sábado, 16 de enero de 2010

NEOCAPITALISTAS Y PLUTÓCRATAS: ALIADOS Y DEFENSORES DE LA MONARQUÍA NEOLIBERAL BURGUESA. El multimillonario Juan Ignacio Balada lega a ...


JUAN CARLOS, EL SUCESOR Y HEREDERO DEL DICTADOR FRANCO, JEFE LEGAL DEL ESTADO ESPAÑOL Y SU FAMILIA, HEREDAN LA MAYOR FORTUNA PERSONAL DE CIUTADELLA. El multimillonario menorquín inversor Juan Ignacio Balada lega a la Corona Neoliberal Burguesa sus posesiones, dispersas por todo el mundo, por el hecho de considerarse monárquico liberal.








He aquí un ejemplo de monarquismo burgués neocapitalista, por parte de esta persona fallecida, que no era nada mas, ni nada menos que un empresario, y multimillonario inversor. Y es que la plutocracia de nuestro país de países, tienen que estar profundamente contentos y satisfechos con la "labor" que ha significado la Corona Neoliberal Capitalista Burguesa y Mercantilista, que ha representado la dinastía borbónica desde el año 1833, con la entronización de una niña Isabel "II", por dicha burguesía capitalista.



Fueron los nuevos ricos del siglo XIX, enriquecidos con el oro y plata de las Américas, quienes vendrían a articular un mercado nacional y hacer de España, su patria, su estado burgués y neoliberal. Lo siguen detentando, porque se mantienen en el poder, pues se trata de los mismos, aunque sigan disfrazandose por diversas siglas partidistas, son todos partidos burgueses, son la plutocracia representada por la partidocracia. Un sistema económico y político que culminaría con el turnismo político de los partidos dinásticos de la famosa "restauración borbónica"; donde los dos partidos liberales, progresistas y conservadores se turnaban políticamente y pacificamente en el poder. Ese turnismo, representaba en realidad la dictadura de la burguesía capitalista que estaba llevando a cabo su industrialización y el monopolio político y económico de lo que habían sido los antiguos Reinos, Señoríos y Principados de las Españas.






Como colofón y culmen representativo de ese sistema político-económico, la burguesía capitalista liberal, pondría una monarquía burguesa, puntal de apoyo de la plutocracia burguesa en el poder político del Estado. Por ésta razón no debe sorprendernos que la burguesía capitalista plutocrática española quiera dar las muy sinceras y significativas gracias a los herederos dinásticos de la familia que ocupa y usurpa el Trono, Cetro y Corona de las Españas, y hacerles un regalo multimillonario, por lo que significaron las expropiaciones, desamortizaciones y privatizaciones decimonónicas, que determinaron que la propiedad privada estuviera en poder de unas pocas manos plutocráticas, burguesas y capitalistas. Juan Carlos, hijo de Juan de Batemberg, quien fue designado por el dictador Franco, a titulo, primero de "Principe de España" y posteriormente, como "Rey de España", cuando toda lógica monárquica legitimista, genealógica y hereditaria nos indicaría la incongruencia e incoherencia de aquella designación, y el propio hecho de la designación.



Porque se trataba de una dinastía borbónica que había heredado el Trono español de forma ilegal en 1833, a la muerte de Fernando VII. Nos referimos, naturalmente a Isabel "II", Alfonso el "XII", Alfono el "XIII", a su hijo Juan de Batemberg, y a su sucesor y actual Jefe Legal del Estado Español Juan Carlos. Esa ilegalidad consistiría en la aprobación, por parte de la plutocracia burguesa capitalista de constituir un sistema político económico acorde a sus intereses lucrativos, que daba ciertamente la espalda a los pueblos de las Españas y a su Rey Legítimo, por aquel entonces, Don Carlos María Isidro de Borbón, hermano de Fernando VII, con mayores derechos a reclamar el Trono de las Españas.



Desde aquel fatídico año 1833, quien usurpa el poder político económico en éste país de países es la burguesía capitalista, que ofrece regalos sin parar, y está muy agradecida a Juan Carlos, a su estirpe y a su prole, porque significan el mantenimiento de un sistema neoliberal plutocrático, partidocratico, neocapitalista y burgués sin precedentes en la historia, donde el capital es el que manda realmente, donde encontramos la nula presencia de las instituciones políticas y populares, donde no existe un auténtico contrapeso de poderes políticos y económicos.



