viernes, 31 de diciembre de 2010

LOS VISITANTES NO NACIERON AYER




La película cómica que presento es la de "Los Visitantes no nacieron ayer". De alguna manera refleja lo que ha quedado en el imaginario colectivo de la sociedad medieval de la que hablo también en mi blog. La película la recomiendo porque es muy divertida, y al mismo tiempo en este video queda bien reflejado lo que "los feudales" según expresión de Carlos Marx opinarían de nuestro mundo de hoy. La cara del señor fuedal ante los "progresos del hombre" (avión, fábrica, asfalto, contaminación, etc) lo dice todo.


CRISTIANISMO DUALISTA




Durante la Edad Media, la sociedad creía tanto en las fuerzas del bien como en las fuerzas del mal. Las primeras estaban representadas por Dios, y las segundas estaban representadas por Satanás. El Cristianismo primitivo y su evolución estuvo muy influido por la doctrina Platónica, por la división que hacía Platón del mundo de las Ideas por un lado, y por otro del mundo sensible o terrenal, que estaba dividido por una frontera permeable denominada Jorismós. Así las cosas terrenales tenían su fiel reflejo idealista. Es decir, "lo que es", la realidad sensible y terrenal es imperfecta, y sólo su idea o reflejo perteneciente al mundo de las ideas se refiere al mundo divino que encarna "lo perfecto", es decir "lo que debería ser". Es así como en la doctrina del Cristianismo primitivo existe una forma de maniqueismo que heredará la Iglesia Católica y que quedará plasmada de alguna manera en los elementos tradicionalistas de la misma, pero hasta cierto punto.




Los Bogomilos (amigos de Dios), los Valdenses, y los Cátaros eran Cristianos medievales contestatarios nacidos del seno de la sociedad medieval que criticaban las hipocresías existentes en el seno de la Iglesia Católica. Abogaban por un verdadero cumplimiento de los votos de pobreza, castidad y obediencia, muy defendidos también por la Orden Cisterciense (Católica) y personalmente por San Bernardo de Claraval (Católico).




Pero el dualismo medieval fue condenado por la Iglesia Católica, o mejor dicho por sus elementos jerárquicos. Si Dios es un Todo, y Él es el Creador de Todo el Universo, en su creación existen unos fallos, es decir, los vemos en la propia naturaleza del ser humano, y sobretodo el impacto que este representa en el Planeta Tierra, para con sus semejantes, para con los animales...




La afirmación de los Cátaros era sencilla: "Si Dios es Bondadoso y Perfecto, Él no puede ser el autor o constructor, el Creador de este mundo imperfecto, cruel y despiadado. ¿Por qué? Pues porque esta misma creación pondría en duda su perfección y su bondad.




En el siglo XIII Pedro García alegaba delante de los Inquisidores: "Dios es muy bondadoso. Y en el mundo nada es bueno. Por lo tanto, Él no hizo nada de cuanto existe en el mundo".




Si no hay dualidad maniquea, la pregunta es, ¿es Dios el autor, tanto de lo perfecto como de lo imperfecto, de lo bondadoso como de lo cruel?, ¿es Dios el Todo? Y con ello se incluye en Él también la parte negativa del universo, lo que nos llevaría a pensar en un único poder en todo el universo o por el contrario, Él es el único a quien se le puede atribuir la parte positiva de la Creación, a Quién se le puede atribuir lo perfecto, lo bondadoso...; mientras que por otro lado hay un representante de las fuerzas del mal que tiene tanto poder como el mismísimo Dios.




La verdad que como Cristiano Católico que soy, debo reconocer que se me plantean dudas racionales al respecto. Recordando a René Descartes, quien afirmaba la frase de Pienso que pienso, que pienso... traducida al Castellano como "Pienso, luego existo". René a través de su método racionalista, para estudiar a Dios afirmaba que dentro del ser humano no cabe integramente una idea exacta de Dios, porque el ser humano es muy pequeño, minúsculo, no podemos ser tan pretenciosos y arrogantes como para poder tener una idea exacta y precisa de Dios, pero si que podemos darle atributos como humanos que somos y jamás pensaríamos en dar a Dios atributos negativos, sino mas bien al contrario.


Si nos basamos en el Antiguo Testamento encontramos a un Dios Juez y un tanto autoritario, y aquí quizá nos animaría a considerar ciertos atributos negativos, que los justificaríamos como creyentes. Pero si alcanzamos el Nuevo Testamento tenemos la prueba de que Dios es bueno y misericordioso y por tanto pesa más la idea de vincular atributos positivos sobre Él.




El razonamiento de Valdenses y Cataros viene a discutir el razonamiento de los Católicos, de si Dios es el Todo, y fuera de Todo no hay nada, la parte negativa y positiva se encuentra en el Todo, si no hay posibilidad de dualidad maniquea, quiere decir que aceptamos que dentro del Todo existe una parte negativa, cruel, y perversa representada por el mal, que estaría intrinsecamente vinculado a ese Todo, es decir a Dios, de manera que ¿sería su obra perfecta y bondadosa?




Este argumento puso en un serio aprieto a la Iglesia Católica. San Bernardo de Claraval afirmaba que había que dar argumentos a los argumentos, contraargumentando. Pero el Papa Inocencio III y Felipe IV el Hermoso Rey de Francia utilizaron la mano dura, mediante la Inquisición y la Cruzada que hasta mediados del siglo XIII se había utilizado contra los No Cristianos.




A parte de lamentar profundamente que aquellos Cristianos hubieran desaparecido de la Faz de la Tierra, para no poder defenderse hoy de aquellos que se los atribuyen alegremente, y de lamentar también que existan quienes en nombre de los Cátaros traten de engañar y hacer creer que el Catarismo está extrechamente ligado a las ordenes y lógias masónicas de Rosacruces y demás.




La verdad que el mundo medieval tembló con las persecuciones de un grupo "Cristiano oficial", que era el Católico Romano, que de alguna manera fue cómplice de los desafueros del poder desmesurado que ejercieron las estructuras políticas, como podía ser la propia monarquía, que considerando el beneficio propio de una élite territorial nobiliar era capaz de aplastar a cualquier grupo que discutiera en lo más mínimo su poder. Y es que Felipe IV el Hermoso, Rey de Francia tenía junto con otros nobles una fuerte ambición por las tierras del Langue de Oc, del sur de Francia, como el Condado de Tolouse o el de Foix. Fue precisamente en aquellas tierras del sur de Francia donde arraigó el Catarismo, una forma de Cristianismo maniqueo, que de alguna manera tiene vinculos muy extrechos con el Budismo, cuando habla esta religión del equilibrio entre el bien y el mal (Yinyan). El Cristianismo Cátaro no existe ya. Mucha gente se hace budista, siendo previamente cristiana. Quizá el Cristianismo Cátaro hubiese llenado ese espacio espiritual que ahora esa gente anteriormente cristiana, encuentra ahora en el budismo.

Lo curioso de todo es que algunos nobles Católicos del sur de Francia se defendieron de la Cruzada Albigense. El propio Rey de Aragón Pere II el Catòlic, padre de Jaume I el Conqueridor, trató de salvaguardar no sólo la influencia que la Corona de Aragón tenía sobre el sur de Francia, como heredera legítima de los Visigodos, sino que al mismo tiempo defendió a sus subditos, tanto Católicos, como Cátaros perdiendo la vida en la batalla de Muret (1213).


Lo sorprendente del hecho de la Cruzada no sólo era que esta se hacía contra otros Cristianos, hecho significativo, paradójico y por tanto contradictorio, sino que cuando los soldados cruzados preguntaron al legado papal Arnaud-Amaury cómo podrían distinguir a los cátaros de los católicos de la población, él les respondió: "Matadlos a todos. Dios sabrá reconocer a los suyos". Y empezó la carnicería.

De todo esto habrá que extraer conclusiones, hacer autocrítica, ser coherentes con nuestra Fe Católica, demandar coherencia y contestar siempre con argumentos, y no con la violencia.

Después de la Caída de Constantinopla en 1453 y con el descubrimiento de las Americas, la fuerte llegada de oro y plata, junto con el comercio de esclavos dio un impulso muy grande al comercio y al poder de la burguesía. Dios dejó de estar en el centro del mundo, y pasó a estar el hombre arrogante. Sin embargo las preguntas que plantearon los Cristianos Críticos o Heterodoxos fueron desoídas y marginadas; ellos mismos acabaron sufriendo persecución, incluso estaba en peligro su propia vida. Muchos Católicos vieron en estas críticas la posibilidad de la renovación en el seno de la Iglesia Católica, exigiendo mayor coherencia con los votos de pobreza, castidad y obediencia, sin embargo otros Católicos vinculados al poder establecido vieron la posibilidad de aplastar a lo que consideraban las herejías imponiendo el terror con la Inquisición, aparato que nació en el seno de la Iglesia Católica para controlar el comportamiento de la Jerarquía eclesiástica, y que posteriormente derivó en todo aquello para lo que no fue creado, ya que estuvo al servicio de los poderes ajenos al Cristianismo, como representa muy bien la propia monarquía francesa de Felipe IV el Hermoso.




Lo curioso es que ese maniqueísmo, aunque condenado por la Iglesia Católica posteriormente, se ha mantenido en el seno de los grupos Tradicionalistas e Integristas que recuerdan en algunas cosas a los antiguos Cristianos Cátaros, y es precisamente en el maniqueísmo, al dividir las fuerzas del bien y las fuerzas del mal, de la que los primeros cristianos se cuestionaban de dónde salían las primeras y de dónde vienen las segundas, pero a partir de la aplicación de la Inquisición a otros cristianos, tuvo como efecto no plantearse jamás preguntas, porque interpretaban que el hecho de formularlas ofendería a Dios. Pero ha quedado ampliamente comprobado en el tiempo que la ofensa a Dios no viene de las preguntas que nos podamos hacer sino de nuestro comportamiento para con los demás aplicando la empatía, rechazando egoísmos, aprendiendo de nosotros mismos. Parece irremediable que el ser humano es el único que tropieza con la misma piedra. El ser humano, su comportamiento, su presencia en el mundo y su impacto, la relación con sus semejantes, etc; nos lleva a preguntarnos cuál es la naturaleza humana realmente, ¿somos creación divina? ¿estamos a la altura de serlo?
Ahora que entramos en el año nuevo y que parece que todos los años son iguales excepto por la crisis; ¿realmente nos hemos superado? ¿O seguimos en las mismas? ¿Tenían razón los Cristianos Dualistas, existen dos fuerzas que se contraponen y tienen el mismo poder, o por el contrario existe una única fuerza que asume los errores y fallos?








viernes, 24 de diciembre de 2010

¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO 2011!!!


