lunes, 23 de febrero de 2009

DIOS VIAJA EN AUTOBÚS...


Ya está en España -hace semanas- la campaña promocionada por el profesor de Oxford, Richard Dawkins, que se declara ateo y darwinista. La ha desarrollado en Londres y Birmigham, Manchester y Edimburgo, con el eslogan: "Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida" exhibido en la parte exterior de autobuses urbanos que recorren nuestras calles. En Barcelona, esta publicidad, ha sido costeada por la Unión de Ateos y Librepensadores (UAL) y tienen previsto que durante las fallas recorra las calles de Valencia.
Yo, lejos de recriminarla, le doy la bienvenida, la saludo con simpatía no sólo por su creatividad o porque el "probablemente" que abre el eslogan la plantee en términos de tolerancia (en cierto sentido respetuosa); sino porque en esta sociedad adormilada hemos silenciado a Dios. Y porque, instalados en nuestro burgués modo de vida, los posicionamientos radicales o beligerantes, sean ateos o creyentes, no están de moda. Creo que -sin pretenderlo- puede propiciar que muchos indiferentes se paren a pensar, que muchos creyentes sociológicos consideren el interés de la cuestión y se definan; que aquellos que profesan "la fe del carbonero" se cuestionen: si la existencia de Dios les preocupa; quizás logre que muchos cristianos se inquieten y salgan de sus silencios e inercias; que muchos agnósticos y ateos reflexionen sobre lo que están haciendo de su vida.
Sinceramente, lejos de escandalizarme, me alegro de su puesta en marcha.
La campaña -sin pretenderlo- pone de relieve que Dios está en el horizonte, que sigue interesando ("preocupando") a muchas personas. Que para muchas personas Dios es una realidad que les preocupa, porque lo estiman importante; y que, para otras muchas, su no existencia, inquieta.
Su invitación a abandonar la preocupación por el tan traído y llevado -en el pensamiento- "problema de Dios" (su existencia) manifiesta la inquietud del ateo porque las gentes aún se lo cuestionen.
El eslogan de la campaña: "Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida", al menos a mí, me anima a traer a la oración y meditación la existencia del Dios Padre, providente y cercano; del que me llamó al ser y me sustenta. A no dejar de "preocuparme" por atender a su palabra, por vivir conscientemente cada encuentro y tratar de servirle y amarle en los menesterosos. A gozar y disfrutar con intensidad de la vida y cuanto de bueno y bello hay en ella y que su amor generosamente me regala.
En realidad su planteamiento, pone de relieve, que tanto los de la UAL, como el profesor Dawkins, cuando intentan hacer creer a la gente que no hay Dios y que creer en él constriñe la libertad; que no han descubierto al Dios de Jesucristo; que hablan desde el prejuicio de considerar a Dios sólo una idea. Mi experiencia personal, como la de millones de creyentes, es que la fe en Dios me libera de mis ataduras, concede da alas a mi pensamiento y sobre todo -me humaniza. ¡Gracias a Dios!, en nuestro mundo dividido y egoísta, infinidad de organizaciones cristianas como Manos Unidas, Cáritas, ONGs católicas se "preocupan" y solucionan a diario el hambre a millones de seres humanos que para los poderosos o los políticos no cuentan. En nombre de Dios, porque creen en él, son cooperantes o voluntarios -aquí o en países de misión, religiosos y laicos-, tratan de devolver la dignidad a los desheredados de la tierra, a los drogadictos, a los enfermos, a los discapacitados, a los inmigrantes, a los refugiados, a los perseguidos, a los que carecen de escuelas u hospitales, a los sin techo... Estos son los que se preocupan porque Dios existe y -en vez de volcarse egoístamente en gozar su vida- acuden a remediar la necesidad del hermano; son los que se quedan cuando todos los demás abandonan el país o el territorio amenazado. No les preguntan si creen o no en Dios, simplemente se entregan en su nombre.
Me dan sana envidia estos ateos y sus campañas ¡Ojala supiéramos nosotros ingeniárnoslas! para, siendo creativos, saber decir al mundo -a diario, en las calles y plazas- que: "Dios existe; y por eso nos preocupamos de la suerte del hermano y gozamos del don de la vida". Que Dios viaja en nuestros autobuses, habita en nuestros bloques de vecinos, trabaja en nuestras fábricas y campos, baja a la mina y brega en el mar, sufre en nuestros hospitales y geriátricos, goza en nuestros niños y se ilusiona en nuestra juventud... y desde ahí nos reclama amor y atención. ¡Por eso estamos alegres!

Texto escrito por Miguel P. León en la publicación Reino de Valencia- Enero-Febrero 2009 Nº 58

No hay comentarios: