domingo, 3 de enero de 2010

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA "RELIGIÓN" DE PENSAMIENTO ÚNICO NEOLIBERAL BURGUÉS CAPITALISTA

¿De verdad no sube la temperatura?Todas las series suben. desde 0,09 ºC por década las de satélite a 0,15 º C por década las de tierra. Si consideramos una media se obtiene 0,12 º C por década, dentro del intervalo teórico por subida de CO2.




Los efectos del Cambio Climático se hacen de notar, el tiempo está cada vez más descontrolado, mientras que la variabilidad de la temperatura interanual es perfectamente comprobable, tenemos por otro lado que la tendencia interanual de la temperatura va a niveles mayores. Sin embargo, las huestes neoliberales capitalistas promotoras de un falso desarrollo económico, alentadas desde el siglo XIX por el capitalismo burgués industrial, no están dispuestas a creerse el Cambio Climático, esgrimiendo que se trata de una nueva religión. Ellos, quienes no aceptan como teoría cientifica perfectamente contrastable y defendida por una amplia mayoría de los cientificos, pretenden llamar religión al hecho vigente que ya es el Cambio Climático en todo el Planeta Tierra.




¿Y por qué no están dispuestas estas huestes neoliberales neoconservadoras, socialdemócratas, liberales centristas, ... a aceptar el hecho real del Cambio Climático?


Porque sus fundamentos históricos, económicos y políticos que parten de una mal llamada ilustración del siglo del fogonazo (XVIII) y posteriormente del siglo XIX, siglo para ellos, excepcional, porque es cuando la burguesía toma el poder político mediante el golpe de estado contra la Monarquía Tradicionalista y las instituciones populares, forales y gremiales de Antiguo Régimen, tanto en las Españas, como en el resto de Europa y el mundo.


Ese mundo antiguo estaba vinculado a una economía agraria, campesina que introducía muchos de los usos que hoy defienden las corrientes ecologistas, que para la burguesía neoliberal capitalista siempre ha sido reaccionario. Reaccionario, porque no podían culminar su afan de lucro, porque existían unos derechos populares defendidos a través de unas instituciones, que esa burguesía, llamaría "trabas internas" que les impedía la sobreexplotación capitalista que luego han demostrado con el tiempo, poder realizar y llevar a cabo.




El origen del mundo en que vivimos hoy, lo tenemos en la industrialización burguesa y capitalista del siglo XIX, y es por ello que la glorifican de forma panacea, y hoy se nos presenta una globalización neoliberal burguesa y neocapitalista como pensamiento único heredado de un pasado industrial y financiero, que dio comienzo en el siglo XIX, con las revoluciones burguesas.




Aquella masa burguesa, heredera en parte de la antigua ilustración dieciochesca, se ampararía en la Ciencia para rechazar la Religión Cristiana, adular primeramente a la Monarquía Absoluta, pactar el mercantilismo y un precapitalismo manufacturero tendente al industrial, y posteriormente, con el enriquecimiento y explotación de las colonias, proceder finalmente al glope de Estado, para adueñarse unilateralmente del poder político y económico de todos los países de Occidente, incluidas, las Españas.




Pero, paradójicamente, hoy la Ciencia les vuelve la espalda a los defensores y herederos de la mal llamada industrialización decimonónica. Pues, desde que el ser humano habita en el Planeta Tierra, sólo dos siglos XIX y XX han bastado, para contaminar lo que no está escrito, sobreexplotar y aniquilar los recursos escasos planetarios, y todo ello en nombre de la "libertad", el "progreso", la "ciencia" y sin decirlo también, por el afán de lucro capitalista de la burguesía financiera y capitalista que apostó por aniquilar el mundo rural, campesino para fomentar el capitalismo industrial despilfarrador, y aniquilador de recursos escasos.




En el bando Carlista, tomaron posiciones los Cristianos comprometidos con la defensa del campo y el mundo rural frente al capitalismo industrial que una burguesía liberal quería imponer e impuso por la fuerza de las armas, aniquilando el mundo antiguo, y así en todo el mundo. Aquella burguesía, se lo tenía muy creído, amparada en el progreso científico, pero hoy la Ciencia les da la espalda, muy a su pesar.




Por ello, encontramos a los neoconservadores, y a una extrema derecha, pero también a la socialdemocracia y a la derecha burguesa y capitalista afirmar que el pensamiento ecologista quiere hacer del Cambio Climático una nueva religión.


"¡Nada mas lejos de la realidad! Ya que quienes impusieron la "religión" del pensamiento único "correcto" "indiscutible" fueron exactamente ellos, estos mismos herederos de la ilustración liberal industrial capitalista.




Hoy por hoy, al menos se nos podrá preguntar hasta que porcentaje estamos dispuestos a renunciar para no despilfarrar más recursos, y para proceder a dar tregua a la regeneración natural de nuestro Planeta Tierra. Pero, quizá, el día de mañana sea demasiado tarde, y no exista ninguna pregunta, porque la propia pregunta se habrá convertido en una triste realidad.




Los defensores del neoliberalismo burgués capitalista globalizante nos acusan de reaccionarios, de pretender volver a la caverna, como el hombre primitivo, sin "progresos", ni "avances cientificos". ¡Nada de eso! Somos Carlistas, y si somos reaccionarios, es porque reaccionamos y protestamos contra todas las injusticias, y he aquí una, que nos concierne a todos, porque se trata de nuestra propia existencia, ya incluso como especie y futuro del ser humano.




De lo que se trata es de cambiar los malos hábitos de la sociedad neoliberal capitalista de consumo, una sociedad alienada, clientelar y caciquil, al depender completamente de la plutocracia neoliberal burguesa, de manera que los grandes dirigentes de la banca internacional y las multinacionales son en primer lugar los principales responsables del Cambio Climático, porque mantienen a la población mundial y en concreto a la de los países de Occidente en una situación de alienación y dependencia con respecto a sus designios de afán de lucro enfocados en la sobreexplotación, en la sobreproducción, en el despilfarro y aniquilamiento de los recursos del Planeta Tierra.


Me resulta curioso al escuchar a periodistas y escitores de la derecha, algunos de ellos cristianos, que critican la sociedad de consumo, critica que comparto, pero que por otro lado, su propio pensamiento derechista en el terreno económico, se traduce precisamente en el amparo y potenciación de esa sociedad de consumo y aniquilamiento de los recursos. Me resulta hasta hipócrita, pues creo deberían sinceramente de cambiar de posición política rechazando el pensamiento neoconservador de la derecha.


Pero también me repugna el falso comportamiento de la izquierda autodenominada progresista. Ésta socialdemocracia que no tiene remedio, pro-capitalista, que liderada por el PSOE de Jose Luís Rodriguez Zapatero pretende afrontar el Cambio Climático, cuando resulta que España se ha convertido en uno de los principales países generadores de gases de efecto invernadero (CO2, CO, etc). Hoy por hoy, no cumplimos Kioto, y conforme asumimos un desarrollo industrial neoliberal capitalista, más lejos estamos de cumplir Kioto. Es curioso, observar la hipocresia de los "progresistas" como se las dan así mismos de sensibles con respectos a la situación de Cambio Climatico, cuando fueron aduladores de la panacea industrial burguesa liberal capitalista.




Aquellos excépticos con respecto al Cambio Climático, lo son, porque en el fondo quieren seguir ganando dinero a costa de la aniquilación de los recursos naturales del Planeta Tierra, por afán de lucro, no tiene otra explicación. Por ello el Carlismo, como fuerza ideológica y política vuelve a la carga contra los falsos planteamientos "progresistas" y "neoconservadores" de derechas, que hoy por hoy hasta la propia clase Científica ha avandonado, demostrando los efectos negativos y perniciosos del Cambio Climático para los Seres Humanos, rechazando con ello también la pretensión de la burguesía neocapitalista de ampliar un capitalismo antiecológico, antinatural, ultramaterialista, antihumano, y anticristiano.