martes, 28 de septiembre de 2010

¡¡¡¡TOD@S A LA HUELGA!!!!


"El único sistema viable para España (las Españas) es aquel que es Socialista, Confederalista y Ecologista, liderado, defendido y protegido por la Monarquía Cristiana que es la Carlista, al estar comprometida con la defensa de las libertades y las conquistas sociales, buscando la preminencia de la Sociedad frente al poder del dinero y su mercado neoliberal capitalista"



El sindicalismo de este país deja bastante que desear pues ha estado durante estos últimos años obteniendo todo tipo de subvenciones y transferencias gubernamentales, y cuando suponíamos todos que los sindicatos se enfrentarían al gobierno del PSOE, se han callado y no han dicho absolutamente nada, porque todo lo pactaban con nuevas subvenciones y transferencias. Así los dos grandes sindicatos han demostrado ser el brazo político del gobierno cuando a éste le ha convenido, sin embargo las cosas han ido demasiado lejos y aparentemente o quizá de buena fe, los dos grandes sindicatos UGT y CCOO no han aceptado el nuevo rumbo del PSOE en cuanto a la aplicación de la política económica.




Para empezar tanto los sindicatos como los partidos políticos de este país deberían quedar sufragados y financiados exclusivamente por sus militantes, porque de la misma forma que se le exige a la Iglesia Católica desde la izquierda, que se autofinancie, deberían ser coherentes quienes lo indican para llevar a cabo su propósito tanto en los partidos políticos como en los sindicatos.




El gobierno de ZParo o lo que es lo mismo del PSOE negó la crisis económica internacional desde que surgió y pasó los últimos meses del 2008 y los primeros meses del 2009 negando la crisis. Cuando se percató de que la misma era una realidad, comenzó a dilapidar los recursos financieros del Estado, en lugar de administrarlos en cuestiones más provechosas, la mayoría de ese capital se empleó en nóminas de los famosos planes E gubernamentales.




También es curioso observar que en nuestro sistema capitalista criticamos el despilfarro de recursos financieros tirándonos de los pelos, sin embargo nos da exactamente lo mismo si se despilfarran los verdaderos recursos de una economía que son los frutos de la tierra en el sentido más fisiócrata de la palabra, ya que no nos da de comer más que los recursos agropecuarios y no el dinero. Pero que podemos esperar de una economía capitalista que glorifica y potencia la creación exponencial de dinero y masa monetaria, y se preocupa exclusivamente de su posible despilfarro, cuando da igual despilfarrar la producción agropecuaria, pues total, se tira a la basura cantidad de comida diaria y ¡no pasa nada!; ahora eso si, se habla de despilfarro financiero, y ¡todo el mundo se alarma!. Vean ustedes a que ignominia se ha llegado con la economía neoliberal capitalista de libre mercado y sustancialmente con el sistema capitalista que se escandaliza por el despilfarro metalista en lugar de por el despilfarro alimenticio o la aniquilación de la Amazonia.




Una vez dilapidado el dinero destinado a la Banca y a los sectores decrépitos de nuestra economía; ¡cuando los agricultores pedían ayudas para el campo no se les concedían!. Se decía que se trataba de un sector en vías de extinción, que los únicos productores debían ser los países del tercer mundo, y que nosotros teníamos que dedicarnos exclusivamente al sector servicios, que de lo agrario ya se encargarían otros. ¿Por qué? Por los condicionantes de Francia y Alemania para que España entrase en la Unión Europea, por aquel entonces Comunidad Económica Europea. Y desde entonces las progresivas políticas económicas que nos afectan son las neoliberales, hasta la desintegración de la democracia en cuanto a la capacidad de hacer dinero, pues ya no corresponde ni siquiera a los Estados, sino al Banco Central Europeo.




El monetarismo se ha convertido en la ideología económica que afecta al sistema capitalista, ya que dependiendo de la masa monetaria existente en la economía habrá o no mayor inflación. Desde este postulado económico neoliberal el Tacherismo se ha ido imponiendo progresivamente, y lo que fue en principio el sueño dorado de la economía mixta, se convirtió en el cancer del libre mercado y la extrema competencia, que afectando a los precios ha presionado para la flexibilización salarial y laboral hasta el punto que peligra la posibilidad de obtener un empleo fijo.


Con ello el desmantelamiento del llamado "Estado del Bienestar" que no debería ser el bienestar del estado como pretenden algunos, es un hecho actual.


La socialdemocracia europea ha sido barrida de prácticamente todos los países de Europa, y la derecha y la extrema derecha se reparten el poder, debilitando las competencias del Estado y los organismos públicos, ya sean centrales, territoriales o locales.




Los socialdemocratas son aquellos socialistas que se han creído el cuento de que se puede aplicar el socialismo junto al capitalismo, o con el capitalismo o bajo la estructura del sistema capitalista y eso es una gran mentira, porque queda demostrado que bajo el sistema capitalista los agentes más pequeños son los más débiles y perecederos, beneficiando únicamente y en última instancia y como resultado a un oligopolio de empresas que son quienes finalmente controlarán el mercado, por no hablar de un monopolio final todopoderoso.




El liberalismo económico es la excusa de la plutocracia burguesa para arremetar y usurpar el poder del Estado para, con el tiempo, atribuirselo a ellos mismos y conseguir todo aquello de lo que acusan al Estado. La historia nos ha demostrado que con la Corona hicieron exactamente lo mismo, cuando la oligarquía plutocrática burguesa se enfrentó a la Corona para usurparle sus derechos, que no eran más que los derechos del pueblo, y en este caso hoy el Estado simboliza esos derechos públicos y comunitarios que la oligarquía pretende usurpar con las leyes constitucionales de los países.