Deseo transmitir a todos una muy Feliz y entrañable Navidad, recordando que celebramos la llegada al mundo de nuestro salvador Jesucristo

sábado, 27 de noviembre de 2010

EL SOCIALISMO FEUDAL DE CARLOS MARX EN EL MANIFIESTO COMUNISTA









Ante la crisis económica capitalista muchos nos preguntamos exactamente hacia dónde vamos, a dónde nos dirigimos con este neoliberalismo económico basado en el libre equilibrio y asignación arbitraria de los recursos por parte del mercado y su egoísmo materialista que imprime a los valores totalmente disueltos de nuestra sociedad.



En las tertulias comienza afinarse el tema de que ya no es la voluntad popular, ni siquiera las instituciones políticas actuales, pasadas y hereditarias; pues ninguna de ellas puede hacer frente hoy por hoy a los ingobernables poderes capitalistas y financieros. ¿Es esto democracia? ¡La libertad del capital, y los gobiernos de los mercados sobre las legitimas voluntades populares!



Para mi desde luego que no, y para muchos de ustedes tampoco.






Curiosamente se vuelve a poner de actualidad ejemplares de libros como "El Capital" de Carlos Marx, o el Manifiesto Comunista, y es que uno no deja de sorprenderse al contemplar la crítica tan exacta y tan severa que este autor, filósofo, político y economista trazó al describir la realidad de su tiempo que tristemente es una realidad actual.



Debo admitir que no comparto toda la crítica marxiana, y menos aun sus soluciones a los problemas políticos, económicos y sociales, pero no estaría demás añadir algunas de las opiniones de Marx del Manifiesto Comunista para tratar de hacer constar la descripción de aquella realidad de su tiempo existente todavía hoy:






"La burguesía ha desempeñado un papel altamente revolucionario en la historia.



Allí donde ha llegado al poder, la burguesía ha destruido todas las relaciones feudales, patriarcales, idílicas. Ha arrancado despiadadamente los abigarrados lazos que ligaban a los hombres con sus superiores naturales, y no ha dejado otro lazo entre hombre y hombre que el desnudo interés, que el seco "pago al contado". Ha sofocado el sagrado embeleso de la ilusión piadosa, del entusiasmo caballeresco, de la melancolía pequeñoburguesa en las aguas heladas del cálculo egoísta. Ha disuelto la dignidad humana en el valor de cambio y ha sustituido las libertades garantizadas y legalmente adquiridas por la única libertad, la libertad de comercio sin escrúpulos...



La burguesía ha despojado de su aureola todas las profesiones que hasta hoy eran venerables y contempladas con piadoso respeto. Ha convertido en asalariados suyos al médico, al jurista, al cura, al poeta, al hombre de ciencia.



La burguesía ha rasgado el velo de tierno sentimentalismo que envolvía las relaciones familiares y lo ha reducido a una relación dineraria."






"La burguesía ha sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado enormesciudades, ha multiplicado considerablemente la población ciudadana en comparación con la agraria, arrancando así a una parte importante de la población del particularismo de la vida campesina."






Estos fragmentos extraídos del Manifiesto Comunista puedo subscribirlo sin menoscabo de una coma, aunque posiblemente las afirmaciones de Marx fuesen más en la dirección de aplaudir a esta burguesía destruyelotodo, en su afán de crear el contexto oportuno donde burgueses y proletarios se enfrentasen en su lucha de clases a posteriori.






En su descripción y análisis del socialismo junto con Engels puntualizarán la existencia de diversos socialismos que se contraponen a la realidad burguesa y capitalista, destacando al primer socialismo de todos denominándolo socialismo reaccionario.






No necesitamos de la condelescencia, de los juicios y prejuicios de las demás corrientes ideológicas que pretenden definirnos situándonos a los carlistas cuando a ellos les conviene ya sea en la extrema izquierda, ya sea en la extrema derecha, ya sea en el nacionalismo independentista periférico, ya sea donde quieran ponernos. Nosotros sabemos y podemos definirnos, aunque no renunciamos al estudio de personajes históricos tan importantes como Marx, que han sido instrumentalizados por la corriente ideológica de izquierdas, queademás se ha destacado como la defensora de los valores y derechos de los pueblos atacando las esencias de los mismos, es decir cayeron en la contradicción al pretender aniquilar la tradición de los pueblos.




Volvemos a Marx:







1.- El socialismo reaccionario



a) El socialismo feudal







Las aristocracias francesa e inglesa estaban llamadas, dada su posición histórica, a escribir panfletos contra la moderna sociedad burguesa. En la revolución francesa de julio de 1830, en el movimiento reformista inglés, la aristocracia volvió a sucumbir ante el odiado advenedizo.



Ya no se podía hablar de una lucha política seria. Le quedaba solamente la lucha literaria. Pero tampoco en el terreno de la literatura eran ya posibles las viejas expresiones de la época de la restauración francesa (1814-1830). Para despertar simpatía, la aristocracia tuvo que perder de vista, aparentemente, sus intereses y formular su acta de acusación contra la burguesía en interés solamente de la explotada clase obrera. Preparaba así el desquite de lanzar canciones injuriosas a su nuevo dominador y de susurrarle al oído profecías más o menos preñadas de desgracias.



Surgió así el socialismo feudal, mitad elegía, mitad libelo, mitad eco del pasado, mitad amenaza del futuro, dando a veces en el corazón de la burguesía con juicio amargo, ingeniosamente demoledor, produciendo siempre un efecto cómico debido a su total incapacidad de comprender la marcha de la moderna historia.



Enarbolaban como bandera el saco de mendigo del proletariado para poner de su parte al pueblo. Pero cuantas veces éste se situó tras ellos, vio en su trasero los viejos escudos feudales y se dispersó con sonoras e irreverentes carcajadas.



Un sector de los legitimistas franceses y la Joven Inglaterra (Organización Inglesa en la que participaron literatos y políticos del Partido Conservador con sensibilidad de los antiguos Tories. Se trataron de Disraeli, Borthwick, Manners y Ashley después Lord Shaftesbury. Desarrollaron su actividad política en la década de 1840, iba dirigida contra la burguesía industrial y quería volver a la Inglaterra del feudalismo, restaurando el poder de la antigua aristocracia) han ofrecido este espectáculo."







En su crítica a este socialismo feudal, Marx reconoce que se trata de un socialismo protagonizado por los "feudales" como él los denomina; comparte en parte la crítica hacia la burguesía que los defensores del Antiguo Régimen realizan, pero el desprecio de Marx es mayor por estos que frente a la burguesía a la que aplaude por sus innovaciones políticas, sociales y económicas. Este desprecio a todo lo que oliera a nostalgia por el pasado de la aristocracia y el feudalismo, se observa en el rechazo de Marx a autores tradicionalistas como De Bonald, Chateaubriand, Lord Ashley, Conde de Shaftesbury y el último Carlyle.

Las fábricas que surgieron a finales del siglo XVIII causaron preocupación por las largas jornadas de trabajo que exigían y por la falta de salubridad de las condiciones que se daban en ellas, pero como en general, debido a las corrientes liberales burguesesas capitalistas, se pensaba que el gobierno no debía interferir en la mecánica del mercado, no se hacía nada para proteger a los trabajadores. No faltaron quienes se oponían al laissez-faire (dejar hacer) incontrolado y exigían la acción del gobierno para doblegar al sistema capitalista, sobre todo la explotación a que se veían sometidos los niños, con jornadas que se prolongaban de diez a catorce horas al día, trabajando seis días a la semana. Quienes protestaron con todas sus fuerzas contra estos desafueros fueron miembros como Lord Ashley, Conde de Shaftesbury, todos ellos movidos por intereses humanitarios y religiosos, quienes condenaban las formas y métodos del sistema de explotación burgués capitalista.







Marx diría más:







"La burguesía, con su explotación del mercado mundial, ha configurado la producción y el consumo de todos los países a escala cosmopolita. Con gran pesar de los reaccionarios, ha sustraído a la industria el suelo nacional bajo sus pies. Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y lo siguen siendo a diario. Quedan desplazadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en una cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas del lugar, sino que las elaboran procedentes de las zonas más alejadas, y sus productos no se consumen ya sólo en el propio país, sino simultáneamente en todos los continentes. En lugar de las viejas necesidades, satisfechas con productos del campo, aparecen otras nuevas que requieren ser satisfechas con productos de los países y climas más lejanos."







Contrariamente a lo que pensaban Marx y Engels las revoluciones obreras socialistas tuvieron lugar en países que tenían muy poco de burgueses, aunque si es cierto que en el Imperio Ruso había penetrado el capitalismo internacional de la mano de las burguesías inglesa y francesa.







El reconocimiento marxiano del socialismo feudal y de posiciones socialistas "blancas" en el seno de los movimientos históricamente contrarrevolucionarios, como el de los Legitimistas Franceses o los "Jacobitas" Ingleses de la Joven Inglaterra, le lleva al mismo tiempo a restarle autenticidad socialista. Primero, tanto Marx como Engels proceden a describir los tipos de socialismos existentes, para posteriormente decir: ¡Ojo, el nuestro es el verdadero, el cientifista, el materialista, el ateo!, dando a todos los demás por socialismo falsos o simplemente vacios de contenidos. Ahí se descubría el encasillamiento, la cerrazón y la falta de sensibilidad por el respeto a las demás formas de pensamiento socialistas, destacando que solo había un socialismo, y que ese era el suyo, tratando de deslegitimar o ridiculizar como hace el socialismo de los demás.







