sábado, 25 de septiembre de 2010

EL FUTURO DEL CARLISMO PASA NECESARIAMENTE POR LA DEFENSA DE LOS FUEROS Y EL REY LEGÍTIMO


Algunos estudiosos del carlismo, imagino que sin mala intención, quieren imaginar un futuro para el carlismo con ideas claras y dejando de lado el pleito dinástico o la cuestión sucesoria que implica la existencia de los "pretendientes" en realidad reclamantes al Trono de España.

El Carlismo está formado por los carlistas, se trata de un grupo humano donde existen diversas familias, las cuales han formado a su vez distintos partidos políticos carlistas, que a su vez y en su seno representan a una serie de familias políticas.

En el seno del Partido Carlista existen diversas familias políticas porque no todo el mundo y más dentro del carlismo pensamos igual. Están los federalistas, y socialistas autogestionarios, los confederalistas, los monárquicos carlistas y hasta algún que otro se considera republicano.


Cada partido político y cada ideología política tiene su propia personalidad y en el carlismo se mire por donde se mire, se trata de la defensa de los Fueros y el Rey Legítimo, es decir de la vertebración confederal de las Españas y su referente institucional con respecto a la unidad o la unión de las mismas, representadas cada una de las Españas por la monarquía carlista en la persona del Rey Legítimo que actualmente es Don Carlos Javier de Borbón.


No tiene sentido hablar de un carlismo sin rey, pues su propio nombre viene del mismísimo Rey Carlos, ya desde el año 1833 e incluso desde la época del austracismo del archiduque Carlos de Austria durante los años 1701-1714 en la Península Ibérica.


El carlismo de forma pragmática nos aporta a quienes conocemos esta ideología la plena vigencia, existencia y defensa de los Valores Cristianos y la Vida vinculándolos a los Derechos Fundamentales de las personas; la defensa de la vertebración confederal de las Españas a través del pacto foral con lo que implica la defensa a su vez de la vida comunitaria y una suerte de socialismo carlista basado en los antiguos usos tradicionales del Comunal de los municipios, y el legitimismo monárquico para solventar el pleito dinástico, con S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón.


El sistema capitalista en el que vivimos actualmente es un yugo donde el mercado y el capital gozan de la máxima libertad y expresión y con ellos la clase plutocrática es la que viene gobernado el mundo desde el siglo XIX y aun antes en Inglaterra.


Durante la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna las sociedades en Europa y en España estaban representadas, no por la nación, sino por los distintos estamentos y corporaciones. Se trataba de la existencia de los distintos cuerpos orgánicos profesionales representados a través de los estamentos o estados orgánicos; y al mismo tiempo se trataba de la vigencia de los distintos estamentos o estados territoriales al hacer referencia a los Reinos, Señoríos y Principados de las Españas. Es bien sabido que a partir de la revolución Francesa de 1789 desaparece la pluralidad interestamental, para subyugar a toda la sociedad bajo las reglas y leyes del mercado de la burguesía capitalista, que había tomado el poder en Inglaterra en 1688 con la Gloriosa Revolución, durante el destronamiento de Jacobo II de Inglaterra.


La sociedad tradicional se caracterizaba principalmente por la existencia del factor trabajo y el factor tierra. El Clero y la Nobleza gozaban de la mayor parte del dominio del factor tierra, ya que eran dueños de numerosas hectarias de terreno. El Brazo Real o Tercer Estado estaba formado por la clase burguesa y por la campesina. En esa clase campesina podríamos señalar a la gran mayoría de los habitantes de las Españas del siglo XIX, que vivían del factor trabajo que les proveían sus brazos y con suerte también sobrevivían del factor tierra en caso de la vigencia de las tierras comunales de los municipios. Sin embargo la burguesía nace de la actividad comercial excedentaria del pequeño artesanado, y así la burguesía va pasando de pequeña burguesía a la alta burguesía que controlaba los monopolios del estado monárquico durante la época colonial de los siglos XVI y XVII a través de las concesiones comerciales de la Corona. La burguesía de los negocios fue la gran aliada de la Corona durante el siglo XVII, en cuanto podía aquella alianza redundar en un beneficio económico altamente exponencial, sin embargo cuando las limitaciones feudales arancelarias, o cuando tuvo lugar la pérdida de los territorios de ultramar y por lo tanto la pérdida del monopolio ultramarino, la alta burguesía comercial y financiera se convirtió en la clase conspiradora y traidora por excelencia. La burguesía era una clase social que no controlaba el factor tierra como ocurría con la Nobleza y el Clero, sino que era dueña del factor capital. El capital de la burguesía demostró en todo el mundo los efectos del poder del dinero y como toda la humanidad va asucumbir a los designios de tal poder pecuniario de ese factor capital.


