miércoles, 8 de abril de 2009

HIPOCRESÍA EN LAS DENOMINACIONES: GRUPOS DE PRESIÓN Y CLIENTELISMOS






Cuando los agricultores han venido pidiendo ayudas para el campo se les ha ignorado bajo la respuesta neoliberal y capitalista de que su labor no es rentable, debiendo renunciar a ella. Sin embargo nos hemos encontrado con la crisis económica internacional actual en este 2009 y nadie duda ¡ahora! de la necesidad de la intervención estatal y gubernamental en la economía para salvar el pellejo del resto de sectores de la economía que se creían autosuficientes, eficientes y rentables e incluso consecuentes con el desarrollo sostenible. La crisis económica actual debe mentalizarnos a todos de la necesidad de la importancia de la pervivencia del sector primario y en concreto la actividad antiquísima que significa la agricultura. En la economía encontramos dos tipos de bienes: todos los bienes de la economía son intercambiables, pero no todos tienen como objetivo la autosuficiencia alimentária y en este sentido queda patente la importancia que deberían tener hoy y siempre los bienes y productos agropecuarios.



Los agricultores, desde un tiempo a esta parte, e incluso desde que usurpó el poder político la burguesía comerciante y financiera, han sido tachados como grupo de presión, unicamente por defender los derechos de los pequeños propietarios agricolas venidos a menos, que se han visto obligados en los últimos años a renunciar a sus tierras porque tienen dificultades para afrontar los cultivos y poner en rendimiento sus pequeñas explotaciones. Sin embargo desde la óptica del neoliberalismo burgués capitalista se los ha juntado en el mismo cajón desastre que a los grandes propietarios, también denominados agricultores, de manera que la política agraria común europea, únicamente ha beneficiado a las grandes producciones agrícolas de los grandes propietarios quienes eran capaces de producir más que los pequeños. Cuando los pequeños reclamaban ayudas al estado y al gobierno, este que representa los intereses burgueses y liberales, ha ignorado a los pageses, de manera que se los ha considerado grupo de presión injustamente, porque afirmaban los neoliberales que los agricultores son una minoría que presiona al estado para que les ayude a obtener beneficios con dinero público de todos. Por no tener clientelismos, por no tener la misma estructura que los grandes propietarios y que el resto de sectores económicos, no se está considerando que las ayudas que exigen las grandes corporaciones económicas financieras y comerciales como las de los grandes bancos o las grandes automovilísticas, son igual de exigentes o más que las realizadas por los agricultores durante todos estos años. Los neoliberales afirmaban sin más, diciendo que la agricultura no era viable porque no es rentable. Pero ahora encontramos que tampoco son rentables otros sectores económicos que piden ayudas exigentes y desorbitadas como si fueran un auténtico grupo de presión. Esto no lo valoran los gobiernos y agentes neoliberales y socialdemocratas que siguen considerando a los agricultores como grupo de presión. Vislumbramos que en todo caso, quienes actúan y son grupo de presión son todas aquellas grandes empresas y corporaciones que hasta ahora parecían funcionar bien y se ha demostrado el verdadero fracaso de su operativa enmascarada en la negación constante del campo y el mundo rural para hacer patente la dictadura del capital. En definitiva, esta es la hipocresía y el poco tacto en las denominaciones, cuando son los agricultores quienes demandan ayudas públicas para el campo, entonces se les tacha de grupo de presión porque quieren beneficiarse con dinero de todos, mientras que si quienes piden las ayudas públicas son las empresas recientemente en recesión, como las grandes corporaciones empresariales, financieras, y automovilísticas, entonces a estas últimas se les conceden dichas ayudas, y para colmo no se les considera grupos de presión por la cantidad de clientelismos que poseen.