jueves, 6 de enero de 2011

LEY ANTITABACO: ¡¡¡PROHIBIDO FUMAR!!!


El tabaquismo nació como negocio y fenómeno de las clases altas y adineradas de los nuevos ricos, es decir, la burguesía capitalista. Todos recordamos al típico empresario burgués capitalista fumándose un enorme puro. Aquello era símbolo de poder, y formaba parte del protocolo burgués para después de las comidas, donde el burgués comentaba con otros burgueses igual que él, sobre la situación de los negocios.
El burgués capitalista y sus fábricas con sus grandes chimeneas que expulsan humo; así es como nos recuerda cuando se fumaban y se siguen fumando sus grandes puros que a su vez emanan humo como las chimeneas de sus fábricas. Ya apuntaban maneras sobre el desprecio más absoluto al medio ambiente y la naturaleza.

Pero el proletario para aparentar también poder, igual que la burguesía, en lugar de fumar grandes puros a lo que no tenía acceso por su limitado poder adquisitivo, comenzó fumando cigarrillos. Así entre el tabaquismo y el alcoholismo, los grandes vicios de la sociedad burguesa y los nuevos ricos, se fue extendiendo como símbolo de poder, de ostentación, de prepotencia, de liderazgo, en fin, toda una estupidez que ha devenido no sólo en la podredumbre de la sociedad, porque los que comienzan fumando tabaco con alquitrán, nicotina y demás mierdas, acaban fumando otras sustancias estupefacientes dando al fin con una sociedad drogada y viciosa, que necesariamente queda enganchada en las drogas legales (alcohol, tabaco) e ilegales (heroína, cocaína etc).

Pero además, el tabaquismo se convirtió en el símbolo de la mujer liberada. Se llegó afirmar que la mujer que no fumaba no estaba liberada, porque seguía siendo objeto del hombre, sin pensar que con el cigarrillo la mujer se convirtió en objeto sexual de deseo de spot publicitario. En fin toda una serie de estupideces, sandeces y memeces que han calado muy hondo en nuestra sociedad capitalista, materialista y egoísta de consumo.

Debo entonces de felicitar al gobierno del PSOE por la entrada en vigor de la nueva LEY ANTITABACO. Resulta curioso que el cigarrillo para las feministas ya no sea símbolo de liberación de la mujer. Sin embargo de esta ley, no me convence en absoluto la liberalización del mercado del tabaco, es decir, el hecho de ampliar la oferta de establecimientos que pueden vender de ahora en adelante las cajetillas de tabaco. Debía ser al contrario, haber limitado esta posibilidad para reducir el acceso al vicio.

El tabaquismo llega a los niños en el instituto, incluso en el colegio. “¡Quienes fuman son los adelantados!” “¡Los que son mayores!”. Los niños en su afán de querer ser mayores, por el simple hecho de llamar la atención ante sus amigos, acceden a fumar su primer cigarrillo como símbolo de madurez, de ¡molar más!, de ser alguien muy enrollado, etc. El tabaquismo ha hecho mucho daño, pero la publicidad que los medios de comunicación, películas, etc han hecho sobre el hecho de fumar tabaco, ha sido altamente dañino, y muy perjudicial para la salud que en última instancia es lo que ha preocupado para llevar a cabo esta ley. Pero una serie de sensaciones ha invadido e invade a los niños y jóvenes en colegios e institutos, porque el que no fuma o la que no fuma es simplemente “un pringao infantil” “un pipiolo” alguien que todavía debe aprender de la vida. Se trata de situaciones en la que los fumadores prematuros miran con prepotencia a quienes no fuman, dándose importancia, aparentando madurez por el simple hecho de fumar, creen haber conquistado una parcela social que hasta ese momento correspondía a los adultos que le rodeaban.
Prefiero el camino de la educación de la sociedad para evitar su tabaquismo adictivo, pero ello es una utopía, porque el permitir una falsa libertad perjudicaría a todos los locales que quisieran abrirse únicamente a los NO FUMADORES, porque al final todos irían al local que permite “la libertad de fumar”, y los otros que no lo permitieran acabarían cerrando por la mengua de su negocio.

Ahora salir de “marcha nocturna” no constituye quedar apestado e intoxicado por el humo del tabaco del cual había que liberarse de su insoportable olor duchándose y aireando y lavando la ropa de nuevo. Sino que ahora en el “pafeto” o local queda totalmente prohibido fumar.

La moda social del tabaquismo en los jóvenes significaba y ha significado hasta ahora una moda de fin de semana. Mucha gente al salir de fiesta consideraba positivo fumarse el cigarrillo del fin de semana, incluso llevar tabaco para ligar y ofrecérselo a los demás, como símbolo de sociabilidad. El hecho de de hacer creer a los demás con el “fumequeo” poseer habilidades sociales ha calado en lo más hondo de nuestra sociedad y ello ha contribuido a pasar de ser un vicio de fin de semana en un vicio diario, con lo que ello conlleva. ¡Ahora es el momento de dejar de fumar! ¡Ser fumador ya no es guay, ni atractivo, ni sugerente, ni conlleva tener habilidades sociales! ¡Ser fumador, ahora es ser un apestoso, un agente contaminante!
La prohibición de fumar en lugares y recintos públicos y cerrados acabará con la tontería de esas afirmaciones trasnochadas sinónimas de un liberalismo mal entendido.
Efectivamente los fumadores pasarán a ser unos apestados, y con el tiempo dejarán de fumar. El olor del humo que queda impregnada en la ropa es realmente asqueroso, por no decir el humo que te han hecho tragar como fumador pasivo cuando has querido divertirte al acudir a bares, locales y restaurantes, con lo que podría significar su derivación en cáncer. Ahora todo eso se acabó y me alegro mucho por ello, porque además será beneficioso tanto para la salud como para el bolsillo de los fumadores, así como para aquellos que nos hemos estado tragando sus humos de forma obligada.
Como decía: ¡ Ahora es el momento de animar a la gente a dejar de fumar!