viernes, 13 de marzo de 2009

¡NO SON MONSTRUOS, SINO ALUMNOS!: PÉRDIDA DE RESPETO EN LA ENSEÑANZA SECUNDARIA


Ah! el instituto, que tiempos aquellos! pues estos días preparando mis clases prácticas del CAP me he acordado de mi instituto. Tuve buenos profesores y buenos compañeros y amigos en lineas generales. Me he acordado de todos ellos, las antiguas caras, sus expresiones, sus ademanes y modales, su poder coercitivo, en fin. Una serie de cosas que me han venido a la cabeza para ver como un profesor hoy día puede afrontar sus clases.

Recuerdo aquella exigencia sobre el respeto, casi por la gracia de Dios, que había que tenerle a cierta parte del profesorado, exigían respeto, cuando a su vez, y como respuesta, nos obsequiaban con desdén, autoritarismo, odio y cinismo, pura cortesía por su parte. No eran todos, solo una minoría, uno o dos, pero claro!, como olvidarlos!, y es que en esta vida casi siempre pesa más lo malo y negativo que lo bueno. Fui a público, y bien orgulloso que estoy de ello, pues estudie Ética y Religión, respectivamente y cuando quise. Pero volvamos a los tratos de antes, a ese mal entendido respeto y liderazgo por parte del profesorado, puro autoritarismo con los respectivos desafueros. En concreto recuerdo a uno de ellos, su nombre y todo, ¿padecería de trastornos y cambios temperamentales ambivalentes? era todo un poema, y encima de Lengua y Literatura, un auténtico asco de persona, un ser despreciable, pues nos trataba como una auténtica mierda. Ah! eso si, teníamos que respetarlo hasta la muerte al muy engreído, el cual siempre nos imponía suspensos continuos desmoralizando a toda la clase en base al temor, al suspenso, al repetir curso, a la inflexibilidad, a la intolerancia. Y luego el muy cínico se atrevía hablarnos de la civilidad de las instituciones democáticas, criticando a los colegios de curas que teníamos alrededor. Mi perfección sobre él era pues que se trataba de un ser con mucho cinismo, hipocresía y mucha doblez, ya que actuaba como un auténtico dictador. Supuestamente odiaba al extremo, aquellas formas de hacer que le habían enseñado durante la inflexibilidad franquista: la escuela del autoritarismo, la imposición, la anulación de la creatividad y el sectarismo. Pero a aquel ser le emanaba todo aquello, era la contradicción pura.

En este ambiente es cuando empieza el fracaso escolar, la desmovilización, la falta de interés por estudiar, saber que vas a suspender porque tienes a un ogro frente a ti, que encima debes respetar por la gracia de Dios, aunque no creyera.

El respeto en el aula, bajo mi punto de vista y el liderazgo que un profesor puede ejercer en clase viene determinado en primer lugar por tratar como adultos y respetar como tal a sus alumnos. Pero aquel ser, despues de haber estado cavilando, no respetaba a sus semejantes, un estirado, un prepotente, un ogro cantamañanas que se dedicaba a desmotivar a toda una clase, imponiendo la vergüenza del temor dictatorial, puro franquismo, dictadura, extravagancia de aquel ser.

El respeto un profesor se lo gana por parte de sus alumnos, no con el temor y la prepotencia, sino con las buenas formas, los buenos modales, la atención a la diversidad ya que no todos parten con la misma base, y sobre todo tenerles respeto a los alumnos y comprenderles. La falta de psicología y psicopedagogía que me demostró aquel maestro de secundaria, y muchos otros que aun quedan, es que son colaboradores de la ineptitud, alimentando el fracaso escolar.

Pero ustedes se pueden creer que se les puede tener respeto y admiración en liderazgo a un profesor o a una profesora que primero te manda estudiar la materia de Lengua Castellana para el lunes, aprovecho el fin de semana y luego llego el lunes a las 8.00 de la mañana para que me diga a mi y a otros compañeros de clase: "tu, no es necesario que hagas el exámen, no te da la media, así que sal fuera, a la calle y deja a tus compañeros trabajar, no me los distraigas", esta fue la respuesta de esta individua, ¡profesora!. El resto de compañeros, conforme iban entrando para ocupar su sitio en clase, iban saliendo de clase por imperativo de aquella "señora", sin embargo yo me negue a avandonar la clase y exigí hacer mi exámen. Ahí pues se nota que ya pensaba carlista, en 1ºBUP. Y es que lo que no podía entender es que se me intentaran hacer tragar las instituciones y funcionamientos supuestamente democráticos que esta gente representaba, y que me vinieran con milongas de su tolerancia, de su comprensión, de su flexibilidad, de su desmovilización de su alimentación del fracaso escolar. Aquellos seres, alimentaban el fracaso escolar y se amparaban en las instituciones "democráticas", sin embargo obraban de forma unilateral, tendenciosa y dictatorial, y no con ello pretendo criticar a lo Público, todo lo contrario, porque estoy admirado de haber trabajado en uno de los institutos más humildes y obreros de Alicante, con un profesorado magnífico, practicamente todos de izquierdas. He aprendido muchas cosas, pero sobretodo me he vengado de aquellos "malos tratos" que en cierto modo recibí, y recibieron mis compañeros de clase cuando íbamos al instituto y coincidíamos en clase con aquellos dos elementos de ciudado, que por cierto una era Pepera hasta la muerte y el otro Socialista del PSOE.

Hoy he entregado las notas a mis alumnos y han aprobado todos. Durante el examen una alumna se puso a llorar porque no había estudiado. Hizo el examen con mi ayuda. Me acuerdo lo que hacían mis profesores en BUP. Que no has estudiado: "al carrer, a la calle!. Eso no es ayudar al alumno, eso es alimentar el fracaso escolar. Han aprendido hoy muy bien la lección, ya que se han dado cuenta que las cosas no las regala nadie, hay que currárselas, hay que trabajarlas, hay que poner empeño y sacrificio, pero para ello no hay que humillar, desmoralizar y desmovilizar consintiendo la pérdida de interés por parte del alumno en la materia. Hoy han aprendido que yo fui al igual que ellos alumno, que también repetí curso, pero que fui constante y que ninguna de aquellas humillaciones me arredró. Al contrario. Aquellos metodos nefastos provocaron cierta "venganza". Aquella calamidad en parte ha dejado de existir, y las formas tienden hacia una educación fundamentada en el respeto, y un profesor no puede pretender que se lo tengan, si cuando se dirige a sus alumnos formaliza el precedente de llamarlos sin respeto, alzando la voz, tratándolos como mierda y escoria absoluta y con un desprecio y prepotencia formidables que ni en tiempos del absolutismo y el autoritarismo más rancio. Hoy les he animado, a continuar en su lucha diaria, a conquistar el esfuerzo, a conseguir su interés, a no aceptar lo que se les diga desde ningun lado, sin replantearse primero lo que significa, y cavilar y adoptar una postura lo mas coherente posible para afrontar su vida lo mejor posible.

Como la Monarquía en el Carlismo, no es autoritarismo lo que se propone, sino un liderazgo de un Rey de una Familia Real que se implica con el Pueblo, con los Pueblos de las Españas, y está basado en el respeto, pero porque se han ganado dicho respeto, no por el temor, sino por sus valores, por la defensa de las libertades, por aquellos valores que representan.

La burguesía, el capitalismo y sus instituciones copiaron lo malo que podría tener el tradicionalismo político, lo mutaron y lo descarriaron y nos lo convirtieron en autoritarismo, en inflexibilidad e imposición por la fuerza. Tristemente muchos maestros y profesores que fueron educados en aquella intolerancia hoy sin darse cuenta quizás siguen actuando como aquellos monstruos, símbolos del fracaso escolar, de la desmovilización de la incompetencia. Queridos alumnos, me alegra mucho haberos conocido, sois mágnificos, estupendos, manteneis vuestros particularismos fruto de la diversidad, de la Hispanidad, de la Mundialidad, sois los mejores, y en vosotros confiamos en este presente y en el futuro.

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