lunes, 29 de junio de 2009

Golpe de Estado en Honduras: los militares deportan a Zelaya a Costa Rica


Ya tenemos de nuevo a los militares de un país como Honduras, al servicio de los servicios secretos de los EEUU, la plutocracia financiera, la burguesía internacional y la patraña capitalista de los defensores de la globalización neoliberal. ¿Qué quieren hacer con Honduras?.



La cuestión es que tristemente tenemos de nuevo a los militares donde siempre han estado, al servicio, no del Pueblo, ni de la Corona, ni del resto de instituciones, sino al servicio de la Patria. La Patria abstracta, la patria materialista del libre mercado, la patria de los ricos y su burguesía financiera capitalista. Por eso desde mi blog carlista afirmo que el Carlismo está contra este golpe de Estado que condeno profundamente, porque no se han respetado las legítimas libertades del pueblo Hondureño, ya que han sido pisoteadas.



Estos acontecimientos demuestran una vez mas la falsa democracia que es el neoliberalismo capitalista:
"Esta es la democracia occidental. Si haces lo que el imperio quiere, no pasará nada... pero si quieres hacer algo nuevo (como una democracia real), te puede pasar lo que a Salvador Allende o lo que ha pasado ahora en Honduras. ¿Eso es libertad, eso es democracia?".


Mas información en PÚBLICO.

viernes, 26 de junio de 2009

EL LEGITIMISMO ECONÓMICO: GARANTIZAR EL COMERCIO JUSTO Y EL INTERCAMBIO EQUITATIVO

La escuela de pensamiento liberal clásica, más tarde neoclásica y finalmente neoliberal monetarista, cuyos representantes históricos más notables han sido Adam Smith, David Ricardo y Milton Friedmann entre otros, han pretendido absorver la memoria histórica colectiva del pensamiento económico atribuyendo al liberalismo toda la legitimidad posible, asociándolo con la Ley Natural y pervirtiendo la misma bajo el subterfugio del gran descontrol económico en el que se ha perpetuado a lo largo de la historia. La ideología económica de la burguesía no sólo ha manchado la honradez de la Ley Natural en favor del beneficio lucrativo y la búsqueda egoista del mismo, por la competencia entre plutócratas bajo la creencia de que dicho juego económico interaccional entre los mismos darían lugar a externalidades únicamente positivas, cuando también se derivan las negativas, ya que no todas benefician a la sociedad. Ha sido intención plena de la escuela liberal y neoliberal sustituir la naturaleza de la bondad del ser humano por la doctrina del egoísmo, acercando al liberalismo económico a una guerra competencial entre los diversos individuos y agentes económicos de la sociedad quienes buscan su propio beneficio egoísta.
Jean-Baptiste Colbert, partidario de la intervención del estado monárquico en la economía durante el siglo XVII en Francia.
La ideología económica liberal, iniciada principalmente por Adam Smith intenta erigirse en la panacea plenipotenciaria mundial, en el paradigma universal, en la ciencia única tras el enfrentamiento mortal con el socialismo real comunista de los países del este. Ha logrado presentarse como el mejor sistema económico de todos los tiempos, pero en el fondo de las cabezas de sus defensores existía una verdadera ilegitimidad por la impotencia trascendental de poder defender el origen y la evolución histórica del propio liberalismo económico. Y es ahí, en el desprecio que muestra la escuela liberal clásica por la fisiocrata, cuando defiende a ultranza la productividad y el excedente agrario, al imputar la esterilidad al resto de sectores y actividades económicas que no reportan un valor real y productivo a la economía de un país; quizá los fisiocratas ya adivinaban lo que históricamente se nos iba a evidenciar: la escased de alimentos y que no todos los bienes de la economía se pueden comer, ni sirven para el autosustento alimenticio que necesitamos los seres humanos para vivir. Sin embargo, a pesar del desprecio de los liberales clásicos por los fisiocratas, querrían aglutinar a estos en la propia corriente liberal, porque necesitaban legitimar históricamente el sistema económico liberal que preconizaban los clásicos, aprovechando que los fisiocratas habían sido una suerte de primeros y coetáneos liberales, al menos en la negativa de cualquier intervención del Estado o Monarquía en la economía.

Esa maniobra histórica-económica de manipular a la escuela fisiocrata para defender y legitimar los planteamientos de liberalismo económico no tendrá parangón, debido a la aparente "inconsistencia" de la teoría histórica del pensamiento intervencionista del Estado en la Economía. Y hago hincapié en esto porque aun hoy, a cualquiera que defienda el intervencionismo del Estado en la economía se le sigue acusando de comunista o socialista y creo que más bien se intenta evadir cualquier intento serio de sujetar a la plutocracia capitalista en interés del bien común, objetivo prioritario de las antiguas monarquías europeas. Si bien los liberales me pueden responder diciendo que en el origen histórico del intercambio comercial no había, ni existía intervencionismo del Estado en la economía, quizá el del Jefe del Clan, habría que estudiarlo, al menos podría contestar que no existía una unidad monetaria, y si existía, el intercambio se daba en una situación de agentes económicos con un peso similar, de manera que los intercambios los suponemos equitativos y justos, sin embargo en el momento que se favorece a un determinado grupo social que dispone de suficientes recursos y capital, a quienes se le reconoce la propiedad privada de los medios de producción, hablamos del comienzo de la asimetría comercial, porque no todos los agentes económicos tienen el mismo peso, y así deja de ser justo el intercambio comercial, entrando el mismo, al servicio de la plutocracia. El liberalismo y más aun el capitalismo se convierten en el instrumento de la plutocracia oligárquico-burguesa para monopolizar la vida económica y sus transacciones comerciales. No tenemos más que recordar lo que ocurre entre 4 agentes económicos con un peso similar, respecto a otro con mayores ventajas unilaterales, obtendremos que tendrá éste último la oportunidad de bajar los precios por debajo de sus costes de producción, compitiendo ferozmente con el objetivo de aniquilar y barrer a sus 4 pequeños contrincantes que aun asociándose entre ellos no son capaces de hacer frente a dicha competencia brutal. La base del capitalismo está en la guerra comercial del egoísmo individualista de la plutocracia burguesa empresarial, y así no se puede construir una sociedad sana.

Platón aseveró que en la economía, cuando se da el intercambio comercial, no tienen por qué salir beneficiados los agentes económicos, basta con que se de la situación anteriormente descrita, para hacer hincapié en la necesidad interventora y reguladora del estado en la economía, al no existir el peso económico equivalente entre los diversos agentes que compiten entre si. Platón lo veía muy claro, porque en el intercambio cuando alguien ganaba, era porque otro había perdido, no ganan todos, como dice la teoría liberal y neoliberal. La economía del intercambio es un juego de suma cero apareciendo la falta de equidad en el comercio internacional, entre empresas, entre individuos. Por ello Platón será partidario de la intervención del Estado en la economía, y no pertenecía a ningún sindicato del movimiento obrero.

El desprecio de los pensadores medievales ante las actividades comerciales derivaba del sentido trapicheador de las mismas al observar la desigualdad del comercio injusto y la falta de equidad entre los agentes económicos.

Llegamos a los siglos XV al XVII y encontramos las economías intervenidas por el poder monárquico de las Coronas de los Príncipes europeos. La necesidad de paz social lleva a prefijar los precios agropecuarios, en concreto el del trigo. Esta época se caracterizaba por el mercantilismo económico donde predominaban las Manufacturas Reales, que eran una especie de empresas públicas dependientes del Estado, en aquella época de la Corona-Estado. Destacaban las manufacturas de tapices, de orfebrería y porcelanas, y al mismo tiempo un fuerte desarrollo de los puestos de la administración funcionarial del Estado Monárquico. Al mismo tiempo destacar la prohibición de vender la propiedad de la tierra, sujeta a los apellidos familiares, la propiedad de la tierra servía para testar, porque de ella se obtenían los alimentos para el autosustento. Serán los liberales quienes usurpando el poder del estado las vendan al mejor postor. Sin embargo podemos observar un acercamiento parecido en ciertas formas de funcionamiento entre el periodo mercantilista de las monarquías intervencionistas y la época comunista en los países del este, siempre salvando las distancias, claro!. Destacar por tanto que antes del liberalismo ya existió el intervencionismo, y que la justificación del liberalismo es legítima cuando todos los agentes económicos tienen el mismo peso y poder, pero al no ser así, es necesaria la intervención del Estado en la economía, a pesar de que nos quieran los liberales llamar comunistas; me parece que las monarquías intervencionistas de los siglos XVI y XVII no eran comunistas.

El intervencionismo del estado en la economía ha sido algo natural en las sociedades y países, ya que lo anormal es el liberalismo. ¿Qué es el orden natural y sus leyes? ¿las del comercio justo, donde todos los agentes económicos tienen el mismo peso equivalente y por ello sería legítimo optar por la defensa del liberalismo económico como orden natural? ¿o aquel, que para devolver las leyes naturales a los agentes económicos de la sociedad, necesita de la intervención económica del Estado en la economía, precisamente para solucionar y poner fin a la asimetría del poder entre los agentes económicos, fin a los desequilibrios y desajustes existentes en la relación real de intercambio decreciente?

El liberalismo económico esta bien para una situación utópica donde todos los agentes económicos tienen el mismo peso y poder, sin embargo la realidad no es esa. Por esta razón la doctrina liberal no puede legitimarse en la historia y menos aun perpetuarse en el poder, ya que el propio liberalismo económico incentiva y favorece la asimetría económica comercial, el desequilibrio económico, beneficiando a las grandes corporaciones plutocráticas y capitalistas, siempre en perjuicio de los pequeños y medianos agentes económicos, luego no puede existir ni tener razón alguna la doctrina liberal capitalista.

