miércoles, 6 de mayo de 2009

DON CARLOS HUGO EN POBLET


El próximo sábado Don Carlos Hugo de Borbón-Parma estará en la histórica localidad catalana de Poblet para recibir el homenaje de aquéllos que le son fieles.
Por la mañana se celebrará el Capítulo de la Real Orden de la Legitimidad Proscrita, tras él un homenaje a los ciento setenta y cinco años del carlismo, una Santa Misa en el Real Monasterio de Poblet y tras ella, la ofrenda floral a los Reyes de Aragón.
Un almuerzo servirá para confraternizar y presentar los respetos a la Familia Real. Hoy en día, en medio de esta crisis de valores que vivimos, puede parecer una nostalgia del rigodón la fidelidad a ciertos principios, pero eso es lo que honra a Don Carlos Hugo, custodio de una Tradición y una Legitimidad que se han mantenido incólumes frente a otras actitudes.
Depositario de unos Derechos irrenunciables, ha luchado a lo largo de toda su vida con espíritu de entrega y consecuencia de servicio a la Corona y a una idea monárquica cristiana, foral y social, alejada del feroz capitalismo y entregada a la causa de los más desfavorecidos y de la riqueza y duversidad de los Pueblos, Países y Regiones que conforman las Españas.
Estos actos de gran relevancia se verán ocultados por los medios de comunicación, temerosos de represalias, o se venderán como un mero espectáculo folklórico. Frente a eso la viva fe de los leales súbditos de Don Carlos Hugo se mantiene como una roca y muchos de ellos, insultados, vituperados, amenazados, son verdaderamente dignos de elogio. Mantener en estos tiempos que corren de globalización y pensamiento único una posición contraria al sistema feroz y despiadado que nos gobierna a nivel mundial es una verdadera odisea.
En medio de esta crisis económica mundial puede decirse que el capitalismo está tocado y que tras él le llegará el turno a la democracia liberal burguesa. Antes de que las libertades se apaguen, hay que afirmar que existen otras llamas, que propugnan un estado social, foral y cristiano, donde la Corona no es una oligarquía institucionalizada, sino una Familia que ha hecho un Pacto con su Pueblo y que está al servicio de éste por completo, siguiendo las Leyes Antiguas y manteniendo la Legitimidad con el escrupuloso respeto a éstas. Sin Tradición la Monarquía carece, absolutamente, de sentido.
Es triste, igualmente, ver cómo lo monárquicos nos enfrentamos entre nosotros, cuando el enemigo no es el que tenemos al lado, sino el que está en frente. Ha llegado la hora de tener altura de miras, de olvidar diferencias, de unirnos en torno a la Tradición y a la Legitimidad que dan sentido a la Corona.
El próximo sábado unos soñadores recordarán, en torno a su Rey, que lo que tenemos no es lo único que existe, que merece la pena seguir luchando y que la Legitimidad sigue viva e incólume gracias a los esfuerzos que muchos, día a día, hacen por ella.

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