El desmantelamiento del Estado significa la desprotección laboral al aceptar otra nueva tendente a la flexibilización laboral. Ello supone reducción de jornada laboral, introducción de la clausula de descuegue para favorecer la precariedad contractual, abaratamiento del despido de los trabajadores que tienen un historial y que han venido cotizando durante varios años, ampliación de la jubilación para retardar la incorporación de los jovenes al mercado laboral. Estas son algunas de las razones que justifican la presencia de toda la sociedad en la movilización de mañana 29 de Septiembre de 2010. ¡Lo sorprendente de todo esto es que son medidas realizadas, no por la derecha liberal burguesa, sino por aquellos que se consideran socialistas!




Es muy cierto que los sindicatos de nuestro país hay que reformarlos, pero no se trata de aceptar la reforma que pretenden la derecha capitalista, no señor, no se trata de domesticar a los sindicatos para convertirlos en el brazo de la patronal, volviendo al remedo del sindicalismo vertical, sino que de lo que se trata es de garantizar su independencia y soberanía económica para que no dependan absolutamente de nadie; pues el Sindicato es al gobierno socialista, lo que la Iglesia Católica es al Partido Popular o a la derecha en general. Así pues tanto la Iglesia Católica, como los sindicatos y los partidos políticos deben estar financiados exclusivamente por sus miembros y afiliados, y no por el Estado, y todo ello para dar mayor ejemplo, y más en época de crisis económica.




Pero es que la Huelga y Manifestación de mañana día 29 de Septiembre de 2010, muchos esperan no sólo el retroceso y la capacidad política del Estado de lo que hablábamos antes, sino también esperan la desaparición absoluta de los sindicatos. Y por ello muchos no irán a manifestarse porque consideran tanto a CCOO como a UGT unos carasduras, ya que han decidido manifestarse en el último momento y cuando ya no había más remedio, en lugar de haber salido desde el principio a la palestra a denunciar públicamente la política del gobierno del PSOE, pero como ya habían percibido numerosas subvenciones y transferencias estatales no tenían nada que decir, y seguramente el gobierno en última instancia habría querido disuadir la convocatoria de Huelga General de mañana, quizá con alguna suculenta nueva subvención.




Pero los que pretenden la aniquilación de los sindicatos, o bien están bien posicionados socialmente y forman parte de la oligarquía financiera y capitalista que propugna economicamente el todo vale y la mano invisible del capitalismo clásico, o bien son tontos de remate y no tienen inconveniente en ser explotados por la patronal y sus representantes que forman el empresariado español.


No podemos aceptar la desprotección laboral que quieren algunos sólo porque los sindicatos no hayan realizado sus deberes, y como ciudadanos es nuestro deber recordarles sus errores y hacerles reflexionar. Aquellos que quieren prescindir y borrar del mapa a los sindicatos en general, o simplemente debilitarlos y convertirlos en agentes domesticados que puedan ser acariciados por la patronal como perros, deben saber que a lo largo de la historia de los países Europeos, y de las Españas (España) siempre han existido los GREMIOS, y que los mismos actuaban de alguna manera como agentes, o cuerpos protectores orgánicos de la sociedad que trataban de proteger a sus miembros que eran la clase trabajadora, campesinos, artesanos entre otros. Sin embargo la vigencia de estos gremios duró prácticamente toda la Edad Media, y buena parte de la Edad Moderna hasta 1789, pues a partir de la Revolución Francesa, la clase burguesa se encargaría de aniquilar cualquier tipo de protección laboral de la que pudiera beneficiarse la clase trabajadora, y fue precisamente con el triunfo de las revoluciones liberales burguesas del siglo XVIII y XIX, cuando la oligarquía plutocrática y capitalista decidió dar el golpe de estado a la Monarquía Tradicional para usurparle todo su cometido, y potenciales derechos, significando con ello la desprotección laboral de la clase trabajadora.




Con la legislación liberal burguesa y capitalista la clase trabajadora quedó desprotegida y merced de las directrices del capital y del empresariado. Precisamente debido a esos desmanes surgió como contestación el movimiento obrero de socialistas, comunistas y anarquistas y el socialismo católico para hacer frente a los desmanes y desafueros que la burguesía capitalista imponía en toda Europa a sangre y fuego. Recordemos regímenes como la Monarquía Burguesa de Luís Felipe de Orleans, "Rey" de los Franceses.




Hoy, la derecha neoliberal capitalista, heredera de aquella plutocracia burguesa, se frota las manos al comprobar que tiene a toda Europa sometida a sus pies, debido a la aniquilación de la izquierda, y al hundimiento de la socialdemocracia. Pero es que no se puede hacer la tortilla sin romper los huevos, y los socialdemocrátas se han creído que ello es posible, y esto es lo que pasa por hacerle la cama al capitalismo, que al final vuelven a imponerse lo que en el siglo XIX hicieron la Revolución usurpado las tierras del Pueblo y de la Iglesia Católica. Ellos, lo conseradores, que conservan los bienes robados por sus antepasados, son lo que ahora tratan de atropellar los derechos del pueblo desmantelando el estado del bienestar, porque ellos buscan el bienestar del estado, ¿COMO? Pues desmantelando lo público, vendiendo las empresas públicas, es decir, aplicando las viejas recetas desamortizadoras de Madoz y Mendizaval, vendiendo la tierra al mejor postor, recalificando terrenos... ¡Esto es lo que hacen los LIBERALES, liberar de cargas al Estado en detrimento de la sociedad, porque para ellos, lo que importa es el dinero, no las personas!


