jueves, 11 de junio de 2009

EL INICIO DE LA IDEOLOGÍA LIBERAL: JOHN LOCKE


Locke había nacido en 1632, y era el hijo mayor de un modesto jurisconsulto de Somerset. Cuando estalló la guerra civil inglesa en 1642, tenía 10 años de edad, y vio a su padre ponerse del lado del Parlamento y enfrentarse a los hombres del rey.

Después de la guerra civil y la dictadura de Oliver Cromwell, la que le permitió estudiar en Westminster y Oxford; llegó la Restauración Inglesa y con ella Carlos II Estuardo, Rey de Inglaterra. Locke, como la mayoría de los Ingleses, se alegró, porque la victoria del ejército y bando parlamentario en la guerra civil había dado por resultado una dictadura militar; Oxford mismo había sido "depurada" varias veces en nombre de la libertad; y aunque Locke había sido educado en un hogar puritano cerradamente antimonárquico, la experiencia le había hecho el más decidido partidario de la monarquía. Durante la época de la Restauración, escribió:


"Estimo que una libertad general no es más que una general esclavitud, que los defensores populares de la libertad pública son también los que más la dañan y coartan (...). Toda la libertad que deseo para mi país y para mí mismo es la de disfrutar de la protección de las leyes que la prudencia y la providencia de nuestros antepasados establecieron y cuya vigencia ha restaurado el feliz retorno de Su Majestad. Nadie hay que pueda tener a la autoridad en mayor veneración que yo la tengo."










Carlos II de Inglaterra




Quienes han considerado posteriormente a Locke como defensor de la libertad no deben despreciar que lo hace en favor y nombre de una clase: la oligarquía burguesa anclada en el Parlamento Londinense. Locke defiende una autoridad que preserve el orden del dinero, del capital, y por eso defiende tanto esas leyes parlamentarias a las que otorga caracteristicas de prudentes y providentes, cuando no es más que la garantía de la plutocracia burguesa, para que siga ocupando el poder político, como lo había venido haciendo desde la dictadura de Cromwell hasta incluido el periodo de la Restauración.

Curiosamente se le recordará como el campeón, no de la autoridad, sino de la libertad, incluso defensor de la rebelión armada. Pero entre la restauración de Carlos II y la adopción por parte de Locke de tan radicales opiniones pasarían unos 23 años.

Lo que contribuiría a meter a Locke por la senda del liberalismo revolucionario burgués fue un encuentro que tuvo en Oxford con lord Ashley, quien llegaría a ser el Conde de Shaftesbury, fundador del Partido Whig o Liberal. Este partido liberal, será el primer partido liberal de la historia del mundo, y por supuesto de Inglaterra. Defendía los intereses de los comerciantes, financieros e industriales, vamos de lo que llamaríamos burguesía. Esta burguesía en Inglaterra estaba constituida por nobles aburguesados y por burgueses ennoblecidos, de manera, que apenas se podía distinguir entre ambos estamentos, (después de la guerra de las dos Rosas y la propia guerra civil inglesa de 1642, había reducido los miembros y linajes de la antigua aristocracia). Lo que defendía este partido, además, era la libertad, no solo de los que tienen, frente a los que no tienen, propio de la oligarquía burguesa, sino también la libertad y tolerancia religiosa, exceptuando a los Católicos, ¡vaya una libertad hipocrita la de Locke!.



