sábado, 8 de mayo de 2010

ELECCIONES BRITÁNICAS: ¿ALIANZA ENTRE CONSERVADORES Y LIBERALES?

Nick Clegg, Líder de los Liberales, Gordon Brown, Líder de los Laboristas, y David Cameron, Líder de los Conservadores

La palabra Tory procede del gaélico irlandés para definir al campesinado rebelde y católico del antiguo Reino de Irlanda. Este término sirvió para definir durante mucho tiempo a los Católicos defensores de los derechos legítimos de la Dinastía de los Estuardo a los respectivos tronos de Inglaterra, Escocia e Irlanda. El origen de dicho término está vinculado desde el principio al campesinado, a los labradores y en definitivo al mundo rural irlandés, escocés e inglés.

Tradicionalmente el Reino de Inglaterra se ha erigido en torno a una antigua Constitución consuetudinaria nunca escrita. Constitución que nace de las formas tradicionales del entendimiento de las Casa de los Lores y la Casa de los Comunes.
Los Lores eran los miembros de la antigua aristocracia, muchos de los cuales desaparecieron debido a las Guerras de los Cien Años y de Las dos Rosas. Ambos enfrentamientos habían deshicieron a gran parte de la antigua aristocracia inglesa, con lo cual, incluso desde la llegada al trono de los monarcas de la Casa Tudor, surge una nueva aristocracia, fruto del arrivismo, la conveniencia, de aquellos que rodean a los nuevos monarcas ingleses Enrique VII y Enrique VIII. La crisis y el enfrentamiento con la Iglesia Católica, debido a las exigencias de anulación matrimonial, por parte de Enrique VIII, el reino torna a nuevos enfrentamientos que en potencia, significará la desaparición en la práctica de la antigua aristocracia inglesa, y el auge de una nueva aristocracia, que en realidad procede de una burguesía comercial ennoblecida.

La llegada al Trono de Inglaterra de la familia de los Estuardo, significa la llegada de un príncipe, Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra, que al igual que su hijo Carlos I de Inglaterra, están convencidos de la prerrogativa real, o lo que es lo mismo, los derechos de la institución de la Corona, como ente garante del Bien Público o Rex-Pública.

En aquellos días del siglo XVII inglés, la oligarquía financiera y comerciante, es decir, la burguesía ennoblecida, y la aristocracia aburguesada, temían por los “recortes” de sus privilegios. Pues dicha oligarquía venía usurpando el poder de la Corona, siempre que podía practicarlo, y ahora que el monarca Estuardo les discutía las formas en las que se habían apoderado de las propiedades de la Corona; dicha Oligarquía que formaban la Casa de los Lores y la Casa de los Comunes, pero sobretodo ésta última, exigía al Rey Carlos, el control de los ingresos de las aduanas, de las fortificaciones militares del país, y la imposibilidad de establecer nuevos impuestos sin el consentimiento de ambas Casas, de Lores y Comunes, reunidas en Parlamento.

Sólo en Inglaterra, los cuerpos juristas y de funcionariado real, formaban parte del Parlamento, porque la Iglesia Católica había dejado de existir a los ojos de la administración real y parlamentaria, mientras que en los países Católicos, muchos de los miembros del funcionariado serían miembros de la Iglesía Católica; firmes miembros a su vez del poder real. Pero en Inglaterra no pasaba igual, ya que todo debía pasar por el Parlamento.

La Guerra Civil Inglesa de 1642-1649, la Dictadura de Oliverio Cromwell, la restauración de los Estuardo en Inglaterra y la Revolución Gloriosa de 1688 que da fin al reinado de Jacobo II de Inglaterra, son verdaderos ejemplos de las tensiones políticas que existían entre los defensores unilaterales de la autoridad y derechos del Parlamento y los defensores unilaterales de la autoridad y derechos de la Corona.

La verdadera democracia es aquella que permite a los Cuerpos Sociales interacturar en torno al equilibrio contrapesual. Cada Cuerpo Social es un poder, debiendo existir un auténtico equilibrio de poderes, para que se garanticen los derechos sociales y la justicia social. El problema viene de la absorción por parte de algunas instituciones de dichos poderes, y en lo que se ha vislumbrado finalmente en absolutismo parlamentario, ejercido por la partidocracia existente, representada en el Parlamento.

Las revoluciones liberales burguesas, como lo fue la Revolución Inglesa, se han atribuido la historia del Constitucionalismo, y para desmarcarse de esto, los partidarios de los derechos de la institución de la Corona, calificaron aquel constitucionalismo de LIBERAL, para diferenciarlo del verdadero Constitucionalismo que reconocía no sólo los derechos del Parlamento, sino los derechos de la Corona.

Los Tories fueron los partidarios de los derechos de la Corona y la prerrogativa real, y muchos de sus miembros eran labradores, braceros y campesinos del mundo rural, gentes quienes no tenían voz, ni voto en el Parlamento, pues aquel estaba representado por los miembros de la Oligarquía Burguesa, ya fueran comerciantes, financieros, prestamistas, aristócratas aburguesados, partidarios defensores de los derechos del “Parlamento” que ellos representaban, es decir, partidarios de su parlamento, no del parlamento de todos, porque ellos mismos compraban los escaños y sillas, que garantizaban sus intereses económicos comerciales, industriales y financieros. Éstos últimos recibieron el nombre de Whig o Liberales.

La antigua Casa de los Lores y la antigua Casa de los Comunes evolucionaron debido al golpe de efecto realizado por la revolución inglesa. Porque parte de los Lores se aliaron con parte de los Comunes para impulsar el unilateralismo absorvente del gobierno del Parlamento, quienes imprimieron esta línea se les denominó LIBERALES o Whig.
De la antigua Casa de los Lores y la antigua Casa de los Comunes, otros decidieron agruparse en torno a la prerrogativa real, o la que reconocía los derechos de la Corona, a todos ellos se los reconoció con el nombre de Tories, quienes en realidad buscaban el equilibrio de poderes entre los derechos de la institución de la Corona y el Parlamento.

Lo que pasó a ser un enfrentamiento entre realistas y parlamentarios, no significó de ninguna de las maneras que dentro del bando realista existieran defensores de la forma de funcionar del antiguo parlamento. Muy distinto fue el comportamiento de aquellos miembros del bando parlamentario quienes decían también luchar en nombre del rey Carlos I de Inglaterra, permitiendo posteriormente su asesinato público el 30 de Enero de 1649.

Pues bien, los Tories, quedaron marginados y desterrados para siempre del gobierno del Reino de Inglaterra tras la caída de Jacobo II de Inglaterra debido a la Gloriosa Revolución de 1688. El ofrecimiento que el Partido Liberal o Whig realizó a Guillermo “III” de Orange, y a la rama protestante a la Corona de Inglaterra, significó el monopolio gubernamental del Partido Liberal o Whig y el destierro histórico de los Tories. Así fue durante todo el siglo XVIII, XIX y XX.

A mediados del siglo XIX, los famosos Tories, dejarían de ser llamados así ya que parte de las inquietudes del liberalismo conservador habían penetrado en sus filas, siendo simplemente Partido Conservador engendro mutado del verdadero y auténtico sentir Tory. El Partido Conservador, por poner un ejemplo odió muchísimo a los Católicos Irlandeses e Ingleses, mientras que el sentimiento de los antiguos Tories al respecto jamás había llegado a ese extremo, ya que algunos miembros católicos de la aristocracia inglesa habían sido fervientes partidarios de los Estuardo como el Conde de Worcester.

Con lo cual, lo que hoy llaman los periodistas Conservador como sinónimo de Tory, es un estúpido y tremendo error. Y fue precisamente a principios del siglo XX, como dio comienzo un traspaso de los miembros del Partido Liberal al Partido Conservador, ya que éste último para nada tendría que ver con los antiguos Tories. El Partido Conservador se convirtió en la fuerza política de la Oligarquía Financiera, Comercial e Industrial, de una Inglaterra que sobreexplotó a sus trabajadores y que los llevaría al Laborismo político.

Desaparecido el mundo rural inglés de la escena política, la progresiva proletarización del campesinado, significó la formación del Partido Laborista. El Laborismo era sinónimo de un socialismo específico marcado en Inglaterra, basado en las corrientes del socialismo utópico que recorrían Europa en el siglo XIX y XX.

El Partido Liberal, su nombre, muy asociado a la hegemonía monopolista e imperialista del imperio británico, sucumbió totalmente, y únicamente quedó un sector minoritario que a finales del siglo XIX y principios del XX comenzó a evolucionar positivamente en cuestiones como la libertad religiosa o la cuestión social. Pero el nombre de Partido Liberal o Whig estaba todavía asociado a sus antiguos miembros comerciantes, financieros y capitalistas, sin embargo estos habían abandonado el partido para pasar al Partido Conservador.

Tenemos ejemplos de éste nuevo liberalismo más condescendiente con los Católicos, y con los descendientes de los Jacobitas que todavía proclamaban los Derechos de los Estuardo al Trono de Inglaterra. La propia Orden Jacobita del Clavel Rojo fue simpatizante de los nuevos miembros que formaron el Partido Liberal.
Figuras como el escritor Hilarie Bellock, católico inglés de finales del siglo XX, serían miembros y representantes del nuevo Partido Liberal, que nada tendría que ver con aquel que hizo la revolución inglesa de 1688, que fue profundamente anticatólico, que aborrecía la causa social y la defensa de la justicia social, ya que imprimió la idea de los padres del liberalismo Hume, Locke, y Adam Smith, sobre los excedentes derivados del egoísmo de unos pocos.

Sin embargo, aunque ambos partidos liberales en la distancia histórica nada tienen que ver, ambos viven igual que el resto, en los intereses pragmáticos y economicistas, que incluso como liberales actualmente, pretenden combatir.
Ni el Partido Conservador es el antiguo Partido Tory, ni el Partido Liberal o wihg actual es el antiguo Partido Liberal o Whig. Lo curioso de todo es que siguen los mismos nombres, y lo que llama la atención es que ahora pretendan aliarse Conservadores y Liberales, cuando precisamente son tan distintos.

Los recortes sociales que querrían llevar a cabo los Conservadores no son compatibles con las posiciones de los Liberales, aunque ambos partidos se pongan de acuerdo para acabar con la Guerra de Iraq.

Los Conservadores son más propensos a imponer las medidas económicas neoconservadoras, que significarán una fuerte reducción del gasto social, y no creo que esto lo fuesen a permitir los Laboristas y Liberales. Así que puede que en Gran Bretaña, hoy por hoy tengamos un pacto curioso entre Conservadores y Liberales para formar gobierno, pero muchas de aquellas medidas restrictivas y antisociales podrán ser rechazadas al sumarse los votos de Liberales y Laboristas.

No hay comentarios: