentraciones en el Cairo que han tenido lugar durante estos días de Enero y Febrero de 2011 contra el presidente-militar Hosni Mubarak, que el pueblo Egipcio ha logrado derribar, exigiendo mediante movilizaciones a que abandonara el poder


Estamos asistiendo durante estos días a una serie de movilizaciones populares que comenzaron en Tunez y se han ido extendiendo por los países musulmanes de norteáfrica y Oriente Medio.

El viernes día 11 de Febrero, y después de la presión de las movilizaciones y concentraciones populares, apareció en escena la renuncia a regañadientes de Mubarak, porque fue su segundo en el mando quien la dio a conocer.

Internet y el mundo de las comunicaciones ha tenido mucho que ver en las movilizaciones, debido a las redes sociales en las cuales la población se agrupa y comparte opiniones.

Espoleada por la crisis, el hambre y el paro, las movilizaciones están extendiéndose como la pólvora, y algunos empiezan a querer ver similitudes con la Revolución Francesa y otras movidas políticas del pasado occidental.


Los pueblos de los países musulmanes, lógicamente, exigen dignidad, pues con la complicidad de los países occidentales han venido sufriendo las dictaduras más descaradas de la historia, después de la desintegración del Imperio Otómano.

Francia, por ejemplo no ha visto con buenos ojos la revolución tunecina, país que controlaba con la dictadura que en este invierno de 2010-2011 los tunecinos han tumbado, pero es que de la misma manera los países anglosajones tampoco han visto con buenos ojos la rebelión egipcia. Principalmente por dos razones, Egipto forma parte de la zona de influencia del actual Imperio Británico-Estadounidense, y sobretodo por la repercusión que pudiera tener para el Estado de Israel. Los Israelíes quieren democracia interna en su país, pero exigen dictaduras para los países musulmanes lo cual les viene muy bien para respaldar la existencia de un estado, que no respeta a las minorías, que no cumple con los acuerdos internacionales de hacer de Jerusalem una ciudad internacional libre de paso a todas las confesiones religiosas, en especial Cristiana, Musulmana y Judía. En una palabra, que es ya sabido de sobra que la intención de los gobiernos israelies es hacer desaparecer a Cristianos y Musulmanes de su estado sionista, como si por ejemplo, los Cristianos no tuviesemos nada que decir al respecto.

Decía, les interesan dictaduras militares porque temen la voz democrática de los pueblos, que como el egipcio protesta por los desafueros cometidos por un gobierno militar y antidemocrático, que ha sido avalado por Occidente.

El Occidente pseudodemócrata y capitalista burgués se maquilla otra vez y trata de hacer encajar la nueva situación saludando Obama y los distintos gobiernos europeos la llegada de la transición egipcia, pero de esto no hablaban hace unos meses. El Occidente Capitalista y Neoliberal interesado en aparecer como el amigo de los ganadores, ya sean dictaduras opresoras o revoluciones democráticas, trata de mantener el estatus quo de la Burguesía Neoliberal y Capitalista, pues en realidad les da igual, siempre que no perjudique a sus negocios.


Las revoluciones como la Inglesa (1642-1688) o como la Francesa (1789-1830) tuvieron su razón de ser en algunas de sus circunstancias, ya que los regímenes imperantes no accedían en la práctica a escuchar las demandas sociales. ¡Pero ojo!, que las demandas sociales les importaban cuatro pitos a la burguesía liberal capitalista, como ahora le importa cuatro pitos a la burguesía neoliberal que representa la Globalización Neoliberal y Capitalista de los países occidentales. Es decir, los objetivos iniciales por los cuales pudiera tener razón la revolución francesa, cayó en aquella misma revolución y posteriormente hasta hoy en saco roto, porque poco, poco de lo que se pretendía se llevó a cabo. Destruyeron la Monarquía, si, pero no era exactamente esta institución la que debían destruir, sustituyendola por la Republica burguesa comercial, materialista y mercantil. Destruyeron la Religión, si, para poner al dios capital y su materialismo del tener.

Pero, para este viaje, no necesitabamos de estas alforjas. Porque, si ahora resulta que las revoluciones o rebeliones que están habiendo en los países musulmanes van a tener como consecuencia el reforzamiento del capitalismo neoliberal burgués, como el que ha habido en los países occidentales, con el mismo desarrollo industrial, con las mismas formas de proceder ante los problemas políticos, económicos y sociales, bajo el prisma neoliberal y capitalista, pues ¡apaga y vámonos! porque ya hemos visto lo que da de si, los efectos negativos de aquellas revoluciones que no sirvieron más que para darle el poder a la burguesía neoliberal capitalista, y a su industrialización considerada como "progresista". ¿Es eso lo que quieren los habitantes de los países musulmanes?


Tristemente si, porque la globalización a través del mismo interner, y aquí viene la cara negativa de la red, ha presentado el mundo Occidental como moderno y progresista, lo ha presentado como un mundo de ser reconocido como un ejemplo a seguir, cuando en realidad es un mundo materialista donde domina la hipocresía neoliberal burguesa. En estos países que se tienen por "civilizados" gobierna la dictadura abstracta de la banca y las multinacionales; es la dictadura del dinero, la dictadura del capital, con la consiguiente desestructuración de las sociedades y la invasión del individualismo materialista. Es pues, el triunfo de las ideas liberales, del neoliberalismo económico y su individualismo materialista del mundo anglosajón fruto de la revolución Inglesa.

Como ha ocurrido tras la caída del muro de Berlín, los pobres serán más pobres y los ricos aun más ricos. El muro era una injusticia, y una vergüenza, pero ¿y el capitalismo? ¿qué es el capitalismo? ¿Acaso no es una vergüenza también? Por la que están pasando miles y miles de familia en España y en todo el mundo.

No, no nos vengan con cuentos y con historias, sobre transiciones y demás mentiras, porque al final la democracia que se consigue no es democracia, porque no es democracia, sino partidocracia, y no es democracia sino la dictadura del capital, donde todo vale, siempre y cuando no se ponga en duda el sistema económico capitalista.


Ya veremos, ya, en que se traducen las "revoluciones", las rebeliones de invierno de los países musulmanes que han triunfado en Tunez y en Egipto. Algo me dice que de todo esto se beneficiará el capitalismo neoliberal, porque no son revoluciones que le planten cara al sistema capitalista, sino revoluciones para ser igual que los países capitalistas occidentales.


En el mismo Marruecos hay anunciada una manifestación contra el régimen Alauita para el día 20 de Febrero de 2011, y el príncipe de la Casa Alauita Mulay Hicham de 46 años, tercero en la línea de sucesión al trono afirmaba el viernes 4 de Febrero que "Marruecos no será probablemente una excepción y será alcanzado lógicamente por la marea de prostestas que recorre el mundo árabe, pues casi todos los sistemas autoritarios resultarán afectados", recalcó.


Mulay Hicham es llamado el príncipe Rojo en el país vecino, quien podría ser un futuro Rey de Marruecos o incluso de un Sahara monárquico libre, soberano e independiente si las protestas fructifican y consiguen acabar con la actual monarquía alauita, símbolo autoritario y antidemocrático, a parte de ser enemigo de facto de España, por sus demandas sobre Ceuta, Melilla y las Canarias. Vería con buenos ojos un verdadero desequilibrio en esa monarquía y hacer que Marruecos se democratice, siempre y cuando no implique la llegada al poder de un régimen expansionista que exija realmente los territorios españoles africanos y las Islas Canarias.

Esa democratización, si Mulay Hicham es verdaderamente socialista no puede ser de ningún modo tal y como plantea la socialdemocracia europea, símbolo capitalista progresnob por escelencia. Habría que ver qué socialismo y qué democracia querrían exigir los marroquíes, porque si es la misma que la que tenemos en los países occidentales, pues entones, ¡¡estamos apañados!!. Ello implicaría más mercado, más egoísmo materialista, menos estado, y menos, mucha menos sociedad, porque daría el poder otra vez al capitalismo neoliberal.

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