viernes, 12 de marzo de 2010

¡GRANDE, MIGUEL DELIBES!

Manifiesto para la Supervivencia, un programa que, pese a sus ribetes utópicos, es a juicio de los firmantes la única alternativa que le queda al hombre contemporáneo. La industria se nutre de la Naturaleza, y la envenena y, al propio tiempo, propende a desarrollarse en complejos cada vez más amplios, con lo que día llegará en que la Naturaleza sea sacrificada a la tecnología.
Según el manifiesto, el hombre debe retornar a la vida en pequeñas comunidades autoadministradas y autosuficientes, ...
"¡Curiosamente resalta ser una meta en la que estamos empecinados los Carlistas!"








Recordaremos todos a Miguel Delibes por su defensa de la naturaleza y el medio ambiente. Yo lo conocí intelectualmente en uno de sus libros que me impactaron mucho llamado "Un mundo que agoniza" donde explica muy coherentemente que "no todo lo que en apariencia es progreso, lo es verdaderamente, porque en realidad resulta ser un auténtico retroceso". Y gran razón tenía Delibes al afirmar tal cosa. Lo hacía sobretodo en todo aquello relacionado con la ecología, la naturaleza, el medio ambiente, las tradiciones rurales, resaltando el punto de conexión espiritual entre el Hombre y la Tierra. ¡Era muy grande Delibes!. En la portada trasera del libro y con ocasión de su ingreso en la Real Academia, Miguel Delibes transmitió un recado de parte de sus personajes de ficción: "si el progreso moderno, el de la técnica y el consumismo, equivale a la destrucción de la naturaleza, ellos, todos ellos renuncian a ese progreso. Así de sencillo y contundente, porque eso no es verdadero progreso, confirmará Delibes, sino retroceso, y con razón.







Nadie ha denunciado con tanto énfasis "la dorada apariencia del progreso" como lo hace Delibes en esta obra "Un mundo que agoniza". Diría más ante la Real Academia: "Todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo lo que signifique alterarlo esencialmente, es retroceder".














Y es que como en el reinado de Luís XIV de Francia, el "reinado" de Juan Carlos es el reinado de la "Vil Burguesía". Esto afirmaban los preceptores de Luís, Duque de Borgoña, hijo del citado monarca francés, que jamás reinaría en Francia. Se tratataba entre otros del marqués de Saint-Simon (1675-1755) y Fénelon, defensores a ultranza del mundo rural y natural.


Marqués de Saint-Simon (1675-1755)



Fénelon (1651-1715) tenía un temperamento romántico y soñador, fue preceptor del duque de Borgoña, fallecido en 1712. Fénelon pertenece, como Saint-Simon, al grupo que participa y cuenta con Luís, duque de Borgoña y descendiente legítimo de Luís XIV de Francia. Sin la prematura muerte del duque de Borgoña, la obra de Fénelon habría podido constituir la doctrina política del sucesor de Luís XIV.







Delibes y Fénelon o Saint- Simon, se parecen en la defensa a ultranza de la naturaleza, del mundo rural y sus tradiciones junto con el punto de conexión existente y espiritual entre el ser humano y la Tierra, la naturaleza. Son conservacionistas, que no conservadores, porque no tratan de justificar algo que han robado, como haría posteriormente la "Vil Burguesía". Son anticapitalistas, porque todos ellos ensalzarán ideas de austeridad, y criticarán severamente el mundo financiero y capitalista que destruye y es agresivo exponencialmente con el medio ambiente y la naturaleza. Sueñan con una sociedad que viva de la agricultura y sea respetuosa y consciente de la dependencia espiritual existente entre el Hombre y la Tierra.














Políticamente e intelectualmente todos ellos son hombres derrotados a pesar de sus grandes discursos. La muerte de Luís, duque de Borgoña es el réquiem de sus esperanzas, de la misma forma que para nuestro gran escritor y literato Don Miguel Delibes lo es toda su obra y trayectoria escenificada en "Un mundo que agoniza". Para Saint-Simon, después de la muerte de Luís XIV, únicamente le quedaría para desempeñar un papel "secundario". Su gran éxito será de etiqueta en la sesión solemne del Parlamento (lit de justice) de 26 de Agosto de 1718. Pero este vencido, este honestísimo hombre sin perspicacia ni doblez, ha dejado un inolvidable cuadro de la corte de Luís XIV. Saint-Simon, gran escritor -dice Stendhal- . Gran escritor, pero pobre político". Al igual que Don Miguel Delibes, ¡gran discurso fue el de su entrada en la Real Academia!, pero los dejaron con un sillón. Un sillón emblemático, un sillón de poder, de puertas adentro, pero sin trascendencia alguna para los asuntos políticos y públicos. ¡Es la suerte que corren los grandes hombres en la historia!; ¡no cuentan con los apoyos económicos de los intereses creados, porque los combaten!



Fénelon (1651-1715)



Fénelon y Saint-Simon eran aristócratas que se pronunciaron contra la monarquía absoluta de Luís XIV, a la que consideraron el reinado de las finanzas y las transacciones comerciales de la "Vil Burguesía", como ellos decían. Denunciaron la miseria popular de las clases más humildes campesinas, que soportaban la ruina del estado. A nuestro gran Don Miguel Delibes, lo ocurrió algo por el estilo, combatiendo el franquismo, defendiendo a los más humildes, protegiendo con una labor pedagógica la naturaleza y el medio ambiente. Pero tristemente a todos ellos ¡les dieron un sillón!, una silla para que de allí no se movieran, para que sus ideas no recalaran, no tuvieran trascendencia, para que envejecieran y dejasen de existir. Muchos de sus enemigos reales en la práctica de sus ideas, hoy irán a despedirse de él, del mismo modo que fueron a despedirse de Fénelon y de Sain-Simon, los mismos que permitieron entregarles las sillas, para ver si se callaban, para ver si ya no hablaban, ¡pero no!. Aquellos enemigos ideológicos tenían, tienen otra concepción, la imperante, la capitalista, la neoliberal. Fénelon, Saint-Simon, al igual que Don Miguel Delibes, no!. Por ello, con este texto, pretendo recordarlos, denunciando también el "reinado" de la "Vil burguesía!

No hay comentarios: