miércoles, 18 de noviembre de 2009

¡UNIDAD CONFEDERAL IBÉRICA!: LA CORONA LEGITIMISTA IBÉRICA - HISPÁNICA

Legítima e histórica bandera de la Monarquía Hispánica o Ibérica que propugna la unidad ibérica bajo la fórmula monárquica



Escudo del Reino Hispánico - Ibérico de Portugal integrado y vinculado en la Monarquía Carlista




La Corona Ibérica e Hispánica es la institución monárquica peninsular antigua que unía a los distintos y diferentes Reinos, Señoríos y Principados de las Españas.
Existe hoy día una intención social en el seno del pueblo portugués de pretender una futura integración política entre Portugal y España, ambos como estados diferenciados nacionales.
Una unión apoyada por el 40% de los portugueses, según diferentes encuestas y sondeos de los que se han hecho eco diversos medios de información.


Por otra parte, en un proceso de integración peninsular, no podemos dejar de lado la problemática territorial, pues nos engañaríamos todos si quisiéramos contemplar este futuro proceso, como la unión entre dos naciones, Portugal y España, caeríamos en un grave error, ya que la propia España es una nación de naciones históricas, un país de países. España es la castellanización del nombre de Hispania, "tierra de conejos", de manera que el refrán de "ancha es Castilla" debería quedar limitado, si queremos ver una auténtica reintegración peninsular.
La propuesta portuguesa para facilitar el proceso histórico de reintegración peninsular se denomina República Ibérica, con capital en Lisboa. Quienes buscan esta solución, son en parte miembros de una burguesía claramente republicana, que desconfía tanto de los Castellanos Viejos, como de la institición de la Monarquía Hispánica.
Y es que los portugueses, de ese 40% que querrían reintegrarse con España, piensan que España "es el no va más", que "somos los mejores", necesitando por ello, de una reunificación peninsular.

Aunque la burguesía lusa favorable a la reintegración peninsular tiene sus verdaderos intereses en el negocio especulativo de la construcción en la costa lusa, y por lo menos, si ahora mismo, por la crisis no pudiera llevarla a cabo, en realidad, busca incesantemente el desarrollo del sector servicios y tirar por la borda el sector primario agrícola y campesino de labradores y jornaleros, pues Portugal sigue siendo un país profundamente agrario, a pesar de los intentos de la burguesía capitalista lusa por desmantelarlo. No sería de extrañar, que parte de esa burguesía busque la unión peninsular en el fin del interés lucrativo e individualista, y es por ello por lo que insisten tanto en la instauración de la República Ibérica y no en la restauración de la antigua Monarquía Ibérica o Hispánica.



El acuerdo teórico reintegrador peninsular de la República Ibérica pretende ser un tratado lucrativo de reparto del pastel peninsular entre las dos burguesías, española y portuguesa, y además, a espaldas de las demás nacionalidades o naciones históricas que hoy en día integran España.


Si el proyecto de reintegración peninsular piensa ser un nuevo "tratado de Tordesillas", donde no se de participación alguna y ecuánime al resto de Reinos, Señoríos, y Principados de las Españas, que representan dichas naciones históricas, entonces, no nos interesa esa alianza republicana burguesa que propugnan ciertos portugueses y españoles de proyecto: "República Ibérica".



Ahora bien, si el proceso de reintegración peninsular se realiza bajo una concepción histórica de vertebración Confederal, en la que los distintos pueblos, nacionalides o naciones históricas, que representan los pueblos de las Españas, y los mismos se vinculan a la Corona Ibérica, que fue en su día la Monarquía Hispánica, propugnando una restauración de la Monarquía Foral y Pactista, en la que no sólo Portugal tendría reconocidos por sus Reyes Legítimos sus Fueros, Franquicias, Usos e Instituciones, sino que también los tendrían que tener reconocidos los restantes y distintos Reinos, Señoríos y Principados peninsulares de las Españas, es decir, por poner un ejemplo explicativo, todos y cada uno de los Reinos y Principado que integran la Corona de Aragón, de nuevo, naturalmente, restaurada, si queremos una unidad Ibérica en pie de igualdad, no vaya a ser mal interpretada por el nacionalismo español centrado en una gran Castilla, que fue causa del mal y la enemistad entre los diversos pueblos de la Peninsula Ibérica.

Sólo, una Dinastía se comprometió en este país de paises a liderar un proceso vertebrador e integrador que respetara la voluntad de los pueblos de las Españas a través del Tradicionalismo Pactista, es decir, a través de los Fueros y Constituciones históricas actualizadas que los Reyes de las Españas juraban defender para ser reconocidos como monarcas legítimos de la Monarquía Hispánica o Ibérica. Esa dinastía, es la Dinastía Carlista, representada hoy día por S.M.C. Don Carlos Hugo de Borbón Parma, Rey de las Españas.

Don Carlos Hugo de Borbón es nieto del Infante de España Don Roberto de Borbón Parma, príncipe de Borbón y último Duque reinante de Parma, y de doña María Antonia de Braganza, infanta de España y Portugal.

Sus bisabuelos paternos fueron Carlos III de Parma y la princesa doña María Luisa de Borbón, hermana de Enrique V, Conde de Chambord. Pero lo más importante viene a continuación, tratándose de la reintegración monárquica ibérica, pues sus bisabuelos maternos fueron el Rey Don Miguel I de Braganza, Rey de Portugal y la Princesa Adelaida de Löwenstein. Es decir, Don Carlos Hugo de Borbón Parma es heredero, también del Rey Don Miguel I de Portugal, de forma que la Dinastía carlista representa de algun modo la continuidad legítima de la unidad reintegradora de la Monarquía Española en el interés de vertebrar confederalmente a los Pueblos de las Españas.

Algunos monárquicos podrán sorprenderse de lo que cuento en estas lineas, al retirar mi apoyo a Don Duarte Pio Nuno como Rey de Portugal, pero ese monarquismo localista encarnado en los Braganza, impide el proceso de reintegración peninsular ibérica bajo la forma de la Monarquía Ibérica o Hispánica bajo el mismo Rey. Y por otro lado, aunque Don Duarte Pio Nuno es también descendiente de la Dinastía Miguelista Portuguesa; reconoce como Rey al usurpador Juan Carlos, hijo de Juan de Batemberg, y nombrado por el Dictador Franco, de manera, que esa falta de lealtad al legitimismo dinástico europeo, y al propio Rey Don Carlos Hugo de Borbón, como Rey Legítimo de las Españas, podría transformarse, en la unidad monárquica ibérica en la persona de S.M.C. Don Carlos Hugo de Borbón, Rey de las Españas, y como tal, Rey de Portugal, del mismo modo que también lo es de Castilla y del resto de los Reinos de las Españas.