martes, 2 de febrero de 2010

LOS INTERESADOS Y ADVENEDIZOS AMIGOS DEL CAMPO Y EL MUNDO RURAL

PLANTA BIODIESEL
¿CULTIVAR PARA CONTAMINAR? Argentina: Santa Fé producirá el 72 por ciento del biodiésel del país. A partir del año que viene la provincia de Santa Fe se consolidará en la fabricación de ese combustible en base a soja. El 90 por ciento de esa manufactura se exporta hacia los Estados Unidos y luego va a Europa.
La burguesía capitalista jamás apreció el campo y el monte. El mundo rural para ellos solo tenía sentido si se traducía en un instrumento lucrativo de su beneficio financiero y capitalista.

Ahora la plutocracia partidocrática de los negocios, bajo los auspicios de los economistas neoliberales, viendo el escaso éxito de la construcción y el fácil enriquecimiento basado en un desarrollo insostenible asociado a la especulación inmobiliaria; han decidido hacerse pasar por los grandes y buenos "amigos" del campo y pretenden invertir su capital financiero "muerto" en el mundo rural, con todas las connotaciones negativas que ello podría tener e implicar. Ésta plutocracia ha contaminado a parte de los agricultores, haciéndoles ver un fácil enriquecimiento basado en los cultivos de soja transgénica y otros cultivos como la colza, destinando gran parte de las hectareas de tierra fértil a la fabricación de biodiesel y biocombustibles. Éste nuevo carburante, aunque en su utilización, emite menos gases de efecto invernadero, sigue perjudicando a nuestra atmosfera, porque sigue acumulándose en la misma, y por tanto seguiría agravando el cambio climático.

Éstos nuevos advenedizos "amigos" del mundo rural quieren lucrarse a costa de la destrucción del campo, favoreciendo una creciente dependencia del mismo con respecto a los agrotoxicos, pesticidas, contaminantes, plaguicidas y fertilizantes, vendidos por empresas multinacionales, nacidas de la guerra química durante la segunda guerra mundial, y para esos fines, reconvirtiéndose en la época civil en compañías multinacionales agrotóxicas, como lo son Novartis y Monsanto.

La Vía Campesina y el movimiento Campesino del propio Carlismo denuncia la hipotecación de la soberanía alimentaria de los pueblos del mundo y los pueblos de las Españas, porque nuestra soberanía alimentaria está en peligro, desde el momento en que unas pocas manos plutocráticas y burguesas capitalistas multinacionales controlan el mercado de las semillas, por ejemplo, modificandolas geneticamente, haciendolas infertiles, con vistas a que los campesinos y agricultores se vean obligados a comprar nuevas semillas a dichas empresas multinacionales que trafican con los alimentos de la población mundial, mermando la soberanía alimentaria de los pueblos del mundo.

La crisis capitalista está haciendo que el campo y el mundo rural se vea rodeado de "nuevos amigos". Se trata de falsos amigos que siempre lo despreciaron, pero que ahora ven posibilidad de lucro y sobreexplotación, al no contar ya con el negocio de la construcción especulativa.

Esos falsos amigos son la burguesía capitalista y financiera, la plutocracia de los negocios que no escatima en aliarse con quien sea, con tal de verse altamente beneficiada.

Así pues, nuestra misión es denunciar desde aquí las maniobras de la burguesía capitalista y neoliberal, que siempre despreció las tradiciones campesinas y su monarquía carlista agraria autogestionaria y ecologista. Unas maniobras que tienen como colofón la destrucción del campo y ponerlo al servicio de nuevo de la oligarquía burguesa y plutocrática terrateniente, que busca la sobreexplotación del campo, pretendiendo ignorar los rendimientos decrecientes de escala de la tierra fertil y la naturaleza en general. Ésta gente, con sus malos usos, conseguirá una paulatina desertificación del suelo, por ejemplo, en el ejercicio del cultivo de la soja, contaminando la tierra con transgénicos, y concentrando la tierra en pocas manos, en lugar de repartirla entre los campesinos y los pequeños trabajadores del campo.

La monarquía carlista tiene por objetivo ser la institución política que defienda la reforma agraria y el reparto de la tierra entre los pequeños campesinos agricolas. Siendo la garantía, al mismo tiempo de la soberanía alimentaria y ecologista de los Reinos, Señoríos y Principados de las Españas.

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