La propia historia nos demuestra que el intervencionismo económico no es un invento de los comunistas, como nos quieren hacer ver y creer las huestes conservadoras neoliberales metiéndonos miedo de que vienen los comunistas, porque desde Platón, pasando por las doctrinas Mercantilistas de Colbert sobre intervencionismo del estado monárquico en la economía, pasando por el Socialismo Comunitario, por Marx e incluso por el mismo Keynes, podemos vislumbrar una cierta continuidad de intervencionismo económico existente a lo largo de la historia, sirva este texto de contraargumentación a los postulados liberales y neoliberales monetaristas que tratan de afirmar lo contrario.

domingo, 21 de junio de 2009

CARLOS HUGO, UN BORBÓN EN LA MINA


S.M. Don Carlos Hugo: "La opción socialista del carlismo es la de un socialismo en libertad. Y el socialismo en libertad, supone la gestión democrática de la sociedad. El socialismo en libertad supone, además una concepción de autogestión global, de toda la sociedad. Nuestro planteamiento político se contrapone a las concepciones capitalistas dictatoriales, a las democracias formales y al socialismo de estado, porque busca, en una intensa participación, liberar la capacidad creadora del hombre y las comunidades"

La Nueva España. Cuencas.
06/12/2005
Me gusta contar esta historia, porque estoy seguro de que son muy pocos los que la recuerdan y aún menos quienes conocen los detalles. Su protagonista es un Borbón que quiso ser rey y se quedó en el camino. Veamos: cuando el general Franco decidió que la continuación de su régimen debería pasar por la restauración dinástica se vio en la disyuntiva de elegir entre las dos ramas de la familia que reclamaban la legalidad de la estirpe, es decir, los «juanistas», partidarios de don Juan, hijo de Alfonso XIII, el monarca al que la República sacó de España, y los seguidores de la tradición y del último «rey» de los carlistas, Alfonso Carlos de Borbón, que había fallecido sin hijos en septiembre de 1936 atropellado por un camión en su exilio de Viena, cuando contaba 82 años. Ustedes conocen bien que la decisión recayó en el príncipe Juan Carlos y seguramente también les suena que ante esta inevitable circunstancia los legitimistas acabaron enfrentándose entre ellos hasta convertirse en un pensamiento residual, pero tal vez no sepan que hubo un momento en el que un grupo de mineros asturianos se convirtió en uno de los principales apoyos del pretendiente carlista. Antes de su muerte, Alfonso Carlos de Borbón había tenido tiempo para designar como heredero de su causa y responsable de la «comunión tradicionalista» a su sobrino Javier de Borbón y así se tuvo en cuenta cuando en mayo de 1952 el consejo nacional de este partido le nombró en Barcelona rey de España; para entonces, este curioso personaje contaba en su historial el mérito de haber estado preso en el campo nazi de Dachau, pero tenía el inconveniente de ser más francés que español. Por lógica, su hijo Hugues, al que se le castellanizó como Hugo añadiéndole además el clásico Carlos, se convirtió en príncipe de Asturias para sus partidarios.
El «príncipe» se presentó por primera vez a sus seguidores como tal en 1957 durante la concentración anual que se celebraba en Montejurra, y desde aquel momento se dedicó a darse a conocer por las agrupaciones de requetés de todo el país. Tres años más tarde, en 1960, la causa carlista conseguía reunir en la misma fiesta a 45.000 personas y, por fin, en 1962 Carlos Hugo era recibido por Franco en el palacio de El Pardo. Aquellos fueron seguramente los momentos más dulces para el carlismo y acabaron de decidir a quienes pensaban que era necesario iniciar una campaña para acercar al pueblo a su futuro rey, marcando las distancias con su primo Juan Carlos. Éste había viajado por orden del general hasta Mieres el 10 de abril de 1961 para visitar el exterior del pozo Nicolasa y la 3.ª planta de Barredo en una jornada que la prensa se encargó de divulgar adecuadamente. Carlos Hugo quiso ir más allá y, ocultando su identidad, se trasladó a la cuenca del Nalón a principios de julio de 1962 para conocer de cerca la vida de los mineros y trabajar junto a ellos una temporada.
En el Sindicato Español Universitario (SEU), dirigido entonces por Martín Villa, se había organizado el denominado Servicio Universitario de Trabajo, que contaba con campos repartidos por las tierras e industrias del país en los que participaban por turnos grupos de voluntarios. Firmando con el nombre falso de Javier Ipiña, prestado por un amigo, y acompañado por el joven carlista García Marcos, el pretendiente llegó a El Entrego para alojarse junto a los estudiantes falangistas en una nave colectiva cercana al pozo de Sotón y realizar veinte jornales en el pozo, por los que acabó cobrando 1.200 pesetas. Justo el último día, periodistas de la agencia «Europa Press» se presentaron en el Nalón dando a conocer la personalidad del joven minero, que ya era popular entre todos por su acento francés, su educación, su buen trato y -lo que resultaba más sorprendente en un Borbón- su afición al trabajo; e incluso tras su marcha se celebró un acto de homenaje en el que se leyó su emotiva despedida: «Cuando me hablen de los mineros no podrá engañarme nadie. Cuando me hablen de vosotros sabré de qué me hablan» y remataba: «Estoy orgulloso de haber trabajado con vosotros y siempre recordaré aquel mes en que fui minero. Minero de corazón y peón caminero en el pozo de Sotón». El objetivo que se habían propuesto quienes planearon el episodio asturiano se logró con creces; desde aquel momento, Carlos Hugo se ganó el afecto de muchos obreros e incluso se formó en las Cuencas un pequeño colectivo que veía en él al futuro «monarca del pueblo».
A los pocos meses tuvo lugar un epílogo de esta historia, menos conocido, pero revelador de la conversión a la causa carlista que se operó en algunos. Corría el mes de marzo cuando unos cuarenta mineros de diferentes pozos contrataron un autobús que les condujo desde San Martín del Rey Aurelio hasta la capital de España para regalar a su flamante candidato una lámpara minera con la inscripción: «Los mineros de Asturias, a su príncipe». Carlos Hugo les abrió su casa demostrando todo el cariño de que era capaz y ejerciendo de príncipe de Asturias; bebieron sidra juntos, recordaron los días del Sotón e incluso visitó con ellos el Valle de los Caídos, monumento imprescindible en el Madrid de la época; incluso los más concienciados decidieron ejercer de propagandistas y aprovecharon para llevar su idea a destacados miembros de la política franquista, el sindicalismo vertical y la prensa del régimen.
En el diario «Pueblo» fueron recibidos de mala gana por su director, Emilio Romero, entonces decidido adalid de la continuación de las estructuras del franquismo y -como mal menor- partidario de la otra rama de la familia Borbón. Al saber lo que traía la embajada, les espetó: «Ése es francés». No hizo falta más; dicen, quienes vivieron la escena, que allí bajaron todos los santos, y el periodista, para salvar su integridad, tuvo que buscar protección entre las rotativas. Lo que sucedió luego fue la deriva acelerada de la causa carlista hasta convertirse en inoperante para la política nacional. Un culebrón con peleas entre hermanos, separaciones matrimoniales y discusiones de todo tipo con el que se podrían llenar horas en las tertulias televisivas, pero que se silencia porque, a pesar del tiempo transcurrido, parece que quienes controlan la información siguen pensando que lo mejor es dejar «las cosas de familia» en el olvido. En 1970 Javier de Borbón repitió la mala suerte de su antecesor en la dinastía y fue también atropellado, aunque esta vez en una calle de París. Aún sobrevivió al accidente 7 años, pero desde ese momento lo dejó todo en manos de su hijo y en abril de 1975 la Hermandad Nacional de Antiguos Tercios de Requetés y el Partido Carlista comunicaban que «don Javier I» había cedido la corona a su sucesor, «Carlos Hugo I».
Tras la muerte de Franco, el partido participó activamente en la política de la transición desde la perspectiva de la izquierda; se le impidió presentarse a las elecciones de 1977 y fue una de las organizaciones fundadoras de la coalición Izquierda Unida. Por fin, Carlos Hugo, agotado por las decepciones, fue apartándose poco a poco de la vida pública y, en 2000, le pasó los trastos a uno de sus hijos, Carlos Javier. Actualmente, el legitimismo se encuentra dividido, y mientras los «huguistas» defienden una monarquía socialista dentro de un Estado federal con unos postulados económicos y sociales tan avanzados que rozan la utopía, otros grupos más tradicionales se han separado de este camino y siguen anclados en las posiciones decimonónicas y en seguir el lema que propuso el beato P. Rubio, uno de sus ideólogos: «Hacer lo que Dios quiere; querer lo que Dios hace». Qué curiosa es nuestra historia y cómo la olvidamos a veces.


jueves, 18 de junio de 2009

LOS RESPONSABLES UNILATERALES DE LA CRISIS ECONÓMICA ACTUAL SON LOS NEOLIBERALES

José María Aznar: "Es necesario hacer frente al peligro real del comunismo del siglo XXI"






Quede bien claro a todos que los unicos responsables unilaterales de esta crisis económica no han sido los antiliberales, ya sean tradicionalistas, comunistas, socialistas y ecologistas, sino aquellos que han seguido a pies juntillas la doctrina neoliberal, descendiente y heredera del pensamiento económico de los liberales clásicos fundada por Adam Smith y Richart Cantillon, quienes defenderían la doctrina liberal del "dejar hacer, dejar pasar" bajo el supuesto principal de la Ley de Say que venía a decir que toda oferta tiene su demanda. Hemos visto que no es así, y ya nos lo demostró la crisis económica de 1929. Sin embargo las tertulias de las cadenas privadas que alimentan el pensamiento económico liberal de derechas, afirman sin más, con toda alegría e irresponsabilidad que la crisis actual la han producido los resortes marginales del poder interventor del estado en la economía, y que precisamente esta crisis no hubiera ocurrido si la intervención del Estado en la economía no existiera. La cara tan dura de estos individuos que defienden el pensamiento económico neoliberal, imputando los males de la crisis a quienes somos antiliberales y defendemos un papel interventor y sobre todo regulador del Estado en la economía, no nos podemos quedar de brazos cruzados y en silencio, viendo como se nos imputa tal injusticia. Estos neoliberales que no tienen ni puñetera idea de historia, porque son los primeros en olvidarse de los hechos historicos más recientes, ya que para ellos el siglo XX es el siglo XIII, deberían saber que debido a los problemas económicos de estanflación existentes en las economías keynesianas posteriores a la II Guerra Mundial y sobre todo en los años 60, se observó un alto nivel de inflación, y al mismo tiempo una disminución progresiva de la productividad, y ello alertó a la Escuela Clásica de Chicago liderada por Milton Friedman. La escuela neoclásica liberal de Friedman volvería a defender fuertemente la NO intervención del Estado en la economía, porque esta se autorregularía a través de la mano invisible de la que hablaba Adam Smith en la "Riqueza de las Naciones". Esto fue el comienzo del desmantelamiento del Estado, sobre todo en lo relacionado a su poder interventor sobre los negocios comerciales y financieros de la plutocracia oligárquico burguesa, y fueron incorporando la libre circulación de bienes y de capitales financieros de forma impune en todas aquellas reuniones del GATT que desregulaban el mercado internacional, para convertirlo en la ley del más fuerte, imponiendose así, hasta la actualidad la ley de la selva y del sálvese quien pueda. Con la llegada de Margaret Thatcher y RONALD REAGAN, presidente republicano de los EEUU se institucionalizó el cambio mundial a favor del pensamiento económico de la escuela neoliberal clásica de Milton Friedman, favoreciéndose de forma prepotente el desmantelamiento total de todas las medidas reguladoras e intervencionistas del Estado sobre la economía. Se trataba de los paladines y defensores del mercado, su lema: "MÁS MERCADO, MENOS ESTADO, MENOS SOCIEDAD", eran la élite de la parnafernalia del mercado, Dios era su mercado, el Capital su Dios, la gente, los pueblos y sociedades no valdrían nada para estos mentecatos, que utilizaban la Fe Cristiana para ponerla al servicio de Neocapitalismo Financiero y Liberal que defendían a ultranza bajo prejuicio de todo Comunismo. Como dice ahora el ex-presidente de la república bananera Española José María Aznar, seguidor de esta misma escuela de pensamiento económico neoliberal: "Tenemos que tener cuidado con el neo-comunismo". Y yo le respondo que tenemos que tener cuidado con gente como él y todos a los que sirve como auténtico lacayo y representante de la plutocracia burguesa.



A partir de los años 80 dio comienzo un progresivo deterioro de lo público frente a lo privado ante la deriva de lo que iba a convertirse en la panacea neoliberal de pensamiento único de la derecha burguesa. Lo público empezó a considerarse como algo malo, y poco a poco se fue aceptando y despreciando lo que eran los bienes públicos, las empresas públicas, donde el pueblo trabajaba y tenía un puesto fijo y un sueldo fijo, y una familia. Sin embargo las huestes neoliberales capitaneadas por Reagan propiciaron la destrucción de la intervención y regulación del Estado, entregaron y vendieron las empresas públicas a sus amigos burgueses y plutócratas de turno, garantizaron el predominio de la Banca Privada Internacional y las Multinacionales bajo la premisa liberal del "DEJAR HACER, DEJAR PASAR" y así fue privatizándose sector por sector, hasta renunciar mismamente a los sectores considerados estratégicos de una economía. Fue la estanflación la que llevó a aceptar de nuevo y a regañadientes la panacea neoliberal, y fueron precisamente ellos los neoliberales quienes destruyeron el poder del Estado para entregarlo unilateralmente al mercado, ni sociedad, ni tradición, ni Fe religiosa, ni leches, al mercado, solo y unicamente al mercado. Estos tertulianos, estos periodistas de la derecha que tan a la ligera afirman sin temor a errar que la culpa de la crisis la tenemos quienes somos partidarios de la regulación e intervención del Estado en la economía, no solo yerran, sino que nos insultan muy gravemente, y yo no se lo voy a consentir.



El desmantelamiento del Estado en cuanto a intervención y regulación se refiere lo protagonizaron las huestes neoliberales a partir de los años 80 y así ha sido hasta el presente año. No es admisible aceptar afirmaciones como que somos nosotros los partidarios de la regulación y la intervención del estado, los responsables de la crisis, cuando han sido ellos quienes protagonizaron el desmantelamiento del Estado hasta la actualidad. Por ello, han sido ellos los liberales y no los antiliberales quienes han sido los causantes de la crisis económica actual que es más grave que la de 1929 porque esta gente ha propiciado la interrelación económica a través de la globalización neoliberal capitalista aniquilando toda aduana, todo intervencionismo monetario, aboliendo los bancos locales emisores, debiendo aceptar todas las desregulaciones económicas y financieras internacionales que imponían a la sociedad y a todos los países del mundo a través del BANCO MUNDIAL y el FONDO MONETARIO INTERNACIONAL. ¿Qué ha pasado? Que ha venido la crisis y nos ha pillado en pañaletes, y toda la plutocracia burguesa, los grandes bancos y las grandes multinacionales estan muy, pero que muy cagadas, asustadas, porque viene el neocomunismo. Ahora me pregunto ¿Con qué banderín de enganche nos quieren venir a asustar, para reclutarnos en sus filas? ¡Porque durante todos estos años que gobernaron las huestes neoliberales gracias a la ayuda y el aupamiento inicial de la Iglesia Católica, no han hecho nada por conservar nuestra Fe, todo lo contrario, la materializaron, la comercializaron, imponiendo las reglas y leyes del mercado, y sustituyeron a Dios por el dios capital!. Dice Aznar que vienen los neocomunistas, yo especificaría, venimos los antineoliberales, los partidarios de la Sujeción de los Ricos en interés del bien público, de todos los ciudadanos, pueblos y sociedades. En su día, sus antepasados, la plutocracia burguesa, la que inspiró este marasmo que es el neoliberalismo, dió un golpe de estado a la Corona Legitimista en Inglaterra el 5 de noviembre de 1688. Curioso, verdad! el mismo día que se conmemoraba la muerte de Guy Fawkes. Jacobo II Estuardo huyó de Inglaterra para salvar su cabeza, mientras la plutocracia oligárquica-burguesa ofrecía la corona de Inglaterra a un Rey títere favorecedor de los intereses oligárquicos de plutócratas y financieros. Estos señores fueron el origen del pensamiento económico liberal clásico aupado por Adam Smith en el siglo XVIII, y fue tranformándose a lo largo de la historia hasta el actual pensamiento económico neoliberal de la escuela de Chicago defendido por Friedmann. Por todo ello, no consentiremos que nos mientan tan miserablemente como lo hacen estos neoliberales por la televisión en los diversos canales privados que tiene la derecha plutocrática burguesa a su disposición, manteniendo como lo hacen de forma descarada, con una jeta desmesurada al imputar la crisis económica actual a quienes somos antineoliberales, ya sean tradicionalistas, socialistas, comunistas, y ecologistas. Todos ellos de una forma u otra han criticado y han formado parte del pensamiento heterodoxo, a quienes no se ha querido escuchar, a quienes se ha despreciado tachándolos sin más de comunista. José María Aznar, lo hace ahora, nos llama comunistas. Los Carlistas estamos acostumbrados a que nos llamen comunistas, los liberales en su manifiesto de la Garriga ya nos llamaban así, de hecho, el 25 de enero de 1849 las autoridades liberales del pueblo catalán de La Garriga, un manifiesto de los jefes liberales contra los partidarios del Conde de Montemolín, Don Carlos VI de Borbón, Rey de las Españas, que decía así:



"...lo que no pretende restablecer Montemolín es el absolutismo y si en cambio un gobierno constitucional. Pero no para aquí el engaño que padece nuestra credulidad. Tampoco es monarquía constitucional, como la que tenemos, ni a don Carlos lo que se pretende, no, montañeses: es el fatal comunismo en toda su extensión y horror; es este sistema desorganizador del mismo; es, en fin, el terrible combate del que no tiene contra el que tiene: en una palabra, la destrucción de la religión; es decir, "que los bienes sean comunes", esto es, de todos en general, y de ninguno en particular: que los padres no tendrán dominio sobre sus hijos; ni éstos sujeción respecto a sus padres; que los templos y sus ministros serán abolidos... tal es el comunismo."






¡Como véis, ya asustaban a la gente enmascarándose y parapetándose tras la Religión Católica, nuestra Fe!






Pero decían más los liberales catalanes durante la Guerra dels Matiners o Madrugadores:






"Y que estos sean los intentos no podemos dudar. Prescindiremos de aquella mostruosa hermandad que se ha hecho con los republicanos, por más que ahora quieran hacernos ver lo contrario; y nos atendremos solamente a las ideas manifestadas, a los discursos pronunciados en diferentes pueblos y reuniones por el propio general en jefe de las tropas carlistas; ideas y discursos que, siendo declaradamente democráticos y desorganizadores, en una palabra "comunistas", no han podido menos que alarmarnos y hacernos poner sobre aviso,..."






Como hace José María Aznar, el ex-presi de gobierno, avisarnos a todos que vienen los neocomunistas. Si vienen los neocomunistas, es una forma de llamar y tachar a quienes no compartimos las ideas neoliberales de la escuela de Chicago de Friedmann, es debido al fracaso estrepitoso de dichas políticas económicas neoliberales, que más bien diríamos que son la antipolítica, al contribuir con la desregulación y el caos financiero internacional.



La hipocresía de los mismos neoliberales los lleva a admitir en momentos de crisis la intervención gubernamental del estado en la economía para salvar el pellejo los negocios internacionales de la plutocracia oligárquico-burguesa, y al mismo tiempo echan la culpa, y responsabilizan de la crisis económica al Estado, a los organismos y administraciones públicas que están dando dinero a mansalva a la plutocracia oligárquico-burguesa para que no se hundan sus negocios y evitar un incremento del Paro.

jueves, 11 de junio de 2009

EL INICIO DE LA IDEOLOGÍA LIBERAL: JOHN LOCKE


Locke había nacido en 1632, y era el hijo mayor de un modesto jurisconsulto de Somerset. Cuando estalló la guerra civil inglesa en 1642, tenía 10 años de edad, y vio a su padre ponerse del lado del Parlamento y enfrentarse a los hombres del rey.