Se vislumbra finalmente esa alianza entre la burguesía neocapitalista, mercantilista y comercial con la actual Corona y Monarquía Neoliberal Burguesa, que representa Juan Carlos y su familia, cuando bien sabemos, quienes nos sentimos fervorosamente monárquicos tradicionalistas carlistas, que ninguna de las instituciones políticas como la Monarquía Tradicional que defiende el Carlismo podía estar vinculada al dinero surgido del comercio, del lucro, y la especulación de la burguesía, ninguna, ninguna. Porque tradicionalmente, ni la Nobleza, ni el Clero, ni la Corona podían verse relacionadas con ninguna actividad comercial, mercantil, que estuviera asociada al lucro desmedido, antimoral, antiético, y anticristiano. Las Reales Cedulas de la Corona exigían total prohibición a la Nobleza y el Clero, al igual que la Corona en los negocios mercantiles, de bolsa especulativos. Fue la corrupción de la ilustración burguesa y su adulación a la monarquía absoluta y despótica, la que corrompió el modelo de antiguo régimen, quebrantando las normativas tradicionales antiusureras, antiburguesas y anticapitalistas.


A partir del reinado de Carlos III y Carlos IV de las Españas, quedó determinada la relación fuerte y estrecha que tendría la nobleza titulada, la Alta Aristocracia con la Burguesía de los negocios. Y fue con esa relación, que quedaría establecido el sistema capitalista en las Españas, a partir del año 1833.

Pero la burguesía capitalista con el tiempo fue sustituyendo a su aliado estamental nobiliar por una parte del pueblo que se ha venido creyendo en un sistema neoliberal capitalista, que en realidad está muy lejos de respetar sus legítimos derechos, y que únicamente significa el triunfo de una burguesía neoliberal capitalista que detenta el monopolio del planeta a nivel mundial.

miércoles, 6 de enero de 2010

CARLISMO ECOLOGISTA FRENTE A DESARROLLISMO NEOLIBERAL CAPITALISTA


La amplia mayoría de la comunidad cientifica rechaza la forma de desarrollo económico que están llevando a cabo los países industrializados y en vias de desarrollo, porque ese mismo desarrollismo neoliberal capitalista pone en serio peligro la existencia de la humanidad y el equilibrio natural del Planeta Tierra, fomentando el Cambio Climático.

El futuro no se va a construir bajo las formas neoliberales capitalistas por el despilfarro de recursos naturales que representa. El sistema neoliberal capitalista llega a su fin porque representa un ciclo vicioso, una pescadilla que se muerde la cola, reflejado en un sistema que necesita crecer constantemente aniquilando los escasos recursos naturales del Planeta Tierra. Porque para mantener el nivel de vida del 20% de la población mundial, que es la que vive en los países industrializados neoliberales capitalistas, se necesita disponer del 80% de los recursos naturales del Planeta Tierra, mientras que para el 80% de la población mundial, que es la que vive en los países empobrecidos, (porque una serie de multinacionales neoliberales capitalistas se dedica a robarles sus recursos), unicamente pueden disponer del 20% de los recursos naturales existentes en el Planeta Tierra. Un sistema neoliberal capitalista que nos asegura que todos salimos ganando con respecto al libre mercado, cuando es bien sabido que para que unos vivan muy bien, caso del Occidente neoliberal capitalista, otros perecen y viven terriblemente mal, y luego nos extrañamos que aquellas personas de aquellos países empobrecidos tengan la necesidad de venir a encontrar un a vida mejor, cuando resulta que son nuestras estructural del sistema neoliberal capitalista a nivel mundial, la que está absorviendo todos los recursos naturales del Planeta Tierra, para ponerlos al servicio exclusivamente de una minoría planetaria: la plutocracia neoliberal burguesa y capitalista.

Pero esa misma burguesía plutocrática maniobra intentando comprar la ética y moral de parte de la clase cientifica para que sigan negando el cambio climático. Esa burguesía plutocrática se esconde tras el sistema "democrático" partidocrático, instalado por ella a finales del siglo XVIII, liderando el XIX y seguido por el XX, a través de sus revoluciones liberales burguesas.

Y lo que hoy tienen muy claro sus herederos, es que ese sistema económico liberal burgués capitalista, representa políticamente un sistema pseudodemocrático partidocrático y burgués, en el que la burguesía capitalista ha engañado a una buena parte de las clases populares, que la apoya en su forma socialdemocráta y capitalista, representada por el centro izquierda y el centro derecha liberal.

Pero la burguesía llegó a la detentación del poder político mediante el económico, con su revolución burguesa e industrial, y al mismo tiempo en los siglos XVIII y XIX pactaba con parte de la nobleza, de la aristocracia, marginando a las clases populares y campesinas. Pero a partir de la segunda guerra mundial, la burguesía capitalista, para seguir detentando el poder deja de lado su alianza con esa nobleza aristocrática, para llevarla a cabo con la socialdemocracia capitalista y liberal, engañando a buena parte del pueblo, intentando un proceso de burguesización del pueblo de los países occidentales, para hacerles creer que el sistema neoliberal capitalista, resultado culminante de ese proceso, es el verdadero sistema democrático al que la sociedad civil y del progreso debe prestarse para tener un futuro mejor. Pero lo que no dicen, es que ese "futuro mejor" se realiza, se está realizando a costa de los países empobrecidos.

No es comparable la estructura tribal interna que tienen muchos de esos países, que el yugo capitalista que nos afecta tanto a ellos como a nosotros, los países occidentales. Es mucho más facil y más sencillo derrocar gobiernos tribales, que aniquilar el sistema capitalista. Y si existen formas tribales injustas en muchos de esos países empobrecidos, es solo, porque los gobernantes y plutocratas, las multinacionales y la banca de occidente, les interesa unilateralmente de que existan dichas formas tribales, porque con esas jerarquías es mucho más facil robar los recursos naturales de esos países en beneficio del occidente neoliberal burgués capitalista y anglosajón.

Luego ese falso desarrollo, ese desarrollismo, con el que occidente trata de vender el progreso y la civilización al resto del mundo, a los países empobrecidos y en vias de desarrollo no es el camino a seguir, porque en definitiva resulta tensionar aun más la aniquilación de los recursos escasos naturales del Planeta.

La dinámica capitalista y neoliberal burguesa ha tratado de solucionar un problema, el problema de la escasez, y cuando ha tratado de solventarlo a través del descubrimiento de una nueva tecnología y de un nuevo proceso industrial, no sólo a degenerado en un incremento de la contaminación y una contribución más al efecto invernadero planetario, sino que además, desde el siglo XIX hasta la actualidad se ha incrementado en un número mucho mayor la población mundial. Todo indica a que ese recurso capitalista, lo único que hizo fue complicar las cosas, en lugar de solucionarlas. El capitalismo neoliberal burgués y su desarrollismo, está mal acostumbrado al crecimiento inmediato, a la riqueza inmediata para proveer de recursos suficientes al 20% de la población mundial que vive en los países industrializados de occidente, pero el funcionamiento de la naturaleza es lento, y sus tasas de regeneración de los recursos naturales son lentas porque necesitan de un largo proceso en el tiempo. Tiempo que el capitalismo neoliberal burgués globalizante no está dispuesto a entender, ni a defender, ni a comprender, porque necesita un resultado instantaneo, un resultado ¡ya mismo!. Pero el resultado y la respuesta de la naturaleza es lenta, y lo podemos comprobar en el germen de las plantas, de los cereales, por ello no es posible forzar ese proceso natural, pero el capitalismo neoliberal está dispuesto a forzar ese proceso natural, a convertirlo en un proceso antinatural para que esa oferta natural de los recursos escasos del Planeta Tierra sea acorde al fuerte crecimiento de la demanda poblacional mundial.

El colapso del sistema neoliberal capitalista vendrá dado precisamente por este pequeño detalle: un fuerte crecimiento de la población mundial exponencial, y una fuente de recursos escasos que se regeneran de forma lineal y lenta en el tiempo, ésto se traduce en un exceso de demanda y una oferta reducida, con lo cual, la subida de los precios de los alimentos a nivel mundial tienden a subir, y si no han subido aun lo suficiente, es porque las empresas multinacionales controlan los recursos naturales de los países empobrecidos, pero en el momento en que los países empobrecidos sean dueños de sus propios recursos, se intensificará la subida de los precios de los alimentos.

El Carlismo ecologista apuesta por un desarrollo económico-ecológico sustentable de los pueblos de las Españas, basado en lo que siempre defendió desde sus origenes: un redescubrimiento del campo y el mundo rural, una economía agraria autosuficiente donde se ponga encima de la mesa la tierra para quien la trabaja, una reforma agraria que garantice la autosostenibilidad de la soberanía alimentaria de los pueblos de España y del mundo. Y es en este preciso sentido, la vinculación del Carlismo Ecologista y el movimiento de Vía Campesina, con el objetivo de reactivar la economía agraria en nuestro país de países.

Nuestra Monarquía Carlista siempre ha sido una monarquía agraria campesina y autogestionaria comprometida con la soberanía alimentaria, frente a la monarquía capitalista y liberal burguesa, que basaba su protagonismo en la industrialización, la degradación medioambiental, la sobreexplotación de los recursos escasos hasta la aniquilación de los mismos y la acumulación de capital financiero, como culmen de la concentración de los recursos financieros. El desarrollo ecológico que busca la monarquía carlista está vinculado y conforme al crecimiento y regeneración natural de los recursos naturales del Planeta Tierra, mientras que la monarquía neoliberal burguesa y capitalista no va acorde en absoluto a ese crecimiento y regeneración natural de los recursos naturales, es más, tampoco confía en una proyección ruralista, campesina y comunal de nuestra civilización, como lo fue a lo largo de nuestra Tradición ecológica del carlismo.

Lo verdaderamente paradójico, es que lo que ayer significaba ser reaccionario, en el sentido en este caso de la defensa ecológica y medioambiental frente a la degradación de los recursos escasos del Planeta Tierra y a nivel local, hoy es considerado, al menos dentro del ecologismo como algo verdaderamente progresista. Mientras que lo que hoy se está empezando a considerar como reaccionario es éste sistema agonizante, el neoliberal capitalista y su industrialización revolucionaria burguesa, al ser el paladin de la aniquilación y sobreexplotación de los recursos y el culpable del terrible empobrecimiento de los países del llamado tercer mundo.


Dos concepciones del mundo vuleven a enfrentarse, la industrialista burguesa y capitalista representada por su revolución neoliberal capitalista globalizante y la carlista, representada también bajo una tendencia claramente ecologista que representa la naturaleza de su tradicionalismo cristiano. Resulta, por ello, clarividente y muy evocador, al contemplar que los golpistas revolucionarios de finales del siglo XVIII y el siglo XIX, es decir la burguesía liberal capitalista, que introduciría el capitalismo y la industrialización. Éstos que se enfrentaron contra las estructuras feudales, comunales y cuasi-socialistas intercomunitarias de la sociedad de Antiguo Régimen, asumen hoy un rol, un papel conservador, porque no están dispuestos a renunciar ni un ápice a sus malos usos y formas de vida. Nos referimos claramente a la burguesía plutocratica y a gran parte del pueblo aburguesado y engañado por la misma. Y es curiosa la paradoja de la historia, poder contemplar como parte de los herederos del pensamiento de aquel antiguo régimen feudal, cuasu-socialista e intercomunitario, van a hacer justicia, queremos hacer justicia, empujada por la defensa de un legitimismo histórico y monárquico carlista y a cambiar las cosas para poner límites y destruir los malos usos de una burguesía capitalista y financiera que detenta el poder en España desde hace más de 175 años de vida y existencia de Carlismo.

domingo, 3 de enero de 2010

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA "RELIGIÓN" DE PENSAMIENTO ÚNICO NEOLIBERAL BURGUÉS CAPITALISTA

¿De verdad no sube la temperatura?Todas las series suben. desde 0,09 ºC por década las de satélite a 0,15 º C por década las de tierra. Si consideramos una media se obtiene 0,12 º C por década, dentro del intervalo teórico por subida de CO2.




Los efectos del Cambio Climático se hacen de notar, el tiempo está cada vez más descontrolado, mientras que la variabilidad de la temperatura interanual es perfectamente comprobable, tenemos por otro lado que la tendencia interanual de la temperatura va a niveles mayores. Sin embargo, las huestes neoliberales capitalistas promotoras de un falso desarrollo económico, alentadas desde el siglo XIX por el capitalismo burgués industrial, no están dispuestas a creerse el Cambio Climático, esgrimiendo que se trata de una nueva religión. Ellos, quienes no aceptan como teoría cientifica perfectamente contrastable y defendida por una amplia mayoría de los cientificos, pretenden llamar religión al hecho vigente que ya es el Cambio Climático en todo el Planeta Tierra.




¿Y por qué no están dispuestas estas huestes neoliberales neoconservadoras, socialdemócratas, liberales centristas, ... a aceptar el hecho real del Cambio Climático?


Porque sus fundamentos históricos, económicos y políticos que parten de una mal llamada ilustración del siglo del fogonazo (XVIII) y posteriormente del siglo XIX, siglo para ellos, excepcional, porque es cuando la burguesía toma el poder político mediante el golpe de estado contra la Monarquía Tradicionalista y las instituciones populares, forales y gremiales de Antiguo Régimen, tanto en las Españas, como en el resto de Europa y el mundo.


Ese mundo antiguo estaba vinculado a una economía agraria, campesina que introducía muchos de los usos que hoy defienden las corrientes ecologistas, que para la burguesía neoliberal capitalista siempre ha sido reaccionario. Reaccionario, porque no podían culminar su afan de lucro, porque existían unos derechos populares defendidos a través de unas instituciones, que esa burguesía, llamaría "trabas internas" que les impedía la sobreexplotación capitalista que luego han demostrado con el tiempo, poder realizar y llevar a cabo.




El origen del mundo en que vivimos hoy, lo tenemos en la industrialización burguesa y capitalista del siglo XIX, y es por ello que la glorifican de forma panacea, y hoy se nos presenta una globalización neoliberal burguesa y neocapitalista como pensamiento único heredado de un pasado industrial y financiero, que dio comienzo en el siglo XIX, con las revoluciones burguesas.




Aquella masa burguesa, heredera en parte de la antigua ilustración dieciochesca, se ampararía en la Ciencia para rechazar la Religión Cristiana, adular primeramente a la Monarquía Absoluta, pactar el mercantilismo y un precapitalismo manufacturero tendente al industrial, y posteriormente, con el enriquecimiento y explotación de las colonias, proceder finalmente al glope de Estado, para adueñarse unilateralmente del poder político y económico de todos los países de Occidente, incluidas, las Españas.




Pero, paradójicamente, hoy la Ciencia les vuelve la espalda a los defensores y herederos de la mal llamada industrialización decimonónica. Pues, desde que el ser humano habita en el Planeta Tierra, sólo dos siglos XIX y XX han bastado, para contaminar lo que no está escrito, sobreexplotar y aniquilar los recursos escasos planetarios, y todo ello en nombre de la "libertad", el "progreso", la "ciencia" y sin decirlo también, por el afán de lucro capitalista de la burguesía financiera y capitalista que apostó por aniquilar el mundo rural, campesino para fomentar el capitalismo industrial despilfarrador, y aniquilador de recursos escasos.




En el bando Carlista, tomaron posiciones los Cristianos comprometidos con la defensa del campo y el mundo rural frente al capitalismo industrial que una burguesía liberal quería imponer e impuso por la fuerza de las armas, aniquilando el mundo antiguo, y así en todo el mundo. Aquella burguesía, se lo tenía muy creído, amparada en el progreso científico, pero hoy la Ciencia les da la espalda, muy a su pesar.




Por ello, encontramos a los neoconservadores, y a una extrema derecha, pero también a la socialdemocracia y a la derecha burguesa y capitalista afirmar que el pensamiento ecologista quiere hacer del Cambio Climático una nueva religión.


"¡Nada mas lejos de la realidad! Ya que quienes impusieron la "religión" del pensamiento único "correcto" "indiscutible" fueron exactamente ellos, estos mismos herederos de la ilustración liberal industrial capitalista.




Hoy por hoy, al menos se nos podrá preguntar hasta que porcentaje estamos dispuestos a renunciar para no despilfarrar más recursos, y para proceder a dar tregua a la regeneración natural de nuestro Planeta Tierra. Pero, quizá, el día de mañana sea demasiado tarde, y no exista ninguna pregunta, porque la propia pregunta se habrá convertido en una triste realidad.




