martes, 17 de marzo de 2009

MONARQUÍAS PACTISTAS: EL PROTESTANTISMO MONARCÓMANO Y EL CATOLICISMO MONARQUISTA


A primera vista la religión protestante puede resultar atrayente por su negativa a soportar la presencia de la jerarquía eclesiastica. Y en este caso el Presbiterianismo Calvinista aparece como una religión "socialista" en el sentido que propugna la desaparición de toda jerarquía en la Iglesia, ya que teoricamente todos los individuos somos iguales en la fe, e iguales ante Dios, todos tenemos derecho a ser predicadores, pastores, y libre interpretadores del mensaje bíblico. Al anular la jerarquía, emerge otra, la de aquellas personas que tienen facilidad de palabra y son muy buenos en los negocios capitalistas, estas se convierten en los nuevos portadores de la fe sin control alguno fomentando una libre interpretación, y esa es la clave para entender porque está dividido el protestantismo en diversas ramas cristianas. Sin jerarquía se relativiza el hecho e interpretación consolidada comunitaria y se tiende a afianzar la plenitud del individuo, pasando el protestantismo a ser la religión de trasfondo egoísta, individualista y capitalista, porque exalta al individuo y más al predestinado por Dios, pasando de ser una religión comunitaria a otra individualista. La famosa austeridad protestante queda patente en las familias burguesas y aristocráticas vestidas con colores oscuros, generalmente de negro, para plasmar en el fondo la actividad comercial y mercantil, la prestamista y la usurera, la bancaria y empresarial para defender al fin, la progresiva acumulación del capital.

El protestantismo en general y el presbiterianismo evangélico en particular se convierten en la religión del modelo económico capitalista, por muy negadores que fueran de la jerarquía eclesiastica. Puede que no la tengan, ni la quieran, resultando a primera vista una religión "socialista", sin embargo esconde en el fondo de su ser la libertad egoísta del individuo capitalista predestinado y elegido supuestamente por Dios. Al mismo tiempo la austeridad se convierte en ahorro y el ahorro se transforma en inversión capitalista empresarial. Por ello debemos entender, lo que se disputaban católicos y protestantes en las guerras de religión, ya que tenían un claro afan desamortizador de los bienes de la Iglesia Católica para venderlos y traspasarlos al mejor postor, la burguesía y la aristocracia protestante.

Como digo, surge otra jerarquía, la económica, la burguesa. La oposición protestante a la jerarquía católica es debida a la sombra que dicha jerarquía eclesiastica le hace a la nueva jerarquía burguesa y capitalista, ya que la eclesiástica concentra la mayor parte de las propiedades en manos muertas, las cuales, solo pueden heredarse, ni comprar, ni vender.

Durante mucho tiempo el protestantismo resultó ser la escusa religiosa de los magnates, grandes propietarios, nuevos advenedizos, financieros y capitalistas que se habían aprovechado de los proyectos desamortizadores, robos y expropiaciones, que los gobiernos y monarcas de turno habían llevado a cabo contra la Iglesia Católica para elevar la Religión e Iglesia reformada a buen puerto. Y con el respaldo de la jerarquía económica se aplastaba y aniquilaba a la jerarquía católica, porque a su vez y socialmente hablando, estas buenas gentes sustituirían la jerarquía católica por la jerarquía económica de los magnates capitalistas, debilitando así, los lazos históricos y seculares comunitarios del pueblo y el hecho socialista de la Fe Católica, para reducirlo y convertirlo en individualismo de pequeñas comunidades protestantes, que sin líderes ni jerarcas va desapareciendo en beneficio lucrativo y exclusivo de la nueva jerarquía económica y capitalista nacida de la revolución burguesa religiosa. Por ello vemos hoy la desintegración avanzada de las sociedades herederas del calvinismo en Suiza y Holanda, una desintegración del protestantismo ante su trasfondo economico-social burgués capitalista.