Después de la guerra civil y la dictadura de Oliver Cromwell, la que le permitió estudiar en Westminster y Oxford; llegó la Restauración Inglesa y con ella Carlos II Estuardo, Rey de Inglaterra. Locke, como la mayoría de los Ingleses, se alegró, porque la victoria del ejército y bando parlamentario en la guerra civil había dado por resultado una dictadura militar; Oxford mismo había sido "depurada" varias veces en nombre de la libertad; y aunque Locke había sido educado en un hogar puritano cerradamente antimonárquico, la experiencia le había hecho el más decidido partidario de la monarquía. Durante la época de la Restauración, escribió:


"Estimo que una libertad general no es más que una general esclavitud, que los defensores populares de la libertad pública son también los que más la dañan y coartan (...). Toda la libertad que deseo para mi país y para mí mismo es la de disfrutar de la protección de las leyes que la prudencia y la providencia de nuestros antepasados establecieron y cuya vigencia ha restaurado el feliz retorno de Su Majestad. Nadie hay que pueda tener a la autoridad en mayor veneración que yo la tengo."










Carlos II de Inglaterra




Quienes han considerado posteriormente a Locke como defensor de la libertad no deben despreciar que lo hace en favor y nombre de una clase: la oligarquía burguesa anclada en el Parlamento Londinense. Locke defiende una autoridad que preserve el orden del dinero, del capital, y por eso defiende tanto esas leyes parlamentarias a las que otorga caracteristicas de prudentes y providentes, cuando no es más que la garantía de la plutocracia burguesa, para que siga ocupando el poder político, como lo había venido haciendo desde la dictadura de Cromwell hasta incluido el periodo de la Restauración.

Curiosamente se le recordará como el campeón, no de la autoridad, sino de la libertad, incluso defensor de la rebelión armada. Pero entre la restauración de Carlos II y la adopción por parte de Locke de tan radicales opiniones pasarían unos 23 años.

Lo que contribuiría a meter a Locke por la senda del liberalismo revolucionario burgués fue un encuentro que tuvo en Oxford con lord Ashley, quien llegaría a ser el Conde de Shaftesbury, fundador del Partido Whig o Liberal. Este partido liberal, será el primer partido liberal de la historia del mundo, y por supuesto de Inglaterra. Defendía los intereses de los comerciantes, financieros e industriales, vamos de lo que llamaríamos burguesía. Esta burguesía en Inglaterra estaba constituida por nobles aburguesados y por burgueses ennoblecidos, de manera, que apenas se podía distinguir entre ambos estamentos, (después de la guerra de las dos Rosas y la propia guerra civil inglesa de 1642, había reducido los miembros y linajes de la antigua aristocracia). Lo que defendía este partido, además, era la libertad, no solo de los que tienen, frente a los que no tienen, propio de la oligarquía burguesa, sino también la libertad y tolerancia religiosa, exceptuando a los Católicos, ¡vaya una libertad hipocrita la de Locke!.



Y es que en tiempos de Carlos II de Inglaterra, la mayoría parlamentaria, que era principalmente Tory, quería obligar a todo inglés a pertenecer a la Iglesia Anglicana y le forzaba a ello con severas medidas. Shaftesbury pensaba que a cada cual debía dejársele pertenecer al culto que quisiera. Los motivos que le impulsaban a propugnar la libertad religiosa eran en gran parte la defensa que hacía del comercio, siendo el verdadero artífice e iniciador del imperialismo comercial británico. Shaftebury y Locke vieron con claridad, que se podrían hacer grandes fortunas liberando a las empresas comerciales de los límites e impedimentos que habían tenido en la Edad Media: Gremios, Aduanas, Proteccionismos, garantías protectoras para el campesinado y la campiña inglesa. Así, el partido liberal o whig y sus oligarcas burgueses, abrieron vastos
Oliverio Cromwell Dictador Inglés
mercados y fuentes de riqueza en los países de ultramar. La tolerancia religiosa, al menos por pragmatismo utilitarista y empirista había demostrado la prosperidad de los comerciantes alemanes en lo que fue la antigua Hansa, después de la guerra de los 30 años, que había azotado Germania. Shaftesbury estaba convencido de que si los ingleses ponían fin a sus contiendas religiosas, también ellos podrían establecer un imperio comercial, incluso más grande que el Holandés y el de la antigua Roma. Aquí vemos, principalmente las ansias burguesas de la paz, para arbitrar un mercado nacional e internacional, apareciendo la primera globalización liberal inglesa bajo la City de Londres y su Oligarquía Plutocrática. Es por ello que tanto Locke como Shaftesbury, estaban obsesionados por la paz, porque esa paz traería el orden que necesitaba dicha burguesía para imponer su capitalismo mercantil. Orden socio-político y Libertad de comercio serán los pilares fundamentales del Partido Liberal o Whig.

Ante el intento expansionista del incipiente capitalismo británico propiciado por los liberales y sus dirigentes Locke y Shaftesbury, se les oponía la Francia Real de Luís XIV, porque dicha Francia era la antitesis del liberalismo oligárquico burgués, ya que el intervencionismo de la Corona era algo perceptible que se oponía a los intereses de la burguesía capitalista, a menos que aceptase las formas cuasifeudales de la monarquía francesa, que no era en absoluto ninguna panacea, pero si será en lo sucesivo una idea de espíritu intervencionista que herederían los franceses y que mantienen hasta la actualidad, por ejemplo en su negativa a una Constitución Europea que recorte los presupuestos de Gasto Social en favor de los intereses oligarquico-mercantiles-comerciales. El liberalismo capitalista y los liberales burgueses odiaban a la monarquía tradicional porque representaba despilfarro y descontrol en los gastos. Aquella monarquía gastaba en suntuosidades, en mantener una corte opulenta, aquellos malos usos propiciaron el fracaso que llevó a la revolución, primero la Inglesa y después la Francesa. Pero aquellos gastos que se destinaban a grandes ejércitos, ese incremento del gasto público, posteriormente en la historia del hombre redundaría en la aparición de la Escuela Keynesiana y de las ideas Socialistas. Resultando muy curioso el gran nexo de unión que tiene la política del Gasto en la monarquía absoluta de Luís XIV de Francia y la política del Gasto en las sociedades keynesianas y socialistas, aunque solo fuera salvando las distancias, y pretender legitimar una suerte de socialismo de la Corona, que fue destacado por la Escuela Keynesiana, no observando la historia como hago yo, sino partiendo del sentido común ante la crisis de 1929 y su intento para solucionarla. El caso es que lo que era Gasto de la Corona en el siglo XVII era realmente repugnante y repulsivo para la oligarquía liberal burguesa, tanto inglesa como francesa, y no es de extrañar que los neoliberales de la escuela de Chicago en el siglo XX se levantaran las manos a la cabeza ante el Gasto Social que pretendían hacer los Estados Keynesianos y Socialistas para salvar la crisis del 29, tachando la actuación de despilfarradora y afirmando la necesidad no intervenir en economía dejando hacer a los agentes económicos y financieros, porque la economía se regula por una mano invisible que lo equilibra todo.

Las dos concepciones, puestas en marcha vienen a representar dos tendencias, de la que una es heredera del liberalismo político económico, el Partido Whig o Liberal, la derecha liberal, clásica, burguesa, los actuales neoliberales conservadores, son todos ellos los herederos de ese pensamiento que nació en la mentalidad de Shaftesbury y Locke, mucho antes que en Adam Smith y su escuela Liberal Clásica. La otra concepción mantengo que es la heredera del pensamiento tradicionalista de la historia, de filosofos como Platón, que afirmarían que en el mercado no todos salen beneficiados porque cuando unos ganan es porque otros han perdido. Esa esencia del tradicionalismo agrario en la economía por ejemplo se desprende, que cuando unos sesentaron en Inglaterra mirando al mar, otros lo hicieron mirando al campo. Aparecería, la concepción agraria, ruralista e intervencionista, heredera del tradicionalismo historicista, que en parte heredarían los marxistas y todos los socialistas, y antes que ellos, las monarquías tradicionales, que fueron evolucionando de ser tribales, a feudales, a intervencionistas denominadas mercantilistas, y apartir de ahí, la historia nos cuenta cómo la oligarquía burguesa secuestró la institución de la Corona hasta llevarla a la revolución liberal burguesa, alejándola totalmente del pueblo, que preferiría la obción republicana. Y por otro lado tendríamos la concepción comercial, financiera, industrial y liberal capitalista pensamiento económico-político de la derecha y los defensores del monetarismo y su representante Melton Friedman. En este punto gusto, diferenciar entre tradicionalistas y clásicos o liberales. Los primeros serán siempre antiliberales y anticapitalistas, los segundos, siempre liberales y pro-capitalistas.



John Locke y Lord Ashley, Conde de Shaftesbury eran los inventores del Partido Liberal o Whig y por tanto los fundamentalistas del pensamiento político de la derecha y su oligarquía burguesa y mercantil, en el cual entraría Adam Smith y la economía liberal capitalista.