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En cuanto al seguimiento y adhesión a la Huelga General y a la manifestación sindical; señalamos a los estudiantes que deberían haber participado con mayor hincapié. Genericamente el rechazo que produce en los jóvenes el hecho de reivindicar sus derechos a través de la manifestación pública, en parte se debe a que no se consideran agraviados en absoluto, ya que se trata de "niños" y "niñas" de 18 a 25 años que se podían ver como seguían comprando en los grandes establecimientos de ropa, como auténticos "niños pijos". Y es que sus papás les han regalado el coche que conducen y utilizan para "fardar", les dan el suficiente dinero semana tras semana para no privarles de nada, se trata de jóvenes mal criados y desatendidos realmente por sus padres que les colmarán de regalos, pero que realmente no les quieren. Se trata de familias enteras, presas del consumismo, del egoísmo y el mercantilismo de nuestra sociedad actual. Así que esta gente se consideran nada más y nada menos que burgueses por sus posibilidades económicas, que no son en realidad suyas ya que dependen de sus papás para todo.

Esta nueva burguesía exsitente entre la juventud, se trata de una burguesía al borde de la proletarización, porque no son capaces de mantener su nivel de vida, sin la ayuda de sus papás y familia, de manera que ellos no consideran necesario acudir a ningun tipo de manifestación y movilización social que sirva para reivindicar sus propios derechos como trabajadores del mañana, porque ¡eso es de rojos, y los niños bien no se manifiestan!. Se trata de jóvenes que solo creen en la libertad del tener, en la sociedad de consumo y el capitalismo mercantil. Así estaban, practicando el consumismo, ajenos a las reivindicaciones sociales, mirándonos desde los grandes establecimientos de ropa con desden y desprecio, como si aquello no fuera con ellos. Aquí vemos como el capitalismo neoliberal a penetrado bien en nuestro país creando unas nuevas generaciones juveniles presas del egoísmo, el materialismo y el superficialismo que los caracterizan como pequeños vividores inconscientes que no tienen ni idea de la vida y que les da lo mismo el hecho de ser explotados, pues total en su vida formalmente ni han comenzado a trabajar. Ellos y solo ellos, que nos observaban al pasar, son las primeras víctimas de la sociedad de consumo neoliberal capitalista que nos ha tocado vivir.








sábado, 25 de septiembre de 2010

EL FUTURO DEL CARLISMO PASA NECESARIAMENTE POR LA DEFENSA DE LOS FUEROS Y EL REY LEGÍTIMO


Algunos estudiosos del carlismo, imagino que sin mala intención, quieren imaginar un futuro para el carlismo con ideas claras y dejando de lado el pleito dinástico o la cuestión sucesoria que implica la existencia de los "pretendientes" en realidad reclamantes al Trono de España.

El Carlismo está formado por los carlistas, se trata de un grupo humano donde existen diversas familias, las cuales han formado a su vez distintos partidos políticos carlistas, que a su vez y en su seno representan a una serie de familias políticas.

En el seno del Partido Carlista existen diversas familias políticas porque no todo el mundo y más dentro del carlismo pensamos igual. Están los federalistas, y socialistas autogestionarios, los confederalistas, los monárquicos carlistas y hasta algún que otro se considera republicano.


Cada partido político y cada ideología política tiene su propia personalidad y en el carlismo se mire por donde se mire, se trata de la defensa de los Fueros y el Rey Legítimo, es decir de la vertebración confederal de las Españas y su referente institucional con respecto a la unidad o la unión de las mismas, representadas cada una de las Españas por la monarquía carlista en la persona del Rey Legítimo que actualmente es Don Carlos Javier de Borbón.


No tiene sentido hablar de un carlismo sin rey, pues su propio nombre viene del mismísimo Rey Carlos, ya desde el año 1833 e incluso desde la época del austracismo del archiduque Carlos de Austria durante los años 1701-1714 en la Península Ibérica.


El carlismo de forma pragmática nos aporta a quienes conocemos esta ideología la plena vigencia, existencia y defensa de los Valores Cristianos y la Vida vinculándolos a los Derechos Fundamentales de las personas; la defensa de la vertebración confederal de las Españas a través del pacto foral con lo que implica la defensa a su vez de la vida comunitaria y una suerte de socialismo carlista basado en los antiguos usos tradicionales del Comunal de los municipios, y el legitimismo monárquico para solventar el pleito dinástico, con S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón.


El sistema capitalista en el que vivimos actualmente es un yugo donde el mercado y el capital gozan de la máxima libertad y expresión y con ellos la clase plutocrática es la que viene gobernado el mundo desde el siglo XIX y aun antes en Inglaterra.


Durante la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna las sociedades en Europa y en España estaban representadas, no por la nación, sino por los distintos estamentos y corporaciones. Se trataba de la existencia de los distintos cuerpos orgánicos profesionales representados a través de los estamentos o estados orgánicos; y al mismo tiempo se trataba de la vigencia de los distintos estamentos o estados territoriales al hacer referencia a los Reinos, Señoríos y Principados de las Españas. Es bien sabido que a partir de la revolución Francesa de 1789 desaparece la pluralidad interestamental, para subyugar a toda la sociedad bajo las reglas y leyes del mercado de la burguesía capitalista, que había tomado el poder en Inglaterra en 1688 con la Gloriosa Revolución, durante el destronamiento de Jacobo II de Inglaterra.


La sociedad tradicional se caracterizaba principalmente por la existencia del factor trabajo y el factor tierra. El Clero y la Nobleza gozaban de la mayor parte del dominio del factor tierra, ya que eran dueños de numerosas hectarias de terreno. El Brazo Real o Tercer Estado estaba formado por la clase burguesa y por la campesina. En esa clase campesina podríamos señalar a la gran mayoría de los habitantes de las Españas del siglo XIX, que vivían del factor trabajo que les proveían sus brazos y con suerte también sobrevivían del factor tierra en caso de la vigencia de las tierras comunales de los municipios. Sin embargo la burguesía nace de la actividad comercial excedentaria del pequeño artesanado, y así la burguesía va pasando de pequeña burguesía a la alta burguesía que controlaba los monopolios del estado monárquico durante la época colonial de los siglos XVI y XVII a través de las concesiones comerciales de la Corona. La burguesía de los negocios fue la gran aliada de la Corona durante el siglo XVII, en cuanto podía aquella alianza redundar en un beneficio económico altamente exponencial, sin embargo cuando las limitaciones feudales arancelarias, o cuando tuvo lugar la pérdida de los territorios de ultramar y por lo tanto la pérdida del monopolio ultramarino, la alta burguesía comercial y financiera se convirtió en la clase conspiradora y traidora por excelencia. La burguesía era una clase social que no controlaba el factor tierra como ocurría con la Nobleza y el Clero, sino que era dueña del factor capital. El capital de la burguesía demostró en todo el mundo los efectos del poder del dinero y como toda la humanidad va asucumbir a los designios de tal poder pecuniario de ese factor capital.


