domingo, 12 de abril de 2009

EL REALISMO DEMOCRÁTICO FRENTE A MUTACIONES AUTORITARIAS

El pensamiento realista históricamente vinculado a la institución de la monarquía, en Europa ha tenido diversas interpretaciones, derivando finalmente y confundiendose con el conservadurismo liberal británico. Y tanto es así que en Francia, el pensamiento royaliste ha estado vinculado a las vindicaciones liberales de disminuir el protagonismo del Estado de la República francesa en la sociedad, queriendo con ello significar un detrimento de fuertes recortes sociales relacionados con la res-publica. La derecha liberal conservadora insiste una y otra vez en los recortes sociales traduciendose en una disminución del gasto público, cuando sabemos que dicho gasto público significa una serie de beneficios públicos para el bienestar de la ciudadanía, o por lo menos así debiera ser. Muchos nos planteamos que es lo que se hace con el dinero público de los ciudadanos, y en qué se invierte, reivindicando así un mayor control y fiscalidad sobre los administradores públicos de todas y cada una de las entidades locales.

Jacobo II Estuardo, Rey Legítimo de Inglaterra
Históricamente la Francia revolucionaria y su pensamiento político ha intentado relacionar el republicanismo ideológico con las garantías y los derechos públicos y sociales de los Franceses, significando la res-pública francesa la garantía de los débiles frente a los poderosos, frente a la oligarquía burguesa y financiera, que montó su última monarquía burguesa, la de Luís Felipe de Orleans para observar y proteger sus intereses financieros e industriales frente a las reivindicaciones obreras y proletarias francesas más favorables a la República y a sus ideas fraternales. Así la ideología del pensamiento político realista en Francia quedaba marginado y relegado, al representar en cierto modo los intereses de los grupos sociales poderosos y privados. Pero el realismo político no significa eso, o por lo menos así lo interpreto yo, pues el origen histórico del papel político de la Corona, de la Monarquía está precisamente en la defensa y protección de los débiles frente a los grupos poderosos. Son precisamente estos grupos, quienes ayudados del capital, han usurpado la institución de la Corona, la han golpeado, incentivando el golpe de estado, y nombrando a otro príncipe de la misma familia o extranjero para que ocupara el Trono en función de los intereses que los grupos oligárquícos querían que se defendieran, en contra del pueblo, del campesinado, de los obreros y los trabajadores. La Monarquía Socialista-Tradicional era aniquilada por la burguesía para imponer bajo su criterio y afinidad otra, la monarquía liberal burguesa, a través del proceso revolucionario burgués que significaron todas y cada una de las revoluciones liberales burguesas, comenzando por la de Inglaterra en 1688, que destronaba al Rey Legítimo Jacobo II.


Dejando claro, por tanto que la institución monarquica solo tiene sentido si es la voz y la conciencia del pueblo, si es una institución que representa al pueblo, y lo defiende de las agresiones de los intereses privados de los grupos poderosos, o del propio capitalismo neoliberal burgués; estarán entonces de acuerdo conmigo, que la Corona Legitimista y la institución monarquica que representa, formará parte del pensamiento político realista o legitimista que nada tiene que ver con el realismo político descrito anteriormente sobre estas lineas, defendido por cierta burguesía y oligarquía, tanto en Francia, como en Inglaterra y España.

Carlos V de Borbón, Rey Legítimo de las Españas
Entonces se peguntarán: ¿ realismo político y republicanismo ideológico es lo mismo en el fondo? ¿ Y solo varía en las formas? No, tampoco es eso, pues el republicanismo político ideológico intenta favorecer la existencia del Estado como único ente homogenizador y uniformizador que concentra de forma unilateral el poder político del país, y esto deviene sin querer en dictadura, mientras que el pensamiento político realista nos hablará de la teoría de los Cuerpos Intermedios. Dichos cuerpos sociales son las representaciones orgánicas de los diversos estados o estamentos existentes en la sociedad. Son famosos algunos pensadores realistas o tradicionalistas que nos hablarán de dichos cuerpos y su importancia en la sociedad, sin embargo tristemente nos hemos encontrado con un corporativismo que ha beneficiado a cuerpos o estados claramente y crecientemente poderosos. Maurras o Vazquez de Mella no tendrán en cuenta que los cuerpos sociales deben ser pequeños y deben haber muchos, por tanto no podemos limitar a la sociedad a una sola representación orgánica, pues será también necesaria la representación inorgánica, porque los grupos o estamentos sociales o cuerpos intermedios estarán formados por individuos que decidirán como quieren estar representados, es decir, por un cuerpo orgánico o inorgánico, o bien defendiendo sus derechos profesionales o sus derechos políticos. Los antiguos tradicionalistas se quedaban estáticos bajo planteamientos antidemocráticos. ¿por qué el estamento o cuerpo social tiene que formar una jerarquía autoritaria? Aquí se equivoca Maurras y Vazquez de Mella, no se trata de imponer estructuras jerárquicas cerradas y autoritarias, porque los cuerpos sociales intermedios pueden ser cuerpos de jerarquía pactada desde abajo a arriba y sus representantes elegidos por sufragio universal interno, al estilo miembros de una coperativa, de manera que obtendremos cuerpos intermedios autogestionarios. Pero Maurras y Vazquez de Mella no entendieron esto, y por ello decidieron abandonar y evitar evolucionar positivamente la ideología de pensamiento político realista. El Realismo político o pensamiento político realista esta muy relacionado con la antigua institución de la Corona, no con la nueva, cercana a los intereses liberales y plutocráticos capitalistas. Por ejemplo el pensamiento realista mantenía para los diversos territorios históricos los particularismos locales y su administración autóctona consuetudinaria, de manera que las leyes eran conocidas por todos, hasta por el más "tonto del pueblo". Solo ante los abusos de los poderosos el Rey podría actuar mediando entre ellos y el pueblo, protegiendo a estos últimos. No es de extrañar que el pueblo campesino adopte posiciones favorables al fortalecimiento del poder real y monárquico ya que ve en la institución de la Corona Legitimista las garantías de los débiles, la protección de los derechos públicos, frente al interés egoísta de los grupos privados oligarquicos y burgueses capitalistas. Tampoco es disparatado pensar que los grupos privados burgueses y oligarcas sintieran verdadero desprecio por la intervención pública que ejercía la institución de la Corona refrendando y limitando el comportamiento político de los mismos, pues recordemos que los grandes magnates del reino lo que realmente querrían para si era el egoísmo capitalista y materialista que más tarde demostraría el pensamiento económico y político liberal capitalista burgués. Así la oligarquía liberal burguesa aparecería no solo como la defensora del capitalismo egoísta de mercado, sino como los auténticos defensores del inicio del republicanismo contra la intervención pública de la Corona Legitimista. Por ello los grandes magnates del reino, burgueses y aristócratas no dudarían en aplastar la Corona Legitimista para poner otra, fiel a sus intereses capitalistas y financieros. A dicha oligarquía no le importará tener monarquía o república, siempre que fuera fiel a los intereses de la plutocracia burguesa frente a los derechos del pueblo. Si la oligarquía burguesa y los magnates optaban por el golpe de estado imponiendo una monarquía liberal burguesa representante de sus intereses, entonces el pueblo campesino optaría por la república, y eso es lo que ocurrió en Francia, donde el pueblo optó por la republica defensora de los derechos públicos frente a los intereses privados de la minoría plutocrática, que en un principio fue monárquica por oposición a la república, pero que no nos engañemos, fue abandonando sus posiciones monárquicas en favor de posiciones republicanas para aparecer afines al pueblo conservador.


Sin embargo si la oligarquía burguesa y los grandes magnates adoptan una posición favorable a la defensa de la república burguesa que defienda sus intereses, el pueblo campesino optará por la defensa de posiciones claramente monárquicas legitimistas, una monarquía, una Corona Legitimista que defienda los derechos públicos y sea garantía de los más débiles frente a la posible usurpación que la jerarquía y la oligarquía económica burguesa pretenda hacer para anular al pueblo. Esta es la realidad histórica y formal del pensamiento político realista y republicano. En el caso del Jacobitismo Británico y el Carlismo aparece originariamente una autentica adhesión campesina favorable a los derechos de los Estuardo y los Borbones Carlistas. ¿Por qué? porque representarán la intervención pública, garante de los derechos públicos de los ciudadanos frente al egoísmo capitalista de los grupos poderosos. Los grandes magnates y burgueses capitalistas, en el caso Británico y Español, apoyarán a un príncipe ajeno a la tradición para que usurpe la Corona y defienda sus intereses egoistas burgueses contra el campesinado. En el caso Británico sería destronado por la burguesía ennoblecida, el Rey Jacobo II Estuardo; y puesto en su lugar mediante usurpación revolucionaria a Guillermo "III" de Orange. En el caso Español, la burguesía y la oligarquía del país pondría en el Trono a Isabel "II", marginando al Legítimo Rey Don Carlos V de Borbón. Ambos reyes destronados tendrían un fuerte apoyo popular, de campesinos y pequeños artesanos, e incluso de nobles empobrecidos venidos a menos, quienes formarían el embrión del Partido Realista, que historicamente derivará en ambos casos en los partidos jacobitas y carlistas respectivamente. Es ese realismo popular, ese pensamiento político realista, socialista y democrático el que defiende el carlismo, símbolo de Pacto histórico, de Alianza histórica entre el Pueblo y su Dinastía. Para comprender el monarquismo legitimista en el carlismo hay que saber la historia ideológica europea del devenir del pensamiento político realista y republicano.