Y es que en tiempos de Carlos II de Inglaterra, la mayoría parlamentaria, que era principalmente Tory, quería obligar a todo inglés a pertenecer a la Iglesia Anglicana y le forzaba a ello con severas medidas. Shaftesbury pensaba que a cada cual debía dejársele pertenecer al culto que quisiera. Los motivos que le impulsaban a propugnar la libertad religiosa eran en gran parte la defensa que hacía del comercio, siendo el verdadero artífice e iniciador del imperialismo comercial británico. Shaftebury y Locke vieron con claridad, que se podrían hacer grandes fortunas liberando a las empresas comerciales de los límites e impedimentos que habían tenido en la Edad Media: Gremios, Aduanas, Proteccionismos, garantías protectoras para el campesinado y la campiña inglesa. Así, el partido liberal o whig y sus oligarcas burgueses, abrieron vastos
Oliverio Cromwell Dictador Inglés
mercados y fuentes de riqueza en los países de ultramar. La tolerancia religiosa, al menos por pragmatismo utilitarista y empirista había demostrado la prosperidad de los comerciantes alemanes en lo que fue la antigua Hansa, después de la guerra de los 30 años, que había azotado Germania. Shaftesbury estaba convencido de que si los ingleses ponían fin a sus contiendas religiosas, también ellos podrían establecer un imperio comercial, incluso más grande que el Holandés y el de la antigua Roma. Aquí vemos, principalmente las ansias burguesas de la paz, para arbitrar un mercado nacional e internacional, apareciendo la primera globalización liberal inglesa bajo la City de Londres y su Oligarquía Plutocrática. Es por ello que tanto Locke como Shaftesbury, estaban obsesionados por la paz, porque esa paz traería el orden que necesitaba dicha burguesía para imponer su capitalismo mercantil. Orden socio-político y Libertad de comercio serán los pilares fundamentales del Partido Liberal o Whig.

Ante el intento expansionista del incipiente capitalismo británico propiciado por los liberales y sus dirigentes Locke y Shaftesbury, se les oponía la Francia Real de Luís XIV, porque dicha Francia era la antitesis del liberalismo oligárquico burgués, ya que el intervencionismo de la Corona era algo perceptible que se oponía a los intereses de la burguesía capitalista, a menos que aceptase las formas cuasifeudales de la monarquía francesa, que no era en absoluto ninguna panacea, pero si será en lo sucesivo una idea de espíritu intervencionista que herederían los franceses y que mantienen hasta la actualidad, por ejemplo en su negativa a una Constitución Europea que recorte los presupuestos de Gasto Social en favor de los intereses oligarquico-mercantiles-comerciales. El liberalismo capitalista y los liberales burgueses odiaban a la monarquía tradicional porque representaba despilfarro y descontrol en los gastos. Aquella monarquía gastaba en suntuosidades, en mantener una corte opulenta, aquellos malos usos propiciaron el fracaso que llevó a la revolución, primero la Inglesa y después la Francesa. Pero aquellos gastos que se destinaban a grandes ejércitos, ese incremento del gasto público, posteriormente en la historia del hombre redundaría en la aparición de la Escuela Keynesiana y de las ideas Socialistas. Resultando muy curioso el gran nexo de unión que tiene la política del Gasto en la monarquía absoluta de Luís XIV de Francia y la política del Gasto en las sociedades keynesianas y socialistas, aunque solo fuera salvando las distancias, y pretender legitimar una suerte de socialismo de la Corona, que fue destacado por la Escuela Keynesiana, no observando la historia como hago yo, sino partiendo del sentido común ante la crisis de 1929 y su intento para solucionarla. El caso es que lo que era Gasto de la Corona en el siglo XVII era realmente repugnante y repulsivo para la oligarquía liberal burguesa, tanto inglesa como francesa, y no es de extrañar que los neoliberales de la escuela de Chicago en el siglo XX se levantaran las manos a la cabeza ante el Gasto Social que pretendían hacer los Estados Keynesianos y Socialistas para salvar la crisis del 29, tachando la actuación de despilfarradora y afirmando la necesidad no intervenir en economía dejando hacer a los agentes económicos y financieros, porque la economía se regula por una mano invisible que lo equilibra todo.

