jueves, 2 de septiembre de 2010

EL CARLISMO SIGUE VIVO, VIVITO Y COLEANDO

S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas, se ha convertido en el legítimo y verdadero Rey tras el fallecimiento de su padre Don Carlos Hugo de Borbón el pasado día 18 de Agosto de 2010.


Tras el fallecimiento de S.M.C. Don Carlos Hugo I de Borbón, Rey de las Españas, la prensa editorial y los medios de desinformación mediáticos de la derecha liberal burguesa, desde los periódicos como el ABC o EL MUNDO, se ha tratado el tema del fenómeno carlista desde una perspectiva derrotista, marginal que ha llegado ya a su fin, como lo es la pretendida por todos los medios que defienden la "SANTA TRANSICIÓN" y el esquema político del ya demacrado y arruinado sistema político español que nació con la Constitución española de 1978, heredera directa del franquismo político, mediatizada y orquestada por la derecha oligárquica y liberal burguesa, que tenía muchísimo miedo de perder su Status quo, su poder político y sobre todo el económico. Todos ellos sabían que el CARLISMO los cambatía, y con Don Carlos Hugo de Borbón, aquel combate fue diálectico y político, ilustrado y filosófico, inteligente y afable, conocedor de la situación sociopolítica española y económica, Don Carlos Hugo de Borbón junto a los carlistas trataron de restablecer y actualizar los antiguos usos y costumbres tradicionales, los antiguos estados territoriales de las Españas para construir un país de países, un "estado" de estados, la España de las Españas. Desde esta perspectiva constructiva y defendiendo al mismo tiempo los valores cristianos de nuestra sociedad, por la vida, contra la pena de muerte y por la familia, el carlismo ponía sobre la mesa la problemática de la cosntrucción de España, para acabar de una vez con las tensiones territoriales que ninguna dictadura, ni régimen militar ha logrado solucionar, salvo, y eso si, crear víctimas y muertes, lo que significaba la aparición de verdaderos mártires y luchadores de la libertad, ya fuera desde una optica tradicionalista carlista o progresista.

El caso es que a la derecha mediática le ha sobrevenido y le ha pillado por sorpresa el fallecimiento de un príncipe, Carlos Hugo de Borbón, que trataban de aislar, aniquilar, marginar y destruir políticamente. Todos ellos creyeron en esta realidad tramada y orquestada desde el poder, lo que significaría "la muerte del carlismo". Todos ellos, la derecha mediática oligárquica y burguesa preconizaba la muerte del carlismo, y lo intentó ya en MONTEJURRA 1976, cuando trataron de enfrentar desde la cúpula gubernamental o dos sectores del carlismo, para aniquilar cualquier tipo de pretensión y fórmula política carlista.


Para aquellos que piensen que el carlismo político, o el carlismo dinástico o monárquico legitimista ha muerto, se equivocan rotundamente, y al pronunciar esas palabras de traición tan a la ligera no solo se convierten en lo que son (oligarquía liberal burguesa, derecha pura y dura), sino que además argumentan falazmente, desde la mentira y la confusión, como lo hacen desde el periódico EL MUNDO personajes tan poco creibles y partidistas como Joaquin Bardavío, el juanista exterminador . Este Bardavío, Joaquín de nombre se ha vuelto a columpiar pero bien, y se le ve el plumero, junto a toda la derecha mediática.


