domingo, 3 de mayo de 2009


La demagogia del gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, apoyado por el resto de la izquierda parlamentaria, se ha plasmado en un desgobierno tal, que ha hartado a buena parte de los ministros que lo componían y que ha obligado a cambiar el ejecutivo.


En su intento por llegar indemne a las elecciones europeas de junio de 2009, la demagogia socialista ha negado durante largo tiempo la propia existencia de la crisis; ha ocultado la realidad que todos sufrimos hasta que le han estallado los más de cuatro millones de parados. ¿Para qué tanta manipulación y tanto engaño?


Si la política actual es prácticamente gestión pública y combinación de medidas, medios y recursos, el gobierno socialista solamente ha mostrado capacidad para no reparar en gastos, para repartir miles de millones de euros entre la Banca, las Autonomías y los Ayuntamientos sin tener una finalidad clara y, mucho menos, tener un estricto control del gasto público. Con todo tipo de ocurrencias se procura gratificar a los amigos políticos, sindicales y económicos del grupo en el poder. La corrupción generalizada, las subvenciones y pagos de inverosímiles informes son ya un insulto a la inteligencia de los trabajadores.


Este gobierno, sectario en cada una de sus manifestaciones, con una única misión de dividir a la sociedad, se afianza en su incapacidad para unirla ante la crisis y para dictar medidas coyunturales y estructurales. Un gobierno impasible ante la crisis, sordo ante el clamor del paro en el que caen más de 8.000 personas diariamente, abducido por el decrecimiento económico, la caída del consumo y del ahorro. Un gobierno indiferente ante el cierre de empresas, los ERE, y una realidad empresarial y familiar de impagados y morosidad.


Sin fomento del empleo real, con dudas sobre el mantenimiento de la protección social, no puede haber cohesión social. Sin cohesión social no puede haber estabilidad y sin ella, día a día, se hunde la esperanza y se alteran las condiciones de la paz.


Hagamos que al socialista Rodríguez Zapatero ya no le valga gobernar a golpe de talonario para comprar favores y votos, que no le valga su continuado divide y vencerás, que no le valga su peligrosa búsqueda de chivos expiatorios para echarles la culpa de todos los males de la Patria. Una caótica gestión que la paga muy cara toda la sociedad española y, muy especialmente, los trabajadores por cuenta propia y por cuenta ajena.


Compañeras y compañeros, ante este 1º de MAYO marcado por la grave crisis que nos han impuesto, las trabajadoras y trabajadores carlistas hacemos un llamamiento a la reflexión sobre los irresponsables que nos gobiernan y a la actuación en consecuencia para que éstos y cualesquiera otros demagogos no nos puedan utilizar más como taburetes para alzarse con el poder y para ejercerlo contra nosotros.


¡Recuperemos la esperanza, porque otro mundo es posible!


¡Viva el 1º de Mayo!

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