miércoles, 6 de enero de 2010

CARLISMO ECOLOGISTA FRENTE A DESARROLLISMO NEOLIBERAL CAPITALISTA


La amplia mayoría de la comunidad cientifica rechaza la forma de desarrollo económico que están llevando a cabo los países industrializados y en vias de desarrollo, porque ese mismo desarrollismo neoliberal capitalista pone en serio peligro la existencia de la humanidad y el equilibrio natural del Planeta Tierra, fomentando el Cambio Climático.

El futuro no se va a construir bajo las formas neoliberales capitalistas por el despilfarro de recursos naturales que representa. El sistema neoliberal capitalista llega a su fin porque representa un ciclo vicioso, una pescadilla que se muerde la cola, reflejado en un sistema que necesita crecer constantemente aniquilando los escasos recursos naturales del Planeta Tierra. Porque para mantener el nivel de vida del 20% de la población mundial, que es la que vive en los países industrializados neoliberales capitalistas, se necesita disponer del 80% de los recursos naturales del Planeta Tierra, mientras que para el 80% de la población mundial, que es la que vive en los países empobrecidos, (porque una serie de multinacionales neoliberales capitalistas se dedica a robarles sus recursos), unicamente pueden disponer del 20% de los recursos naturales existentes en el Planeta Tierra. Un sistema neoliberal capitalista que nos asegura que todos salimos ganando con respecto al libre mercado, cuando es bien sabido que para que unos vivan muy bien, caso del Occidente neoliberal capitalista, otros perecen y viven terriblemente mal, y luego nos extrañamos que aquellas personas de aquellos países empobrecidos tengan la necesidad de venir a encontrar un a vida mejor, cuando resulta que son nuestras estructural del sistema neoliberal capitalista a nivel mundial, la que está absorviendo todos los recursos naturales del Planeta Tierra, para ponerlos al servicio exclusivamente de una minoría planetaria: la plutocracia neoliberal burguesa y capitalista.

Pero esa misma burguesía plutocrática maniobra intentando comprar la ética y moral de parte de la clase cientifica para que sigan negando el cambio climático. Esa burguesía plutocrática se esconde tras el sistema "democrático" partidocrático, instalado por ella a finales del siglo XVIII, liderando el XIX y seguido por el XX, a través de sus revoluciones liberales burguesas.

Y lo que hoy tienen muy claro sus herederos, es que ese sistema económico liberal burgués capitalista, representa políticamente un sistema pseudodemocrático partidocrático y burgués, en el que la burguesía capitalista ha engañado a una buena parte de las clases populares, que la apoya en su forma socialdemocráta y capitalista, representada por el centro izquierda y el centro derecha liberal.

Pero la burguesía llegó a la detentación del poder político mediante el económico, con su revolución burguesa e industrial, y al mismo tiempo en los siglos XVIII y XIX pactaba con parte de la nobleza, de la aristocracia, marginando a las clases populares y campesinas. Pero a partir de la segunda guerra mundial, la burguesía capitalista, para seguir detentando el poder deja de lado su alianza con esa nobleza aristocrática, para llevarla a cabo con la socialdemocracia capitalista y liberal, engañando a buena parte del pueblo, intentando un proceso de burguesización del pueblo de los países occidentales, para hacerles creer que el sistema neoliberal capitalista, resultado culminante de ese proceso, es el verdadero sistema democrático al que la sociedad civil y del progreso debe prestarse para tener un futuro mejor. Pero lo que no dicen, es que ese "futuro mejor" se realiza, se está realizando a costa de los países empobrecidos.

No es comparable la estructura tribal interna que tienen muchos de esos países, que el yugo capitalista que nos afecta tanto a ellos como a nosotros, los países occidentales. Es mucho más facil y más sencillo derrocar gobiernos tribales, que aniquilar el sistema capitalista. Y si existen formas tribales injustas en muchos de esos países empobrecidos, es solo, porque los gobernantes y plutocratas, las multinacionales y la banca de occidente, les interesa unilateralmente de que existan dichas formas tribales, porque con esas jerarquías es mucho más facil robar los recursos naturales de esos países en beneficio del occidente neoliberal burgués capitalista y anglosajón.

Luego ese falso desarrollo, ese desarrollismo, con el que occidente trata de vender el progreso y la civilización al resto del mundo, a los países empobrecidos y en vias de desarrollo no es el camino a seguir, porque en definitiva resulta tensionar aun más la aniquilación de los recursos escasos naturales del Planeta.