La guerra de independencia que los burgueses y comerciantes Holandeses sostuvieron contra la Monarquía Española durante el siglo XVII fue un claro ejemplo de como el poder del dinero y la estructura naciente capitalista pondría en jaque a una Monarquía, que se enfrentaría a ese poder y a esa clase, pero que en el siglo XIX quedaba secuestrada por la plutocracia burguesa y capitalista, cuando Isabel "II" una niña heredaba el Trono Español, por mediación precisamente de los designios de esa plutocracia burguesa que ha venido detentando el poder hasta la presente actualidad, controlándolo de forma sutil y haciendonos creer a todos que por el hecho de vivir en el seno de una sociedad de consumo, gozamos de todas las completas libertades democráticas, cuando es el yugo capitalista el que nos tiene a todos sometidos, a través de los designios dictatoriales del libre mercado, de su plutocracia, de la banca y las multinacionales, responsables todos ellos de la actual crisis económica internacional que azota también tristemente a nuestro país de países: España. Frente a la usurpación del capital nació el carlismo.


Pero España ha sido víctima de los designios internacionales de la fuerza del capital burgués, porque analizando la historia y el proceso de la revolución Inglesa, desde el comienzo de las usurpaciones y desamortizaciones de las Tierras de la Iglesia Católica, durante el siglo XVI y con Enrique VIII a la cabeza, los nuevos ricos se hicieron con una fuerza mayor representada por el factor capital, de manera que se trataba de individuos que eran al mismo tiempo dueños del factor capital, del factor tierra y del factor trabajo al subyugar a la clase trabajadora y obrera, al hacerla dependiente del salario y más aun, al ser esta clase plutocrática la única que controla los recursos, los intrumentos y los medios de producción a través de ese factor capital.


La única fuerza política que se enfrentó a esta usurpación de la plutocracia capitalista durante el siglo XVIII era el jacobitismo representado por el campesinado irlandés, inglés y los clanes escoceses.

Pero la City Londinense y el poder económico de la clase burguesa que realizó la Gloriosa Revolución en 1688 pudo más que toda la clase campesina de Gran Bretaña; con lo cual los Tories y los Wihgs que permitieron aquello fueron complices de la instauración mundial del capitalismo a través de su conservadurismo que maduraban como la detentación y conservación de los bienes que sus antepasados habían robado, desamortizado y usurpado a la Iglesia católica y al Pueblo de Inglaterra.


Estos hechos históricos locales que nos puede proporcionar los movimientos políticos como el jacobita en Gran Bretaña o el carlista en España, son ejemplos de rechazo al establecimiento e instauración del sistema capitalista, lo que se ha ido repitiendo en todos los países del mundo y como se ha ido estableciendo el llamado sistema de libre mercado que no es más que el dominio de la clase burguesa y capitalista, la cual detenta el control de los medios de producción, muy al contrario de lo que ocurría durante la Edad Media o la Edad Moderna.

En ese rechazo frontal al capitalismo, predomina la defensa de un socialismo Comunal frente a lo simplemente egoísta e individual; predomina la defensa de los Valores Cristianos y la defensa de la Vida y los Derechos Fundamentales frente al mercadeo de los mismos establecido por el modelo capitalista, que proyecta la libertad del que tiene (capital) frente al que no tiene, y por tanto los derechos y libertades van vinculados a la tenencia de capital. Predomina la defensa de la Corona Legitimista como referente y fuerza de unión frente al Estado Burgués o mercader, o frente a monarquías y repúblicas que están controladas por sus parlamentos plutocráticos o simplemente por el poder del dinero, que la monarquía tradicional viene históricamente combatiendo.