Volvamos al principio, Locke y Shaftesbury defendían la libertad de culto, exceptuando la de los Católicos, así eran incoherentes e hipócritas en su filosofía liberal, porque preconizaban la tolerancia religiosa exceptuando la de los Católicos, a los que llamaban Papistas. Cinicamente defenderían esto porque aseguraban que los Católicos estaban al servicio del Papa de Roma y que representaban los intereses de Luís XIV de Francia, ya que pensaban que la Iglesia Católica Romana veía bien las ambiciones imperialistas de Luís XIV. La tendenciosidad de esta afirmación es claramente erronea y falaz, viniendo tanto de Locke, como de Shaftesbury, pues es bien sabido que la Iglesia Católica Romana chocaba constantemente con Luís XIV de Francia, por su política Cesaropapista e imposición de la Iglesia Galicana que impedía la libertada a la Iglesia Católica Romana y a los Católicos franceses, pues el Galicanismo no era mas que la copia absolutista del sistema Anglicano llevado a cabo en Francia, para poner a los Católicos a los pies del monarca francés. por tanto esa relación a la que haría referencia Locke y Shaftesbury entre la Iglesia Católica y la Francia Real de Luís XIV es falsa, veamoslo:



"Toda la confianza, todo el poder y la autoridad de que el gobernante está investido los ha recibido no para otro fin que el de usarlos para el bien, para la conservación y la paz de los hombres que forman aquella sociedad sobre la cual él gobierna (...). Al gobernante civil no le competen el bien de las almas ni sus esperanzas de la otra vida, sino que se le ha dado y confiado su poder solamente para que vele por la paz y procure las comodidades de todos los que viven en sociedad unos con otros. Por consiguiente, ha de tolerarse cualquier opinión religiosa, siempre que el hacer profesión de ella no sea contrario a la seguridad del reino. A los papistas no puede tolerárseles, porque sus opiniones son totalmente destructivas de cualquier gobierno que no sea el del Papa. Además, los papistas no tienen por qué disfrutar de la tolerancia, pues cuando ellos detentan el poder se creen obligados a negársela a los demás."







Curiosa artimaña, por parte de Locke para negar a los católicos ingleses la tolerancia religiosa que supuestamente se defendía dentro de las filas del Partido Liberal o Whig, para todos los ingleses, pues al afirmar esto desprende que en realidad no quería la Paz, como propugnaba anterirmente, sino el asegurar el poder económico a la oligarquía financiera burguesa y protestante, y aplastar definitivamente cualquier intento de vertebración de la Jerarquía Católica Romana de Inglaterra. Era una lucha entre dos Jerarquías, una Religiosa y otra Económica, y en Inglaterra, triunfó la la Jerarquía Económica Burguesa que le usurparía el poder a la Jerarquía católica romana, y es por ello que lo de la Paz en boca de Locke era una excusa, una falacia hipócrita, ya que todos sabemos que en Inglaterra no cesarían las conspiraciones Jacobitas e intentonas para la Restauración de los Estuardo llevadas a cabo por muchos católicos y algunos anglicanos ingleses. Así que como contestación a Locke y a Shaftesbury, no era la Paz, lo que buscaba el partido liberal, sino el orden, para vertebrar un mercado internacional y hacer del mundo Inglaterra, la Inglaterra de la Oligarquía Burguesa. Por ello hasta pasado el año 1746, después del desastre de Culloden, en Escocia, los campesinos ingleses jacobitas conspirarían contra dicha oligarquía que no defendía los derechos del campesinado, sino los del mundo industrial y mercantil, defendidos por Locke y por Shaftesbury, algo más de 100 años atrás, cosa curiosa, verdad?



Así que después de negar los derechos legítimos de tolerancia religiosa de los Católicos Ingleses, sobre todo, por qué como dice Locke: "cuando ellos detentan el poder (católicos), se creen obligados a negarles la tolerancia a los demás". ¡Claro Locke!, sobretodo porque los católicos ingleses que disfrutaron desde antes de Cromwell de gran tolerancia y magnificiencia y benevolencia por parte de Su Majestad y el Parlamento Inglés, cuando realmente fueron perseguidos y asesinados. ¿Qué me estas contando?









Pero Locke, al igual que Shaftesbury nunca cambió de opinión acerca de esto, y siguió pensando en la necesidad de marginar y erradicar la tolerancia religiosa para los católicos. Seguiría recomendando la tolerancia de cualquier secta religiosa excepto la de los papistas, y siempre adujo idénticas razones para ello: que los papistas ponen la fidelidad al Papa por encima de la fidelidad a la Constitución Inglesa. Pero vamos a ver! ¡Locke!, los papistas ¿no eran fieles a los intereses representados por Luís XIV? No hay quien lo entienda a este Locke. Otro rasgo curioso, porque imputará a los Católicos ser fieles tanto a Luís XIV, como al Papa de Roma, sin embargo hemos visto que estos dos chocaban por la invención de la Iglesia Galicana. Por otro lado Locke detesta la fidelidad absolutista de un colectivo a una institución, como pudiera ser la Iglesia Católica o la Monarquía Tradicional, sin embargo no detesta la imposición de una fidelidad y lealtad de todos los Igleses a la Constitución Inglesa. Curioso ver, cómo el mal absolutista de Enrique VIII de Inglaterra, pasó de la Iglesia Católica a la Monarquía de Enrique VIII y de la Monarquía Inglesa a la Constitución Inglesa. Y este mal, queda reflejado en la necesidad que hay para los liberales, de que el poder sea realmente absoluto, porque no son capaces de entender que cada cuerpo o institución intermedia tenga su propia parcela de poder, y no que tenga que estar concentrado todo él en una determinada institución, pues no lo estaba en la Iglesia Católica Romana de Inglaterra, pero Enrique VIII lo interpretó así, y no descansaría hasta ver concentrado el poder absoluto en sus manos, cuando esto le saldría caro a la Corona de Inglaterra, cuando los miembros de la cámara reivindicarían el poder absoluto para el Parlamento. Por ello encontramos a un Locke que sublima la Constitución Inglesa y sus leyes, lo hace hasta la panacea (defendiendo el "derecho divino" de la plutocracia burguesa frente al de los reyes), cuando los protagonistas y maquinadores de esas leyes son únicamente y exclusivamente la oligarquía liberal burguesa y no el pueblo campesino, marginado e ignorado, pero utilizado tendenciosamente su nombre, el de "Pueblo de Inglaterra", para acometer todo proyecto que socave a la institución de la Corona. En 1681 la hostilidad de Shaftesbury contra el catolicismo le haría chocar con Carlos II Estuardo. Shaftesbury no daba demasiada importancia a las inclinacines del propio Carlos en favor de los católicos, porque sabía que el rey era lo bastante hombre de mundo como para no incurrir en fanatismos religiosos. Lo que se temían Locke, Shaftesbury y los miembros del Partido Liberal o Whig era que sucediese al monarca, su hermano Jacobo Estuardo, Duque de York, declarado católico, a los ojos de la opinión protestante-oligárquica y burguesa, como acérrimo papista, heredero legítimo del Trono Británico. Cuando Carlos se negó a excluir a su hermano del derecho a la sucesión, Shaftesbury organizó un ejército rebelde y llamó a la nación a las armas. El movimiento fracasó y Shaftesbury huyó a Holanda, donde murió. Locke le seguiría a Amsterdam.










Jacobo Estuardo, Duque de York, pudo contemplar el odio feroz le le profesaban parte de la opinión pública inglesa y muy concretamente, la de aquellos que dominaban en la City de Londres y los negocios financieros y comerciales, pues tenía en su contra a toda la opinión plutocrática inglesa, temerosa de que Jacobo Estuardo restituyera los bienes usurpados y robados a la Iglesia Católica Inglesa desde tiempos de Enrique VIII.




Jacobo II de Inglaterra





Mientras Locke estaba en el exilio, el católico Jacobo II Estuardo sucedió a su hermano Carlos II en el trono de Inglaterra. Su gobierno apoyado en los Tories y el partido Católico intentó ampliar los derechos legítimos de tolerancia político-religiosa para los Católicos, debido a que el resto de la población inglesa no católica disfrutaba de las garantías y derechos fundamentales de libertad y tolerancia que la Constitución Inglesa reglamentaba de forma sesgada excluyendo y marginando a los católicos. Se trataba por así decirlo, de ampliar derechos, de los que ya disfrutaban otros. Y fue a partir de ese momento en que Jacobo II de Inglaterra hubo de verselas con la rebelión protestante del Duque de Monmouth, hijo natural e ilegitimo de Carlos II de Inglaterra. Después de tanta oposición hacia su persona, de imputarsele un complot papista, de procurar rebelar a la opinión plutocrática protestante burguesa en diversas rebeliones, que tuvieron como colofón la de Monmouth, quedaría muy claro que el sector Católico moderado seguiría perdiendo peso en el gabinete y Consejo Real de Jacobo II de Inglaterra, pues todos aquellos hechos de oposición de guerra llevados a cabo por la plutocracia burguesa protestante contra Jacobo II de Inglaterra, llevarían al rey a la absoluta convicción de la necesidad de endurecer su política contra aquellos que se oponían violentamente a los católicos, y eso le valió rodearse y dejarse influenciar por el sector más radical del catolicismo inglés. No obstante, decir aquí, que la plutocracia burguesa contribuyó a infestar diversas informaciones ante la opinión pública inglesa concernientes a que la ampliación de derechos de tolerancia propuestos por el rey Jacobo, derechos, de los cuales sus subditos protestantes ya disfrutaban, significarían la merma y desaparición de los propios derechos de los que gozaba dicha opinión protestante. Fue un terrible engaño propiciado por la propia burguesía y oligarquía plutocrática de Londres, los cuales engañaron a todo el pueblo porque lo confundieron en lo que se refería a la ampliación de los derechos de tolerancia para los subditos católicos, que eran considerados ciudadanos de segunda clase. Cuando Jacobo II de Inglaterra pretendió equiparar e igualar los derechos de todos sus subditos, amparandose en los supuestos de tolerancia que estaban fijados en la Constitución Inglesa, Jacobo Estuardo se encontró solo. Por esto los Irlandeses le tendrían en tan alta consideración, porque fue el primer rey Inglés que se tomó en serio la reconciliación Inglesa al tratar de defender el derecho de tolerancia para todos los Ingleses, incluidos los Católicos. Pero el Partido Liberal o Whig liderado por Shaftesbury y por Locke, en realidad nos muestra que no estaba por la reconciliación inglesa, porque querían mantener como ciudadanos de segunda clase a los Católicos en las Islas Británicas. Así, ser católico en aquellas islas se convirtió en ser defensor del mundo rural tradicional frente al industrialismo y mercantilismo comercial de la opinión plutocrática protestante burguesa, que como dije, miraba al mar, en sus ansias de acometer la gran empresa de un gran mercado multinacional globalizado en posesión de una Inglaterra plutocrática dominada por la oligarquía burguesa protestante, que ponía por montera el protestantismo cuando significaba la negación a los impuestos que la Hacienda Real de Jacobo II le intentaba imponer. Lo que Locke y la plutocracia burguesa que enarbolaba el protestantismo como causa de su rebelión, y consideraba como grandes arbitrariedades toda intervención proveniente de la Corona Jacobita; no era mas que la garantía y los derechos de los débiles, del pueblo que no tenía voz en aquel Parlamento, frente a los poderosos, frente a la oligarquía financiera y plutocrática que emergía como una autentica amenaza sobre la Inglaterra campesina y el mundo socialista. Era la fuerza del capitalismo liberal la que despertaba encarnada en aquella oligarquía plutocrática burguesa protestante, que reivindicaba el "derecho divino" de la plutocracia parlamentaria. Era el capitalismo que el Partido Liberal o Whig venía defendiendo desde hace tiempo para aplastar el catolicismo socialista e imponer el protestantismo capitalista, era la aniquilación del mundo rural para hacer emerger el orden burgués comercial e industrial, reflejado hoy en la Globalización Neoliberal Capitalista.