La guerra de independencia que los burgueses y comerciantes Holandeses sostuvieron contra la Monarquía Española durante el siglo XVII fue un claro ejemplo de como el poder del dinero y la estructura naciente capitalista pondría en jaque a una Monarquía, que se enfrentaría a ese poder y a esa clase, pero que en el siglo XIX quedaba secuestrada por la plutocracia burguesa y capitalista, cuando Isabel "II" una niña heredaba el Trono Español, por mediación precisamente de los designios de esa plutocracia burguesa que ha venido detentando el poder hasta la presente actualidad, controlándolo de forma sutil y haciendonos creer a todos que por el hecho de vivir en el seno de una sociedad de consumo, gozamos de todas las completas libertades democráticas, cuando es el yugo capitalista el que nos tiene a todos sometidos, a través de los designios dictatoriales del libre mercado, de su plutocracia, de la banca y las multinacionales, responsables todos ellos de la actual crisis económica internacional que azota también tristemente a nuestro país de países: España. Frente a la usurpación del capital nació el carlismo.


Pero España ha sido víctima de los designios internacionales de la fuerza del capital burgués, porque analizando la historia y el proceso de la revolución Inglesa, desde el comienzo de las usurpaciones y desamortizaciones de las Tierras de la Iglesia Católica, durante el siglo XVI y con Enrique VIII a la cabeza, los nuevos ricos se hicieron con una fuerza mayor representada por el factor capital, de manera que se trataba de individuos que eran al mismo tiempo dueños del factor capital, del factor tierra y del factor trabajo al subyugar a la clase trabajadora y obrera, al hacerla dependiente del salario y más aun, al ser esta clase plutocrática la única que controla los recursos, los intrumentos y los medios de producción a través de ese factor capital.


La única fuerza política que se enfrentó a esta usurpación de la plutocracia capitalista durante el siglo XVIII era el jacobitismo representado por el campesinado irlandés, inglés y los clanes escoceses.

Pero la City Londinense y el poder económico de la clase burguesa que realizó la Gloriosa Revolución en 1688 pudo más que toda la clase campesina de Gran Bretaña; con lo cual los Tories y los Wihgs que permitieron aquello fueron complices de la instauración mundial del capitalismo a través de su conservadurismo que maduraban como la detentación y conservación de los bienes que sus antepasados habían robado, desamortizado y usurpado a la Iglesia católica y al Pueblo de Inglaterra.


Estos hechos históricos locales que nos puede proporcionar los movimientos políticos como el jacobita en Gran Bretaña o el carlista en España, son ejemplos de rechazo al establecimiento e instauración del sistema capitalista, lo que se ha ido repitiendo en todos los países del mundo y como se ha ido estableciendo el llamado sistema de libre mercado que no es más que el dominio de la clase burguesa y capitalista, la cual detenta el control de los medios de producción, muy al contrario de lo que ocurría durante la Edad Media o la Edad Moderna.

En ese rechazo frontal al capitalismo, predomina la defensa de un socialismo Comunal frente a lo simplemente egoísta e individual; predomina la defensa de los Valores Cristianos y la defensa de la Vida y los Derechos Fundamentales frente al mercadeo de los mismos establecido por el modelo capitalista, que proyecta la libertad del que tiene (capital) frente al que no tiene, y por tanto los derechos y libertades van vinculados a la tenencia de capital. Predomina la defensa de la Corona Legitimista como referente y fuerza de unión frente al Estado Burgués o mercader, o frente a monarquías y repúblicas que están controladas por sus parlamentos plutocráticos o simplemente por el poder del dinero, que la monarquía tradicional viene históricamente combatiendo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

S.M.C. DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN RECLAMA SUS LEGITIMOS DERECHOS AL TRONO DE ESPAÑA

S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas:
"No puedo renunciar a mis derechos porque fueron otorgados por el pueblo español y sólo el pueblo español puede arrebatármelos".



Acabado el oficio religioso en Parma, el féretro fue de nuevo llevado a hombros hasta la cripta de la iglesia, donde recibió sepultura en la más estricta intimidad familiar. A continuación, utilizando el atril del altar, un representante de la familia Borbón Parma leyó el testamento de Carlos Hugo, fechado el 9 de agosto, nueve días antes de su fallecimiento por cáncer. En este texto legal, Carlos Hugo transmite de forma solemne a Carlos Javier, el mayor de los hijos, y a todos sus descendientes los derechos legítimos al trono de España. Con todo el público y autoridades en pie, su hermano menor, Jaime, le colgó el Toisón de Oro, símbolo de la realeza española. Con este emblemático collar, el nuevo reclamante a la Corona de España se dirigió a los presentes aceptando el testigo que le pasaba su padre mientras recordaba su vital compromiso. “¡¡Aita!!”, dijo en euskera mirando al cielo, “¡padre!: Sacrificaste con coraje tu vida por la democracia, la libertad, la justicia social, la igualdad y por hacer de este mundo un lugar mejor para vivir. Seguiremos tu camino”. Más tarde, a preguntas de los periodistas, Carlos Javier confirmó lo dicho declarando que él no podía renunciar a estos derechos porque “fueron otorgados por el pueblo español y solo el pueblo español puede arrebatárselos”.


