viernes, 31 de diciembre de 2010

CRISTIANISMO DUALISTA




Durante la Edad Media, la sociedad creía tanto en las fuerzas del bien como en las fuerzas del mal. Las primeras estaban representadas por Dios, y las segundas estaban representadas por Satanás. El Cristianismo primitivo y su evolución estuvo muy influido por la doctrina Platónica, por la división que hacía Platón del mundo de las Ideas por un lado, y por otro del mundo sensible o terrenal, que estaba dividido por una frontera permeable denominada Jorismós. Así las cosas terrenales tenían su fiel reflejo idealista. Es decir, "lo que es", la realidad sensible y terrenal es imperfecta, y sólo su idea o reflejo perteneciente al mundo de las ideas se refiere al mundo divino que encarna "lo perfecto", es decir "lo que debería ser". Es así como en la doctrina del Cristianismo primitivo existe una forma de maniqueismo que heredará la Iglesia Católica y que quedará plasmada de alguna manera en los elementos tradicionalistas de la misma, pero hasta cierto punto.




Los Bogomilos (amigos de Dios), los Valdenses, y los Cátaros eran Cristianos medievales contestatarios nacidos del seno de la sociedad medieval que criticaban las hipocresías existentes en el seno de la Iglesia Católica. Abogaban por un verdadero cumplimiento de los votos de pobreza, castidad y obediencia, muy defendidos también por la Orden Cisterciense (Católica) y personalmente por San Bernardo de Claraval (Católico).




Pero el dualismo medieval fue condenado por la Iglesia Católica, o mejor dicho por sus elementos jerárquicos. Si Dios es un Todo, y Él es el Creador de Todo el Universo, en su creación existen unos fallos, es decir, los vemos en la propia naturaleza del ser humano, y sobretodo el impacto que este representa en el Planeta Tierra, para con sus semejantes, para con los animales...




La afirmación de los Cátaros era sencilla: "Si Dios es Bondadoso y Perfecto, Él no puede ser el autor o constructor, el Creador de este mundo imperfecto, cruel y despiadado. ¿Por qué? Pues porque esta misma creación pondría en duda su perfección y su bondad.




En el siglo XIII Pedro García alegaba delante de los Inquisidores: "Dios es muy bondadoso. Y en el mundo nada es bueno. Por lo tanto, Él no hizo nada de cuanto existe en el mundo".




Si no hay dualidad maniquea, la pregunta es, ¿es Dios el autor, tanto de lo perfecto como de lo imperfecto, de lo bondadoso como de lo cruel?, ¿es Dios el Todo? Y con ello se incluye en Él también la parte negativa del universo, lo que nos llevaría a pensar en un único poder en todo el universo o por el contrario, Él es el único a quien se le puede atribuir la parte positiva de la Creación, a Quién se le puede atribuir lo perfecto, lo bondadoso...; mientras que por otro lado hay un representante de las fuerzas del mal que tiene tanto poder como el mismísimo Dios.




La verdad que como Cristiano Católico que soy, debo reconocer que se me plantean dudas racionales al respecto. Recordando a René Descartes, quien afirmaba la frase de Pienso que pienso, que pienso... traducida al Castellano como "Pienso, luego existo". René a través de su método racionalista, para estudiar a Dios afirmaba que dentro del ser humano no cabe integramente una idea exacta de Dios, porque el ser humano es muy pequeño, minúsculo, no podemos ser tan pretenciosos y arrogantes como para poder tener una idea exacta y precisa de Dios, pero si que podemos darle atributos como humanos que somos y jamás pensaríamos en dar a Dios atributos negativos, sino mas bien al contrario.


Si nos basamos en el Antiguo Testamento encontramos a un Dios Juez y un tanto autoritario, y aquí quizá nos animaría a considerar ciertos atributos negativos, que los justificaríamos como creyentes. Pero si alcanzamos el Nuevo Testamento tenemos la prueba de que Dios es bueno y misericordioso y por tanto pesa más la idea de vincular atributos positivos sobre Él.




El razonamiento de Valdenses y Cataros viene a discutir el razonamiento de los Católicos, de si Dios es el Todo, y fuera de Todo no hay nada, la parte negativa y positiva se encuentra en el Todo, si no hay posibilidad de dualidad maniquea, quiere decir que aceptamos que dentro del Todo existe una parte negativa, cruel, y perversa representada por el mal, que estaría intrinsecamente vinculado a ese Todo, es decir a Dios, de manera que ¿sería su obra perfecta y bondadosa?




Este argumento puso en un serio aprieto a la Iglesia Católica. San Bernardo de Claraval afirmaba que había que dar argumentos a los argumentos, contraargumentando. Pero el Papa Inocencio III y Felipe IV el Hermoso Rey de Francia utilizaron la mano dura, mediante la Inquisición y la Cruzada que hasta mediados del siglo XIII se había utilizado contra los No Cristianos.




A parte de lamentar profundamente que aquellos Cristianos hubieran desaparecido de la Faz de la Tierra, para no poder defenderse hoy de aquellos que se los atribuyen alegremente, y de lamentar también que existan quienes en nombre de los Cátaros traten de engañar y hacer creer que el Catarismo está extrechamente ligado a las ordenes y lógias masónicas de Rosacruces y demás.




La verdad que el mundo medieval tembló con las persecuciones de un grupo "Cristiano oficial", que era el Católico Romano, que de alguna manera fue cómplice de los desafueros del poder desmesurado que ejercieron las estructuras políticas, como podía ser la propia monarquía, que considerando el beneficio propio de una élite territorial nobiliar era capaz de aplastar a cualquier grupo que discutiera en lo más mínimo su poder. Y es que Felipe IV el Hermoso, Rey de Francia tenía junto con otros nobles una fuerte ambición por las tierras del Langue de Oc, del sur de Francia, como el Condado de Tolouse o el de Foix. Fue precisamente en aquellas tierras del sur de Francia donde arraigó el Catarismo, una forma de Cristianismo maniqueo, que de alguna manera tiene vinculos muy extrechos con el Budismo, cuando habla esta religión del equilibrio entre el bien y el mal (Yinyan). El Cristianismo Cátaro no existe ya. Mucha gente se hace budista, siendo previamente cristiana. Quizá el Cristianismo Cátaro hubiese llenado ese espacio espiritual que ahora esa gente anteriormente cristiana, encuentra ahora en el budismo.

Lo curioso de todo es que algunos nobles Católicos del sur de Francia se defendieron de la Cruzada Albigense. El propio Rey de Aragón Pere II el Catòlic, padre de Jaume I el Conqueridor, trató de salvaguardar no sólo la influencia que la Corona de Aragón tenía sobre el sur de Francia, como heredera legítima de los Visigodos, sino que al mismo tiempo defendió a sus subditos, tanto Católicos, como Cátaros perdiendo la vida en la batalla de Muret (1213).


Lo sorprendente del hecho de la Cruzada no sólo era que esta se hacía contra otros Cristianos, hecho significativo, paradójico y por tanto contradictorio, sino que cuando los soldados cruzados preguntaron al legado papal Arnaud-Amaury cómo podrían distinguir a los cátaros de los católicos de la población, él les respondió: "Matadlos a todos. Dios sabrá reconocer a los suyos". Y empezó la carnicería.

De todo esto habrá que extraer conclusiones, hacer autocrítica, ser coherentes con nuestra Fe Católica, demandar coherencia y contestar siempre con argumentos, y no con la violencia.

Después de la Caída de Constantinopla en 1453 y con el descubrimiento de las Americas, la fuerte llegada de oro y plata, junto con el comercio de esclavos dio un impulso muy grande al comercio y al poder de la burguesía. Dios dejó de estar en el centro del mundo, y pasó a estar el hombre arrogante. Sin embargo las preguntas que plantearon los Cristianos Críticos o Heterodoxos fueron desoídas y marginadas; ellos mismos acabaron sufriendo persecución, incluso estaba en peligro su propia vida. Muchos Católicos vieron en estas críticas la posibilidad de la renovación en el seno de la Iglesia Católica, exigiendo mayor coherencia con los votos de pobreza, castidad y obediencia, sin embargo otros Católicos vinculados al poder establecido vieron la posibilidad de aplastar a lo que consideraban las herejías imponiendo el terror con la Inquisición, aparato que nació en el seno de la Iglesia Católica para controlar el comportamiento de la Jerarquía eclesiástica, y que posteriormente derivó en todo aquello para lo que no fue creado, ya que estuvo al servicio de los poderes ajenos al Cristianismo, como representa muy bien la propia monarquía francesa de Felipe IV el Hermoso.




Lo curioso es que ese maniqueísmo, aunque condenado por la Iglesia Católica posteriormente, se ha mantenido en el seno de los grupos Tradicionalistas e Integristas que recuerdan en algunas cosas a los antiguos Cristianos Cátaros, y es precisamente en el maniqueísmo, al dividir las fuerzas del bien y las fuerzas del mal, de la que los primeros cristianos se cuestionaban de dónde salían las primeras y de dónde vienen las segundas, pero a partir de la aplicación de la Inquisición a otros cristianos, tuvo como efecto no plantearse jamás preguntas, porque interpretaban que el hecho de formularlas ofendería a Dios. Pero ha quedado ampliamente comprobado en el tiempo que la ofensa a Dios no viene de las preguntas que nos podamos hacer sino de nuestro comportamiento para con los demás aplicando la empatía, rechazando egoísmos, aprendiendo de nosotros mismos. Parece irremediable que el ser humano es el único que tropieza con la misma piedra. El ser humano, su comportamiento, su presencia en el mundo y su impacto, la relación con sus semejantes, etc; nos lleva a preguntarnos cuál es la naturaleza humana realmente, ¿somos creación divina? ¿estamos a la altura de serlo?
Ahora que entramos en el año nuevo y que parece que todos los años son iguales excepto por la crisis; ¿realmente nos hemos superado? ¿O seguimos en las mismas? ¿Tenían razón los Cristianos Dualistas, existen dos fuerzas que se contraponen y tienen el mismo poder, o por el contrario existe una única fuerza que asume los errores y fallos?