Se considerarán históricamente auténticos conseradores de los bienes robados y expropiados al pueblo y a la Iglesia Católica y bajo sus despojos construirán otra mas acorde con las actitudes y aptitudes del capitalismo y sus magnates y nuevos propietarios, hombres sabedores, recelosos y acechantes que al instante liderarán la oposición contra la Corona y su progresiva concentración de poder político.

La Corona, símbolo impedecedero de la institución monárquica, representada por el Rey, venía desde hace tiempo representando frente a los terratenientes, magnates capitalistas y nuevos advenedizos, la defensa de los derechos públicos frente al egoísmo capitalista lucrativo de los intereses privados de los grandes propietarios y ricos comerciantes. Estos nuevos advenedizos se habían enriquecido con las desamortizaciones de los bienes eclesiásticos y no tolerarían la presencia de la Corona ya que la veían como una institución como una institución que se entrometía en sus intereses egoístas y mercaderes. A todo lo propio, actuaban, si podían, arrebatando los derechos posibles correspondientes a la institución de la Corona y cuando ésta se defendía, era considerada en el Parlamento por aquellos grandes magnates y comunes del Reino, de absolutista. Así es como el protestantismo generará una forma de pensamiento monárquico que defendía los intereses de las clases burguesas, privilegiadas y la de los nuevos advenedizos, aristocratas y terratenientes, basado en poner a sus pies los bienes de la Iglesia Católica, haciendo desaparecer su jerarquía y relativizándola y atomizándola bajo la cuestión de que cualquier presbítero y miembro de la comunidad protestante puede ser pastor y puede interpretar. Los beneficiados de todo ello: la burguesía capitalista y los grandes magnates del Reino. Esta burguesía y terratenientes señalarían a la nueva Iglesia Reformada Protestante, que gracias a ellos, estos nuevos pastores y sus fieles tienen una nueva Iglesia, fruto de las migajas y descomposición por las desamortizaciones realizadas contra la Iglesia Católica llevadas a cabo a partir del siglo XVI, practicamente en toda la Europa donde arraigó el protestantismo, curiosamente donde había comercio, como el de la Hansa Nórdica o el Neerlandés. Desaparecida la Jerarquía Católica, desaparece el estamento o estado eclesiástico de la vida política, precisamente, por su atomización y falta de jerarquía. Los grandes magnates y nuevos propietarios enriquecidos se ven con fuerzas, y deciden advertirle a la Corona y al Rey cual va a ser la nueva forma de relacionarse anunciando el PACTISMO o CONVENIO. Rescatada la monarquía pactista del medievo, podemos recordar los Fueros en las Españas por ejemplo, resulta curioso vislumbrar una posición política pactista tan tradicional, en la defensa de las libertades tradicionales, que resulta incomprensible que esta defensa la lleven a cabo gentes que reniegan de la religión tradicional, la Católica, y si en cambio, esten dispuestos a devolver el papel político y tradicional correspondiente a los grupos sociales y el pactismo con la institución de la Corona. Tampoco se podía entender la progresiva concentración de poder político en los diversos siglos, del XVI al XVIII, en torno a la Corona, y esto, asumiendo como asumió el absolutismo, la desacredita en parte con respecto a su pasado pactista y más dentro de una órbita católica que le anima a concentrar dicho poder absoluto. Sea como fuere, el caso es que el pactismo fue defendido por las clases privilegiadas protestantes que eran procapitalistas y que controlaban totalmente el Parlamento, pues era el objetivo para hacer público y notorio el control de la aristocracia aburguesada y de la burguesía ennoblecida sobre la institución de la Corona, arrebatándole a la misma todo papel político y todos sus derechos públicos, que significaba la garantía de los humildes frente a los poderosos, o lo que significa, la sujección de los ricos en interés de todos. El triunfo del parlamentarismo significaba el triunfo de la plutocracia partidocrática del País y por tanto el triunfo de los intereses privados sobre los derechos públicos, representados en aquellos siglos por la Corona y hoy por el Estado. Unicamente los intereses privados capitalistas burgueses redujeron a la institución de la Corona a una institución privada, señalando que el Rey, al igual que los burgueses, era un ciudadano burgués más. La monarquía burguesa pasaría a ser la institución que defendería exclusivamente a la clase social que la dirigía, olvidandose del pueblo, que la mantenía con tesón y sacrificio, un pueblo que no tuvo más remedio que ampararse en el movimiento obrero y en el legitimismo dinástico para defenderse de los desafueros de los grupos poderesos burgueses y capitalistas que actuaban bajo la protección de la nueva monarquía burguesa y plutocrática.


La masa del pueblo católico y su Iglesia quedaba representado por el Papa y la jerarquía eclesiástica. Los desmanes y desafueros cometidos por los propios representantes de la Iglesia Católica hizo dieron lugar a la aparición de la Reforma Protestante con Lutero y Calvino a la cabeza. A pesar de su fuerte jerarquía eclesiástica, el Catolicismo permitía el desarrollo de la vida social y comunitaria impidiendo la elevación de la burguesía aristocática como una nueva jerarquía que le hiciera sombra, condenando el prestamo de usura y el desarrollo por tanto del comercio. Además la Iglesia Católica concentraba gran parte de las propiedades terratenientes las cuales no se podían ni comprar ni vender, propiedades en manos muertas porque textaban, se heredaban sin mas. Estas tierras servían para el autoabastecimiento y capacidad autoeconómica de la Iglesia para mantener vivos hospicios, hospitales, leproserías, etc. En aquel tiempo la Iglesia Católica se encargaba de mantener buena parte de lo que hoy consideramos el sector público relacionado con la sanidad y la educación.

Sin embargo ese modelo estático católico molestaba a las clases privilegiadas y sobretodo a la burguesía que defendería un modelo dinámico protestante. El trasfondo político y social de la guerra de los 30 años, es sobretdo un conflicto económico por el cual se dispondrá que hacer con las tierras de la Iglesia Católica en manos muertas y hacerlas pasar a la plutocracia privilegiada protestante que cada día se enriquecería más y más. Así pues el Catolicismo podría presentarse como una Iglesia socialista por la defensa del hecho y fenómeno comunitario, por los derechos públicos del pueblo frente a la avaricia de la burguesía capitalista financiera y mercantil. Organizada con su jerarquía eclesiastica, ante el devenir de los hechos podría plantar cara en defensa del pueblo humilde contra las pretensiones y exigencias de la aristocracia y la burguesía.

El absolutismo monárquico y el pensamiento político monarquista se desarrollará en los países católicos favorables a una corriente pública y popular de reforzamiento del poder monárquico, ya que se entendía que la propia institución de la Corona significaba la defensa del débil frente al poderoso, o la sujección de las clases ricas en interés de todos. Aparecía la Corona Católica como defensora del campesinado frente a la hostilidad egoísta y capitalista de los intereses de la plutocracia burguesa. Estos últimos abrazaron la religión protestante y apoyaron la Corona Protestante precisamente para hacer tambalear el poder de la Corona y garantizar el gobierno aristocrático del Parlamento, en el cual se defenderían los intereses protestantes y conservadores de los bienes robados a la antigua Iglesia, y se defenderían los derechos comerciales y el liberalismo capitalista. Podemos ver un precedente entre la lucha de lo Público representado por el Estado Monárquico Católico y lo Privado representado por el Estado Aristocrático Parlamentario Protestante. El primero tendría el apoyo del pueblo humilde, el segundo tendría el apoyo de la burguesía ennoblecida y la aristocracia aburguesada.

Nos podremos preguntar el por qué de las monarquías en el continente Europeo como defensoras de los asuntos y derechos públicos en connivencia con cierto intervencionismo y regulación pública sobre la economía y ver por otro lado como en el continente Americano y los EEUU apostaron por un modelo económico e ideológico republicano que rechaza el intervencionismo y la regulación económica defendiendo la doctrina liberal protestante del dejar hacer, dejar pasar.

El Catolicismo Celta de las Islas Británicas muy distinto al Catolicismo Romano implantado historicamente posteriormente, formará la autenticidad de la conservación del Catolicismo Escocés e Irlandés. Del Catolicismo Celta Escocés nacería una masonería religiosa vinculada a los emigrados jacobitas partidarios de los Estuardo, era cierto entonces, que no se querían desprender de los ritos celtas y por tanto no querían asumir el rito romano, de todas formas aquellos Jacobitas exiliados en Francia ayudarían a desarrollar una masonería vinculada a la religión católica, distinta a la masonería revolucionaria liberal burguesa desarrollada con la revolución francesa. El absolutismo monárquico de los países católicos se había convertido en despotismo por la intención burguesa de los ilustrados de adular al Rey continuamente, con el proposito de obtener de él las reformas desamortizadoras para enriquecer a la burguesía y aristocracia católicas que no habían tomado el camino de la revolución religiosa que sus homologos protestantes habían desarrollado las consecuentes desamortizaciones, robos y expropiaciones contra los bienes de la Iglesia. Las adulaciones continuas de aquella ilustración anticlerical tendrán su efecto, ya que el Rey prescindirá de la Iglesia y de todos los cuerpos intermedios sociales aceptando los prestamos de la burguesía financiera que hipotecaría a la monarquía tradicional para llevarla a los brazos e intereses de la burguesía. Las persecuciones contra los Jesuitas en tiempos de Carlos III de España y las políticas cesaropapistas de las regalías tienen por objetivos enriquecer a la burguesía y a la plutocracia del país en dentrimento del pueblo al que se le comienza a expropiar los bienes y tierras comunales de los municipios. Las políticas económicas liberales de los ilustrados ponen de manifiesto el descontento que desembocará en la revolución Francesa y que dará finalmente el poder a una plutocracia burguesa que no necesitará de la adulación y la postración ante un Rey, un monarca al que ha engañado, bajo promesas de lealtad inquebrantable. Las revoluciones burguesas sensibilizarán a la plutocracia del Reino, porque se darán cuenta de que ya no necesitan del Rey para tratar de conseguir sus diversos objetivos políticos y económicos, como las consecutivas desamortizaciones.

El caso es que las teorías promonárquicas intentan defender la protección de los derechos públicos y las libertades públicas frente al abuso e interés de los poderosos y la plutocracia del país, o al menos así lo espera la corriente monarquista tradicional. Chocando así lo Público con lo Privado. El devenir político histórico hasta la actualidad nos podría redescubrir que hoy la derecha política y los partidos conservadores han adoptado una posición económica protestante in defensa de los intereses individuales, privados y capitalistas, rechazando el poder de la Corona, mientras que los partidos de la izquierda, socialistas, comunistas y ecologistas han adoptado una posición historicamente "católica" en defensa de los derechos públicos y socialistas e incluso podría llegar a ser acorde mediante la aceptación de la institución de la Corona, que como el Estado garantizase los derechos públicos de los ciudadanos, la protección de lo público frente a lo privado, frente a los intereses individuales y capitalistas de los poderosos.

Finalmente llama la atención al vislumbrar los derechos imprescriptibles de los Estuardo, como artículo de fe por parte de la Iglesia Episcopaliana que no acepta, al igual que el resto de Iglesias Luteranas, por legítimo, ninguna forma de gobierno que no cuente con una estructura monárquica a la cabeza, mientras que el catolicismo puede llegar a legitimar la forma republicana en el caso que se respeten los derechos de los Católicos. Irlanda es un claro ejemplo de ello frente a la Ignglaterra monárquica y protestante.

No hay comentarios: