jueves, 30 de abril de 2009

TRADICIONALISMO CARLISTA







He aquí las características del tradicionalismo carlista, términos representados por el lema legitimista de Dios, Patria, Fueros y Rey.



Dios: en el tradicionalismo carlista significa la defensa y argumentación del Humanismo y Valores Cristianos como hecho popular y social comunitario, que viene heredado del pasado, y se concreta con la defensa del Derecho a la Vida, la defensa de la Familia Cristiana y la fraternidad comunitaria del amor entre los hombres.



Patria: la historia de las Españas se fundamenta por la existencia de diversas patrias chicas y cada una tenía sus diversos Fueros, usos y costumbres, lenguas e instituciones propias y particulares. La patria era por tanto un auténtico País de Estados, ya fueran territoriales, los llamados Territorios Históricos, ya fueran profesionales y gremiales que responden al hecho político orgánico, ya fueran asociaciones, que responden al hecho político inorgánico ideológico partidista, ya fueran socio-económicos; todos ellos respondían con clarividencia a la necesidad de existencia de los diversos cuerpos sociales intermedios que contrapesan entre si. Así, habría que añadir y tratar al Brazo Eclesiástico, al Brazo Judicial y a la Corona, como cuerpos sociales intermedios.


Fueros: hemos indicado la existencia de la personalidad y soberanía propia real en los diversos territorios históricos con la vigencia de leyes y usos particulares y lengua propia. Los Fueros mantienen la vigencia y permanencia de los distintos Reinos, Señoríos y Principados de las Españas y al mismo tiempo son fuente del derecho para los habitantes de los diversos territorios históricos, los cuales tienen pleno derecho a la autodeterminación en pro de la autogestión territorial para practicar su soberanía. Responden a la necesidad de vertebración confederal de las Españas, porque no puede haber Confederación y Fueros sin derecho de Autodeterminación. El derecho de autodeterminación es el instrumento inicial para conseguir la autogestión territorial que se transforma posteriormente en un Pacto Histórico o Convenio Permanente entre los habitantes de un Territorio Histórico y el Rey Legítimo de las Españas, en este caso, la persona de Don Carlos Hugo de Borbón.


Rey: aquel que mantenga la legitimidad de origen y de ejercicio intactas. En el caso de la Casa de Borbón Carlista, Don Carlos Hugo de Borbón, Rey de las Españas. La jura de los Fueros de los reyes en el carlismo y durante toda la historia de las Españas ha sido una constante que ha servido para garantizar las libertades concretas por las que lucharon muchos tradicionalistas carlistas. La Monarquía Legitimista es la institución personificada en la figura del Rey, que garantiza como superestructura todas las libertades concretas y transformaciones sociales de los diversos Cuerpos Sociales Intermedios y quienes los forman, siendo el Rey el principal mantenedor de todas las Justicias, y por tanto de todo lo descrito anteriormente.


Algunos no han querido entender la significación del Socialismo Autogestionario, cuando significa la evolución del Socialismo Blanco en el seno del Tradicionalismo Carlista, a consecuencia de las propuestas y reivindicaciones campesinas y obreras, como ejemplo tenemos la defensa a ultranza del Comunal de los Municipios y las Garantías Públicas ante el Pacto entre el Pueblo y su Rey Legítimo para la restauración de las Sociedades Comunitarias rechazando totalmente el liberalismo capitalista de la burguesía. Era la existencia absorvente de los partidos burgueses que ocupaban el arco parlamentario lo que llevó al carlismo de primera hora a rechazar el parlamentarismo partidocrático por oligárquico burgués plutocrático, ya que esta burguesía anulaba y marginaba la voz del campesinado, de los pequeños propietarios y pequeños comerciantes, que fueron a ser la voz y la conciencia del carlismo.
Al mismo tiempo el carlismo sirve de contraofensiva al mal llamado "progreso", por industrial y capitalista, apostando por una sociedad comprometida por la conservación del medio-ambiente y para ello se compromete también a luchar contra el cambio climático. No es algo nuevo en el carlismo, porque ante la industrialización liberal capitalista decimonónica, los tradicionalistas criticaron los "avances" de la tecnología liberal burguesa y su industralización. Los Carlistas abogaron por una sociedad rural autogestionaria y autosubsistente, que defendía planteamientos fisiocráticos y ecologistas. Por ello el ecologismo no está de más en el carlismo, porque es algo própio y consustancial a su ser, algo intrinseco, de la misma forma que lo es su monarquismo legitimista o su cristianismo católico.