Precisamente ocurre, que a la caída del muro de Berlín y del comunismo (1989), no existen otras alternativas socialistas, y el socialismo queda diluido en el seno del capitalismo, como instrumento de control por parte de las burguesías de las masas obreras egoistamente acomodadas.



Al mismo tiempo es muy interesante señalar el papel que Marx reconoce en los socialistas feudales porque todos los pensadores de la izquierda y de la derecha de la historiografía política oficial, negarán esta sensibilidad socialista a los movimientos considerados como de extrema derecha, o partidarios de los ricos y la plutocracia capitalista, cuando se trata de demostrar todo lo contrario, ya que estas aristocracias son anticapitalistas y socialistas cristianas las cuales criticaron las formas de explotación de la burguesía capitalista internacional.







En el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, o al menos en el oficial no se encuentra ninguna referencia al Carlismo. El texto apócrifo de Marx sobre el carlismo, pudiera ser de él al tratar de diferenciar el movimiento Carlista del Legitimista Francés e Inglés, ya que el Carlismo apenas tenía miembros de la alta y antigua aristocracia, pues sus miembros en España habían decidido traicionar los antiguos usos y costumbres para imponer con la burguesía el yugo capitalista sobreexplotador que todavía estamos viviendo. En Francia la antigua aristocracia fue mucho más crítica con el capitalismo liberal burgués, y llegó a defender posiciones socialistas, en comparación con la aristocracia española que se sometió y aceptó las reglas de la burguesía, traicionando los antiguos usos tradicionales y costumbres que defendería el Carlismo.







K. Marx y F. Engels escriben en "La Revolución española, 1808-1843" y atendiendo a la traducción de Andrés Nin. Editorial Cenit. Madrid, 1929, lo siguiente sobre el Carlismo:




“el carlismo no es un puro movimiento dinástico y regresivo, como se empeñaron en decir y mentir los bien pagados historiadores liberales. Es un movimiento libre y popular en defensa de tradiciones mucho mas liberales y regionalistas que el absorbente liberalismo oficial, plagado de papanatas que copiaban de la Revolución Francesa. Los Carlistas defendían las mejores tradiciones jurídicas españolas, las de los Fueros y las Cortes Legítimas que fueron pisoteadas por el absolutismo monárquico y el absolutismo centralista del Estado Liberal Burgués. Representaban la patria grande como suma de las patrias locales, con sus peculiaridades y tradiciones propias. No existe en Europa ningún país que no cuente con restos de antiguas poblaciones y formas populares que han sido atropelladas por el devenir de la Historia. Estos sectores son los que representan la contrarrevolución frente a la revolución que imponen las minorías dueñas del poder. En Francia lo fueron los Bretones y en España, de un modo mucho más voluminoso y nacional, los defensores de Don Carlos. El tradicionalismo carlista tenía unas bases auténticamente populares y nacionales de campesinos, pequeños hidalgos y clero, en tanto que el liberalismo estaba encarnado en el militarismo, el capitalismo (las nuevas clases de comerciantes y agiotistas), la aristocracia latifundista y los intereses secularizados, que en la mayoría de los casos pensaban con cabeza francesa o traducían, embrollando, de Alemania”.








miércoles, 13 de octubre de 2010

EN LA MUERTE DE QUIEN FUE EL VERDADERO REY

S.M.C. Don Carlos Hugo I de Borbón, Rey de las Españas (1975-2010)


El presente artículo nace como respuesta a la publicación de "Reino de Valencia" de los Circulos San Miguel y Aparisi y Guijarro titulado "En la muerte de quien pudo haber sido el Rey", en clara referencia al fallecido Don Carlos Hugo de Borbón Parma.


Prácticamente en todas las páginas del número 68 se pronuncian dando una llamada o toque de atención al nuevo Rey Don Carlos Javier de Borbón para que se decida en tomar partido por el tradicionalismo político del carlismo histórico, eso si bajo la batuta y seguimiento del pensamiento político integrista de estos señores.


La línea editorial ataca y critica duramente a su padre Don Carlos Hugo porque consideran que se hizo socialista y se convirtió en un desviacionista, con lo cual al no responder a la legitimidad de ejercicio interpretada por estos señores, Don Carlos Hugo se vería fuera de sus derechos al Trono de España, ya que especifican que en el Rey deben concluir tanto la legitimidad de origen como la de ejercicio.


Sin embargo no existe ningún documento político en vida de Don Carlos Hugo de Borbón que reniegue del tradicionalismo político, tal y como estos señores integristas interpretan. Es más, mientras que estos señores interpretan el tradicionalismo político de forma sesgada, segmentada destacando únicamente aquello que les conviene, o bien para estar al lado de la extrema derecha o bien para estar cerquita de la derecha conservadora, no han sido capaces todavía de entender que el tradicionalismo político que encabezaba Don Carlos Hugo de Borbón en el Carlismo era de mayores miras, siendo mucho más amplio que el pobrecito y simplón integrismo católico.


Para la escuela integrista el Carlismo es únicamente o básicamente Catolicismo. Es la Fe Católica su principal baza y fuerza moral y todo lo demás que pudiese plantear el carlismo histórico queda para ellos olvidado como si jamás hubiera existido. Eso es lo que llevó a buena parte de los carlistas a creer que después de la contienda civil la Fe Católica se había consolidado, y que únicamente por la Fe católica, como verdaderos cruzados, los carlistas salieron a luchar en el campo de batalla.


Por tanto para estos señores integristas que interpretan el tradicionalismo político del carlismo histórico Don Carlos Hugo de Borbón Parma no ha sido Rey de las Españas al no coincidir en él la legitimidad de ejercicio. Pero por la parte y cuenta que les trae a quienes afirman esto, se olvidan de que no deberían entonces considerar Reyes de las Españas a los siguientes príncipes cabezas del movimiento carlista, como por ejemplo Don Carlos VI de Borbón, príncipe bastante ajeno al integrismo católico de su padre Don Carlos María Isidro de Borbón (Don Carlos V). Don Carlos VI podría ser considerado por la escuela integrista como un desviacionista al considerar las proclamas del catalanismo carlista, al aceptar las alianzas de los carlistas con los progresistas y los republicanos durante la II Guerra Carlista de los Matiners en el Principat de Catalunya.


Sin embargo nuestros amigos de la escuela integrista, lo consideran Rey, pese a las proclamas comunistas de los carlistas, que se advertían en el manifiesto liberal de la Garriga el 25 de Enero de 1849: ...es el fatal comunismo en toda su extensión y horror, es este sistema desorganizador del mismo; es, en fin, el terrible combate del que no tiene contra el que tiene: en una palabra, la destrucción de la religión; es decir, “que los bienes sean comunes”, esto es, de todos en general, y de ninguno en particular: que los padres no tendrán dominio sobre sus hijos; ni éstos sujeción respecto a sus padres; que los templos y sus ministros serán abolidos... tal es el comunismo".




S.M. Carlos VI de Borbón, Rey de las Españas decía en 1860: "ha llegado el momento de buscar en la historia de nuestras antiguas libertades, de estas libertades el origen se pierde en la oscuridad de los tiempos, en Navarra y las Provincias Vascas y que en la Coronilla de Aragón regían muchos siglos antes que naciera en Inglaterra ".






Manifiesto de Maguncia de 1860:"El sistema liberal no ha aprovechado para nada al pueblo y no es más que un nuevo feudalismo de la clase media representada por abogados y retóricos ...




La empresa más honrosa para un Príncipe es liberar a las clases productoras ya los desheredados de esta tiranía que los oprimen los que, invocando la libertad gobiernan la nación "Carlos Luis de Borbón y Braganza (Carlos VI).




Sin embargo, repito, para la escuela integrista y los señores que la representan, y que por tanto interpretan el tradicionalismo político del carlismo, ¡a su manera!, para ellos Don Carlos VI de Borbón, tampoco es Rey de las Españas, porque si son coherentes con lo que dicen sobre Don Carlos Hugo de Borbón, no podrían entonces tampoco aceptar a Carlos VI como su antiguo y legítimo soberano. Sin embargo no es así, porque no fueron coetaneos, y no se enfrentaron a él, los hoy integristas, porque los integristas de mediados del siglo XIX por lo general eran mucho más respetuosos con los representantes legítimos de la Corona, que los integristas de hoy, que son en la práctica republicanos.


¡Y de Juan III de Borbón, hermano de Carlos VI!: observo en sus páginas webs, incluso en mi blog y en otros artículos y libros. Lo consideramos Rey, pese a la oposición de la Princesa de Beira.


¡Y que decir de Don Carlos VII que tuvo que enfrentarse al integrismo Católico de los Nocedal!, porque para Cándido Nocedal y los integristas católicos Don Carlos VII era un desviacionista.





S.M.C. Don Jaime III de Borbón, Rey Legítimo de las Españas basó su línea política en los sectores obreros y juveniles del carlismo, quien no dudó en proclamarse socialista: “Cuando se ha tratado de mejorar las condiciones sociales del obrero, me han parecido siempre tibias todas las reformas e insuficientes todos los esfuerzos; me considero y me he considerado siempre como un socialista sincero, en el sentido exacto de la palabra, y nadie podrá negarme que en todo momento he hecho cuanto he podido para conocer las necesidades verdaderas del pueblo y procurar que se considerara la cuestión social como el problema esencial para todos los hombres de gobierno”.






De hecho durante el reinado de Don Jaime III de Borbón los integristas católicos no pensaron en acercarse al Partido Carlista de aquel entonces, ya que también lo consideraron desviacionista, y en coherencia para todos ellos tampoco sería el legítimo representante de la Corona de las Españas.












Don Carlos Hugo de Borbón no puso la institución de la monarquía al servicio de la revolución, sino que fueron los liberales conservadores o progresistas quienes secuestraron a la monarquía en interés de la plutocracia burguesa y capitalista, chantajeando a la institución de la Corona con sus revoluciones liberales burguesas. Don Carlos Hugo de Borbón quería recuperar para el pueblo la institución de la monarquía. Y para ello no tuvo que hacerse de izquierdas, sino simplemente defender la historia del carlismo que representaba como descendiente y heredero de sus mayores. En esa historia del carlismo viene insertada la defensa de la España de las Españas, con una monarquía federal, y la defensa del Comunal, con una monarquía socialista, eran ambos puntos que representaban la antigua tradición histórica del carlismo, sin renunciar al Cristianismo Católico en ningún momento. Pero algunos interpretaron esto como una desviación, como ya les había ocurrido a otros Reyes Legítimos en el Carlismo.