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Características de la Monarquía Carlista:

"La vigencia de los Fueros o Constituciones Históricas de las Españas, legitimaban la existencia de los diversos Reinos, Señoríos y Principados peninsulares, posibilitando la presencia confederal vitalicia y hereditaria del titular de la Corona, con arreglo a la legitimidad de origen, que para ser reconocido como Rey, Príncipe o Señor, debía jurar los diversos Fueros. Sin Fuero no había ni reino, ni monarca.




"La Corona es la institución que preside la Jefatura de los Estados, armonizando la configuración de la más alta magistratura de los mismos, con la inclusión de los regímenes de las Cortes Generales Tricamerales y Territoriales o Locales.


-La Corona preside y representa a los Estados, al ser vínculo de unión confederal de los mismos, la cual mantiene las diversas unidades jurídicas y políticas. Significa la unidad del poder; el centro de imputación de actos, el soporte de las distintas personalidades jurídicas de los Estados. Y aquí no solo nos referimos a Estados Territoriales, sino también al resto de Estados o Cuerpos Orgánicos e Inorgánicos Intermedios Autogestionarios, representados en las Cortes Tricamerales.


-La Corona es un Estado e Institución que vive entre los otros Estados, con la salvedad que representa la Confederación misma, porque preside los Estados. En este sentido, su característica esencial en el régimen de monarquía foral es la responsabilidad del Rey y sus Consejeros, lo que la distingue de la situación de refrendo por la irresponsabilidad de la persona Real según la Constitución de 1978, de manera que la persona del rey si tiene que ser responsable de sus actos, pudiendo imputar al resto de Consejeros en el caso que así fuera.


Los Fueros o Constituciones Históricas de los diversos territorios de las españas mantienen a la institución de la monarquía como el común denominador que tienen todos los Estados, ya que representa el eslabón que enlazaría el presente confederalista con el pasado foralista de los distintos territorios y pueblos de España.




La naturaleza del origen de la monarquía se encuentra en la tradición política histórica de las Españas. La Monarquía trata de la legitimidad histórica y democrática de los pueblos de España plasmada en sus Fueros renovados, como el hecho confederal mismo que representa la existencia de diversos Estados. Se trata de una monarquía administradora de Justicia, que arbitra y modera entre las instituciones, brazos sociales y estados, cuerpos profesionales, políticos y territoriales, de manera que los poderes del Rey sean efectivos y ejecutivos pero siempre sujetos al Principio de Subsidiaridad. Es en este sentido en el que hay que entender la expresión de monarquía foral. El régimen político monárquico se encuentra dentro de los sistemas forales de los diversos territorios históricos. Los Fueros revelan claramente un propósito histórico de racionalizar el régimen confederal, expresando lo que debería ser el resultado de un proceso evolutivo y consuetudinario de la monarquía española, que se establecerá en el cuadro de una monarquía foral y democrática de régimen confederal.




La Corona es el órgano confederal o foral que encarna la Jefatura de los Estados territoriales, profesionales y políticos, organizados en Cuerpos y representados en las Cortes Tricamerales Generales y Locales, en las respectivas: camara socio-económica, camara política, y camara territorial.Según la Constitución consuetudinaria y tradicional de la propia monarquía carlista española, afirma que es hereditaria en los sucesores de la Dinastía Carlista, exactamente en S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón Parma, dejando claro que el modo de acceder al Trono no consiste en una elección, ni en una libre designación de su sucesor, ni por parte del Rey Legítimo, ni de nadie, no fuera se repitiera la designación tipo monarquía franquista 18 de julio, en la que Franco eligió como heredero y sucesor a Juan Carlos, actual jefe legal del Estado. Se accede al Trono por herencia según la primogenitura y las Leyes Seculares Tradicionales de la Monarquía Española, es decir, Ley Sálica de Felipe V y Pragmática de Carlos III. Resultando que se hace confluir en la figura de Don Carlos Javier de Borbón, no sólo la legitimidad tradicional consuetudinaria y democrática, sino la legitimidad histórica y dinástica, tanto para él como para sus descendientes legítimos conforme a las leyes seculares históricas de la Monarquía Española. La justificación funcional de la monarquía es inseparable de la transmisión hereditaria de la Corona. Las ventajas de la monarquía son:




- Su Imparcialidad: el poder no es debido a ningún grupo o facción sino al Pueblo en general y a Dios en particular. Ya hemos dicho que es por herencia de la sangre.




-Su Continuidad: el poder se transmite sin saltos ni vacíos, evitando los peligrosos períodos de interregno, descansando en el hecho de que el Rey nace y por tanto, no se hace.




-Su Subsidiaridad: el poder monárquico se expresa así, de forma siempre subsidiaria, como apoyo, primero deja hacer, y solo intervendrá como apoyo, resaltando el hecho de Administrar Justicia, por el Rey, arbitrando y moderando entre los cuerpos intermedios autogestionarios.




-Su Inviolabilidad: nadie puede usurpar la persona Real y por tanto impide la entromisión de agentes o personas ajenas a la Jefatura de los Estados. Se impediría situaciones como la de ver a Jose María Aznar como Presidente de la República Española. Por eso a la extrema derecha no le gusta nada que exista la institución de la monarquía, porque les mola eso de ver como sube el lider amparado por las masas.