Guillermo "III" de Orange





Evidentemente la tolerancia jacobita sería interpretada como mal gobierno ante la amenaza que sentía la opinión plutocrática protestante de que un católico pudiera ser funcionario de la administración pública y real. Tenían pavor irracional a los Católicos, porque tenían pavor por el socialismo económico tribal que defendía dicho mundo católico, ya que representaba un mundo rural y tradicional frente a la guarida de usureros y ladrones que representaba la City de Londres.










La revolución Inglesa de 1688 llegó, porque pudo más el dinero de la plutocracia burguesa que el sentir popular de un pueblo campesino arrumbado y arrinconado en favor del capitalismo comercial y mercantil. Por ello los liberales ingleses pondrían el calificativo de Tories a la oposición Jacobita, porque la vinculaban al catolicismo socialista campesino y rebelde que representaron muchos humildes, gentes sin voz ni voto en la Inglaterra "democrática" y parlamentaria.










Los Ingleses llamarían a Guillermo de Orange, príncipe extranjero, familiar de Jacobo, para que usurpara la Corona de Inglaterra. Un cierto trauma de deshonor y falta de lealtad, fidelidad y firmeza se apoderó de Locke, pues una vez instaurado con su ayuda Guillermo "III" de Orange, a quien acompañaba en el desembarco de Torbay, le llevó a decir sobre la Revolución Gloriosa de 1688:




















"Espero que estos ensayos basten para dar firmeza al trono de nuestro gran restaurador, de nuestro actual rey Guillermo, para convalidar su título mediante el consenso del pueblo, que siendo el único de los gobiernos legales, este príncipe lo tiene más plena y claramente que ningún otro príncipe de la cristiandad. Confío en que estas páginas basten también para justificar ante el mundo al pueblo de Inglaterra, cuyo amor a sus justos y naturales derechos, con su revolución para defenderlos y conservarlos, salvaron a la nación cuando se hallaba ésta al borde mismo de la esclavitud y de la ruina".




















Palabras de Locke desesperadas y sesgadas de la realidad del asunto, pues aquellas leyes no eran las del pueblo de Inglaterra sino las de la oligarquía plutocrática burguesa, no la de los campesinos, no la de los humildes que no tenían voz ni voto, sino la de aquellos que querían evadir los impuestos de la Corona, porque consideraban cualquier entromisión de esta como maniobra arbitraria, que iba en contra del libre comercio y el capitalismo. Trataron de engañarnos, y escribieron la historia negra de Jacobo Estuardo, un rey que no pudo defenderse de una tiranía que los oligarcas Ingleses impondrían con su capitalismo económico globalizante a todo el mundo, y en estas vivimos, en la instauración y protagonismo del "derecho divino" del capital financiero.
Por ello, el Carlismo, como movimiento legitimista se configuró en las Españas, pues, como resultado decidido de una voluntad popular, que rehusó, a toda costa, que se le impusiera una determinada moda política. La moda política del centralismo liberal, la moda política del liberalismo centralizador y uniformizador, que ya había azotado a Inglaterra. La moda de una democracia formal y caciquil, que dibujaba ya el capitalismo dictatorial y opresivo sobremanera, a partir de su falaz corolario económico del "dejar hacer, dejar pasar", tan propio del liberalismo burgués explotador y egoístamente individualista hasta extremos insospechados.

martes, 9 de junio de 2009

OPINIÓN DE CARLOS MARX SOBRE EL CARLISMO


K. Marx y F. Engels escriben en "La Revolución española, 1808-1843" y atendiendo a la traducción de Andrés Nin. Editorial Cenit. Madrid, 1929, lo siguiente sobre el Carlismo:


“el carlismo no es un puro movimiento dinástico y regresivo, como se empeñaron en decir y mentir los bien pagados historiadores liberales. Es un movimiento libre y popular en defensa de tradiciones mucho mas liberales y regionalistas que el absorbente liberalismo oficial, plagado de papanatas que copiaban de la Revolución Francesa. Los Carlistas defendían las mejores tradiciones jurídicas españolas, las de los Fueros y las Cortes Legítimas que fueron pisoteadas por el absolutismo monárquico y el absolutismo centralista del Estado Liberal Burgués. Representaban la patria grande como suma de las patrias locales, con sus peculiaridades y tradiciones propias. No existe en Europa ningún país que no cuente con restos de antiguas poblaciones y formas populares que han sido atropelladas por el devenir de la Historia. Estos sectores son los que representan la contrarrevolución frente a la revolución que imponen las minorías dueñas del poder. En Francia lo fueron los Bretones y en España, de un modo mucho más voluminoso y nacional, los defensores de Don Carlos. El tradicionalismo carlista tenía unas bases auténticamente populares y nacionales de campesinos, pequeños hidalgos y clero, en tanto que el liberalismo estaba encarnado en el militarismo, el capitalismo (las nuevas clases de comerciantes y agiotistas), la aristocracia latifundista y los intereses secularizados, que en la mayoría de los casos pensaban con cabeza francesa o traducían, embrollando, de Alemania”.

domingo, 7 de junio de 2009

¡CONTRA LOS CASOS DE PEDERASTIA DENTRO Y FUERA DE LA IGLESIA CATÓLICA!

Puede que la imagen no sea la mas adecuada, pero es tal la indignación que siento con respecto a este tema que ya que Monseñor Cañizares ha comparado ambos asuntos aborto y pederastia, la imagen viene al caso, a pesar de que no son todos los miembros de la Iglesia Católica autores de semejantes perversiones y brutalidades sexuales que denigran a los niños. Pues ya hemos visto que existen muchos más casos de pederastia fuera de la Iglesia Católica.
Al final, para la gente de a pie, la Iglesia Católica se convierte en la responsable de los casos de pederastas, al protegerlos y no denunciarlos a las autoridades judiciales, es por ello, por lo que los ciudadanos protestamos contra semejente injusticia y pedimos justicia, limpieza, coherencia y dignidad para la institución de Cristo en la tierra


Ante las últimas declaraciones de Monseñor Cañizares y de ciertos miembros destacados de la derecha e incluso de diversos curas invitados a programas de platos de televisión, quisiera condenar enérgicamente desde este blog, tribuna política, para mi, desde el carlismo y desde mi posición personal, declarar, digo, una condena enérgica, contundente, reiterativa contra la monstruosidad y la perversión sexual brutal que es la pederastia, y por tanto, creo, sinceramente que toda la sociedad y muy especial la Iglesia Católica a la que pertenezco, debemos hacer todo lo posible para denuncia a cuantas personas la practiquen abusando de niños y niñas, y muy concretamente y también señalando aquellos casos donde sus responsables sean miembros destacados o no de la Iglesia Católica. Personas que se parapetan tras la institución de la Iglesia Católica para cometer abusos, perversiones, brutalidades sin consentimiento de menores, que por otra parte son completamente inocentes, vulnerando totalmente su dignidad y derechos como personas y seres humanos.




Resulta increíble que pueda esto suceder en el seno de la Iglesia Católica, cuando sus miembros jerárquicos protestan ardientemente contra los abusos a los niños y alas niñas, y por otro lado hipocritamente mantienen el mensaje contrario.


Las palabras de monseñor Cañizares no fueron oportunas ni apropiadas porque con esas tibias palabras en sus primeras declaraciones ha dado la impresión de querer disculpar y allanar el camino a los curas que hayan podido llevar a cabo la práctica pederasta de abusos a menores, dando lugar a un debate estéril que ha dinamitado la campaña contrabortiva que muchos miembros de la Iglesia Católica venimos sosteniendo.




Para precisar la información deberían saber los curas que cometen o han cometido abusos a menores, que las secuelas y traumas que les queda en la mente a esos niños son brutales y perversos. Esos niños, víctimas de abusos indiscriminados, pasarán el resto de su vida bajo una etapa global traumática ya que no serán capaces, o por lo menos les costará mucho reabilitarse y normalizar su vida intima sexual. Pero estos deprimidos y depravados que andan muchas veces vestidos con sotanas y túnicas que son emblema de Cristo, que se supone están al servicio de Cristo, de Dios, olvidan perversamente su misión poniéndose del lado de satanás al contribuir, al hacer daño a los niños.




