martes, 8 de junio de 2010

REQUETÉS DE LAS TRINCHERAS AL OLVIDO




Leyendo el reciente libro de Requetés de las trincheras al olvido, encontramos los testimonios de diversos carlistas, y antiguos ex-combatientes de la guerra civil, que para nada la glorifican, como algunos hacen sobre la misma. Una de las afirmaciones que más se repiten es que aquellos acontecimientos fueron muy tristes, esperando que no vuelvan a cometerse en el futuro.



La diferencia es notable entre los antiguos ex-combatientes carlistas de la 1ª, 2ª y 3ª Guerra Carlista, quienes animaban a los jóvenes a emprender la lucha "militar", implicando con ello el desarrollo del carlismo de las armas, mucho más violento. Pues ahora, nuestros mayores y antiguos ex-combatientes ya no nos animan a sublevarnos militarmente contra el gobierno, cosa que si hicieron sus padres y abuelos, ex-combatientes carlistas de las anteriores guerras. Ello ha sido sobretodo, porque el "bando Nacional" no era carlista, porque los carlistas eran una parte del grupo sublevado, y porque todas sus reivindicaciones políticas cayeron en saco roto. Ello ha llevado al carlismo entero a percatarse que la alianza con los militares no interesa en absoluto, porque ello nos lleva a regimenes dictatoriales y al ensuciamiento de la Fe Católica, y hasta el Jefe del Carlismo Catalán Don Tomás Caylà Grau pondría numerosas objecciones al respecto, cuando se enteró de las "negociaciones" con los militares.


Para algunos, estos testimonios son un "fraude" en el sentido que esperaban que quienes vivieron la contienda civil y combatieron en los campos de batalla, glorificasen todavía aun más la "Cruzada". Pero está visto, y el libro es muy objetivo en ese sentido, al dar lugar a todo lo contrario, mediante una serie de afirmaciones y testimonios que van contando nuestros verdaderos protagonistas.


Para empezar, el carlismo no se sublevó para imponer una dictadura militar franquista. No eran franquistas en absoluto. Y quedaron los carlistas muy defraudados al contemplar como su sangre vertida en los campos de batalla, sirvieron a la Falange y al Régimen Militar de verdadero instrumento y fuerza de choque para establecer en España una DICTADURA DE 40 AÑOS, presidida por el tio Kiko, quien nos puso finalmente a Juan Carlos como "Rey" de España, nuestro actual jefe legal del Estado Español.


En los testimonios cada uno de los entrevistados y las entrevistadas desean que aquella tragedia que fue la guerra civil, no vuelva a producirse, cosa, que por cierto, algunos carlistas que no han vivido la guerra, no tienen nada claro, porque glorifican de forma panacea "LA SANTA CRUZADA", y no se esperan que sus queridisimos REQUETÉS, por ejemplo, protegieran a "Rojos" y a "Separatistas" de la indiscriminada represión llevada a cabo por el ejército y la falange, así como la guardia mora que traían del norte de África. Curioso, cuando sus herederos ideológicos se encuentran en los reductos de las 4 Falanges y en el Partido Popular, y se las dan tanto de antimusulmanes. Ellos que no tuvieron inconveniente en hacer entrar a aquella guardia mora.


Todavía, algunos, claro, tras los foros, y bajo anónimo, sin dar la cara, se atreve a afirmar que a los "Rojos" y a los "Separatistas" hay que aniquilarlos y matarlos a todos; cosa que muy cuerdamente rechazan quienes realmente vivieron la guerra civil española, como son los protagonistas de este libro REQUETÉS DE LAS TRINCHERAS AL OLVIDO.


Recordando a Don Jaime del Burgo Torres y la defensa que hizo del Arbol de Guernica frente a los soldados del ejército español y frente a los falangistas que venían a talar el Árbol de Guernica, explicaba que salió de Pamplona hacia Madrid la tarde del 19 con la Columna de García Escámez y no regresó, salvo para ser atendido el 17 de Junio de 1937 de una grave herida sufrida cerca de Bilbao; por esas fechas, la espiral de violencia había remitido considerablemente.



También aseguraba que en los tres años de guerra no había participado ni presenciado fusilamiento alguno, coincidiendo así con otros oficiales carlistas, algunos de los cuales hacían referencia a una orden emitida por Don Manuel Fal Conde; máximo líder de la Comunión Tradicionalista Carlista ( nombre por aquellos días del Partido Carlista), para que los Requetés no intervinieran en este tipo de represalias.


En su libro Conspiración y Guerra Civil, recuerda, en este sentido, qué el Coronel Bautista Sánchez le llamó la atención a Don Jaime del Burgo, por no entregar prisioneros; "(-No creerá, mi coronel, que los fusilamos?)", le dijo del Burgo. "(No; ya lo sé. Pero hace algo muy peligroso: se los queda)", le contestó su superior quien pese a ello, no tomó medida alguna contra del Burgo.


En este mismo libro Conspiración y Guerra Civil, menciona el caso de otro mando Requeté, Jaime Lasuen, miembro de una familia carlista exiliada en Francia, que se negó a fusilar a varios comunistas franceses argumentando que él había combatido en el ejército galo en la Gran Guerra y eso le impedía fusilar a súbditos franceses.



Jaime Lasuen volvería a luchar al lado de la Resistencia Francesa contra la ocupación nazi, como hicieron otros ex-rquetés "franceses" y el propio reclamante carlista al Trono de España Don Javier de Borbón Parma, quien fue internado al campo de exterminio de Dachau con la complacencia y aceptación de Franco y Hitler.


Con motivo del bombardeo de Guernica Don Jaime del Burgo Torres tuvo unas palabritas con un Coronel de artillería, ya que Don Jaime del Burgo, navarro, había criticado abiertamente la operación aérea, saliéndole al paso el citado teniente coronel diciendo que eso era lo que había que hacer "con todo el País Vasco y con Cataluña", a lo que Don Jaime contestó: ¡¡Y con tu puta madre!!, elevando el tono de una discusión que terminó llegando a las manos.


Del Burgo, se enteró de que los falangistas se disponían a cortar el Árbol de Guernica con hachas, por lo que mandó formar un cinturón de Requetés armados y con bombas de mano para proteger el Viejo Roble y la Casa de Juntas, símbolos de las Libertades Tradicionales de los habitantes del antiguo Señorío de Guipuzcoa, impidiendo que desapareciera el Árbol bajo el que juraban los Fueros los Reyes de la Dinastía Carlista, dinástía, por cierto proscrita.

Son ejemplos de Requetés, más cercanos a la superación de la Guerra Civil Española, que muchos de los que hoy no vivieron aquella tragedia, y reivindican "LA CRUZADA" como algo gloriosísimo y que hay que repetir. De manera que quienes esto piensan, ni quieren verdaderamente al carlismo, ni piensan en superar la guerra civil. Cosa que con el libro de REQUETÉS de las trincheras al olvido, sus protagonistas, si tienen afan y sentido de la superación del conflicto civil, cosa quizá muy fuerte, que no encontramos en algunos jóvenes, que tienen una concepción del Carlismo y la Guerra Civil que no se corresponde con la historia del Carlismo, y ni siquiera con los testimonios de quienes si vivieron aquella tragedia, y admiten sinceramente que NO QUIEREN QUE SE VUELVA A REPETIR. Aseverando además que su lucha en parte frustrada, no sirvió para acometer las ideas políticas que el carlismo profesaba, sino más bien para servir de fuerza de choque en el bando de los vencedores, siendo los vencidos en el bando de los vencedores. Semejante traición es indigna de aquellos que todavía reivindican la Guerra Civil como un acto de gloria y triunfalismo, cuando lo que se obtuvo fue una dictadura de 40 años y que hoy por el hecho de ser Católico y Monarquico Legitimista, te miren de arriba a abajo y te digan que eres un facha, o un separatista o un rojo, cuando explicas aquello de la problemática social, o cuando defiendes los Fueros para cada uno de los Reinos o estados existentes en las Españas.


Fue de enorme esfuerzo por parte de S.M.C. Don Carlos Hugo de Borbón, Rey de las Españas, pretender acabar con la separación y división de los Españoles, dando el paso para que todos los Carlistas y todo el Carlismo superase la Guerra Civil Española, y de alguna manera el presente libro Requetés de las Trincheras al Olvido da testimonio del hecho humano de personas, Margaritas Carlistas y de Requetés Carlistas que tratan de no glorificar en absoluto aquellos sucesos horribles llamando a todos para que aquello no se repita jamás, y sirva de ejemplo juicioso y coherente que parte del pensamiento y obra de nuestros mayores.



9 comentarios:

Muñoz dijo...

http://elmatinercarli.blogspot.com/2010/06/tirad-pero-tirad-sin-odio-la-lucha-de.html

Astigarraga dijo...

¡Bravo M. Fernández!

Muy buen artículo

¡Viva J. del Burgo y el Requeté!

M. Fernández dijo...

Lamento profundamente si he podido ofender a alguien al poner entre comillas el término CRUZADA. Pero para que exista en realidad una Cruzada se necesita un contendiente de religión opuesta, y que yo sepa en el llamado bando republicano, en su seno había Cristianos Católicos, tanto en el País Vasco, como en las Castillas, por ejemplo. Pretender que el Carlismo político siga existiendo con la exaltación y glorificación de la Cruzada, es todo un error, bajo mi punto de vista, y la Guerra Civil Española y sus consecuencias finales nos lo han demostrado, además de haber ensuciado el nombre de la Iglesia Católica y la Religión Cristiana, que nada tienen que ver con la guerra. Por otro lado agradecería un minimo de respeto a quienes no opinen exactamente como yo, pues no he perdido el respeto en ningun momento a nadie, ya que siempre mis artículos buscan una mirada y sentido crítico.

Pelayo dijo...

CRUZADA porque así lo dijo la Iglesia Catóiica, a ver si ahora le va a enmendar cualquiera la plana al Magisterio. Y por supuesto que fue una Cruzada contra una religión opuesta: los fanáticos del oscurantismo masónico, inspiración de toda la legislación y la praxis republicana.

ZP no me va a imponer su visión de los hechos, las cosas fueron como fueron. CRUZADA SÍ, FRANCO NO!

M. Fernández dijo...

Personalmente detesto los dos grandes partidos políticos que gobiernan en España a la manera del turnismo político del estilo siglo XIX, de manera que me da absolutamente igual lo que pueda pensar ZP o cualquier otro. Pero, no cabe la menor duda al estudiar los dos bandos enfrentados durante la guerra civil, que tanto en ambos había Cristianos Católicos, incluso Judios, Musulmanes y Masones. Y que el bando nacional que actuaba en nombre de la Cruzada, lo hacía, curiosamente teniendo a su "cargo" toda la facción del ejército de África. Si analizamos severamente, había musulmanes en el bando nacional, luego hasta cierto punto resultaría incoherente denominarlo Cruzada, porque se supone que la Cruzada es Cristiana y la llevan a cabo Cristianos. Pero que sean Cristianos y Musulmanes contra Cristianos y Masones. En fin. Realmente en esa guerra lo que estaba en juego eran los intereses económicos capitalistas de la oligarquía, de manera que la Religión Católica fue instrumentalizada muy bien por ellos, para que las masas carlistas se convirtieran en la fuerza de choque que les defendieran, como así finalmente ocurrió.

Pelayo dijo...

Pero por el Amor de Dios, como puede simplificar tanto????? Si los rojos perseguian a la Iglesia con una saña solo comparable en la Historia de la humanidad a la de los gobiernos liberal masónicos de México durante la guerra cristera. Claro que habia gentuza en el bando nacional, pero para los carlistas es absolutamente indudable que la guerra era una CRUZADA. Para los militares era una vuelta al orden republicano, violentado por los mismos revolucionarios, para los falangistas un intento de revolución social, pero para los carlistas es absolutamente indudable que era una CRUZADA.

M. Fernández dijo...

Mi idea no es ni mucho menos pretender simplificar, sino aportar nuevas interpretaciones al respecto, porque el hecho de la Cruzada nadie lo ha negado, es más el carlismo, los carlistas querían restablecer un sistema Foralista y Monárquico Tradicional que respetara el legitimismo dinástico. Tras la palabra Cruzada a la que usted se refiere, debo entender que había una serie de reclamaciones políticas y religiosas que nada tenían que ver con la dictadura del tio Kiko. Y que no se me mal interprete, sólo busco no manchar con la guerra a nuestra Fe Católica. El Cristianismo no es una religión de guerra, con lo cual creo que debemos matizar el término Cruzada. Aunque también es verdad que no tiene sentido alguno pretender juzgar con criterios de hoy sucesos del pasado, de manera que debemos asumir la historia del Carlismo y sus Requetés como tal. Ahora, lo que manifiesto es que me niego rotundamente que aquellos sucesos vuelvan a repetirse.

Montejurra dijo...

Con tu misma lógica irenista (pensamiento condenado por la Iglesia) tendriamos que pedir perdón por las tres guerras carlistas (y los incontables levantamientos y episodios de violencía) del siglo XIX. Tú le pedirías "perdón" al primer pacifistilla que nos echase en cara los saqueos que se practicaban, los sitios de ciudades en los que morían muchísimos civiles al cortarles el suministro de víveres, la quema de la Iglesia de La Calzada en Calatrava (con toda la horda cristina dentro) y otras acciones mucho más brutales que las que se pudieron cometer por ambos bandos durante la guerra civil del 36-39. Todo por tu irenismo y por no saber discernir ni contextualizar los hechos.

Por otro lado tampoco es descartable que los carlistas participasen en fusilamientos y que incluso cometiesen algún "abuso" con los prisiones rojos durante la guerra (tus canallas amiguetes de los foros de la memoria histórica no hacen más que intentar documentar testimonios contra los requetés). Pero todo ello hay que contextualizarlo y reparar en lo tremenda y rematadamente malvados que eran los enemigos a los que se enfrentaban. Los rojos eran auténtica escoria inhumana, criminales profesionales totalmente sacrílegos. Un verdadero sindicato del crimen cobarde que cometieron de los peores asesinatos de la historia de la Humanidad. Encima habia que tratarlos con cariño, no te fastidia... La pena es que aún ande suelto algún hijo de puta de la talla del Marcos Ana que encima que asesinó a un cura y hasta a cuatro personas más que se sepa por no ser republicanas no se le aplicó la pena de muerte que se merecía por ser menor de edad, y encima ahora va dándoselas de reprimido el muy bastardo cuando solo cumplió diez años en prisión...

M. Fernández dijo...

La Iglesia Católica a través del Papa de Roma en numerosas ocasiones ha perdido perdón, por ejemplo, incluso de hechos cometidos por cristianos en el pasado. Es cierto que no podemos descontextualizar los hechos históricos, y por esa misma razón y lógica el carlismo ha ido evolucionando. Usted me atribuye alegremente amigos que no tengo. Le aseguro además que es muy bueno el razocinio de la empatía: ponerse en el lugar del otro, de la otra persona, ayuda mucho.
Saludos a todos y gracias por sus comentarios