-Su Responsabilidad: a la hora de que fuera a aplicar el poder monárquico, atendiendo al principio de subsidiaridad. La persona del Rey es responsable de sus actos, no irresponsable como dice la Constitución de 1978. Además la persona del Rey Legítimo tiene que ser fiel y cumplir con el PACTO responsable PUEBLO-DINASTÍA, en el cual se destaca la JURA de los distintos FUEROS de los diversos Reinos, Señoríos y Principados de las Españas. El carlismo trata de un Pacto, el de PUEBLO-DINASTÍA, PACTO que los monárquicos liberales no conocerían jamás, porque el pueblo nunca les apoyó."A ALFONSO "XIII" LO EXILIÓ EL PUEBLO, A LA DINASTÍA CARLISTA LA EXILIÓ POR LA FUERZA LA PLUTOCRACIA LIBERAL BURGUESA y las dictaduras de turno.
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lunes, 6 de septiembre de 2010

EL HIJO DE CARLOS HUGO ASUME LOS DERECHOS AL TRONO DE ESPAÑA

El féretro de Carlos Hugo en la cámara ardiente cubierto con la bandera española y la boina roja. A la derecha, la bandera carlista; sobre el cojín de las flores de lis, el Tosión de Oro. / ParmaOggi


FUENTE: CUARTOPODER
En un principio, daba la impresión de que el entierro de Carlos Hugo el pasado sábado solo iba a ser la despedida de quien, para muchos habitantes de Parma, simbolizaba la añorada independencia de este antiguo ducado al norte de Italia. Cientos de personas se agolpaban junto a la céntrica iglesia de la Steccata una hora antes de que llegara el féretro del último duque de Parma.
Aún recordaba al día siguiente la prensa local la inútil resistencia de los voluntarios parmesanos por conservar su autonomía política a mediados del siglo XIX ante el imparable proceso unificador de la nación italiana. Dentro de esta céntrica iglesia barroca con planta de cruz griega, los 400 invitados, de riguroso luto, se distribuían por las tres alas simétricas del templo, reservando la cuarta a la familia Borbón Parma y a los oficiantes de la misa, concelebrada por los obispos de Parma y Rótterdam.
Entre los presentes, numerosas autoridades locales, políticas, militares y universitarias, además de miembros de casas reales europeas y los embajadores del Vaticano, Malta y Georgia. En las primeras filas, Guillermo de Orange-Nassau, príncipe heredero de Holanda; Enrique, gran duque de Luxemburgo, y el príncipe de Löwenstein, mientras que los Reyes de Jordania y la Casa de Francia habían enviado sendas coronas de flores.
El funeral del “príncipe Carlos Hugo de Borbón Parma”, como se decía textualmente en el anuncio oficial, no era, por lo tanto, una ceremonia para salir del paso; la rigurosa organización, los trajes de gala y etiqueta, el despliegue policial y la nutrida presencia de medios de comunicación daban a la ceremonia el rango de un funeral de Estado.


Dado el nítido carácter hispano que tuvo toda la ceremonia, resultaba sorprendente que, entre las numerosas delegaciones europeas, prácticamente no hubiera ninguna de España, salvo la corona de flores enviada por “SS. MM los Reyes” y una veintena de leales carlistas llegados de diferentes puntos de la Península.
Monseñor Enrico Solmi, se encargó de recordar el compromiso por la justicia social, el bien común, la paz entre los Estados y el desarrollo de los pueblos de quien dirigió la evolución ideológica del carlismo. Tampoco se olvidó de ensalzar sus últimos trabajos en la Universidad de Harvard sobre las secuelas de la globalización en el mundo, a las que, según dijo el obispo de Parma, había dado respuestas para toda la familia humana desde posiciones cristianas.
Frente a los oficiantes, se encontraban los hijos de Carlos Hugo: Carlos Javier, Margarita, Jaime y Carolina; a su lado sus hermanas María Teresa y María de las Nieves. Junto a ellas, Irene de Holanda, hermana de la reina Beatriz, con quien Carlos Hugo se casó en 1964 para separarse veinte años después.
Acabado el oficio religioso, el féretro fue de nuevo llevado a hombros hasta la cripta de la iglesia, donde recibió sepultura en la más estricta intimidad familiar. A continuación, utilizando el atril del altar, un representante de la familia Borbón Parma leyó el testamento de Carlos Hugo, fechado el 9 de agosto, nueve días antes de su fallecimiento por cáncer. En este texto legal, Carlos Hugo transmite de forma solemne a Carlos Javier, el mayor de los hijos, y a todos sus descendientes los derechos legítimos al trono de España.



Carlos Javier, al fondo, se dirige a los invitados reafirmando sus derechos al trono de España. FOTO: Manuel Martorell



Carlos Hugo, que se postuló al trono frente a la candidatura de Juan Carlos en los años 60 hasta que fue expulsado de España por Franco, no había realizado una reafirmación tan contundente desde la transición democrática. Con esta declaración, se mantiene abierto el contencioso dinástico que ensangrentó las tierras de España entre carlistas y liberales durante todo el siglo XIX. Citando los tratados de Aranjuez de 1801 y de Nápoles de Nápoles de 1759, el testamento proclama, además, la nacionalidad española para todos los miembros de la familia Borbón Parma y sus sucesores.
Inmediatamente después, con todo el público y autoridades en pie, su hermano menor, Jaime, le colgó el Toisón de Oro, símbolo de la realeza española. Con este emblemático collar, el nuevo pretendiente a la Corona de España se dirigió a los presentes aceptando el testigo que le pasaba su padre mientras recordaba su vital compromiso. “¡¡Aita!!”, dijo en euskera mirando al cielo, “¡padre!: Sacrificaste con coraje tu vida por la democracia, la libertad, la justicia social, la igualdad y por hacer de este mundo un lugar mejor para vivir. Seguiremos tu camino”. Más tarde, a preguntas de los periodistas, Carlos Javier confirmó lo dicho declarando que él no podía renunciar a estos derechos porque “fueron otorgados por el pueblo español y solo el pueblo español puede arrebatárselos”.
Aún hubo otro significativo “toque” español en las solemnes exequias. María Teresa, inseparable compañera política de su hermano, comunicó que también habían recibido un telegrama de Santiago Carrillo, con quien los Borbón Parma integraron la Junta Democrática el año 1974, reconociendo que Carlos Hugo había sido un hombre con más valores progresistas que mucha gente que se dice de izquierdas.

jueves, 2 de septiembre de 2010

EL CARLISMO SIGUE VIVO, VIVITO Y COLEANDO

S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas, se ha convertido en el legítimo y verdadero Rey tras el fallecimiento de su padre Don Carlos Hugo de Borbón el pasado día 18 de Agosto de 2010.