Los miembros de la Iglesia Católica si de veras quieren acabar con esta lacra en su seno, deberán denunciar a todos aquellas personas que hayan llevado a cabo abusos y practicas perversas de pederastia a menores, de manera que poniendo a esa gente bajo disposición judicial hará la Iglesia Católica y sus líderes un favor enorme a toda la sociedad, la cual, verá a la Iglesia Católica con mejores ojos. Por otro lado, y sirva de recomendación, pues yo lo haría, excomulgaría a todos aquellos miembros que hayan practicado pederastia, por haber abusado de menores. La excomunión pone fuera de la Iglesia Católica aquellos miembros a los cuales se excomulga, y por tanto a los pederastas se los debería excomulgar. ¿De que sirve el perdón aquí cuando Cristo-Jesús condena la pederastia con la muerte?. El perdón se concede por otras causas pero no a los pederastas.




La falta de sensibilidad sobre este tema nos lleva a replantear la posibilidad que los sacerdotes puedan contraer matrimonio como lo hace la Iglesia Católica Uniata que son los Católicos de rito griego que viven en el oriente de Europa.


Por otro lado decir, que el aborto es en realidad atentar contra la vida de un ser humano y por tanto rechazable y condenable ya que se trata de una pena de muerte encubierta por toda una sociedad que la tolera. La pederastia es también una pena de muerte encubierta, porque los traumas degenerativos mentales que se le queda a las víctimas afectadas, puede llevarlas al suicidio, por tanto también es muy serio y lo triste es que la Iglesia Católica y sus líderes miren hacia otro lado, tolerando comportamientos de esta clase, haciéndonos a todos los Católicos un flaco favor. Por tanto la Iglesia Católica y sus miembros no nos debemos contentar con alejamientos provisionales de quienes han practicado pederastia, y tampoco con ponerles castigos severos dentro de la Iglesia Católica, ya que el cinismo del pederasta puede llegar a fines insospechados, aceptando todos los cargos hipocritamente.




Lo que tienen que hacer los miembros y jerarcas de la Iglesia Católica, es que en lugar de dispensar esas conductas con razonamientos tibios, es denunciar todos y cada uno de los casos y ponerlos a disposición judicial. Ya verá la Iglesia Católica como tendrá mucha menos oposición social, porque trabaja por un mensaje coherente de protección al menor y no se convierte en la guarida de monstruos alejados hipotéticamente de sus parroquias, porque estarán bien custodiados en las cárceles de este país, reabilitándose, si es que esa perversión de hacer daño a los niños la tiene.

sábado, 6 de junio de 2009

LEY SÁLICA DE FELIPE V: ¿AJENA A LA TRADICIÓN ESPAÑOLA?

Felipe V de Borbón, Rey de las Españas
Reinos, Señoríos y Principados de las Españas


Lo que en el conflicto armado se ventila es, la negativa de los carlistas, ante la arbitrariedad unilateral y absolutista de los liberales que modificaban una Ley fundamental, como era la sucesoria, sin la participación del pueblo y planteando, con ello, la reivindicación de las antiguas libertades populares ya muy mermadas y a punto de ser definitivamente conculcadas por el pacto oportunista entre los más importantes núcleos de la gran aristocracia y las oligarquías burguesas procedentes del "doceañismo" y más tarde partidarias de Isabel II. Con ello empalmaban con el resurgir del sentimiento de democracia foral ya apuntado, vivo en la España de los Habsburgos o claramente manifiesto ya anteriormente en el seno de las distintas monarquías hispanas, especialmente en el siglo XV. En este sentido, como precedente de los fenómenos forales y confederales de la España del siglo XIX sería interesante efectuar un estudio en este sentido de las democracias forales y populares medievales analizando el contenido ideológico de las guerras civiles del siglo XV, tanto en Castilla como en Catalunya.

En las Españas de los Austrias la monarquía pactista estaba vinculada a viejas tradiciones especialmente vivas en Aragón, unido este hecho al de la realidad de las formas constitucionales de los diversos Estados Territoriales de la monarquía plural que los Habsburgos heredaron de los Reyes Católicos, se podría hablar de la existencia en esta época de una Monarquía Confederal con distintas Constituciones propias o Fueros particulares a cada estado territorial, propiamente dicho.







Escudo de Armas del Archiduque Carlos de Austria, conocido como Carlos III de Austria, Rey de las Españas.




La opinión liberal entiende la causa carlista, como una causa machista para impedir que las mujeres puedan reinar en el Trono de las Españas. ¡Que gran idiotez y simpleza es esa!



La Ley Sálica la introdujo el primer Rey de la dinastía Borbónica que reinaría con el nombre de Felipe V, Rey de las Españas, para anular los derechos sucesorios al Trono de las Españas, esgrimidos por el Archiduque Carlos de Austria y su posible descendencia. Fue afán de Felipe V, después de ganada la guerra de Sucesión Española, impedir que la Casa de Austria volviera a reinar en las Españas, alejándola del Trono anunciando la Ley Sálica.



Resulta curioso observar como las leyes sucesorias seculares tradicionales de la Monarquía Hispánica eran en los Reinos de la Corona de Aragón afines totalmente a la Ley Sálica, o mejor dicho a su funcionamiento semisálico, porque las mujeres si transmitían los derechos al Trono a sus hijos. Sin embargo era en la Corona de Castilla y concretamente en el Reino de Castilla, de donde procedía la Ley de Partidas de Alfonso X el Sabio, en la cual se permitía reinar a las mujeres.


Durante la guerra de Sucesión Española de 1701 a 1714 Felipe V contó con casi la totalidad y la adhesión de la Corona de Castilla, en la cual las leyes sucesorias permitían reinar a las mujeres. Sin embargo ocurre lo propio con el Archiduque Carlos de Austria y la Corona de Aragón. No así con el Reino de Navarra y los Señoríos Vascos con legislación secular sucesoria de tipo semisálica.



Ahora bien, lo que pretendieron ignorar los liberales en el siglo XIX y concretamente en el año 1833, a la hora de aceptar de manera absolutista por parte de Fernando VII la abolición de la Ley Sálica mediante la Pragmática Sanción para volver a la Ley de Partidas de Alfonso X el Sabio, fueron tres cuestiones:



la primera, que la Ley Sálica había sido promulgada por Felipe V para hacer hincapié en la forma de sucesión semisálica que ya tenía lugar en los Reinos de la Corona de Aragón, en Navarra y los Señoríos Vascos, luego la Ley Sálica de Felipe V no es para nada antitradicional, como decían los liberales sino muy tradicional y la prueba de ello la legislación secular histórica y sucesoria existente en los Reinos, Señoríos y Principados Forales exceptiando el Reino de Castilla que se regía por la Ley de Partidas de Alfonso X.



la segunda, que la Ley Sálica promulgada por Felipe V anulaba los posibles derechos sucesorios que pudieran tener el Archiduque Carlos de Austria y sus descendientes al alterar la Ley de Partidas de Alfonso X el Sabio, que afectaba unicamente a Castilla, pero no al resto de Reinos, Señoríos y Principados de las Españas.



la tercera, quedaba en evidencia la óptica liberal constitucionalista y burguesa de acometer un Estado centralista y capitalista, comenzando la uniformización de la antigua monarquía hispánica, con la imposición de la Ley de Partidas de Alfonso X el Sabio, no sólo a Castilla, sino al resto de Territorios Históricos que se habían regido hasta 1833 con sus propias leyes y Fueros, por lo menos en lo concerniente al monarquismo legitimista.



Por ello, la Ley Sálica de Felipe V puede que sea ajena, con respecto a la Tradición de las leyes de Castilla, pero no a las Leyes de la Corona de Aragón, Señoríos Vascos, y Reino de Navarra, cuyas leyes son Semisálicas, siendo acordes con la Ley Sálica de Felipe V. Así que es muy discutible que es y que no es tradicional, segun la optica Castellana, o Catalano-Aragonesa-Valenciana-Mallorquina-Navarra y Vasca. La cuestión es que a Don Carlos V de Borbón se le usurpó la Corona, cuando ya tenía unos derechos adquiridos sobre la Corona de las Españas, precisamente, porque tenía una familia constituida y todo, mientras que Isabel "II" no, pues era una niña. Además se modificó la ley Sálica sin atender a Reunión en Cortes Legítimas y Tradicionales, pues era Costumbre Tradicional de los Monarcas españoles reunirlas, para determinar cuestiones importantes, por ser una Ley Fundamental que afectaba a los Reinos, Señoríos y Principados, en cuanto se refiere a la Ley Sálica de Felipe V, introducida por él, pero no ajena a la Tradición Española, debido a su existencia en otros Reinos.



La Contradicción de los Liberales al pretender determinar como legítima la Ley de Partidas apoyando la Pragmática Sanción de Fernando VII, constata dos cosas:



1.- Su intención de hacer de España una gran Castilla, al imponer la Ley de Partidas de Alfonso X el sabio, ley Castellana, pero ajena al resto de reinos, señorios y principados.



2º.- La implantación de la restauración de la Ley de Partididas de Alfonso X no se hizo a través de un procedimiento de reunión de Cortes, pues tanto liberalismo que propugnaban los susodichos liberales con su constitucionalismo, que al final nos salieron ultraabsolutistas, al no reunir Cortes Generales para anular la Ley Sálica de Felipe V, acepatando una decisión unilateral y absolutista de manos de Fernando VII, cuando se trataba de una ley fundamental; pues la podían haber anulado de no haber existido Don Carlos María Isidro de Borbón, sin embargo mantivieron los liberales la idea legal de que la Ley Sálica había sido abolida por Carlos IV, incluso por Fernando VII, cuando es bien sabido que fue ilegal completamente la pretensión abolicionista de la misma, además sin contar los efectos retroactivos para los herederos del Archiduque Carlos.