Los defensores del neoliberalismo burgués capitalista globalizante nos acusan de reaccionarios, de pretender volver a la caverna, como el hombre primitivo, sin "progresos", ni "avances cientificos". ¡Nada de eso! Somos Carlistas, y si somos reaccionarios, es porque reaccionamos y protestamos contra todas las injusticias, y he aquí una, que nos concierne a todos, porque se trata de nuestra propia existencia, ya incluso como especie y futuro del ser humano.




De lo que se trata es de cambiar los malos hábitos de la sociedad neoliberal capitalista de consumo, una sociedad alienada, clientelar y caciquil, al depender completamente de la plutocracia neoliberal burguesa, de manera que los grandes dirigentes de la banca internacional y las multinacionales son en primer lugar los principales responsables del Cambio Climático, porque mantienen a la población mundial y en concreto a la de los países de Occidente en una situación de alienación y dependencia con respecto a sus designios de afán de lucro enfocados en la sobreexplotación, en la sobreproducción, en el despilfarro y aniquilamiento de los recursos del Planeta Tierra.


Me resulta curioso al escuchar a periodistas y escitores de la derecha, algunos de ellos cristianos, que critican la sociedad de consumo, critica que comparto, pero que por otro lado, su propio pensamiento derechista en el terreno económico, se traduce precisamente en el amparo y potenciación de esa sociedad de consumo y aniquilamiento de los recursos. Me resulta hasta hipócrita, pues creo deberían sinceramente de cambiar de posición política rechazando el pensamiento neoconservador de la derecha.


Pero también me repugna el falso comportamiento de la izquierda autodenominada progresista. Ésta socialdemocracia que no tiene remedio, pro-capitalista, que liderada por el PSOE de Jose Luís Rodriguez Zapatero pretende afrontar el Cambio Climático, cuando resulta que España se ha convertido en uno de los principales países generadores de gases de efecto invernadero (CO2, CO, etc). Hoy por hoy, no cumplimos Kioto, y conforme asumimos un desarrollo industrial neoliberal capitalista, más lejos estamos de cumplir Kioto. Es curioso, observar la hipocresia de los "progresistas" como se las dan así mismos de sensibles con respectos a la situación de Cambio Climatico, cuando fueron aduladores de la panacea industrial burguesa liberal capitalista.




Aquellos excépticos con respecto al Cambio Climático, lo son, porque en el fondo quieren seguir ganando dinero a costa de la aniquilación de los recursos naturales del Planeta Tierra, por afán de lucro, no tiene otra explicación. Por ello el Carlismo, como fuerza ideológica y política vuelve a la carga contra los falsos planteamientos "progresistas" y "neoconservadores" de derechas, que hoy por hoy hasta la propia clase Científica ha avandonado, demostrando los efectos negativos y perniciosos del Cambio Climático para los Seres Humanos, rechazando con ello también la pretensión de la burguesía neocapitalista de ampliar un capitalismo antiecológico, antinatural, ultramaterialista, antihumano, y anticristiano.



viernes, 1 de enero de 2010

¿SOMOS LOS SERES HUMANOS EL CANCER DEL PLANETA TIERRA? DESARROLLO ECOLÓGICO SOSTENIBLE

El Planeta Tierra está en nuestras manos, pero no para disponer del mismo aniquilando, y esquilmando los recursos, como si el ser humano fueramos el cancer del Planeta. Son nuestros malos "usos", nuestros habitos los que se han de cambiar. Habitos negativos, malos y perniciosos potenciados por las multinacionales de todo tipo, potenciadoras de la sociedad de consumo, egoista, inhumana, anticristiana y materialista. Nosotros somos responsables de la forma en que administramos nuestros recursos planetarios, todos ellos escasos, si no atendemos a la capacidad y tasas regenerativas naturales de nuestro Planeta. Somos responsables de legar a nuestros hijos un Planeta Tierra digno, en el que puedan disponer de los suficientes recursos para vivir, y para ello se ha de responder a un desarrollo verdaderamente sustentable y por tanto ecológico, rechazando esos malos habitos capitalistas de consumo, polución y contaminación. Por ello, somos responsables de hacer que nuestros hijos hereden un Planeta Tierra, por lo menos igual de limpio, que nosotros heredamos de nuestros padres en su día, porque se trata de un bien preciado intergeneracional, que hoy se encuentra secuestrado, por el neoliberalismo capitalista de una burguesía plutocrática que fomenta una globalización injusta y despiadada. Un Planeta Tierra, del que se han hecho dueños, unicamente unas pocas manos, una serie de multinacionales y la Banca Nacional e Internacional que las respalda, propiciando un Cambio Climático, que nadie queremos.
Antiguamente, los principios tradicionales de la monarquía, convertía a ésta junto a la nobleza en una institución "sostenible". Y digo sostenible, porque los Reyes y los Principes no podían disponer de la institución de la Corona a su antojo, porque la misma, la debían a sus padres y antepasados, y de esa misma manera, debían legar dicha institución sin menoscabo de sus peculiaridades, merma de sus derechos, limitados por los derechos del resto de instituciones que contrapesaban entre si en el equilibrio institucional de poderes.