Las dos concepciones, puestas en marcha vienen a representar dos tendencias, de la que una es heredera del liberalismo político económico, el Partido Whig o Liberal, la derecha liberal, clásica, burguesa, los actuales neoliberales conservadores, son todos ellos los herederos de ese pensamiento que nació en la mentalidad de Shaftesbury y Locke, mucho antes que en Adam Smith y su escuela Liberal Clásica. La otra concepción mantengo que es la heredera del pensamiento tradicionalista de la historia, de filosofos como Platón, que afirmarían que en el mercado no todos salen beneficiados porque cuando unos ganan es porque otros han perdido. Esa esencia del tradicionalismo agrario en la economía por ejemplo se desprende, que cuando unos sesentaron en Inglaterra mirando al mar, otros lo hicieron mirando al campo. Aparecería, la concepción agraria, ruralista e intervencionista, heredera del tradicionalismo historicista, que en parte heredarían los marxistas y todos los socialistas, y antes que ellos, las monarquías tradicionales, que fueron evolucionando de ser tribales, a feudales, a intervencionistas denominadas mercantilistas, y apartir de ahí, la historia nos cuenta cómo la oligarquía burguesa secuestró la institución de la Corona hasta llevarla a la revolución liberal burguesa, alejándola totalmente del pueblo, que preferiría la obción republicana. Y por otro lado tendríamos la concepción comercial, financiera, industrial y liberal capitalista pensamiento económico-político de la derecha y los defensores del monetarismo y su representante Melton Friedman. En este punto gusto, diferenciar entre tradicionalistas y clásicos o liberales. Los primeros serán siempre antiliberales y anticapitalistas, los segundos, siempre liberales y pro-capitalistas.



John Locke y Lord Ashley, Conde de Shaftesbury eran los inventores del Partido Liberal o Whig y por tanto los fundamentalistas del pensamiento político de la derecha y su oligarquía burguesa y mercantil, en el cual entraría Adam Smith y la economía liberal capitalista.

Volvamos al principio, Locke y Shaftesbury defendían la libertad de culto, exceptuando la de los Católicos, así eran incoherentes e hipócritas en su filosofía liberal, porque preconizaban la tolerancia religiosa exceptuando la de los Católicos, a los que llamaban Papistas. Cinicamente defenderían esto porque aseguraban que los Católicos estaban al servicio del Papa de Roma y que representaban los intereses de Luís XIV de Francia, ya que pensaban que la Iglesia Católica Romana veía bien las ambiciones imperialistas de Luís XIV. La tendenciosidad de esta afirmación es claramente erronea y falaz, viniendo tanto de Locke, como de Shaftesbury, pues es bien sabido que la Iglesia Católica Romana chocaba constantemente con Luís XIV de Francia, por su política Cesaropapista e imposición de la Iglesia Galicana que impedía la libertada a la Iglesia Católica Romana y a los Católicos franceses, pues el Galicanismo no era mas que la copia absolutista del sistema Anglicano llevado a cabo en Francia, para poner a los Católicos a los pies del monarca francés. por tanto esa relación a la que haría referencia Locke y Shaftesbury entre la Iglesia Católica y la Francia Real de Luís XIV es falsa, veamoslo:



"Toda la confianza, todo el poder y la autoridad de que el gobernante está investido los ha recibido no para otro fin que el de usarlos para el bien, para la conservación y la paz de los hombres que forman aquella sociedad sobre la cual él gobierna (...). Al gobernante civil no le competen el bien de las almas ni sus esperanzas de la otra vida, sino que se le ha dado y confiado su poder solamente para que vele por la paz y procure las comodidades de todos los que viven en sociedad unos con otros. Por consiguiente, ha de tolerarse cualquier opinión religiosa, siempre que el hacer profesión de ella no sea contrario a la seguridad del reino. A los papistas no puede tolerárseles, porque sus opiniones son totalmente destructivas de cualquier gobierno que no sea el del Papa. Además, los papistas no tienen por qué disfrutar de la tolerancia, pues cuando ellos detentan el poder se creen obligados a negársela a los demás."







Curiosa artimaña, por parte de Locke para negar a los católicos ingleses la tolerancia religiosa que supuestamente se defendía dentro de las filas del Partido Liberal o Whig, para todos los ingleses, pues al afirmar esto desprende que en realidad no quería la Paz, como propugnaba anterirmente, sino el asegurar el poder económico a la oligarquía financiera burguesa y protestante, y aplastar definitivamente cualquier intento de vertebración de la Jerarquía Católica Romana de Inglaterra. Era una lucha entre dos Jerarquías, una Religiosa y otra Económica, y en Inglaterra, triunfó la la Jerarquía Económica Burguesa que le usurparía el poder a la Jerarquía católica romana, y es por ello que lo de la Paz en boca de Locke era una excusa, una falacia hipócrita, ya que todos sabemos que en Inglaterra no cesarían las conspiraciones Jacobitas e intentonas para la Restauración de los Estuardo llevadas a cabo por muchos católicos y algunos anglicanos ingleses. Así que como contestación a Locke y a Shaftesbury, no era la Paz, lo que buscaba el partido liberal, sino el orden, para vertebrar un mercado internacional y hacer del mundo Inglaterra, la Inglaterra de la Oligarquía Burguesa. Por ello hasta pasado el año 1746, después del desastre de Culloden, en Escocia, los campesinos ingleses jacobitas conspirarían contra dicha oligarquía que no defendía los derechos del campesinado, sino los del mundo industrial y mercantil, defendidos por Locke y por Shaftesbury, algo más de 100 años atrás, cosa curiosa, verdad?



Así que después de negar los derechos legítimos de tolerancia religiosa de los Católicos Ingleses, sobre todo, por qué como dice Locke: "cuando ellos detentan el poder (católicos), se creen obligados a negarles la tolerancia a los demás". ¡Claro Locke!, sobretodo porque los católicos ingleses que disfrutaron desde antes de Cromwell de gran tolerancia y magnificiencia y benevolencia por parte de Su Majestad y el Parlamento Inglés, cuando realmente fueron perseguidos y asesinados. ¿Qué me estas contando?









Pero Locke, al igual que Shaftesbury nunca cambió de opinión acerca de esto, y siguió pensando en la necesidad de marginar y erradicar la tolerancia religiosa para los católicos. Seguiría recomendando la tolerancia de cualquier secta religiosa excepto la de los papistas, y siempre adujo idénticas razones para ello: que los papistas ponen la fidelidad al Papa por encima de la fidelidad a la Constitución Inglesa. Pero vamos a ver! ¡Locke!, los papistas ¿no eran fieles a los intereses representados por Luís XIV? No hay quien lo entienda a este Locke. Otro rasgo curioso, porque imputará a los Católicos ser fieles tanto a Luís XIV, como al Papa de Roma, sin embargo hemos visto que estos dos chocaban por la invención de la Iglesia Galicana. Por otro lado Locke detesta la fidelidad absolutista de un colectivo a una institución, como pudiera ser la Iglesia Católica o la Monarquía Tradicional, sin embargo no detesta la imposición de una fidelidad y lealtad de todos los Igleses a la Constitución Inglesa. Curioso ver, cómo el mal absolutista de Enrique VIII de Inglaterra, pasó de la Iglesia Católica a la Monarquía de Enrique VIII y de la Monarquía Inglesa a la Constitución Inglesa. Y este mal, queda reflejado en la necesidad que hay para los liberales, de que el poder sea realmente absoluto, porque no son capaces de entender que cada cuerpo o institución intermedia tenga su propia parcela de poder, y no que tenga que estar concentrado todo él en una determinada institución, pues no lo estaba en la Iglesia Católica Romana de Inglaterra, pero Enrique VIII lo interpretó así, y no descansaría hasta ver concentrado el poder absoluto en sus manos, cuando esto le saldría caro a la Corona de Inglaterra, cuando los miembros de la cámara reivindicarían el poder absoluto para el Parlamento. Por ello encontramos a un Locke que sublima la Constitución Inglesa y sus leyes, lo hace hasta la panacea (defendiendo el "derecho divino" de la plutocracia burguesa frente al de los reyes), cuando los protagonistas y maquinadores de esas leyes son únicamente y exclusivamente la oligarquía liberal burguesa y no el pueblo campesino, marginado e ignorado, pero utilizado tendenciosamente su nombre, el de "Pueblo de Inglaterra", para acometer todo proyecto que socave a la institución de la Corona. En 1681 la hostilidad de Shaftesbury contra el catolicismo le haría chocar con Carlos II Estuardo. Shaftesbury no daba demasiada importancia a las inclinacines del propio Carlos en favor de los católicos, porque sabía que el rey era lo bastante hombre de mundo como para no incurrir en fanatismos religiosos. Lo que se temían Locke, Shaftesbury y los miembros del Partido Liberal o Whig era que sucediese al monarca, su hermano Jacobo Estuardo, Duque de York, declarado católico, a los ojos de la opinión protestante-oligárquica y burguesa, como acérrimo papista, heredero legítimo del Trono Británico. Cuando Carlos se negó a excluir a su hermano del derecho a la sucesión, Shaftesbury organizó un ejército rebelde y llamó a la nación a las armas. El movimiento fracasó y Shaftesbury huyó a Holanda, donde murió. Locke le seguiría a Amsterdam.










Jacobo Estuardo, Duque de York, pudo contemplar el odio feroz le le profesaban parte de la opinión pública inglesa y muy concretamente, la de aquellos que dominaban en la City de Londres y los negocios financieros y comerciales, pues tenía en su contra a toda la opinión plutocrática inglesa, temerosa de que Jacobo Estuardo restituyera los bienes usurpados y robados a la Iglesia Católica Inglesa desde tiempos de Enrique VIII.




Jacobo II de Inglaterra





Mientras Locke estaba en el exilio, el católico Jacobo II Estuardo sucedió a su hermano Carlos II en el trono de Inglaterra. Su gobierno apoyado en los Tories y el partido Católico intentó ampliar los derechos legítimos de tolerancia político-religiosa para los Católicos, debido a que el resto de la población inglesa no católica disfrutaba de las garantías y derechos fundamentales de libertad y tolerancia que la Constitución Inglesa reglamentaba de forma sesgada excluyendo y marginando a los católicos. Se trataba por así decirlo, de ampliar derechos, de los que ya disfrutaban otros. Y fue a partir de ese momento en que Jacobo II de Inglaterra hubo de verselas con la rebelión protestante del Duque de Monmouth, hijo natural e ilegitimo de Carlos II de Inglaterra. Después de tanta oposición hacia su persona, de imputarsele un complot papista, de procurar rebelar a la opinión plutocrática protestante burguesa en diversas rebeliones, que tuvieron como colofón la de Monmouth, quedaría muy claro que el sector Católico moderado seguiría perdiendo peso en el gabinete y Consejo Real de Jacobo II de Inglaterra, pues todos aquellos hechos de oposición de guerra llevados a cabo por la plutocracia burguesa protestante contra Jacobo II de Inglaterra, llevarían al rey a la absoluta convicción de la necesidad de endurecer su política contra aquellos que se oponían violentamente a los católicos, y eso le valió rodearse y dejarse influenciar por el sector más radical del catolicismo inglés. No obstante, decir aquí, que la plutocracia burguesa contribuyó a infestar diversas informaciones ante la opinión pública inglesa concernientes a que la ampliación de derechos de tolerancia propuestos por el rey Jacobo, derechos, de los cuales sus subditos protestantes ya disfrutaban, significarían la merma y desaparición de los propios derechos de los que gozaba dicha opinión protestante. Fue un terrible engaño propiciado por la propia burguesía y oligarquía plutocrática de Londres, los cuales engañaron a todo el pueblo porque lo confundieron en lo que se refería a la ampliación de los derechos de tolerancia para los subditos católicos, que eran considerados ciudadanos de segunda clase. Cuando Jacobo II de Inglaterra pretendió equiparar e igualar los derechos de todos sus subditos, amparandose en los supuestos de tolerancia que estaban fijados en la Constitución Inglesa, Jacobo Estuardo se encontró solo. Por esto los Irlandeses le tendrían en tan alta consideración, porque fue el primer rey Inglés que se tomó en serio la reconciliación Inglesa al tratar de defender el derecho de tolerancia para todos los Ingleses, incluidos los Católicos. Pero el Partido Liberal o Whig liderado por Shaftesbury y por Locke, en realidad nos muestra que no estaba por la reconciliación inglesa, porque querían mantener como ciudadanos de segunda clase a los Católicos en las Islas Británicas. Así, ser católico en aquellas islas se convirtió en ser defensor del mundo rural tradicional frente al industrialismo y mercantilismo comercial de la opinión plutocrática protestante burguesa, que como dije, miraba al mar, en sus ansias de acometer la gran empresa de un gran mercado multinacional globalizado en posesión de una Inglaterra plutocrática dominada por la oligarquía burguesa protestante, que ponía por montera el protestantismo cuando significaba la negación a los impuestos que la Hacienda Real de Jacobo II le intentaba imponer. Lo que Locke y la plutocracia burguesa que enarbolaba el protestantismo como causa de su rebelión, y consideraba como grandes arbitrariedades toda intervención proveniente de la Corona Jacobita; no era mas que la garantía y los derechos de los débiles, del pueblo que no tenía voz en aquel Parlamento, frente a los poderosos, frente a la oligarquía financiera y plutocrática que emergía como una autentica amenaza sobre la Inglaterra campesina y el mundo socialista. Era la fuerza del capitalismo liberal la que despertaba encarnada en aquella oligarquía plutocrática burguesa protestante, que reivindicaba el "derecho divino" de la plutocracia parlamentaria. Era el capitalismo que el Partido Liberal o Whig venía defendiendo desde hace tiempo para aplastar el catolicismo socialista e imponer el protestantismo capitalista, era la aniquilación del mundo rural para hacer emerger el orden burgués comercial e industrial, reflejado hoy en la Globalización Neoliberal Capitalista.




