lunes, 26 de abril de 2010

MONARQUÍA CARLISTA: LIBRE PACTO DE LOS PUEBLOS DE LAS ESPAÑAS CON LA CORONA LEGÍTIMA

Momento vivido el pasado 11 de Abril de 2010, durante la Celebración del 80 Cumleaños de S.M.C. Don Carlos Hugo de Borbón, Rey de las Españas
Ayer 25 de Abril, celebramos el día de la batalla de Almansa como acontecimiento que no debemos olvidar los Valencianos y los defensores de los Fueros, que como Carlistas, sabemos las implicaciones que causó la derrota de los parciales del Archiduque Carlos de Austria, como Rey Carlos III de las Españas. Tras aquella batalla el gobierno centralista de Felipe V imponía la Nueva Planta que significaba la abolición foral de cada uno de los Reinos y Principados que le habían sido hostiles, lo cual se argumentaba a través del "derecho de conquista". Sin embargo tras la batalla de Zaragoza en 1710 los parciales carlistas de Carlos III de las Españas, volvían a recuperar el Reino de Aragón, con el restablecimiento de los Fueros Aragoneses, y por tanto con la esperanza para todas y cada una de las Españas, lo que aquellos sucesos evidenciaban. Los Valencianos que ya no volverían a recuperarse de Almansa 1707, vivieron también esperanzados por la vuelta del primer carlismo austracista restablecedor de los Fueros Valencianos, al observar aquellos acontecimientos en el Reino de Aragón. Las fuerzas carlistas dirigidas por el general Basset que había desembarcado en Denia y había estendido como la polvora la Causa Carlista del Archiduque Carlos, reivindicaba la REFORMA AGRARIA (reparto de las tierras entre los campesinos), LOS FUEROS Y EL REY LEGÍTIMO. La revuelta popular y campesina que recordaba las antiguas Germanías se traducían en lo que se ha venido a llamar primer carlismo.

Una de las curiosidades del carlismo es la defensa de aquellas instituciones o códigos políticos que consideran amenazados por el "nuevo progreso" de la "modernidad" reclamado por "moda". La moda comenzaba a ser el centralismo, y las Españas comenzarían a sufrir un proceso centralizador desorbitado, a partir de la llegada del primer Borbón español Felipe V, Duque de Anjou.

Sin embargo, en 1833 volveríamos a tener un nuevo problema sucesorio a la Corona de España, con lo cual los partidarios del centralismo político esgrimirían argumentos contra los Fueros del Reino de Navarra y los Señoríos Vascos (Fueros de Vizcaya, Fueros de Guipuzcoa, Fueros de Alava), pues cada uno de esos estados aun conservaban sus propios codigos legislativos, su lengua propia, sus usos y costumbres como antaño, y a nadie se le había ocurrido negar su españolidad, que no la tenían ni que reflejar hablando castellano, idioma practicamente extranjero, con el que no se manejaban regularmente, ya que para ello siempre utilizaban el euskera. Conservaban al mismo tiempo, su Hacienda propia, y sus propios Tribunales de Justicia, y nadie discutió su españolidad, porque formaban parte de la antigua Corona de las Españas, porque no necesitaban hablar castellano para ello, porque el Señor de Guipuzcoa o de Vizcaya era la misma persona que el Rey de Valencia o de Castilla.


Las guerras carlistas del siglo XIX pondrían sobre el tapete una serie de consideraciones, la defensa de Dios, la Patria, los Fueros y el Rey, pues se vislumbraba que todos estas creencias y valores iban a ser instrumentalizados posteriormente por el capitalismo y la masonería, hasta llegar a las dictaduras militares y golpes de estado, porque recordemos que los golpes de estado decimonónicos y las instauraciones gubernamentales no son ni más ni menos que dictaduras, como las de Narvaez o la de Espartero, que en el siglo XX redundirían en el primorriverismo y el franquismo, siendo mas de lo mismo.


El Carlismo pues no nace como un partido ultraconsevador como tratan de presentarlo algunos, pero tampoco es un partido progresista, porque ser progresista implicaba ser centralista jacobino, estar a favor del Castellano como único idioma Español, estar a favor de la Nueva Planta y por tanto con la derogación foral o lo que es lo mismo con la aniquilación de las "Constituciones Históricas" de los Reinos, Señoríos y Principados de las Españas. Los Fueros eran los derechos y libertades de los habitantes de los distintos estados peninsulares que el monarca o Rey de las Españas juraba proteger y defender para ser aclamado como tal. No sé quien se inventaría lo de la España uniconstitucional, pero desde luego fue una farsa antinatural y antihistorica que niega la propia forma de ser de España, de las Españas.