S.M.C. Don Carlos Hugo de Borbón diría cosas tan interesantes como esta que publicó en el librito Qué es el Carlismo de la Editorial La Gaya Ciencia, año 1976:




Las Condiciones específicas de la formación del Carlismo




La subida al trono de Isabel II, en lugar de su tío Carlos, significa también el nuevo imperio de una burguesía que va a controlar el proceso industrial, como en el resto de Europa y que, para esto, organiza la vida colectiva a nivel socio-económico, según la lógica de opresión de clase, y a nivel político según el esquema de democracia formal, totalmente ficticio, importada de Europa.


Pero hay con Europa una diferencia esencial: que en España no se ha dado la ruptura que significó la Revolución Jacobina en Francia. Esto tiene importantes consecuencias.


En primer lugar, que por la ausencia de esta revolución jacobina la burguesía no arrasará a las estructuras del Antiguo Régimen, sino que éstas, parcialmente, continuan presentes tanto en el campo de la burguesía (alianza del feudalismo y de las nacientes capas capitalistas), utilizando el poder de instituciones como la Iglesia y el Ejército, como en el campo popular (defensa de los valores religiosos pero en sentido de sociedad religiosa, defensa de las estructuras monárquicas, defensa de los Fueros como elementos de autonomía regional).


A ambos lados de la barrera de lucha de clases la confrontación empieza, no a partir de un planteamiento puramente conceptual, sino de hechos concretos históricos que hay que revalorizar en el contexto nuevo:




-Para la burguesía, el feudalismo aplicado al campo económico.


-Para el pueblo, los valores religiosos y el pacto inherente a la estructura monárquica, con el transfondo de las libertades regionales o forales, hoy expuesto como principio de autogobierno y de autodeterminación de los pueblos.


En el caso del pueblo carlista, el fermento revolucionario actuará a través de estos presupuestos heredados del pasado, en la lenta superación del concepto de "paraíso perdido" hacia objetivos políticos nuevos. Esto será para el Carlismo una experiencia, al tiempo que una incitación a la "revolución permanente".


La otra consecuencia de esta ausencia de ruptura con el pasado es que en ningún momento la burguesía se alía con el pueblo, aunque sea para defraudarle, sino que desde el principio de la era industrial ha concluido un pacto con la aristocracia terrateniente y, por tanto, el terreno en el que van a combatir estas dos clases será menos político y más violento desde el principio. El escenario político está absolutamente vedado ya de antemano a toda iniciativa popular.


Aclaradas estas diferencias se ve más facilmente como el movimiento carlista es el movimiento popular que se alza contra una imposición antidemocrática, porque además de que Isabel ha sido designada fuera de un acto democrático se inicia la estructura de una nueva forma de autoridad y de explotación que es el sistema liberal capitalista que queda instaurado con la suspensión de todas las libertades forales.


Estado centralista-capitalista, despotismo ilustrado, democracia ficticia negadora de las libertades forales y de los particularismos regionales, es decir, de todo lo que puede permitir a un Pueblo tener conciencia de su identidad y, por tanto, ser capaz de tener voluntad política autónoma.


Frente a este "progresismo", a este liberalismo enfocado desde y para la clase privilegiada tan servidor de sus intereses, se levanta una inmensa protesta popular. Quizá regresiva en muchos aspectos, pero que es el auténtico grito del pueblo, expresiva de su conciencia de identidad, de su voluntad de ser y de ser responsable creador del momento político. Es el Carlismo. No hay más explicación del Carlismo. Un pueblo entero se levanta en armas para ser. Se encontrará con un líder, Carlos V, privado de su derecho a despecho de la ley semisálica, víctima él también de la nueva clase, perseguido, despreciado por ella. Este príncipe representa a su vez los derechos del pueblo que se ve despojado y explotado. Representa estos derechos porque él los asume en su lucha.


El Carlismo rechaza en bloque todos los presupuestos de la democracia formal hasta en sus posibles planteamientos positivos teóricos como es el de los partidos políticos y se aferrará desesperadamente a estos rasgos que expresan la identidad popular. Es un sufragio censitario el que se quiere implantar, es una democracia para la clase que dirige la sociedad y controla el poder. Las libertades forales, que aún están vigentes en parte, perduran en la "memoria colectiva" de los pueblos que componen España, son pisoteadas por la nueva clase capitalista liberal. Esta bandera de las libertades forales será la que enarbole la causa carlista y sus reyes.


El pueblo carlista que representaba el 80% del pueblo español mantiene una actitud religiosa "tradicional" como una riqueza cultural comunitaria y popular, de la que la burguesía hace caso omiso o utiliza para alienar aún más al pueblo.


Es así esta perspectiva de lucha de clases que arranca del concepto de libertades sociales opuestas al de las libertades individuales, como hay que juzgar su rebeldía, su anticonformismo, tan profundamente democrático, sus contradicciones, su avance dialéctico.


La realidad del Carlismo es otra muy distinta a como los historiadores liberales lo han intentado presentar. No es el Carlismo "una fuerza que ha aplacado" con manifiesta ausencia de capacidad analítica la categoría "fuerza represiva" en contraposición a la "fuerza progresiva" de los llamados "liberales".


Son otros historiadores y políticos, no carlistas, los que mejor han definido el Carlismo como fuerza popular y el primer socialismo organizado de Europa porque era el "socialismo de alpargata" como lo definiera Unamuno, Costa, Baroja, Marx y otros muchos.


Porque la historia del Carlismo, escrita en su mayor parte por el bando liberal, ha sido deformada. El hecho dinástico no fue la causa exclusiva de aquellos enfrentamientos. El pleito dinástico fue el vehículo que hizo posible un pleito político que en el transcurso de siglo y medio polarizó a las fuerzas que desde un principio se enfrentaron. Por un lado, unas fuerzas, las carlistas que basaban sus razones en una dinámica federal-foral y popular de índole económico-social y religiosa, por otro lado una burguesía y liberalismos económicos que exhibía unas razones pseudodemocráticas. Hoy se puede apreciar perfectamente la alienación de aquellas fuerzas y donde está cada una de las dinastías que entonces representaban dichas fuerzas en la batalla política actual...(...).


Uno de los factores que determinaban aquellos enfrentamientos, guerras civiles, de mayor importancia, por no decir el más importante, fue el principio de libertad de los pueblos, sus libertades forales. Libertades de las repúblicas como el mismo Carlos VII las definía. Principio defendido por el carlismo durante toda su existencia porque estaba compuesto por casi toda la base popular del Estado Español entonces y en la actualidad este fenómeno federal o regional adquiere un valor irreversible para la construcción democrática futura de España. Éste fue el principal motivo de las guerras carlistas, la defensa de los fueros. El primer lema del Carlismo sería Fueros y Rey.


martes, 5 de octubre de 2010

CARLISMO EN INTERECONOMÍA

La noche del domingo 3 de Octubre de 2010 en el programa del canal Intereconomía diversos carlistas vinculados a la Comunión Tradicionalista Carlista hacían su aparición patrocinando el famoso libro "Requetés de las Trincheras al olvido", publicado por la fundación Hernando de Larramendi.
En líneas generales se ha de felicitar la presencia carlista en programas de televisión y espacios semejantes para dar a conocer el carlismo y su trayectoria histórica y actual, entre otras cosas porque la dictadura franquista ya se dedicó y con mucho empeño en anular a los carlistas y al carlismo. Asi es que no es como decía el periódico "El País" en referencia al fallecimiento de S.M.C. Don Carlos Hugo de Borbón, cuando afirmaba entre sus líneas lo siguiente: "que Don Carlos Hugo intentó convertir el carlismo, una formidable fuerza política de derechas que apoyó a Franco en la guerra civil, en un movimiento político de izquierdas". Quien decía esto en este periódico no tenía ni puñetera idea de historia, queda claro, porque el carlismo no apoyó a Franco, sino el golpe contra la IIRepública, y porque el carlismo no era ni conservador, ni de derechas, sino Tradicionalista hasta la médula. En cuanto a lo referente "hacerse de izquierdas, o convertir al carlismo en una fuerza de izquierdas" no era más que la propia interpretación deltradicionalismo, que permitía rescatar de su olvido el Comunalismo y el Cooperativismo, así como la vertebración federal de la Monarquía Española del carlismo histórico, llegando a ser incluso compatible con una suerte de reivindicación socialista y federal que existía en otros movimientos políticos progresistas y de izquierdas, cuando debía razonarse bien que aquel socialismo defendido por los carlistas era de origen precapitalista y había que situarlo en el llamado socialismo blanco, para diferenciarlo del socialismo rojo.
Pero sigamos con el programa de Intereconomía de Alfonso Arteseros, que tuvo como invitado en otros a Luís Ignacio Hernando de Larramendi, donde quedó muy bien representado el carlismo con sus carlistas y margaritas durante la contienda civil, incluso antes de la misma, constatando los valores cristianos e históricos que los carlistas defendían, y como conforme fue avanzando la contienda y una vez acabada la guerra los carlistas no significarían nada en el régimen de Franco, ni contarían en absoluto, dando el franquismo dictatorial la preminencia a la Falange, entre otras cosas porque el carlismo y sus dirigentes con S.A.R. Don Javier de Borbón, futuro reclamante dinástico del Trono de España se enfrentarían a la dictadura y al régimen fascista y totalitario que Franco había impuesto a sangre y fuego.
Del programa escuchamos diversas frases y declaraciones curiosas que por lo menos van saliendo a la luz en esta falsa y actual "democracia" en la que vivimos:
-Cuando por ejemplo se hablaba de Don Javier de Borbón, que fue expulsado de España por orden de Franco, al criticar su régimen embrionario que se fraguaba en la trastienda, detenido por la gestapo posteriormente, al comprobar que había formado un maquis en las inmediaciones del castillo de Bohz. Ante la detención de Don Javier de Borbón por los nazis, el gobierno de Hitler se puso en contacto con el de Franco, para hacerle la observación de que el jefe de los Requetés estaba en poder de Hitler, con lo cual Franco respondió que no conocía a ese hombre, que él no tenía nada que ver, condenando en realidad a muerte a Don Javier de Borbón.
-Otra de las afirmaciones era sobre la Campa del Monasterio de Irache en Montejurra, ya que al parecer durante la segunda guerra mundial si Hitler hubiese penetrado en España con la ayuda de Falange y el aparato totalitario del dictador Franco, los ingleses tenían acuerdos secretos de alianza con los carlistas para hacer lanzar todas las armas y municiones posibles sobre la campa de Irache, en las inmediaciones de Montejurra para permitir el rearme carlista, y por tanto una sublevación militar contra el régimen totalitario de Franco que permitiera la restauración de la Monarquía Tradicional que defendían los carlistas.
-La labor humanitaria y de refuerzo de las margaritas carlistas durante la guerra civil española.
-El padre de uno de los contertulios afirmaba muy sabiamente que para negar el contrario no era necesario pronunciarse contra nadie, dando mueras y esas cosas, sino siempre gritar viva, argumentando en favor de lo propio, de aquello que realmente se defiende, sin herir a nadie, cosa que suscribo.
-El hecho valeroso de un carlista octogenario, el llamado "Quijote Carlista", excombatiente de las filas de los voluntarios del Rey Don Carlos VII de Borbón, quien portaba su antiguo uniforme de caballería de la III Guerra Carlista, y quien se opuso totalmente a la retirada de Crucifijos de los colegios y escuelas, pone de manifiesto situaciones muy actuales de la política española del siglo XXI.
-La observación destacada por parte de uno de los contertulios carlistas al señalar que los sucesos de Montejurra de 1976 debían enmarcarse, no como enfrentamientos entre carlistas o seguidores de Don Sixto y Don Carlos, sino mas bien en el marco de la legalización de la famosa "sopa de letras" a la que se referían con la legalización de todos los partidos políticos exceptuando al Partido Carlista ante las primeras elecciones que tuvieron lugar el 15 de Julio de 1977; y todo ello por el profundo miedo a la inestabilidad que el régimen postfranquista que se estaba fraguando con el nombre de "Transición Democrática" tenía a un movimiento político como el carlista que había apostado a través del Partido Carlista por la ruptura democrática y no por la reforma democrática. El gobierno y sus servicios secretos se pronunció en Montejurra 76 provocando dos muertos (Ricardo y Aniano) y diversos heridos, con lo cual no hubo culpables, ni imputados de aquellos asesinos y repelentes hechos.
-Al hablar sobre la Monarquía Tradicional que defiende el carlismo me defraudó profundamente la línea tronovacantista que sigue la CTC, que es en realidad la de un republicanismo activo solo comparable al republicanismo de una minoría muy minoritaria existente en el Partido Carlista. ¿Que es eso de "somos monárquicos pero no tenemos rey"? Eso con todos mis respetos suena a chiste, y más cuando S.M.C. Don Carlos Hugo de Borbón antes de su fallecimiento y durante toda su vida no ha negado en ningún momento el tradicionalismo político como algunos apuntan. No existe ningún documento político por el cual Don Carlos Hugo de Borbón haya negado el Tradicionalismo político, pero si existen diversos documentos por los cuales Don Carlos Hugo de Borbón interpretaba dicho tradicionalismo hasta casarlo con planteamientos socialistas y federalistas que podrían sostener partidos progresistas y de izquierdas. El Carlismo de Don Carlos Hugo de Borbón no "se hacía de izquierdas", eso de "hacerse de" no tenía sentido alguno, más bien devolvía a la luz aquellos aspectos del tradicionalismo político que el integrismo católico había olvidado ya, como era la puesta al día de la democracia Foral en su sentido Comunitario y Socialista vinculado al hecho histórico de la existencia de las Tierras Comunales de los Municipios, a la defensa de lo público frente a lo privado destacando el poder de la Corona y su Monarquía Carlista como verdadera referencia y símbolo de representatividad y eficiencia en la defensa de lo público frente al egoísmo de las oligarquías y la plutocracia que las domina, para hacer que lo privado no secuestre lo público, pero parece ser que de esto se han olvidado ya mucho, del caracter público de la Monarquía Tradicional y su sensibilidad para plantar cara a la Oligarquía capitalista que secuestró en su día a las Monarquías Liberales Burguesas.
Algunos carlistas han sido muy injusto con S.M.C. Don Carlos Hugo de Borbón incluso negándole la realiza que realmente poseía, de manera que al posicionarse así, parecían decantarse por el monarquismo liberal de Juan Carlos. A Don Carlos Hugo de Borbón, no le han entendido ciertos carlistas, que tampoco han querido estudiar ni interpretar el mundo del Antiguo Régimen, y sólo les ha valido el carlismo para respaldar, en algunos casos, posiciones antidemocráticas y reaccionarias que nada tenían que ver con la "democracia foral y cristiana" que el carlismo defendía y defiende.
-Pero lo que me pareció más triste fue la afirmación de otro contertulio carlista al afirmar que tristemente el carlismo "estaba acabado" porque los valores que defiende no están de moda. Precisamente quienes decían esto en el pasado no eran los propios carlistas sino los liberales que querían ver arrumbado y doblegado al Carlismo Legitimista; así pues la presencia de este blog en internet y de muchos otros niega precisamente el que no estemos de moda.
De todos modos, pues enhorabuena y felicidades!!!! Aunque debe quedar claro que Intereconomía no es para nada un canal carlista sino todo lo contrario.

martes, 28 de septiembre de 2010

¡¡¡¡TOD@S A LA HUELGA!!!!


"El único sistema viable para España (las Españas) es aquel que es Socialista, Confederalista y Ecologista, liderado, defendido y protegido por la Monarquía Cristiana que es la Carlista, al estar comprometida con la defensa de las libertades y las conquistas sociales, buscando la preminencia de la Sociedad frente al poder del dinero y su mercado neoliberal capitalista"



El sindicalismo de este país deja bastante que desear pues ha estado durante estos últimos años obteniendo todo tipo de subvenciones y transferencias gubernamentales, y cuando suponíamos todos que los sindicatos se enfrentarían al gobierno del PSOE, se han callado y no han dicho absolutamente nada, porque todo lo pactaban con nuevas subvenciones y transferencias. Así los dos grandes sindicatos han demostrado ser el brazo político del gobierno cuando a éste le ha convenido, sin embargo las cosas han ido demasiado lejos y aparentemente o quizá de buena fe, los dos grandes sindicatos UGT y CCOO no han aceptado el nuevo rumbo del PSOE en cuanto a la aplicación de la política económica.




Para empezar tanto los sindicatos como los partidos políticos de este país deberían quedar sufragados y financiados exclusivamente por sus militantes, porque de la misma forma que se le exige a la Iglesia Católica desde la izquierda, que se autofinancie, deberían ser coherentes quienes lo indican para llevar a cabo su propósito tanto en los partidos políticos como en los sindicatos.




El gobierno de ZParo o lo que es lo mismo del PSOE negó la crisis económica internacional desde que surgió y pasó los últimos meses del 2008 y los primeros meses del 2009 negando la crisis. Cuando se percató de que la misma era una realidad, comenzó a dilapidar los recursos financieros del Estado, en lugar de administrarlos en cuestiones más provechosas, la mayoría de ese capital se empleó en nóminas de los famosos planes E gubernamentales.




También es curioso observar que en nuestro sistema capitalista criticamos el despilfarro de recursos financieros tirándonos de los pelos, sin embargo nos da exactamente lo mismo si se despilfarran los verdaderos recursos de una economía que son los frutos de la tierra en el sentido más fisiócrata de la palabra, ya que no nos da de comer más que los recursos agropecuarios y no el dinero. Pero que podemos esperar de una economía capitalista que glorifica y potencia la creación exponencial de dinero y masa monetaria, y se preocupa exclusivamente de su posible despilfarro, cuando da igual despilfarrar la producción agropecuaria, pues total, se tira a la basura cantidad de comida diaria y ¡no pasa nada!; ahora eso si, se habla de despilfarro financiero, y ¡todo el mundo se alarma!. Vean ustedes a que ignominia se ha llegado con la economía neoliberal capitalista de libre mercado y sustancialmente con el sistema capitalista que se escandaliza por el despilfarro metalista en lugar de por el despilfarro alimenticio o la aniquilación de la Amazonia.




Una vez dilapidado el dinero destinado a la Banca y a los sectores decrépitos de nuestra economía; ¡cuando los agricultores pedían ayudas para el campo no se les concedían!. Se decía que se trataba de un sector en vías de extinción, que los únicos productores debían ser los países del tercer mundo, y que nosotros teníamos que dedicarnos exclusivamente al sector servicios, que de lo agrario ya se encargarían otros. ¿Por qué? Por los condicionantes de Francia y Alemania para que España entrase en la Unión Europea, por aquel entonces Comunidad Económica Europea. Y desde entonces las progresivas políticas económicas que nos afectan son las neoliberales, hasta la desintegración de la democracia en cuanto a la capacidad de hacer dinero, pues ya no corresponde ni siquiera a los Estados, sino al Banco Central Europeo.




El monetarismo se ha convertido en la ideología económica que afecta al sistema capitalista, ya que dependiendo de la masa monetaria existente en la economía habrá o no mayor inflación. Desde este postulado económico neoliberal el Tacherismo se ha ido imponiendo progresivamente, y lo que fue en principio el sueño dorado de la economía mixta, se convirtió en el cancer del libre mercado y la extrema competencia, que afectando a los precios ha presionado para la flexibilización salarial y laboral hasta el punto que peligra la posibilidad de obtener un empleo fijo.


Con ello el desmantelamiento del llamado "Estado del Bienestar" que no debería ser el bienestar del estado como pretenden algunos, es un hecho actual.


La socialdemocracia europea ha sido barrida de prácticamente todos los países de Europa, y la derecha y la extrema derecha se reparten el poder, debilitando las competencias del Estado y los organismos públicos, ya sean centrales, territoriales o locales.




Los socialdemocratas son aquellos socialistas que se han creído el cuento de que se puede aplicar el socialismo junto al capitalismo, o con el capitalismo o bajo la estructura del sistema capitalista y eso es una gran mentira, porque queda demostrado que bajo el sistema capitalista los agentes más pequeños son los más débiles y perecederos, beneficiando únicamente y en última instancia y como resultado a un oligopolio de empresas que son quienes finalmente controlarán el mercado, por no hablar de un monopolio final todopoderoso.




El liberalismo económico es la excusa de la plutocracia burguesa para arremetar y usurpar el poder del Estado para, con el tiempo, atribuirselo a ellos mismos y conseguir todo aquello de lo que acusan al Estado. La historia nos ha demostrado que con la Corona hicieron exactamente lo mismo, cuando la oligarquía plutocrática burguesa se enfrentó a la Corona para usurparle sus derechos, que no eran más que los derechos del pueblo, y en este caso hoy el Estado simboliza esos derechos públicos y comunitarios que la oligarquía pretende usurpar con las leyes constitucionales de los países.




El desmantelamiento del Estado significa la desprotección laboral al aceptar otra nueva tendente a la flexibilización laboral. Ello supone reducción de jornada laboral, introducción de la clausula de descuegue para favorecer la precariedad contractual, abaratamiento del despido de los trabajadores que tienen un historial y que han venido cotizando durante varios años, ampliación de la jubilación para retardar la incorporación de los jovenes al mercado laboral. Estas son algunas de las razones que justifican la presencia de toda la sociedad en la movilización de mañana 29 de Septiembre de 2010. ¡Lo sorprendente de todo esto es que son medidas realizadas, no por la derecha liberal burguesa, sino por aquellos que se consideran socialistas!




Es muy cierto que los sindicatos de nuestro país hay que reformarlos, pero no se trata de aceptar la reforma que pretenden la derecha capitalista, no señor, no se trata de domesticar a los sindicatos para convertirlos en el brazo de la patronal, volviendo al remedo del sindicalismo vertical, sino que de lo que se trata es de garantizar su independencia y soberanía económica para que no dependan absolutamente de nadie; pues el Sindicato es al gobierno socialista, lo que la Iglesia Católica es al Partido Popular o a la derecha en general. Así pues tanto la Iglesia Católica, como los sindicatos y los partidos políticos deben estar financiados exclusivamente por sus miembros y afiliados, y no por el Estado, y todo ello para dar mayor ejemplo, y más en época de crisis económica.




Pero es que la Huelga y Manifestación de mañana día 29 de Septiembre de 2010, muchos esperan no sólo el retroceso y la capacidad política del Estado de lo que hablábamos antes, sino también esperan la desaparición absoluta de los sindicatos. Y por ello muchos no irán a manifestarse porque consideran tanto a CCOO como a UGT unos carasduras, ya que han decidido manifestarse en el último momento y cuando ya no había más remedio, en lugar de haber salido desde el principio a la palestra a denunciar públicamente la política del gobierno del PSOE, pero como ya habían percibido numerosas subvenciones y transferencias estatales no tenían nada que decir, y seguramente el gobierno en última instancia habría querido disuadir la convocatoria de Huelga General de mañana, quizá con alguna suculenta nueva subvención.




Pero los que pretenden la aniquilación de los sindicatos, o bien están bien posicionados socialmente y forman parte de la oligarquía financiera y capitalista que propugna economicamente el todo vale y la mano invisible del capitalismo clásico, o bien son tontos de remate y no tienen inconveniente en ser explotados por la patronal y sus representantes que forman el empresariado español.


No podemos aceptar la desprotección laboral que quieren algunos sólo porque los sindicatos no hayan realizado sus deberes, y como ciudadanos es nuestro deber recordarles sus errores y hacerles reflexionar. Aquellos que quieren prescindir y borrar del mapa a los sindicatos en general, o simplemente debilitarlos y convertirlos en agentes domesticados que puedan ser acariciados por la patronal como perros, deben saber que a lo largo de la historia de los países Europeos, y de las Españas (España) siempre han existido los GREMIOS, y que los mismos actuaban de alguna manera como agentes, o cuerpos protectores orgánicos de la sociedad que trataban de proteger a sus miembros que eran la clase trabajadora, campesinos, artesanos entre otros. Sin embargo la vigencia de estos gremios duró prácticamente toda la Edad Media, y buena parte de la Edad Moderna hasta 1789, pues a partir de la Revolución Francesa, la clase burguesa se encargaría de aniquilar cualquier tipo de protección laboral de la que pudiera beneficiarse la clase trabajadora, y fue precisamente con el triunfo de las revoluciones liberales burguesas del siglo XVIII y XIX, cuando la oligarquía plutocrática y capitalista decidió dar el golpe de estado a la Monarquía Tradicional para usurparle todo su cometido, y potenciales derechos, significando con ello la desprotección laboral de la clase trabajadora.




Con la legislación liberal burguesa y capitalista la clase trabajadora quedó desprotegida y merced de las directrices del capital y del empresariado. Precisamente debido a esos desmanes surgió como contestación el movimiento obrero de socialistas, comunistas y anarquistas y el socialismo católico para hacer frente a los desmanes y desafueros que la burguesía capitalista imponía en toda Europa a sangre y fuego. Recordemos regímenes como la Monarquía Burguesa de Luís Felipe de Orleans, "Rey" de los Franceses.




Hoy, la derecha neoliberal capitalista, heredera de aquella plutocracia burguesa, se frota las manos al comprobar que tiene a toda Europa sometida a sus pies, debido a la aniquilación de la izquierda, y al hundimiento de la socialdemocracia. Pero es que no se puede hacer la tortilla sin romper los huevos, y los socialdemocrátas se han creído que ello es posible, y esto es lo que pasa por hacerle la cama al capitalismo, que al final vuelven a imponerse lo que en el siglo XIX hicieron la Revolución usurpado las tierras del Pueblo y de la Iglesia Católica. Ellos, lo conseradores, que conservan los bienes robados por sus antepasados, son lo que ahora tratan de atropellar los derechos del pueblo desmantelando el estado del bienestar, porque ellos buscan el bienestar del estado, ¿COMO? Pues desmantelando lo público, vendiendo las empresas públicas, es decir, aplicando las viejas recetas desamortizadoras de Madoz y Mendizaval, vendiendo la tierra al mejor postor, recalificando terrenos... ¡Esto es lo que hacen los LIBERALES, liberar de cargas al Estado en detrimento de la sociedad, porque para ellos, lo que importa es el dinero, no las personas!


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En cuanto al seguimiento y adhesión a la Huelga General y a la manifestación sindical; señalamos a los estudiantes que deberían haber participado con mayor hincapié. Genericamente el rechazo que produce en los jóvenes el hecho de reivindicar sus derechos a través de la manifestación pública, en parte se debe a que no se consideran agraviados en absoluto, ya que se trata de "niños" y "niñas" de 18 a 25 años que se podían ver como seguían comprando en los grandes establecimientos de ropa, como auténticos "niños pijos". Y es que sus papás les han regalado el coche que conducen y utilizan para "fardar", les dan el suficiente dinero semana tras semana para no privarles de nada, se trata de jóvenes mal criados y desatendidos realmente por sus padres que les colmarán de regalos, pero que realmente no les quieren. Se trata de familias enteras, presas del consumismo, del egoísmo y el mercantilismo de nuestra sociedad actual. Así que esta gente se consideran nada más y nada menos que burgueses por sus posibilidades económicas, que no son en realidad suyas ya que dependen de sus papás para todo.

Esta nueva burguesía exsitente entre la juventud, se trata de una burguesía al borde de la proletarización, porque no son capaces de mantener su nivel de vida, sin la ayuda de sus papás y familia, de manera que ellos no consideran necesario acudir a ningun tipo de manifestación y movilización social que sirva para reivindicar sus propios derechos como trabajadores del mañana, porque ¡eso es de rojos, y los niños bien no se manifiestan!. Se trata de jóvenes que solo creen en la libertad del tener, en la sociedad de consumo y el capitalismo mercantil. Así estaban, practicando el consumismo, ajenos a las reivindicaciones sociales, mirándonos desde los grandes establecimientos de ropa con desden y desprecio, como si aquello no fuera con ellos. Aquí vemos como el capitalismo neoliberal a penetrado bien en nuestro país creando unas nuevas generaciones juveniles presas del egoísmo, el materialismo y el superficialismo que los caracterizan como pequeños vividores inconscientes que no tienen ni idea de la vida y que les da lo mismo el hecho de ser explotados, pues total en su vida formalmente ni han comenzado a trabajar. Ellos y solo ellos, que nos observaban al pasar, son las primeras víctimas de la sociedad de consumo neoliberal capitalista que nos ha tocado vivir.








sábado, 25 de septiembre de 2010

EL FUTURO DEL CARLISMO PASA NECESARIAMENTE POR LA DEFENSA DE LOS FUEROS Y EL REY LEGÍTIMO


Algunos estudiosos del carlismo, imagino que sin mala intención, quieren imaginar un futuro para el carlismo con ideas claras y dejando de lado el pleito dinástico o la cuestión sucesoria que implica la existencia de los "pretendientes" en realidad reclamantes al Trono de España.

El Carlismo está formado por los carlistas, se trata de un grupo humano donde existen diversas familias, las cuales han formado a su vez distintos partidos políticos carlistas, que a su vez y en su seno representan a una serie de familias políticas.

En el seno del Partido Carlista existen diversas familias políticas porque no todo el mundo y más dentro del carlismo pensamos igual. Están los federalistas, y socialistas autogestionarios, los confederalistas, los monárquicos carlistas y hasta algún que otro se considera republicano.


Cada partido político y cada ideología política tiene su propia personalidad y en el carlismo se mire por donde se mire, se trata de la defensa de los Fueros y el Rey Legítimo, es decir de la vertebración confederal de las Españas y su referente institucional con respecto a la unidad o la unión de las mismas, representadas cada una de las Españas por la monarquía carlista en la persona del Rey Legítimo que actualmente es Don Carlos Javier de Borbón.


No tiene sentido hablar de un carlismo sin rey, pues su propio nombre viene del mismísimo Rey Carlos, ya desde el año 1833 e incluso desde la época del austracismo del archiduque Carlos de Austria durante los años 1701-1714 en la Península Ibérica.


El carlismo de forma pragmática nos aporta a quienes conocemos esta ideología la plena vigencia, existencia y defensa de los Valores Cristianos y la Vida vinculándolos a los Derechos Fundamentales de las personas; la defensa de la vertebración confederal de las Españas a través del pacto foral con lo que implica la defensa a su vez de la vida comunitaria y una suerte de socialismo carlista basado en los antiguos usos tradicionales del Comunal de los municipios, y el legitimismo monárquico para solventar el pleito dinástico, con S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón.


El sistema capitalista en el que vivimos actualmente es un yugo donde el mercado y el capital gozan de la máxima libertad y expresión y con ellos la clase plutocrática es la que viene gobernado el mundo desde el siglo XIX y aun antes en Inglaterra.


Durante la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna las sociedades en Europa y en España estaban representadas, no por la nación, sino por los distintos estamentos y corporaciones. Se trataba de la existencia de los distintos cuerpos orgánicos profesionales representados a través de los estamentos o estados orgánicos; y al mismo tiempo se trataba de la vigencia de los distintos estamentos o estados territoriales al hacer referencia a los Reinos, Señoríos y Principados de las Españas. Es bien sabido que a partir de la revolución Francesa de 1789 desaparece la pluralidad interestamental, para subyugar a toda la sociedad bajo las reglas y leyes del mercado de la burguesía capitalista, que había tomado el poder en Inglaterra en 1688 con la Gloriosa Revolución, durante el destronamiento de Jacobo II de Inglaterra.


La sociedad tradicional se caracterizaba principalmente por la existencia del factor trabajo y el factor tierra. El Clero y la Nobleza gozaban de la mayor parte del dominio del factor tierra, ya que eran dueños de numerosas hectarias de terreno. El Brazo Real o Tercer Estado estaba formado por la clase burguesa y por la campesina. En esa clase campesina podríamos señalar a la gran mayoría de los habitantes de las Españas del siglo XIX, que vivían del factor trabajo que les proveían sus brazos y con suerte también sobrevivían del factor tierra en caso de la vigencia de las tierras comunales de los municipios. Sin embargo la burguesía nace de la actividad comercial excedentaria del pequeño artesanado, y así la burguesía va pasando de pequeña burguesía a la alta burguesía que controlaba los monopolios del estado monárquico durante la época colonial de los siglos XVI y XVII a través de las concesiones comerciales de la Corona. La burguesía de los negocios fue la gran aliada de la Corona durante el siglo XVII, en cuanto podía aquella alianza redundar en un beneficio económico altamente exponencial, sin embargo cuando las limitaciones feudales arancelarias, o cuando tuvo lugar la pérdida de los territorios de ultramar y por lo tanto la pérdida del monopolio ultramarino, la alta burguesía comercial y financiera se convirtió en la clase conspiradora y traidora por excelencia. La burguesía era una clase social que no controlaba el factor tierra como ocurría con la Nobleza y el Clero, sino que era dueña del factor capital. El capital de la burguesía demostró en todo el mundo los efectos del poder del dinero y como toda la humanidad va asucumbir a los designios de tal poder pecuniario de ese factor capital.


La guerra de independencia que los burgueses y comerciantes Holandeses sostuvieron contra la Monarquía Española durante el siglo XVII fue un claro ejemplo de como el poder del dinero y la estructura naciente capitalista pondría en jaque a una Monarquía, que se enfrentaría a ese poder y a esa clase, pero que en el siglo XIX quedaba secuestrada por la plutocracia burguesa y capitalista, cuando Isabel "II" una niña heredaba el Trono Español, por mediación precisamente de los designios de esa plutocracia burguesa que ha venido detentando el poder hasta la presente actualidad, controlándolo de forma sutil y haciendonos creer a todos que por el hecho de vivir en el seno de una sociedad de consumo, gozamos de todas las completas libertades democráticas, cuando es el yugo capitalista el que nos tiene a todos sometidos, a través de los designios dictatoriales del libre mercado, de su plutocracia, de la banca y las multinacionales, responsables todos ellos de la actual crisis económica internacional que azota también tristemente a nuestro país de países: España. Frente a la usurpación del capital nació el carlismo.


Pero España ha sido víctima de los designios internacionales de la fuerza del capital burgués, porque analizando la historia y el proceso de la revolución Inglesa, desde el comienzo de las usurpaciones y desamortizaciones de las Tierras de la Iglesia Católica, durante el siglo XVI y con Enrique VIII a la cabeza, los nuevos ricos se hicieron con una fuerza mayor representada por el factor capital, de manera que se trataba de individuos que eran al mismo tiempo dueños del factor capital, del factor tierra y del factor trabajo al subyugar a la clase trabajadora y obrera, al hacerla dependiente del salario y más aun, al ser esta clase plutocrática la única que controla los recursos, los intrumentos y los medios de producción a través de ese factor capital.


La única fuerza política que se enfrentó a esta usurpación de la plutocracia capitalista durante el siglo XVIII era el jacobitismo representado por el campesinado irlandés, inglés y los clanes escoceses.

Pero la City Londinense y el poder económico de la clase burguesa que realizó la Gloriosa Revolución en 1688 pudo más que toda la clase campesina de Gran Bretaña; con lo cual los Tories y los Wihgs que permitieron aquello fueron complices de la instauración mundial del capitalismo a través de su conservadurismo que maduraban como la detentación y conservación de los bienes que sus antepasados habían robado, desamortizado y usurpado a la Iglesia católica y al Pueblo de Inglaterra.


Estos hechos históricos locales que nos puede proporcionar los movimientos políticos como el jacobita en Gran Bretaña o el carlista en España, son ejemplos de rechazo al establecimiento e instauración del sistema capitalista, lo que se ha ido repitiendo en todos los países del mundo y como se ha ido estableciendo el llamado sistema de libre mercado que no es más que el dominio de la clase burguesa y capitalista, la cual detenta el control de los medios de producción, muy al contrario de lo que ocurría durante la Edad Media o la Edad Moderna.

En ese rechazo frontal al capitalismo, predomina la defensa de un socialismo Comunal frente a lo simplemente egoísta e individual; predomina la defensa de los Valores Cristianos y la defensa de la Vida y los Derechos Fundamentales frente al mercadeo de los mismos establecido por el modelo capitalista, que proyecta la libertad del que tiene (capital) frente al que no tiene, y por tanto los derechos y libertades van vinculados a la tenencia de capital. Predomina la defensa de la Corona Legitimista como referente y fuerza de unión frente al Estado Burgués o mercader, o frente a monarquías y repúblicas que están controladas por sus parlamentos plutocráticos o simplemente por el poder del dinero, que la monarquía tradicional viene históricamente combatiendo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

S.M.C. DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN RECLAMA SUS LEGITIMOS DERECHOS AL TRONO DE ESPAÑA

S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón, Rey de las Españas:
"No puedo renunciar a mis derechos porque fueron otorgados por el pueblo español y sólo el pueblo español puede arrebatármelos".



Acabado el oficio religioso en Parma, el féretro fue de nuevo llevado a hombros hasta la cripta de la iglesia, donde recibió sepultura en la más estricta intimidad familiar. A continuación, utilizando el atril del altar, un representante de la familia Borbón Parma leyó el testamento de Carlos Hugo, fechado el 9 de agosto, nueve días antes de su fallecimiento por cáncer. En este texto legal, Carlos Hugo transmite de forma solemne a Carlos Javier, el mayor de los hijos, y a todos sus descendientes los derechos legítimos al trono de España. Con todo el público y autoridades en pie, su hermano menor, Jaime, le colgó el Toisón de Oro, símbolo de la realeza española. Con este emblemático collar, el nuevo reclamante a la Corona de España se dirigió a los presentes aceptando el testigo que le pasaba su padre mientras recordaba su vital compromiso. “¡¡Aita!!”, dijo en euskera mirando al cielo, “¡padre!: Sacrificaste con coraje tu vida por la democracia, la libertad, la justicia social, la igualdad y por hacer de este mundo un lugar mejor para vivir. Seguiremos tu camino”. Más tarde, a preguntas de los periodistas, Carlos Javier confirmó lo dicho declarando que él no podía renunciar a estos derechos porque “fueron otorgados por el pueblo español y solo el pueblo español puede arrebatárselos”.


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Características de la Monarquía Carlista:

"La vigencia de los Fueros o Constituciones Históricas de las Españas, legitimaban la existencia de los diversos Reinos, Señoríos y Principados peninsulares, posibilitando la presencia confederal vitalicia y hereditaria del titular de la Corona, con arreglo a la legitimidad de origen, que para ser reconocido como Rey, Príncipe o Señor, debía jurar los diversos Fueros. Sin Fuero no había ni reino, ni monarca.




"La Corona es la institución que preside la Jefatura de los Estados, armonizando la configuración de la más alta magistratura de los mismos, con la inclusión de los regímenes de las Cortes Generales Tricamerales y Territoriales o Locales.


-La Corona preside y representa a los Estados, al ser vínculo de unión confederal de los mismos, la cual mantiene las diversas unidades jurídicas y políticas. Significa la unidad del poder; el centro de imputación de actos, el soporte de las distintas personalidades jurídicas de los Estados. Y aquí no solo nos referimos a Estados Territoriales, sino también al resto de Estados o Cuerpos Orgánicos e Inorgánicos Intermedios Autogestionarios, representados en las Cortes Tricamerales.


-La Corona es un Estado e Institución que vive entre los otros Estados, con la salvedad que representa la Confederación misma, porque preside los Estados. En este sentido, su característica esencial en el régimen de monarquía foral es la responsabilidad del Rey y sus Consejeros, lo que la distingue de la situación de refrendo por la irresponsabilidad de la persona Real según la Constitución de 1978, de manera que la persona del rey si tiene que ser responsable de sus actos, pudiendo imputar al resto de Consejeros en el caso que así fuera.


