martes, 2 de marzo de 2010

LEGITIMISMOS DINÁSTICOS MONÁRQUICOS Y CATÓLICOS DE LA "IZQUIERDA" TRADICIONALISTA

El Lirio Rojo o "Lys Rouge", convertido en emblema de los monárquicos legitimistas franceses que son defensores del movimiento realista considerado socialistacristiano al ser identificado como pensamiento de"izquierda" tradicionalista.


Los movimientos legitimistas dinásticos como el carlismo, el legitimismo francés o el jacobitismo tuvieron una especial evolución hacia posiciones socialistas. Ello no quería decir que los mismos, como movimientos políticos contracapitalistas, contralatifundistas en clara referencia a un fuerte antiliberalismo económico y político, que hubiesen surgido del propio movimiento obrero y la internacional socialista del siglo XIX.





Cuando la burguesía capitalista copó el poder político atribuyendose toda la autoridad de los Estados, como Francia, Inglaterra o España, la sociedad antiliberal de los distintos países no se quedaron con los brazos cruzados, sino que se enfrentaron incluso con las armas contra la revolución liberal burguesa y capitalista. Esa es la razón por la cual se denominan a estos movimientos legitimistas dinásticos como contrarrevolucionarios, durante el siglo XIX.





Pero una vez quedó instaurada la burguesía capitalista en el poder, la misma procedió a una serie de privatizaciones y desamortizaciones, así como la destrucción de todo vestigio feudal, gremial que pudiera favorecer a quienes no eran de su misma casta. La burguesía capitalista llevó a cabo aquello de "divide y vencerás", aplastando todos y cada uno de los cuerpos sociales y estamentos que no eran de su agrado, quedando tan sólo ellos, por encima, como el aceite.





Esta situación hizo emerger al movimiento obrero y la internacional socialista, diversificada también anarquista y comunista. La situación lamentable en la que vivían los obreros hacinados en sus hogares y casas en aquellas urbes pestilentes, que nos recuerdan a la Inglaterra victoriana burguesa capitalista, financiera, mercantil e industrial donde la libra era la mayor expresión de la vida vinculada al oro de la piratería mercantil, y todo ello plasmado como objetivo universal para que así se extendiera aquella globalización liberal capitalista de desgobierno y opresión, tuvo como consecuencia las respuestas de las revoluciones socialistas, comunistas y las revueltas anarquistas.





Sin embargo aquel movimiento obrero se presentaba como anticristiano, y para muchos oligarcas y burgueses convenientemente debían señalarlo como anticristiano, antisocial y antifamiliar. Cuando simplemente se trataba de el clamor de una buena parte del pueblo que reivindicaba el fin de la injusticia y la tiranía. Aquel odio se canalizó contra el tradicionalismo católico, cuando se debiera haber canalizado como una severa crítica al capitalismo liberal burgués que había impuesto la burguesía de los negocios financieros.





La fuerza de los movimientos legitimistas dinásticos como el Jacobita, el legitimismo francés o el carlismo habían perdido fuerza por las nuevas corrientes políticas que llegaban en nombre del movimiento obrero, y sobretodo debido a la proletarización de la masa poblacional que habían pasado de trabajar en el campo a trabajar en la ciudad.





Como bien indica el historiador del Carlismo Josep Carles Clemente el Carlismo ha sido poco y mal estudiado, incluso desde una sola y única perspectiva interesada, sin embargo el carlismo es un movimiento político mucho más plural de lo que pueda asemejar a primera vista.





Podríamos llegar a pensar lo que tienen en común Católicos Integristas y los Ecologistas actualmente, y resulta para la sorpresa de muchos que comparten programa ideológico al rechazar firmemente la manipulación genética y las prácticas biológicas que para unos son anticristianas y antimorales y para los otros son y significan la vulneración de los derechos de los animales. Algo así ocurrió en el seno de los movimientos legitimistas dinásticos europeos, exactamente en el Jacobitismo, el legitimismo francés y el carlismo.





El intento de instrumentalización de estos movimientos monárquicos legitimistas por parte de la extrema derecha a lo largo de los años 30 del siglo XX fue un auténtico hecho, cuando realmente somos conscientes que la extrema derecha es por naturaleza republicana al adorar a su líder indiscutido, hombre y ser surgido de las huestes de un pueblo, y elegido precisamente por ese mismo pueblo. Ahí tenemos a Hitler y a Mussolini, quienes fueron los elegidos de sus respectivos pueblos.





El monarquismo legitimista impide precisamente esa vulneración de la Jefatura de los Estados, ya que la misma está vinculada a la persona del Rey.





Pero, siguiendo con lo anterior una serie de personas del seno del movimiento realista y legitimista dinástico en los países de Europa, como en Inglaterra, España o Francia entendieron que llegaba la hora de plantar cara a quienes pretendieron instrumentalizar el monarquismo legitimista en beneficio de posiciones de la extrema derecha anticristiana y republicana, así como centralista y uniformadora.





Lejos de polemizar atendemos a la formación o reformulación de las antiguas formaciones políticas legitimistas monárquicas, que han sido calificadas de "originales" tras la defensa de vindicaciones y posiciones socialistas. Les resultara como originales de éste devenir de los movimientos legitimistas, ya que el socialismo que entienden ellos, los críticos, es el mismo que el surgido aposteriori del desarrollo del capitalismo y el movimiento obrero, sin querer pensar que ya existieron movimientos precapitalistas de las distintas comunidades campesinas que gritaban: "Viva el Rey sin la Gabela!", o "Viva el Rey, y muera el mal gobierno!". Rebeliones campesinas que apostaban por la defensa y vinculación con la Corona frente al abuso y malos usos feudales, y frente al capitalismo feudal que empezó erigirse destelleando ultracapitalismo salvaje como se está pudiendo comprobar actualmente. A quienes les parece original este devenir, sinceramente, quiere decir que ignoran la historia, ya que tratan de vincular la institución de la Corona, o bien a la Aristocracia, cuyo resultado fue revolución francesa, o bien a la Burguesía, cuyo resultado fue revolución bolchevique en Rusia. ¿Por qué, entonces, no vincular la institución monarquica legitimista al pueblo? Una institución que nació para el pueblo, fue defendida por el mismo, pero tristemente manipulada por los grupos de poder, en concreto aquel que tiene y goza de un poder totalmente abstracto y ficticio como es el poder del dinero.





No es por tanto original el recelo y el desprecio de los estamentos como Nobleza y Clero al poder del dinero que obstentaba la burguesía, no es original la crítica y condena por parte de la Iglesia Católica a los prestamos de dinero con interés de usura durante la Edad Media e incluso la Moderna. Lo que podría ser considerado como comunista al limitar la librecirculación de capitales era un hecho en la Europa de los Grandes Reinos. Es cuestión de pensar un poco, para darse cuenta que esas ideas que pueden parecer tan originales en realidad son muy antiguas, incluso más antiguas y tradicionales que aquellas ideas que los pretendidos y autodenominados tradicionalistas creen defender con mejor intención, pues no se dan cuenta que en ocasiones con esos postulados pueden respaldan la globalización neoliberal capitalista de los neoconservadores, creyendo todavía, que lo hacen en defensa de nuestra Fe Católica.





Después de estas consideraciones y críticas vamos a pasar a destacar los distintos legitimismos políticos que como el Carlismo han seguido coexistiendo con él. El Partido Carlista de los años 70 del siglo XX, era un partido político monárquico legitimista integrado por Cristianos Católicos, defensor de la vertebración Federal de las Españas, y socialista autogestionario.





Sin embargo no es el único caso. En Francia, por ejemplo el movimiento realista, durante los años 70, impregnado todavía de maurrasianismo, como lo refleja la existencia del Mouvement Socialiste Monarchiste (MSM) y su periódico Lys Rouge en los inicios de la IVRepública Francesa o la orientación maoísta liderada por Christian Masson, junto al movimiento encabezado por Bertrand Renouvin, Nouvelle Action Royaliste (NAR), nombre que recibió Nouvelle Action Française, escindida en 1971 de Restauration National y sigue publicando el boletín Royaliste, son un ejemplo de la trayectoria socialista cristiana y monarquista que ha tenido el movimiento realista en Francia. De esta forma se llegó a constituir un auténtico símbolo con el llamado "Lirio Rojo", la flor de lys francesa, emblema de la monarquía de los Capetos, desde los Merovingios y los Carolingios. El mismo se ha vinculado historicamente incluso a la propia Casa de Borbón, no sólo en Francia, sino también en Italia y en España, e incluso en la Inglaterra de los Plantagenet, los Tudor, y los Estuardo. El Lirio Rojo no solo sería una publicación política monárquica legitimista de los realistas franceses, representantes de una "izquierda" tradicionalista o socialistacristiana, sino todo un estandarte emblemático histórico del papel político de la monarquía francesa vinculada, no a la burguesía capitalista que establecía el gobierno unilateral del absorvente mercado y la alienación del ser humano con respecto al poder del dinero, sino al pueblo francés representado por los Cuerpos Sociales intermedios de la sociedad francesa y al mismo tiempo por las distintas nacionalidades del antiguo Reino de Francia, como la Bretona, la Borgoñona, o la Provenzal, entre otras.





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La NAR quiere que el establecimiento de una monarquía constitucional en Francia. De hecho, los reyes representan la continuidad, el arbitraje y la unidad que las naciones democráticas necesitan. Sus miembros dicen rechazar la distinción tradicional entre la monarquía y república. Ellos creen que el monarca es el mejor situado para defender el "bien común" (res publica) y el interés general, ya que su poder no está sujeto a las vicisitudes de la elección y la oposición partidista. Él encarna la independencia y la continuidad de la dinastía del Estado. Los miembros de la NAR quieren ser a la vez los herederos de Jean Bodin (teórico del siglo XVI se llamaba República, es decir, en el sentido del tiempo, el estado de las obras capitales que habían dedicado a la monarquía), y los monárquicos de 1789.
En sus orígenes en 1940, las preguntas gaullista que fortalece la legitimidad de la monarquía democrática, como lo demuestran las numerosas declaraciones que el General De Gaulle y el proyecto tendría que restaurar la monarquía a través de la la figura de Henri de Orleáns (1908-1999), conde de París. " El movimiento de protesta de mayo de 1968 también afecta el movimiento realista, anquilosado después de la Segunda Guerra Mundial por la prohibición de la Acción Francesa de Charles Maurras y el asfixiante liderazgo enredado por los intentos de justificar un pasado Pétainista.


Jóvenes manifestantes, incluyendo Yvan Aumont, Gérard Leclerc Bertrand Renouvin deciden dejar la Restauración Nacional, que sucedió a la circulación de Charles Maurras en 1971 para fundar la Nueva Acción Francesa que en 1977 se convirtió en la Nueva Acción Realista. La fuerte resistencia pasada de Jacques Renouvin y este pequeño grupo de reformistas proyectarán su movimiento realista legitimista. Los miembros de la NAR se denominan a veces realistas de izquierda, o izquierda tradicionalista. El movimiento se dirige de manera colegiada por un comité directivo de 12 miembros y publica un boletín político realista bimestral, una revista de ideas, de la ciudad, y una reseña histórica titulada "El lirio rojo. Debido a su política de apertura, el movimiento ahora funciona principalmente como una sociedad filosófica, usando su famosa conferencia-debate "el miércoles de la NAR". En Francia, la NAR es parte del movimiento realista. Internacionalmente, la NAR es un miembro de la Conferencia Internacional del monárquico (CMI). Las raíces de la monarquía y la democracia en Inglaterra, España, Bélgica y el regreso de los ex jefes políticos o de los herederos de las dinastías en otros países europeos (Rumanía, Bulgaria, Serbia), y en Francia ha provocado interminables debates sobre el papel de jefe de Estado, y confirmado la Nueva Agenda en el debate político de los realistas franceses.




En la década de 1970, las luchas ideológicas opuestas, han involucrado el Nuevo Programa de los realistas franceses a la nueva derecha y su expresión parcial, el Frente Nacional, que también alberga a los realistas, pero ya en menor medida, debido a la aparición en la escena política del partido Alianza Realista. Esto motiva en parte la presentación de una solicitud, la de Bertrand Renouvin en las elecciones presidenciales de 1974.




Nueva acción realista defiende las instituciones de la Quinta República, que significa "corona" y permanencia. Es anti-liberal y crítica también en parte la economía keynesiana, porque favorece ese capitalismo de sociedad de consumo, que al mismo tiempo rechaza. Se distingue por su oposición a los Estados Unidos en la política exterior.


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