La Constitución de Cadid de 1812, fue un engendro liberal que negaba los Fueros, los derechos y libertades de los habitantes de los Reinos y Principados de las Españas, más exactamente los referidos a Vascos y a Navarros, porque a los Catalanes, Valencianos, Aragoneses y Mallorquines nos los había arrebatado el centralismo absorvente y decadente de la monarquía absoluta. Pero es que además la Constitución de Cadid despersonalizaba la monarquía y la política, renunciando al PACTO histórico que siempre había existido entre el Rey y sus diversos pueblos encarnados por sus diversos estados, ya fueran territoriales, ya fueran destacados por los distintos cuerpos sociales orgánicos que representaban la sociedad de antiguo régimen.


El engendro constitucional liberal, a parte de mantener la derogación de las "Constituciones Históricas", es decir, los FUEROS, aniquilaba otra realidad historica, no solo la de los derechos históricos de los pueblos, sino también la de sus propias instituciones; porque los pueblos para funcionar y convivir necesitan de sus instituciones, de instituciones que estén a su servicio. El liberalismo político acabó con el equilibrio de poderes que podía ejemplarizarse con esta frase: La libertad o los derechos de una institución política termina donde empieza la de otra institución. La monarquía dejaba de ser la institución que hiciera justicia, dejaba de ser social para estar al servicio de la clase burguesa y capitalista.

No se entiende el concepto hoy de absolutismo, porque nuestra sociedad impersonal decide juzgar con criterios de hoy modelos políticos del pasado que consideran no sólo arcaicos sino, con todo desprecio absolutamente miserables, con lo cual se desprende el desconocimiento absoluto de la historia. Precisamente la monarquía debía ser absoluta para poder frenar y limitar los intereses de los grupos poderosos oligárquicos y burgueses, plutocracia todavía existente, que instrumentaliza otros cauces e instituciones, porque el modelo político antiguo ya no les sirve, y si el liberalismo al que sirven y con el que se lucran, matando a otros seres humanos, matando al Planeta, y todo ello en nombre de la Libertad, la Justicia, y la Igualdad, porque la Fraternidad incluso se la han dejado olvidada entre las páginas de la historia.


El triunfo de la monarquía constitucional fue el de la oligarquía burguesa, terrateniente y caciquil, pero no la de los carlistas. El excepticismo inicial del campesinado decimonónico, de muchos braceros y labradores, pronto encontraron erroneo que aquel liberalismo en realidad era una trampa, un disfraz progresista que ayudaba a los grupos poderosos y capitalistas a explotar a los pueblos de las Españas, a las gentes sencillas, que a su vez huían del integrismo y las persecuciones de la "Santa" Inquisición. Frente a la farsa liberal constitucionalista, por burguesa y capitalista, numerosos campesinos, braceros y labradores se unieron y formaron parte de las filas de Don Carlos. Los parciales carlistas tenían una sensibilidad mucho más social de lo que la historiografía oficial les ha otorgado, ¿como si se pudiera otorgar lo verdaderamente genuino, típico y auténtico?, que hace en realidad al carlismo tan personal y tan humano, cristiano y socialista, aunque no existiera la palabra exacta. De nuevo ante el problema sucesorio de 1833 se ensalzaría el grito de "Rey y Fueros", completado por el de Dios y Patria, porque los carlistas reivindicaban la defensa de aquello que consideraban estaba en peligro, y de la misma forma que lo estaba la Corona, lo estaban los Derechos y Libertades concretas históricas y consuetudinarias, pero actualizadas; también lo estaba el Cristianismo y la Fe Católica, porque a partir de 1833 sería instrumentalizada por el capitalismo burgués con el presupuesto del Clero, teniendo a la Jerarquía de la Iglesia Católica comiendo de la mano de la plutocracia burguesa y caciquil en lugar de denunciar las injusticias y los problemas sociales aliandose con el pueblo y las clases trabajadoras como había ocurrido por ejemplo en Irlanda, o mejor aun, ya que el carlismo, el Partido Carlista daba la posibilidad de canalizar los esfuerzos para encontrar y llegar a un mundo más justo, que los carlistas tenían como el hacer venir el reinado de Jesucristo a la Tierra; también estaba en peligro la Patria, que instrumentalizada por los "patriotas", la hacían absorvente y aniquiladora de la diversidad de los Pueblos de las Españas, pretendiendo abolir los Fueros y Estados políticos que aun pervivían dentro de España, porque debemos recordar que la Patria antigua era un País de Estados, un País de Paíeses, Estados dentro del Estado, una red de redes social y cooperativa que la burguesía capitalista aniquiló estableciéndose como única portadora de los derechos económicos y políticos, traducidos por el control privado de los medios de producción, establecidos por la ley de la oferta y la demanda, por el libre mercado y la filosofía liberal de los tres padres del Liberalismo (Adam Smith; económico), (Hume; filosófico), (Locke; político).


Ante la usurpación liberal burguesa con la manipulación plutocrática y masónica de las Leyes Sucesorias a la Corona de las Españas, la oligarquía capitalista consiguó que una Regente y una niña fuera la heredera legal al Trono de España, y con ello comenzarían un proceso nacionalizador y privatizador de los bienes del Pueblo y de la Iglesia, que pondrían los mismos en manos de dicha oligarquía burguesa y plutocrática.


El Carlismo con lo cual sigue y está muy de moda y no es de ningun modo una rémora del pasado como decían en prensa en un periódico de Tarragona con motivo del Ochenta cumpleaños de S.M.C. Don Carlos Hugo de Borbón, Rey de las Españas. Y para nada pretende servir de pretexto los objetivos independentistas y secesionistas sino combatirlos con la lógica del pensamiento y la razón, porque como indica el título del presente texto, siempre el Carlismo ha querido el PACTO DE LOS DIVERSOS PUEBLOS DE LAS ESPAÑAS CON LA CORONA LEGÍTIMA base sustancial política que representa la MONARQUÍA CARLISTA, auténtica CONFEDERACIÓN de PUEBLOS, que pactan con la Corona, fundamento de los FUEROS: Para que exista un Reino tiene que haber Fueros, de lo contrario jamás habrá verdadero y auténtico reino, para lo cual, los derechos y libertades de funcionamiento de una institución política deben acabar donde empiezan los derechos y libertades políticas de funcionamiento de otras instituciones políticas. Instituciones que sirven a los habitantes de los Reinos, que estan formadas por los mismos, y que contrapesan entre si en torno a un equilibrio de poderes, del cual la monarquía carlista es el árbitro moderador que administra justicia en base al principio de Subsidiariedad, ayundando e interviniendo donde sea necesario, como refuerzo y soporte, en última instancia.


A muchos no les suena de nada esto del Pacto de los Pueblos con la Corona porque es un concepto medieval, que por cierto durante la guerra civil inglesa se dio entre los miembros Católicos Irlandeses que estaban representados por la Liga de Kilkenny y el Rey Carlos I Estuardo de Inglaterra, que había mandado al Duque de Ormonde a entrar en negociaciones con los Irlandeses. Y es que finalmente a un Rey, si quiere ser Rey de un Pueblo, debe jurar los Fueros de ese Estado o Reino para ser aclamado como tal. En Irlanda no había una palabra que fuera la de Fueros, pero si existía una antigua Constitución y un marco político histórico adecuado para tratar de hacer ver finalmente a los Reyes Estuardo la importancia que tenía tratar de Pactar con el pueblo de Irlanda en lugar de someterlo para imponerle una plutocracia extranjera que le gobernara desde el exterior. El pueblo de Irlanda fue soporte durante años de la Causa de los Estuardo, del mismo modo que lo sería la de Escocia.


La monarquía tradicional está para unir a los pueblos que aunque tienen diferentes culturas e idiomas, tienen y comparten un sustrato común como es el Cristianismo y los Valores derivados del mismo, que seamos cristianos o no toda humanidad comparte. La monarquía carlista siempre ha tratado de enfrentarse a las injusticias, a la propia que simboliza la usurpación del Trono a la dinastía carlista, a las ajenas que son su soporte popular y legítimo, representado por el pueblo, por los pueblos de las Españas, pueblos que quedarían a merced del capitalismo y la plutocracia burguesa y capitalista, pero con la garantía y el amparo que significa el PACTO LEGITIMISTA: Cuando la parra no quiere dar vino, y la tierra no quiere dar pan, sigue dando fruto por el Rey Carlos". El Pacto patente e imperecedero entre los Pueblos de las Españas y la Corona Legítima encarnada por S.M.C. Rey Don Carlos Hugo de Borbón, tuvo lugar durante la celebración del Cumpleaños de Su Majestad, el pasado 11 de Abril de 2010, cuando durante la Comida en el Salón Noble del Hotel Husa Imperial Tarraco, Julio Gomez entregó a Su Majestad un regalo que además de por su cumpleaños llevaba como significación y colofón la continua representación del PACTO. El Pacto está basado en la Lealtad, en la Lealtad y Fidelidad del Rey para con los Pueblos de las Españas; la Lealtad y Fidelidad de los Habitantes de los Pueblos de las Españas para con su Rey. El Pacto no sólo es peninsular, porque es extensible a las Españas americanas, ya que el concepto de Hispanidad, de España es mucho más amplio de lo que el absorvente liberalismo económico plutocractico burgués ha hecho del mismo, incorporando el anglosajonismo liberal burgués comercial con la consiguiente mercantilización de la vida. El Carlismo la rechaza, no quiere la mercantilización de la vida, por ello surge, se subleva contra las injusticias, enarbolando el Arbol de la Tradición, representando la tierra, las raices, los frutos y la justicia en Dios-Patria-Fueros-Rey.

1 comentario:

Joan Antoni Estades ds Moncaira i Bisbal dijo...

Ha fallecido Su Alteza Real Don Carlos Hugo de Borbón.Parma y Borbón Busset Duque Soberano de Parme. Sucesor de los derechos dinasticos e ideologicos del Carlismo Español. Ha fallecido en tierra de ia amtigua Corona de Aragón. Las Españas y el carlismo han perdido a quien en su dia fue un lider quiza no del todo justamente valorado. Descanse en paz