Guillermo "III" de Orange





Evidentemente la tolerancia jacobita sería interpretada como mal gobierno ante la amenaza que sentía la opinión plutocrática protestante de que un católico pudiera ser funcionario de la administración pública y real. Tenían pavor irracional a los Católicos, porque tenían pavor por el socialismo económico tribal que defendía dicho mundo católico, ya que representaba un mundo rural y tradicional frente a la guarida de usureros y ladrones que representaba la City de Londres.










La revolución Inglesa de 1688 llegó, porque pudo más el dinero de la plutocracia burguesa que el sentir popular de un pueblo campesino arrumbado y arrinconado en favor del capitalismo comercial y mercantil. Por ello los liberales ingleses pondrían el calificativo de Tories a la oposición Jacobita, porque la vinculaban al catolicismo socialista campesino y rebelde que representaron muchos humildes, gentes sin voz ni voto en la Inglaterra "democrática" y parlamentaria.










Los Ingleses llamarían a Guillermo de Orange, príncipe extranjero, familiar de Jacobo, para que usurpara la Corona de Inglaterra. Un cierto trauma de deshonor y falta de lealtad, fidelidad y firmeza se apoderó de Locke, pues una vez instaurado con su ayuda Guillermo "III" de Orange, a quien acompañaba en el desembarco de Torbay, le llevó a decir sobre la Revolución Gloriosa de 1688:




















"Espero que estos ensayos basten para dar firmeza al trono de nuestro gran restaurador, de nuestro actual rey Guillermo, para convalidar su título mediante el consenso del pueblo, que siendo el único de los gobiernos legales, este príncipe lo tiene más plena y claramente que ningún otro príncipe de la cristiandad. Confío en que estas páginas basten también para justificar ante el mundo al pueblo de Inglaterra, cuyo amor a sus justos y naturales derechos, con su revolución para defenderlos y conservarlos, salvaron a la nación cuando se hallaba ésta al borde mismo de la esclavitud y de la ruina".




















Palabras de Locke desesperadas y sesgadas de la realidad del asunto, pues aquellas leyes no eran las del pueblo de Inglaterra sino las de la oligarquía plutocrática burguesa, no la de los campesinos, no la de los humildes que no tenían voz ni voto, sino la de aquellos que querían evadir los impuestos de la Corona, porque consideraban cualquier entromisión de esta como maniobra arbitraria, que iba en contra del libre comercio y el capitalismo. Trataron de engañarnos, y escribieron la historia negra de Jacobo Estuardo, un rey que no pudo defenderse de una tiranía que los oligarcas Ingleses impondrían con su capitalismo económico globalizante a todo el mundo, y en estas vivimos, en la instauración y protagonismo del "derecho divino" del capital financiero.
Por ello, el Carlismo, como movimiento legitimista se configuró en las Españas, pues, como resultado decidido de una voluntad popular, que rehusó, a toda costa, que se le impusiera una determinada moda política. La moda política del centralismo liberal, la moda política del liberalismo centralizador y uniformizador, que ya había azotado a Inglaterra. La moda de una democracia formal y caciquil, que dibujaba ya el capitalismo dictatorial y opresivo sobremanera, a partir de su falaz corolario económico del "dejar hacer, dejar pasar", tan propio del liberalismo burgués explotador y egoístamente individualista hasta extremos insospechados.