La dinámica capitalista y neoliberal burguesa ha tratado de solucionar un problema, el problema de la escasez, y cuando ha tratado de solventarlo a través del descubrimiento de una nueva tecnología y de un nuevo proceso industrial, no sólo a degenerado en un incremento de la contaminación y una contribución más al efecto invernadero planetario, sino que además, desde el siglo XIX hasta la actualidad se ha incrementado en un número mucho mayor la población mundial. Todo indica a que ese recurso capitalista, lo único que hizo fue complicar las cosas, en lugar de solucionarlas. El capitalismo neoliberal burgués y su desarrollismo, está mal acostumbrado al crecimiento inmediato, a la riqueza inmediata para proveer de recursos suficientes al 20% de la población mundial que vive en los países industrializados de occidente, pero el funcionamiento de la naturaleza es lento, y sus tasas de regeneración de los recursos naturales son lentas porque necesitan de un largo proceso en el tiempo. Tiempo que el capitalismo neoliberal burgués globalizante no está dispuesto a entender, ni a defender, ni a comprender, porque necesita un resultado instantaneo, un resultado ¡ya mismo!. Pero el resultado y la respuesta de la naturaleza es lenta, y lo podemos comprobar en el germen de las plantas, de los cereales, por ello no es posible forzar ese proceso natural, pero el capitalismo neoliberal está dispuesto a forzar ese proceso natural, a convertirlo en un proceso antinatural para que esa oferta natural de los recursos escasos del Planeta Tierra sea acorde al fuerte crecimiento de la demanda poblacional mundial.

El colapso del sistema neoliberal capitalista vendrá dado precisamente por este pequeño detalle: un fuerte crecimiento de la población mundial exponencial, y una fuente de recursos escasos que se regeneran de forma lineal y lenta en el tiempo, ésto se traduce en un exceso de demanda y una oferta reducida, con lo cual, la subida de los precios de los alimentos a nivel mundial tienden a subir, y si no han subido aun lo suficiente, es porque las empresas multinacionales controlan los recursos naturales de los países empobrecidos, pero en el momento en que los países empobrecidos sean dueños de sus propios recursos, se intensificará la subida de los precios de los alimentos.

El Carlismo ecologista apuesta por un desarrollo económico-ecológico sustentable de los pueblos de las Españas, basado en lo que siempre defendió desde sus origenes: un redescubrimiento del campo y el mundo rural, una economía agraria autosuficiente donde se ponga encima de la mesa la tierra para quien la trabaja, una reforma agraria que garantice la autosostenibilidad de la soberanía alimentaria de los pueblos de España y del mundo. Y es en este preciso sentido, la vinculación del Carlismo Ecologista y el movimiento de Vía Campesina, con el objetivo de reactivar la economía agraria en nuestro país de países.

Nuestra Monarquía Carlista siempre ha sido una monarquía agraria campesina y autogestionaria comprometida con la soberanía alimentaria, frente a la monarquía capitalista y liberal burguesa, que basaba su protagonismo en la industrialización, la degradación medioambiental, la sobreexplotación de los recursos escasos hasta la aniquilación de los mismos y la acumulación de capital financiero, como culmen de la concentración de los recursos financieros. El desarrollo ecológico que busca la monarquía carlista está vinculado y conforme al crecimiento y regeneración natural de los recursos naturales del Planeta Tierra, mientras que la monarquía neoliberal burguesa y capitalista no va acorde en absoluto a ese crecimiento y regeneración natural de los recursos naturales, es más, tampoco confía en una proyección ruralista, campesina y comunal de nuestra civilización, como lo fue a lo largo de nuestra Tradición ecológica del carlismo.

Lo verdaderamente paradójico, es que lo que ayer significaba ser reaccionario, en el sentido en este caso de la defensa ecológica y medioambiental frente a la degradación de los recursos escasos del Planeta Tierra y a nivel local, hoy es considerado, al menos dentro del ecologismo como algo verdaderamente progresista. Mientras que lo que hoy se está empezando a considerar como reaccionario es éste sistema agonizante, el neoliberal capitalista y su industrialización revolucionaria burguesa, al ser el paladin de la aniquilación y sobreexplotación de los recursos y el culpable del terrible empobrecimiento de los países del llamado tercer mundo.


Dos concepciones del mundo vuleven a enfrentarse, la industrialista burguesa y capitalista representada por su revolución neoliberal capitalista globalizante y la carlista, representada también bajo una tendencia claramente ecologista que representa la naturaleza de su tradicionalismo cristiano. Resulta, por ello, clarividente y muy evocador, al contemplar que los golpistas revolucionarios de finales del siglo XVIII y el siglo XIX, es decir la burguesía liberal capitalista, que introduciría el capitalismo y la industrialización. Éstos que se enfrentaron contra las estructuras feudales, comunales y cuasi-socialistas intercomunitarias de la sociedad de Antiguo Régimen, asumen hoy un rol, un papel conservador, porque no están dispuestos a renunciar ni un ápice a sus malos usos y formas de vida. Nos referimos claramente a la burguesía plutocratica y a gran parte del pueblo aburguesado y engañado por la misma. Y es curiosa la paradoja de la historia, poder contemplar como parte de los herederos del pensamiento de aquel antiguo régimen feudal, cuasu-socialista e intercomunitario, van a hacer justicia, queremos hacer justicia, empujada por la defensa de un legitimismo histórico y monárquico carlista y a cambiar las cosas para poner límites y destruir los malos usos de una burguesía capitalista y financiera que detenta el poder en España desde hace más de 175 años de vida y existencia de Carlismo.