Tras el fallecimiento de S.M.C. Don Carlos Hugo I de Borbón, Rey de las Españas, la prensa editorial y los medios de desinformación mediáticos de la derecha liberal burguesa, desde los periódicos como el ABC o EL MUNDO, se ha tratado el tema del fenómeno carlista desde una perspectiva derrotista, marginal que ha llegado ya a su fin, como lo es la pretendida por todos los medios que defienden la "SANTA TRANSICIÓN" y el esquema político del ya demacrado y arruinado sistema político español que nació con la Constitución española de 1978, heredera directa del franquismo político, mediatizada y orquestada por la derecha oligárquica y liberal burguesa, que tenía muchísimo miedo de perder su Status quo, su poder político y sobre todo el económico. Todos ellos sabían que el CARLISMO los cambatía, y con Don Carlos Hugo de Borbón, aquel combate fue diálectico y político, ilustrado y filosófico, inteligente y afable, conocedor de la situación sociopolítica española y económica, Don Carlos Hugo de Borbón junto a los carlistas trataron de restablecer y actualizar los antiguos usos y costumbres tradicionales, los antiguos estados territoriales de las Españas para construir un país de países, un "estado" de estados, la España de las Españas. Desde esta perspectiva constructiva y defendiendo al mismo tiempo los valores cristianos de nuestra sociedad, por la vida, contra la pena de muerte y por la familia, el carlismo ponía sobre la mesa la problemática de la cosntrucción de España, para acabar de una vez con las tensiones territoriales que ninguna dictadura, ni régimen militar ha logrado solucionar, salvo, y eso si, crear víctimas y muertes, lo que significaba la aparición de verdaderos mártires y luchadores de la libertad, ya fuera desde una optica tradicionalista carlista o progresista.

El caso es que a la derecha mediática le ha sobrevenido y le ha pillado por sorpresa el fallecimiento de un príncipe, Carlos Hugo de Borbón, que trataban de aislar, aniquilar, marginar y destruir políticamente. Todos ellos creyeron en esta realidad tramada y orquestada desde el poder, lo que significaría "la muerte del carlismo". Todos ellos, la derecha mediática oligárquica y burguesa preconizaba la muerte del carlismo, y lo intentó ya en MONTEJURRA 1976, cuando trataron de enfrentar desde la cúpula gubernamental o dos sectores del carlismo, para aniquilar cualquier tipo de pretensión y fórmula política carlista.


Para aquellos que piensen que el carlismo político, o el carlismo dinástico o monárquico legitimista ha muerto, se equivocan rotundamente, y al pronunciar esas palabras de traición tan a la ligera no solo se convierten en lo que son (oligarquía liberal burguesa, derecha pura y dura), sino que además argumentan falazmente, desde la mentira y la confusión, como lo hacen desde el periódico EL MUNDO personajes tan poco creibles y partidistas como Joaquin Bardavío, el juanista exterminador . Este Bardavío, Joaquín de nombre se ha vuelto a columpiar pero bien, y se le ve el plumero, junto a toda la derecha mediática.


Y es que a la derecha mediática y a los herederos franquistas que enarbolan el régimen actual constitucionalista de 1978, les molesta el carlismo y mucho. Y les molesta tanto más a estos defensores del régimen neoliberal, que los propios republicanos. Porque al fin y al cabo, defender la forma de gobierno republicana es otra obción, pero para quienes somos monárquicos, y en el caso de los defensores de la rama Isabelina, Alfonsina, Juanista o Juancarlista, molesta mucho más la reclamación legitimista carlista, que la defensa de la república. Y digo ésto, porque han salido al cuello como verdaderos depredadores todos estos juanistas que se esconden tras los periódicos de la derecha oligárquica liberal burguesa, de nuevo, atacando al carlismo, y a la reclamación monárquica carlista que éste hace desde su planteamiento legitimista dinástico y monárquico; pues hay que decir la verdad, una verdad que no ha sido publicada en ningun periódico de los medios de desinformación, y es que las Leyes Históricas Sucesorias de la Monarquía Española, no están sujetas a arbitrariedades de nungún dictador, con lo cual la designación del dictador Franco de nombrar Rey de España Juan Carlos de Borbón es un acto ilegitimo, que está fuera de todo fundamento histórico de acuerdo al legitimismo monárquico que el carlismo ostenta, defiende y reclama. Con lo cual tras el fallecimiento de Don Carlos Hugo de Borbón, el carlismo legitimista monárquico y dinástico sigue vivito y coleando porque está representado en la persona de Don Carlos Javier de Borbón, heredero primogénito de Don Carlos Hugo de Borbón. Por tanto es para todos los Españoles Legitimistas y para los carlistas S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas.


Don Carlos Hugo de Borbón no quería heredar la monarquía franquista, ni siquiera quería el título antihistórico que ostentó Juan Carlos mientras era pupilo de el dictador Franco, "Principe de España". El único príncipe que puede haber en España es el de Asturias, titulo del heredero de la Corona, y por tanto, la invención antihistórica y antilegitimista de "Principe de España", no tiene sentido alguno reclamar esa herencia; de la misma manera que tampoco tiene sentido reclamar el título de Rey de España, porque el verdadero título legítimo era el de Rey de las Españas, y no el de Rey de España, porque las Españas son muchas, y se trata de las Españas peninsulares de los distintos estados peninsulares, que eran Reinos, Señoríos y Principados, y por otro lado estaban las Españas americanas, con lo cual el legitimo título que los carlistas reclamamos en todo caso para el Rey verdadero Don Carlos Javier de Borbón, es el de Rey de las Españas y no el de Rey de España.


Aclarado ésto, podremos entender quizá porque Don Carlos Hugo de Borbón no ha reclamado un título que en realidad no hace gala a la Tradición histórica de las Españas y a su verdadera y legítima monarquía; y ha quedado muy claro que jamás renunció a ninguno de sus derechos monárquicos legitimistas o dinásticos, lo que algunos pensaron que si, por la renuncia a presidir el Partido Carlista.


El Partido Carlista es una de las organizaciones políticas carlistas que hay en las Españas. Una cosa es el Carlismo y otra es el Partido Carlista, y Don Carlos Hugo de Borbón ha sido hasta la fatídica fecha del 18 de Agosto de 2010 nuestro Legítimo y verdadero Rey, y ahora lo es S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas, y ésto para que se vayan enterando en la Zarzuela y en los medios francojuanistas o neoliberalesjuancarlistas. "¡Como ves Bardavío, el carlismo y su Rey legítimo siguen vivos, seguimos vivos! ¡No nos mates tan facilmente, pese a que te encantaría!


La oposición al carlismo es el liberalismo y su capitalismo egoísta; y sus medios de desinformación tratan de engañar a la población española cargándose el carlismo, y sobretodo haciendo burla del integrismo y del socialismo autogestionario.

Para los monárquicos juancarlistas herederos del francojuanismo político, los carlistas somos simplemente integristas, sobretodo porque estos francojuanistas pretendían arrogarse el tradicionalismo, cosa que jamás podrán hacer, ya que su monarquía es neoliberal burguesa y está al servicio de los mercados, es decir, está al servicio del mejor postor, por eso es una monarquía capitalista, que prima el egoismo, y el mercadeo del ser humano y su contexto.


El Carlismo sociológico es tradicionalista, pero no todo el tradicionalismo sociológico está insertado dentro del carlismo, ni tampoco lo pretendemos. El tradicionalismo carlista tiene dos interpretaciones, las dos muy válidas y respetables, la una es la integrista, que imprime un caracter católico militante a las bases carlistas; la otra es la socialista autogestionaria y foralista que es con la que me siento más representado. Lo que no implica que los integristas no puedan ser foralistas o abrazar una forma socialista acorde a la religión Católica, y lo que no implica que los socialistas autogestionarios y foralistas no sean cristianos católicos, porque muchos y en su mayoría lo son. Estas dos vertientes del tradicionalismo existente dentro del carlismo han quedado muy patentes de que existen dos interpretaciones distintas del carlismo sociológico, político y económico.


Los enemigos del carlismo, es decir los francojuanistas o los neoliberales partidarios de Juan Carlos jefe legal e ilegítimo del Estado Español, porque lo designó un dictador en contra de las leyes históricas de la Monarquía Española, se movieron para aniquilar y destruir al carlismo y por ello con Manuel Fraga Iribarne, Carlos Arias Navarro y todos los que posteriormente formaron los comandos ultraderechistas de los G.A.L. decidieron aprovechar esta doble lectura del carlismo para presentarse en MONTEJURRA 76, y abortar el carlismo político. ¡Y ahora con el fallecimiento de Don Carlos Hugo de Borbón! tratan de confundir y engañar, para matar también al carlismo sociológico.

¡Puede que seamos pocos, y mal avenidos! Pero una cosa es muy clara, sabemos que el tinglado constitucionalista de 1978 tiene sus días contados. Y los tiene contados porque se trata de un modlelo de funcionamiento que prima el egoísmo y la libertad del que tiene frente al que no tiene. Un sistema dual y sesgado, que discrimina a la sociedad española, que discrimina a sus habitantes dependiendo de las regiones donde vivan. Un sistema que construye una dictadura de partidos políticos, que en la práctica es bipartidista, y que unicamente representa a la alta clase media y a los "Grandes de España" (grandes corporaciones, grandes banqueros, grandes ...). Un sistema así que da la espalda al pueblo, y una monarquía, la de Juan Carlos, que es capitalista y avasalladora, que se rie y escupe sobre los principios y fundamentos de la institución de la Corona de las Españas, una monarquía que se vende al mejor postor, ni es monarquía ni es nada. Porque la monarquía nació precisamente para defender a los que no tienen frente a los que tienen, porque combatía a la oligarquía burguesa, antes de que estos la tomaran por la fuerza.

El Carlismo sigue vivo y su monarquía también, y sólo el Partido Carlista ya no es monárquico como se afirma en el periódico EL MUNDO por el respeto democrático de los militantes carlistas de este partido, a la designación electoral libre mediante convocatoria entre monarquía y república, para que cada persona decida o no apoyar para las Españas la forma monárquica de gobierno. Y hasta que no se proponga en este país de países si queremos una monarquía o una república, los carlistas seguiremos diciendo que Juan Carlos fue designado por el dictador Franco, yendo en contra de las Leyes Históricas y Seculares de la Monarquía Española.
En los medios de desinformación de la izquierda se ha respetado por lo general a la figura y persona histórica de Don Carlos Hugo de Borbón, aunque siguen sin entender que el socialismo carlista nada tiene que ver con su socialismo snob, ateo, anticlerical y progresista; y han tratado de analizar al Carlismo y a la persona de Don Carlos Hugo de Borbón, como que "querían hacerse de izquierdas". Ese "querían hacerse de izquierdas" no tenía ningún sentido, como tampoco lo tenía el hecho de afirmar como se afirma en el periódico EL PAÍS que "el carlismo era una extraordinaria fuerzas de derechas que apoyó a Franco en la Guerra Civil", nada mas alejado de la realidad, de nuevo nos demuestran nuestros medios de desinformación que no saben nada de la historia de España, o porque por el contrario somos en realidad los carlistas unos incomprendidos, que resulta muy lógico para una fuerza política que nació antes de la revolución liberal burguesa.