Y es que a la derecha mediática y a los herederos franquistas que enarbolan el régimen actual constitucionalista de 1978, les molesta el carlismo y mucho. Y les molesta tanto más a estos defensores del régimen neoliberal, que los propios republicanos. Porque al fin y al cabo, defender la forma de gobierno republicana es otra obción, pero para quienes somos monárquicos, y en el caso de los defensores de la rama Isabelina, Alfonsina, Juanista o Juancarlista, molesta mucho más la reclamación legitimista carlista, que la defensa de la república. Y digo ésto, porque han salido al cuello como verdaderos depredadores todos estos juanistas que se esconden tras los periódicos de la derecha oligárquica liberal burguesa, de nuevo, atacando al carlismo, y a la reclamación monárquica carlista que éste hace desde su planteamiento legitimista dinástico y monárquico; pues hay que decir la verdad, una verdad que no ha sido publicada en ningun periódico de los medios de desinformación, y es que las Leyes Históricas Sucesorias de la Monarquía Española, no están sujetas a arbitrariedades de nungún dictador, con lo cual la designación del dictador Franco de nombrar Rey de España Juan Carlos de Borbón es un acto ilegitimo, que está fuera de todo fundamento histórico de acuerdo al legitimismo monárquico que el carlismo ostenta, defiende y reclama. Con lo cual tras el fallecimiento de Don Carlos Hugo de Borbón, el carlismo legitimista monárquico y dinástico sigue vivito y coleando porque está representado en la persona de Don Carlos Javier de Borbón, heredero primogénito de Don Carlos Hugo de Borbón. Por tanto es para todos los Españoles Legitimistas y para los carlistas S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas.


Don Carlos Hugo de Borbón no quería heredar la monarquía franquista, ni siquiera quería el título antihistórico que ostentó Juan Carlos mientras era pupilo de el dictador Franco, "Principe de España". El único príncipe que puede haber en España es el de Asturias, titulo del heredero de la Corona, y por tanto, la invención antihistórica y antilegitimista de "Principe de España", no tiene sentido alguno reclamar esa herencia; de la misma manera que tampoco tiene sentido reclamar el título de Rey de España, porque el verdadero título legítimo era el de Rey de las Españas, y no el de Rey de España, porque las Españas son muchas, y se trata de las Españas peninsulares de los distintos estados peninsulares, que eran Reinos, Señoríos y Principados, y por otro lado estaban las Españas americanas, con lo cual el legitimo título que los carlistas reclamamos en todo caso para el Rey verdadero Don Carlos Javier de Borbón, es el de Rey de las Españas y no el de Rey de España.


Aclarado ésto, podremos entender quizá porque Don Carlos Hugo de Borbón no ha reclamado un título que en realidad no hace gala a la Tradición histórica de las Españas y a su verdadera y legítima monarquía; y ha quedado muy claro que jamás renunció a ninguno de sus derechos monárquicos legitimistas o dinásticos, lo que algunos pensaron que si, por la renuncia a presidir el Partido Carlista.


El Partido Carlista es una de las organizaciones políticas carlistas que hay en las Españas. Una cosa es el Carlismo y otra es el Partido Carlista, y Don Carlos Hugo de Borbón ha sido hasta la fatídica fecha del 18 de Agosto de 2010 nuestro Legítimo y verdadero Rey, y ahora lo es S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas, y ésto para que se vayan enterando en la Zarzuela y en los medios francojuanistas o neoliberalesjuancarlistas. "¡Como ves Bardavío, el carlismo y su Rey legítimo siguen vivos, seguimos vivos! ¡No nos mates tan facilmente, pese a que te encantaría!


La oposición al carlismo es el liberalismo y su capitalismo egoísta; y sus medios de desinformación tratan de engañar a la población española cargándose el carlismo, y sobretodo haciendo burla del integrismo y del socialismo autogestionario.

Para los monárquicos juancarlistas herederos del francojuanismo político, los carlistas somos simplemente integristas, sobretodo porque estos francojuanistas pretendían arrogarse el tradicionalismo, cosa que jamás podrán hacer, ya que su monarquía es neoliberal burguesa y está al servicio de los mercados, es decir, está al servicio del mejor postor, por eso es una monarquía capitalista, que prima el egoismo, y el mercadeo del ser humano y su contexto.


El Carlismo sociológico es tradicionalista, pero no todo el tradicionalismo sociológico está insertado dentro del carlismo, ni tampoco lo pretendemos. El tradicionalismo carlista tiene dos interpretaciones, las dos muy válidas y respetables, la una es la integrista, que imprime un caracter católico militante a las bases carlistas; la otra es la socialista autogestionaria y foralista que es con la que me siento más representado. Lo que no implica que los integristas no puedan ser foralistas o abrazar una forma socialista acorde a la religión Católica, y lo que no implica que los socialistas autogestionarios y foralistas no sean cristianos católicos, porque muchos y en su mayoría lo son. Estas dos vertientes del tradicionalismo existente dentro del carlismo han quedado muy patentes de que existen dos interpretaciones distintas del carlismo sociológico, político y económico.


Los enemigos del carlismo, es decir los francojuanistas o los neoliberales partidarios de Juan Carlos jefe legal e ilegítimo del Estado Español, porque lo designó un dictador en contra de las leyes históricas de la Monarquía Española, se movieron para aniquilar y destruir al carlismo y por ello con Manuel Fraga Iribarne, Carlos Arias Navarro y todos los que posteriormente formaron los comandos ultraderechistas de los G.A.L. decidieron aprovechar esta doble lectura del carlismo para presentarse en MONTEJURRA 76, y abortar el carlismo político. ¡Y ahora con el fallecimiento de Don Carlos Hugo de Borbón! tratan de confundir y engañar, para matar también al carlismo sociológico.

¡Puede que seamos pocos, y mal avenidos! Pero una cosa es muy clara, sabemos que el tinglado constitucionalista de 1978 tiene sus días contados. Y los tiene contados porque se trata de un modlelo de funcionamiento que prima el egoísmo y la libertad del que tiene frente al que no tiene. Un sistema dual y sesgado, que discrimina a la sociedad española, que discrimina a sus habitantes dependiendo de las regiones donde vivan. Un sistema que construye una dictadura de partidos políticos, que en la práctica es bipartidista, y que unicamente representa a la alta clase media y a los "Grandes de España" (grandes corporaciones, grandes banqueros, grandes ...). Un sistema así que da la espalda al pueblo, y una monarquía, la de Juan Carlos, que es capitalista y avasalladora, que se rie y escupe sobre los principios y fundamentos de la institución de la Corona de las Españas, una monarquía que se vende al mejor postor, ni es monarquía ni es nada. Porque la monarquía nació precisamente para defender a los que no tienen frente a los que tienen, porque combatía a la oligarquía burguesa, antes de que estos la tomaran por la fuerza.

El Carlismo sigue vivo y su monarquía también, y sólo el Partido Carlista ya no es monárquico como se afirma en el periódico EL MUNDO por el respeto democrático de los militantes carlistas de este partido, a la designación electoral libre mediante convocatoria entre monarquía y república, para que cada persona decida o no apoyar para las Españas la forma monárquica de gobierno. Y hasta que no se proponga en este país de países si queremos una monarquía o una república, los carlistas seguiremos diciendo que Juan Carlos fue designado por el dictador Franco, yendo en contra de las Leyes Históricas y Seculares de la Monarquía Española.
En los medios de desinformación de la izquierda se ha respetado por lo general a la figura y persona histórica de Don Carlos Hugo de Borbón, aunque siguen sin entender que el socialismo carlista nada tiene que ver con su socialismo snob, ateo, anticlerical y progresista; y han tratado de analizar al Carlismo y a la persona de Don Carlos Hugo de Borbón, como que "querían hacerse de izquierdas". Ese "querían hacerse de izquierdas" no tenía ningún sentido, como tampoco lo tenía el hecho de afirmar como se afirma en el periódico EL PAÍS que "el carlismo era una extraordinaria fuerzas de derechas que apoyó a Franco en la Guerra Civil", nada mas alejado de la realidad, de nuevo nos demuestran nuestros medios de desinformación que no saben nada de la historia de España, o porque por el contrario somos en realidad los carlistas unos incomprendidos, que resulta muy lógico para una fuerza política que nació antes de la revolución liberal burguesa.

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