Los Fueros o Constituciones Históricas de los diversos territorios de las españas mantienen a la institución de la monarquía como el común denominador que tienen todos los Estados, ya que representa el eslabón que enlazaría el presente confederalista con el pasado foralista de los distintos territorios y pueblos de España.




La naturaleza del origen de la monarquía se encuentra en la tradición política histórica de las Españas. La Monarquía trata de la legitimidad histórica y democrática de los pueblos de España plasmada en sus Fueros renovados, como el hecho confederal mismo que representa la existencia de diversos Estados. Se trata de una monarquía administradora de Justicia, que arbitra y modera entre las instituciones, brazos sociales y estados, cuerpos profesionales, políticos y territoriales, de manera que los poderes del Rey sean efectivos y ejecutivos pero siempre sujetos al Principio de Subsidiaridad. Es en este sentido en el que hay que entender la expresión de monarquía foral. El régimen político monárquico se encuentra dentro de los sistemas forales de los diversos territorios históricos. Los Fueros revelan claramente un propósito histórico de racionalizar el régimen confederal, expresando lo que debería ser el resultado de un proceso evolutivo y consuetudinario de la monarquía española, que se establecerá en el cuadro de una monarquía foral y democrática de régimen confederal.




La Corona es el órgano confederal o foral que encarna la Jefatura de los Estados territoriales, profesionales y políticos, organizados en Cuerpos y representados en las Cortes Tricamerales Generales y Locales, en las respectivas: camara socio-económica, camara política, y camara territorial.Según la Constitución consuetudinaria y tradicional de la propia monarquía carlista española, afirma que es hereditaria en los sucesores de la Dinastía Carlista, exactamente en S.M.C. Don Carlos Javier de Borbón Parma, dejando claro que el modo de acceder al Trono no consiste en una elección, ni en una libre designación de su sucesor, ni por parte del Rey Legítimo, ni de nadie, no fuera se repitiera la designación tipo monarquía franquista 18 de julio, en la que Franco eligió como heredero y sucesor a Juan Carlos, actual jefe legal del Estado. Se accede al Trono por herencia según la primogenitura y las Leyes Seculares Tradicionales de la Monarquía Española, es decir, Ley Sálica de Felipe V y Pragmática de Carlos III. Resultando que se hace confluir en la figura de Don Carlos Javier de Borbón, no sólo la legitimidad tradicional consuetudinaria y democrática, sino la legitimidad histórica y dinástica, tanto para él como para sus descendientes legítimos conforme a las leyes seculares históricas de la Monarquía Española. La justificación funcional de la monarquía es inseparable de la transmisión hereditaria de la Corona. Las ventajas de la monarquía son:




- Su Imparcialidad: el poder no es debido a ningún grupo o facción sino al Pueblo en general y a Dios en particular. Ya hemos dicho que es por herencia de la sangre.




-Su Continuidad: el poder se transmite sin saltos ni vacíos, evitando los peligrosos períodos de interregno, descansando en el hecho de que el Rey nace y por tanto, no se hace.




-Su Subsidiaridad: el poder monárquico se expresa así, de forma siempre subsidiaria, como apoyo, primero deja hacer, y solo intervendrá como apoyo, resaltando el hecho de Administrar Justicia, por el Rey, arbitrando y moderando entre los cuerpos intermedios autogestionarios.




-Su Inviolabilidad: nadie puede usurpar la persona Real y por tanto impide la entromisión de agentes o personas ajenas a la Jefatura de los Estados. Se impediría situaciones como la de ver a Jose María Aznar como Presidente de la República Española. Por eso a la extrema derecha no le gusta nada que exista la institución de la monarquía, porque les mola eso de ver como sube el lider amparado por las masas.




-Su Responsabilidad: a la hora de que fuera a aplicar el poder monárquico, atendiendo al principio de subsidiaridad. La persona del Rey es responsable de sus actos, no irresponsable como dice la Constitución de 1978. Además la persona del Rey Legítimo tiene que ser fiel y cumplir con el PACTO responsable PUEBLO-DINASTÍA, en el cual se destaca la JURA de los distintos FUEROS de los diversos Reinos, Señoríos y Principados de las Españas. El carlismo trata de un Pacto, el de PUEBLO-DINASTÍA, PACTO que los monárquicos liberales no conocerían jamás, porque el pueblo nunca les apoyó."A ALFONSO "XIII" LO EXILIÓ EL PUEBLO, A LA DINASTÍA CARLISTA LA EXILIÓ POR LA FUERZA LA PLUTOCRACIA LIBERAL BURGUESA y las dictaduras de turno.
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lunes, 6 de septiembre de 2010

EL HIJO DE CARLOS HUGO ASUME LOS DERECHOS AL TRONO DE ESPAÑA

El féretro de Carlos Hugo en la cámara ardiente cubierto con la bandera española y la boina roja. A la derecha, la bandera carlista; sobre el cojín de las flores de lis, el Tosión de Oro. / ParmaOggi


FUENTE: CUARTOPODER
En un principio, daba la impresión de que el entierro de Carlos Hugo el pasado sábado solo iba a ser la despedida de quien, para muchos habitantes de Parma, simbolizaba la añorada independencia de este antiguo ducado al norte de Italia. Cientos de personas se agolpaban junto a la céntrica iglesia de la Steccata una hora antes de que llegara el féretro del último duque de Parma.
Aún recordaba al día siguiente la prensa local la inútil resistencia de los voluntarios parmesanos por conservar su autonomía política a mediados del siglo XIX ante el imparable proceso unificador de la nación italiana. Dentro de esta céntrica iglesia barroca con planta de cruz griega, los 400 invitados, de riguroso luto, se distribuían por las tres alas simétricas del templo, reservando la cuarta a la familia Borbón Parma y a los oficiantes de la misa, concelebrada por los obispos de Parma y Rótterdam.
Entre los presentes, numerosas autoridades locales, políticas, militares y universitarias, además de miembros de casas reales europeas y los embajadores del Vaticano, Malta y Georgia. En las primeras filas, Guillermo de Orange-Nassau, príncipe heredero de Holanda; Enrique, gran duque de Luxemburgo, y el príncipe de Löwenstein, mientras que los Reyes de Jordania y la Casa de Francia habían enviado sendas coronas de flores.
El funeral del “príncipe Carlos Hugo de Borbón Parma”, como se decía textualmente en el anuncio oficial, no era, por lo tanto, una ceremonia para salir del paso; la rigurosa organización, los trajes de gala y etiqueta, el despliegue policial y la nutrida presencia de medios de comunicación daban a la ceremonia el rango de un funeral de Estado.


Dado el nítido carácter hispano que tuvo toda la ceremonia, resultaba sorprendente que, entre las numerosas delegaciones europeas, prácticamente no hubiera ninguna de España, salvo la corona de flores enviada por “SS. MM los Reyes” y una veintena de leales carlistas llegados de diferentes puntos de la Península.
Monseñor Enrico Solmi, se encargó de recordar el compromiso por la justicia social, el bien común, la paz entre los Estados y el desarrollo de los pueblos de quien dirigió la evolución ideológica del carlismo. Tampoco se olvidó de ensalzar sus últimos trabajos en la Universidad de Harvard sobre las secuelas de la globalización en el mundo, a las que, según dijo el obispo de Parma, había dado respuestas para toda la familia humana desde posiciones cristianas.
Frente a los oficiantes, se encontraban los hijos de Carlos Hugo: Carlos Javier, Margarita, Jaime y Carolina; a su lado sus hermanas María Teresa y María de las Nieves. Junto a ellas, Irene de Holanda, hermana de la reina Beatriz, con quien Carlos Hugo se casó en 1964 para separarse veinte años después.
Acabado el oficio religioso, el féretro fue de nuevo llevado a hombros hasta la cripta de la iglesia, donde recibió sepultura en la más estricta intimidad familiar. A continuación, utilizando el atril del altar, un representante de la familia Borbón Parma leyó el testamento de Carlos Hugo, fechado el 9 de agosto, nueve días antes de su fallecimiento por cáncer. En este texto legal, Carlos Hugo transmite de forma solemne a Carlos Javier, el mayor de los hijos, y a todos sus descendientes los derechos legítimos al trono de España.



Carlos Javier, al fondo, se dirige a los invitados reafirmando sus derechos al trono de España. FOTO: Manuel Martorell



Carlos Hugo, que se postuló al trono frente a la candidatura de Juan Carlos en los años 60 hasta que fue expulsado de España por Franco, no había realizado una reafirmación tan contundente desde la transición democrática. Con esta declaración, se mantiene abierto el contencioso dinástico que ensangrentó las tierras de España entre carlistas y liberales durante todo el siglo XIX. Citando los tratados de Aranjuez de 1801 y de Nápoles de Nápoles de 1759, el testamento proclama, además, la nacionalidad española para todos los miembros de la familia Borbón Parma y sus sucesores.
Inmediatamente después, con todo el público y autoridades en pie, su hermano menor, Jaime, le colgó el Toisón de Oro, símbolo de la realeza española. Con este emblemático collar, el nuevo pretendiente a la Corona de España se dirigió a los presentes aceptando el testigo que le pasaba su padre mientras recordaba su vital compromiso. “¡¡Aita!!”, dijo en euskera mirando al cielo, “¡padre!: Sacrificaste con coraje tu vida por la democracia, la libertad, la justicia social, la igualdad y por hacer de este mundo un lugar mejor para vivir. Seguiremos tu camino”. Más tarde, a preguntas de los periodistas, Carlos Javier confirmó lo dicho declarando que él no podía renunciar a estos derechos porque “fueron otorgados por el pueblo español y solo el pueblo español puede arrebatárselos”.
Aún hubo otro significativo “toque” español en las solemnes exequias. María Teresa, inseparable compañera política de su hermano, comunicó que también habían recibido un telegrama de Santiago Carrillo, con quien los Borbón Parma integraron la Junta Democrática el año 1974, reconociendo que Carlos Hugo había sido un hombre con más valores progresistas que mucha gente que se dice de izquierdas.