lunes, 2 de marzo de 2009

MONARQUÍA DEMOCRÁTICA FRENTE A MONARQUÍA PARLAMENTARIA


Qué es eso de que la soberanía reside en el Parlamento? Unicamente en el Parlamento, es decir, absolutismo parlamentario, absolutismo partidocrático con listas cerradas, con candidatos elegidos desde arriba. ¿Es esto democrático? NO!

Historicamente hubo un enfrentamiento entre dos instituciones principalmente, la Corona y el Parlamento. En Inglaterra tuvo su momento en 1642 inicio de la Guerra Civil Inglesa y en el resto de países ha devenido practicamente igual. Lo que podemos extraer de este enfrentamiento es el intento monopolizador del poder político por parte de una sola institución, ya bien fuera la concentración del poder en manos del Rey, dando comienzo a la Monarquía Absoluta, o bien aceptando la concentración del poder en manos del Parlamento con la absoluta exclusión de las demás instituciones políticas del País.

Igual de malo es que el poder absoluto recaiga en el Rey, como en el Parlamento, porque no se escucha la soberanía y voz de los pueblos de las Españas. En principio, y antes de que se produjera dicho enfrentamiento teníamos diversas instituciones funcionando, instituciones representadas por el pueblo.

El ser humano por cualidad y derecho natural, tiene la inquietud de relacionarse con los demás, asociarse y manifestar su asociación formado institución. Elevar a la categoría de cuerpo o estado a los grupos sociales intermedios de la sociedad debería ser uno de los objetivos democráticos de este país, pero eso encierra peligro para los grupos poderosos acostumbrados a sus asociaciones partidistas y capitalistas que responden a los intereses de unos pocos. Así la voz a escuchar es unicamente la de los diputados de las Cámaras y sus determinaciones han de verse cumplidas en nombre del Rey, de manera que cualquier iniciativa venida de la Vox Populi, voz del pueblo no es escuchada, o si lo es, es para hacerse la foto y dar a entender que se es más demócrata, cuando resulta evidente lo contrario. La Soberanía Política de un país no puede ni debe estar concentrada en una unica institución política, ya sea la Corona, ya sea el Parlamento, porque nos lleva precisamente a la dictadura de una sola institución. Y es falso decir, que resulta legítima la soberanía estricta de un Parlamento, cuando sus miembros son elegidos por los dirigentes de sus respectivos partidos políticos y no por el pueblo. También resultaría falso decir, que es absolutismo monárquico cuando sabemos que un monarca no puede encargarse de todo, y que necesitaría de colaboradores, y estos podrían ser propuestos y elegidos democraticamente por el pueblo. En fin, que con tal de desprestigiar la institución de la Corona, se la ha sojuzgado y subyugado a las decisiones absolutistas del Parlamento, y no sólo a esta institución si no a las demás, a todas aquellas que podrían aparecer como cuerpos o estados, asociaciones de personas, de ciudadanos con intereses comunes, ya sean profesionales o políticos. El caso es que la soberanía política debe emanar del pueblo en general, y el pueblo debería poder formar cuerpos o estados, asociaciones o instituciones elevadas a la categoría de cuerpo o estado intermedio para que con ello pudiera contrapesar, contrarrestar el absolutismo parlamentario de los diputados elegidos por los partidos políticos y no por el pueblo.

No tendría sentido hablar de división de poderes, en una sociedad donde el poder político está concentrado en un Parlamento, ¿donde está la división de poderes si hasta las decisiones judiciales se coartan y delimitan por el gobierno?

Por ello es importante que exista un poder judicial, donde los Jueces se elijan entre ellos, pero que si sus decisiones y deliberaciones son contrarias al espíritu de la justicia que los ciudadanos tenemos, que estos puedan por tanto exigir la derogación de las deliberaciones y decisiones de un juez ante un determinado caso ya que la Vox Populi es contraria a esa determinación. Las decisiones judiciales no pueden ser absolutas sino relativas y siempre conforme a la legitimidad que le den los ciudadanos del país. La justicia debe reflejar la escala de valores genérica y social de los ciudadanos y no el absolutismo unilateral de un juez. Así la justicia será un poder fiscalizado continuamente por el pueblo. Otros proponen que los jueces sean elegidos por los ciudadanos pero ello politizaría la justicia, de la misma forma que si estos son nombrados por el gobierno. Por ello debe ser un cuerpo independiente. Pero es que la Corona debe ser otro cuerpo independiente y soberano, como lo es el de los Jueces, y estar sometido también a las iniciativas populares, porque ambos cuerpos o estados son instrumentos del pueblo para autogobernarse y no para autocastigarse. Y el Parlamento, debe tener la posibilidad de ser una institución, entre otras y no la única, donde sus miembros sean elegidos democráticamente por los ciudadanos del País, y no por decisiones partidocráticas.

La diferencia entre la monarquía democrática y la parlamentaria estriba en que la primera responde a la voluntad popular y se ampara en las decisiones populares, desde abajo a arriba, mientras que la monarquía parlamentaria está subyugada a las decisiones absolutistas de un parlamento que es la única institución que concentra el poder político del país, mientras que la monarquía democrática el poder político queda dividido entre los diversos cuerpos sociales o estados intermedios existentes en la sociedad, y el pueblo tiene la capacidad de proponer, elegir y asociarse en función de sus intereses profesionales y políticos a través de listas abiertas o cerradas, segun elija el cuerpo social que formen.

Y es que Montesquieu ya hablaba de la división de poderes, de la división de los cuerpos y estados sociales, en los que incluía la Monarquía, el Parlamento, y el Cuerpo Judicial, y todos estos cuerpos sociales o estados debían contrapesar entre ellos para alcanzar el equilibrio de poderes. No existe equilibrio de poderes, si el poder político está concentrado en una sola institución, ya sea un Parlamento o en el mismísimo Rey.

Por ello los carlistas no queremos ninguna Teocracia porque significa poder político concentrado en manos de la Iglesia, ni ninguna Partidocracia Parlamentaria porque el poder está concentrado en el Parlamento, ni ninguna Monarquía Absoluta, porque el poder quedaría concentrado en el Rey, ni ninguna Judicatura Despótica Ilustrada, donde los Jueces son los unicos que concentrarían el poder, simplemente queremos el equilibrio entre todos estos cuerpos o estados sociales, ni más, ni menos.

2 comentarios:

kulasaim dijo...

Es paradójico que todo lo que ha avasallado la dignidad del ser humano en épocas en que el más poderoso mandaba, continúe hoy obteniendo igual, o más beneficios que en otrora...

www.nicolasespositochedel.com

Joan Antoni Estades ds Moncaira i Bisbal dijo...

Pienso que hay que ser serios y lo más malo de Aznar no es su amistad con Bush. ¿ O preferian Sadam Hussein y no digamos los ayatholas de Iran ?