Así, el Rey debía mantener la institución de la Corona, una institución que no podía estar sujeta al interés político o lucrativo de una clase social, sino al bien público, una institución que se preocupara de hacer Justicia, y poner en su lugar a aquellos poderes que merman y socaban dicho bien público en beneficio de una minoría plutocrática, burguesa y neoliberal potenciadora de una globalización injusta, depredadora, y aniquiladora del medio - ambiente y por tanto aniquiladora para con el propio ser humano.


La propia antigua aristocracia nobiliar, o por lo menos una parte de ella que se negaba a reconocer el nuevo orden liberal burgués y su industrialización, sobretodo, a partir del desarrollo del capitalismo en el siglo XIX, se dio cuenta de las posibilidades nemerosas de beneficios lucrativos que redundarían, en el caso de aceptar su alianza política con la burguesía capitalista que despuntaba mediante la maniobra del golpe de estado, para hacerse con el control político de todos los países de occidente y sumirlos en el capitalismo liberal, padre del neoliberal que tenemos ahora. Atrás quedaban los tiempos en que los antepasados de los aristócratas, eran conscientes de que sus tierras y feudos no les pertenecían a ellos, sino a todo un linaje familiar, que se traducía en que la propiedad de la tierra no se podía comprar ni vender, porque de la misma manera que los aristócractas la heredaban de sus padres y antepasados, éstos debían legarla conforme mandaba la tradición de "sostenibilidad". Es decir, no podían disponer a su antojo de unos recursos que no les pertenecía a ellos, sino a toda una familia, a todo un linaje familiar, y por tanto debían legar sus bienes y patrimonio sin menoscabo del mismo.


Pero con la llegada del capitalismo liberal y la revolución industrial burguesa del siglo XIX, los aristocratas vieron reconocida la propiedad de la tierra, en detrimento de las clases campesinas, de agricultores, labradores, jornaleros, que se vieron de la noche a la mañana, con que, las leyes tradicionales de los mayorazgos eran vulneradas por el nuevo régimen liberal burgués que pondría la propiedad de la tierra bajo el libre mercado, y por tanto, ante la posibilidad de que ésta fuera comprada y adquirida por el mejor postor, es decir, por la clase burguesa capitalista y plutocrática, que había perdido el negocio del mercado colonial de las compañías Orientales y Occidentales, ya que se habían perdido los territorios de ultramar.

De forma que la burguesía capitalista no sólo se adueñaba del estado y se arrogaba su representación política y económica, sino que convencería a la nobleza, a la aristocracia, a los grandes titulos de España para que formaran parte del nuevo orden liberal burgués, que les reconocería la propiedad de la tierra y la posibilidad de venderla si lo necesitara dicha nobleza aristocrática.

Y así fue, como muchos nobles, decidieron, no sólo casarse con hijas de burgueses, sino vender las propiedades y tierras de sus antepasados para obtener dinero y reponer su arcas mermadas, en detrimento de las clases campesinas, que se vieron fuera tanto de la adquisición de tierras, porque no tenían con que comprarlas, como también se vieron fuera de los antiguos feudos, cuyas tierras las habían trabajado sus padres y antepasados, antes que ellos, y las mismas, las debían legar a sus descendientes para procurar un futuro de sostenibilidad y autosustento.

Porque durante el Antiguo Régimen existía un pacto no escrito sobre la propiedad compartida de la tierra entre los señores feudales y el campesinado, pacto consuetudinario que la burguesía liberal capitalista, partidaria de la industrialización, se atrevería a romper, mediante la maniobra del golpe de estado revolucionaria, que en las Españas, quedo bien determinada con la instauración en el Trono Español de Isabel "II" y su madre María Cristina de Borbón, esposa del difunto Fernando VII.

Fue el ejército y las grandes jerarquías, tanto plutocráticas como religiosas las que se pusieron de parte del nuevo régimen liberal burgués y capitalista industrializador que les beneficiaba, en detrimento de las clases campesinas y la Dinastía Legítima Carlista que debía ocupar el Trono Español, pero que finalmente, fue usurpado por la dinastía llamada liberal, con la ayuda por tanto, de la Clase Oligárquica y política dominante: la burguesía liberal capitalista.


Por tanto, observamos, segun este análisis, como de la noche a la mañana la "sostenibilidad" tradicionalista basada en la capacidad de legado de tierras por parte de nuestros padres y antepasados a nosotros, a sus hijos, y nuestra capacidad de legar tierras, de hacer heredar tierras a nuestros descendientes, para que de la misma puedan autosustentarse y vivir dignamente, ha quedado completamente aniquilada. Fue la burgesía financiera y capitalista la causante del golpe de estado y de levantarse contra la democracia Foral y Tradicional de los Reinos, Señoríos y Principados de las Españas, y contra sus Reyes Legítimos encarnados en la Dinastía Carlista, pero es que además fue esa misma burguesía, la causante del quebranto del principio de "sostenibilidad" tradicionalista, o mejor carlista, representada hoy en parte, por los grupos ecologistas, defensores del desarrollo ecológico sostenible, que nos vienen a decir algo así como aquello que la nobleza y la aristocracia principesca les decía a sus vastagos antes de morir:

"Nuestra misión es cumplir con la justicia del Rey, siempre y cuando vaya de comun acuerdo con el bien público. Recordad que los bienes y tierras que heredais no son vuestras, sino de nuestros antepasados, que se preocuparon en su día, que las mismas fueran heredadas por sus hijos, y ahora el padre en el lecho de muerte quiere y decide transmitir por herencia sucesoria ese legado". No podemos hacer lo que nos de la gana con el legado de la Tierra, porque la Tierra no es nuestra, los seres humanos que estamos vivos y presentes en el Planeta Tierra no podemos hacer lo que nos de la gana con nuestro Planeta Tierra, he dicho, porque se trata de un legado histórico de nuestros padres, quienes se preocuparon de acuerdo y conforme a la Tradición Conservacionista, que nosotros heredasemos un Planeta Tierra igual de limpio, confortable y saludable, de la misma forma que lo heredaron ellos. O lo que es lo mismo, tenemos el deber histórico y moral, pero al mismo tiempo el deber y capacidad de supervivencia, para afirmar, que debemos contribuir a que nuestros hijos hereden un Planeta Tierra, al menos igual de limpio, y saludable, igual que el que nos legaron nuestros padres antes morir. Y esa es la razón de la denominación del Desarrollo Sostenible, porque el mismo, se inspira, precisamente en el escrupuloso respeto conservacionista de aquello que como hijos de nuestros padres, hemos heredado de ellos, para transmitirlo de generación en generación a nuestros descendientes.

Del mismo modo que un Rey en vida no puede hacer lo que le de la gana con la institución de la Corona, o un noble no puede hacer lo que le de la gana con las tierras en las que trabajaban las clases campesinas, por mucho que lo amparase la ley legal del nuevo régimen liberal burgués y su industrialización; nosotros no podemos disponer, ni hacer lo que nos de la gana con nuestro Planeta Tierra, porque es un legado de nuestros padres que debemos mantener intacto, para que lo puedan heredar nuestros hijos, y a su vez de generación en generación, es por esa razón que el Planeta Tierra no pertenece de manera unilateral y privativa a una sola generación, sino que es un bien intergeneracional, de la misma forma que la institución de la Corona de las Españas lo es para la Dinastía Legítima de la Casa Real de Borbón Parma, representada hoy día por Don Carlos Hugo de Borbón, Rey de las Españas.