En realidad, la abolición de la Ley Sálica de Felipe V fue una maniobra para dar el poder a los liberales moderados, es decir a la derecha conservadora oligárquica y burguesa, ni mas ni menos. Es, por así decirlo, lo mismo que la reunión de las Azores entre Aznar, Blair y Bush para aniquilar las Leyes del Derecho Internacional, porque así la "Republica" Bananera Española, Gran Bretaña y los EEUU saldrían altamente beneficiados con el saqueo y control de los recursos petrolíferos de Iraq, como pretendía Aznar, Blair y Bush. Con Don Carlos V de Borbón, Rey Legítimo de las Españas los liberales cometieron una injusticia, procediendo a aniquilar el Derecho Sucesorio Secular y Tradicional a la Corona de las Españas.



Escudo de Armas del Rey Felipe V de Borbón, Rey de las Españas

viernes, 5 de junio de 2009

X a la casilla de la Iglesia Católica


Como cada año, en la declaración de la Renta señalaré la X en la casilla de la Iglesia Católica, al igual que en la de fines sociales.


En primer lugar, quiero hacer mi aportación a la Iglesia Católica, de una parte ínfima de mis ingresos a las arcas del Estado. Ha de quedar bien claro que es mi dinero y que éste no es un dinero privativo del Estado. El Estado no hace, pues, ningún regalo a nadie, ni le quita el dinero a nadie para dárselo a la Iglesia Católica.


En segundo lugar, quiero hacer mi aportación para contrarrestar esa permanente campaña de desprestigio contra la Iglesia Católica. Una campaña de agitación propia de una cohorte de revolucionarios de taberna, esos a quienes nunca se les ha descontado nada del sueldo por participar en huelgas de ningún género, pero que siguen sin poder olvidar a sus ancestros, que, allá por los siglos XVIII, XIX y XX, mostraron su ferocidad anticlerical con la quema de iglesias, conventos y la ejecución de toda suerte de desmanes.


En tercer lugar, porque sigo sin entender por qué se pretende negar a la Iglesia Católica aquello que se ofrece a otras confesiones, en un intento por parte de determinadas corrientes ideológicas por obtener réditos electorales con el enfrentamiento de unas contra otras.


En cuarto lugar, porque ya está bien esa fantasía y leyenda negra mantenida por un reducido número de intelectuales que, sin atender a la evolución del mundo, alegan las mismas razones aducidas por la masonería y los anticlericales de siglos pretéritos.


En quinto lugar, porque un euro en manos de la iglesia es prácticamente un euro que llega a su destino, mientras que en el Estado actual, con todo su entramado de intermediarios partidarios, de un euro en sus manos no llega ni 30 céntimos a su destino.


En sexto lugar, porque la Iglesia Católica continua ahorrando, año a año, miles de millones de euros al Estado, más de 36.000 millones de euros al año, por la realización de actividades en pro del bien común, con infinidad de obras llevadas a cabo y gestionadas directamente por ella o sus voluntarios. Pensad en estas cifras:107 Centros hospitalarios.128 Ambulatorios y dispensarios.876 Casas para ancianos, enfermos crónicos, inválidos y discapacitados.937 Orfelinatos y otros centros para la tutela de la infancia.321 Guarderías infantiles.365 Centros especiales de educación o reeducación.144 Otros centros sociales.305 Consultorios familiares y centros para la defensa de la familia y de la vida...


En séptimo lugar, recordemos los datos facilitados por el Ministerio de Educación, hace ya un par de años que establecía para una plaza escolar en un centro público un coste anual de 3.518 €, mientras que idéntica plaza en un centro concertado representaba un coste para el erario público de 1.841 €. Una situación que en aquella fecha afectaba a 1.741.697 alumnos. Diferencia de 1677 € por plaza que suponía un ahorro de 2.920.825.869 € a la Hacienda Pública.


En octavo lugar, aporta mucho más al Tercer Mundo que ese 0,7% que tantas veces ha prometido el Estado y que nunca ha cumplido. Piénsese en la aportación de la Iglesia Católica a las sociedades española y mundial realizadas a través de Caritas, Manos Unidas y las Obras Misioneras. Además del esfuerzo de mantenimiento del patrimonio cultural español por parte de a Iglesia Católica.


En noveno lugar, son recursos muy necesarios para un mejor servicio pastoral y social, de los que podréis ser beneficiarios algún día. Un servicio al bien común de la sociedad que se extiende con la misión de la Iglesia Católica de ayudar a las personas a encontrar el sentido de su vida y a su realización como ser humano, de ayudar a responder a la contingencia humana y a darle un sentido de trascendencia.


miércoles, 3 de junio de 2009

Declaraciones de don Carlos Hugo de Borbón a Le Nouvel Observateur, día 5 de noviembre de 1975


Con cuarenta años bien llevados y una alegría intelectual a lo Michel Rocard, el príncipe Carlos Hugo, heredero (él rechaza la expresión de "pretendiente") del carlismo desde la abdicación de su padre, el príncipe Javier de Borbón Parma, que vive retirado en Allier, es la viva, la petulante antítesis de esos reyes de quienes Velázquez y Goya nos han dejado inolvidables imágenes abotargados y prognatos. Él mismo se llama socialista "económicamente marxista", no ve solución a la crisis provocada por la muerte del dictador más que por una ruptura radical. "Yo no digo que la guerra civil sea inevitable. Yo digo que esa gente, los presuntos herederos del franquismo, "liberales" o no, irán hasta arriesgarse a la guerra civil para preservar su poder y sus privilegios." Jean Lacouture le ha hecho algunas preguntas.


-¿Cómo es que el carlismo, que fue en el siglo XIX el adversario irreductible de la corriente liberal y de la confiscación de los bienes de la Iglesia, que también fue una especie de guerrillas antes de ser más tarde, durante la guerra civil, el más eficaz aliado de Franco, se encuentra hoy en el campo de la revolución?


Carlos Hugo de Borbón.- Porque siempre lo ha estado.

Porque ha representado a las fuerzas populares contra un pretendido liberalismo que no era otra cosa que un instrumento del capitalismo naciente y apoyado por el extranjero; que había impuesto el sistema feudatario y la "desamortización", la privatización si usted lo prefiere, no solamente de los bienes de la Iglesia sino de las tierras comunales al servicio del desarrollo de la propiedad privada. Nosotros hemos querido proteger todo aquello que era comunal, común, colectivo.

¿Qué es el socialismo? Es la integración del hombre en la comunidad.

Cuando el capitalismo divide, el carlismo en cambio une a las comunidades campesinas y a las regiones autonómas. Para presentar la fecundidad de estas tesis, Marx escribió que el movimiento carlista había surgido con un siglo de anticipación. Nosotros tratamos de reanimarlo ahora. Nuestros adversarios trataron, en el siglo pasado, de desacreditarnos denunciándonos como "comunistas". Muchas veces, los enemigos son los que mejor comprenden.


-¿Para usted, las guerras carlistas son "guerras de campesinos"?

C.H.B.- Exactamente.

-¿Entonces, su participación en la guerra civil al lado de Franco?

C.H.B.- Cuandomi tío Alfonso Carlos hizo alianza con los generales, en vísperas de la sublevación, Franco no era más que uno de los conjurados. Los carlistas se unieron a los militares para luchar contra el caos provocado por el poder central y contra un anticlericalismo que les indignaba. Sin embargo, muy pronto surgió la ruptura a nivel de dirección, cuando nuestros jefes se dieron cuenta que el sistema iba hacia el fascismo y del apoyo que Franco encontró en el Eje. Mi padre fue detenido y expulsado antes de ser deportado a Dachau por los nazis, todos los carlistas fueron excluidos de los puestos de responsabilidad. Nuestros hombres siguieron luchando porque todos los puentes estaban cortados y el Frente Popular empeñado en su lucha antirreligiosa. Sin embargo, si nosotros fuimos los vencedores militares, fuimos los vencidos políticos.


-¿Cuándo y cómo sucedió que el carlismo tomara el sentido revolucionario?

-C.H.B.- Hacia 1955. Después de un largo período de postración y de entumecimiento, las masas carlistas hicieron conocer su afán de lucha contra el régimen y de elaborar una doctrina. Del exilio volví a España, donde pasé un año clandestinamente, 1956-1957.

Entonces fue cuando todo volvió a renacer.


-¿Fue entonces cuando usted comenzó a hacer de la autogestión su mayor tema de combate? Se ha equivocado el PSU.

C.H.B.- Yo admiro al PSU y su lucha. Sin embargo, es el espíritu de nuestro movimiento, todas sus tradiciones, sobre todo en Catalunya y País Vasco, con sus fueros y libertades locales, lo que inspira nuestra autogestión. Mi larga permanencia como minero en Asturias no hizo más que reforzar mis convicciones sobre ese propósito y sobre otros.


-¿Cómo trataríamos de resumir, en algunos puntos, la ideología del movimiento carlista?

C.H.B.- Los cuatro elementos principales aprobados en nuestro congreso de 1970 son: 1) Defensa de las libertades locales y regionales dentro de un cuadro federal, inspirándonos en la frase de mi antepasado Carlos VII hace un siglo: "Quiero ser el rey de las repúblicas de España." 2) Reconocimiento de los partidos, no tanto como máquinas electorales y como asociaciones, sino como colectividades con vida. 3) Revolución social partiendo del principio de la lucha de clases, que es el reflejo de las realidades de la vida española. 4) Socialismo Autogestionario, expresándose, ante todo, a través de los sindicatos.


-La mayor parte de las informaciones provenientes de Madrid presentan a Juan Carlos como que decididamente ha hecho su elección en favor de la liberalización y que, por lo tanto, está dispuesto a afrontar a los ultras. ¿En vista de esto podría suponerse una convergencia entre ustedes?

C.H.B.- Esa "liberalización" es un mito. No puede creerse dentro del cuadro de ese sistema totalitario, aun después de la muerte de Franco. Ser heredero de Franco, para Juan Carlos, como para don Juan, es ser heredero del fascismo, ni más ni menos.


-¿No es usted también pretendiente al trono español?

C.H.B.- Ese "usted también" no tiene sentido. Para mí no se trata de pretender, de restaurar, de heredar. Mi primo Juan Carlos quiere suceder a Franco. Yo y los míos queremos hacer la revolución.