lunes, 1 de diciembre de 2008

¿POR QUÉ LA CASA REAL DE LOS BORBÓN PARMA TIENE LA LEGITIMIDAD DINÁSTICA CARLISTA Y ESPAÑOLA PARA REIVINDICAR EL TRONO DE LAS ESPAÑAS?

Principalmente debido a tres cuestiones importantes:



1ª) Ante el fallecimiento de Alfonso Carlos I de Borbón, dejaba claro en su textamento que su sobrino Don Francisco Javier de Borbón Parma no tendría problema en el caso que quisiera heredar los derechos legítimos y dinásticos de la rama carlista, ya que era descendiente de carlistas que habían luchado en favor de dicha dinastía. Aunque se tratara de la rama menor descendiente directa de Felipe V, Duque de Anjou y Rey de las Españas, la legitimidad de Origen y de Ejercicio recae en la rama Borbón-Parma, debido a que las restantes ramas mayores de los Borbones exceptuando la propia carlista, hicieron armas contra la dinastía carlista desde Carlos María Isidro de Borbón hasta Don Alfonso Carlos I de Borbón.



2º) Alfonso "XIII" de España, exiliado por la República, pensó ilusoriamente y atrevidamente que los derechos dinásticos de la rama carlista recaerían en él al convertirse en primogénito de los Borbones, así pues carlistas y alfonsinos intentaron llegar a un entendimiento, pero ello pasaba por el reconocimiento por parte de Alfonso "XIII" de la Dinastía y Rama Carlista de los Borbones, desde Carlos María de Borbón hasta Alfonso Carlos de Borbón, cosa que Alfonso "XIII" no hizo, haciendo comentarios demasiado molestos para los carlistas, como diciendo que él no iba a reconocer a la dinastía carlista, porque si hiciera eso su propio reinado en España no hubiera tenido ningún sentido ni legitimidad histórica alguna. Efectivamente no tuvo dicha legitimidad para los carlistas, puede que contara con la legalidad pero jamás con la legitimidad. Alfonso "XIII" pensó que la legitimidad histórica y monárquica carlista le caería como manzana madura, por su propio peso, pero su doblez ante Alfonso Carlos I de Borbón, le hizo llevarse un chasco, ya que existía otro príncipe con mayores derechos que él, su sobrino Don Francisco Javier de Borbón Parma, representante de la única rama borbónica que había combatido al liberalismo constitucionalista burgués, defendiendo siempre el tradicionalismo carlista y los derechos dinásticos de la Dinastía Carlista, desde Carlos María Isidro de Borbón, hasta Alfonso Carlos de Borbón.



3º) La puesta en evidencia de la monarquía instaurada por el régimen franquista en la persona de Juan Carlos, y las sucesivas maniobras que desvinculan la institución monárquica de la tradición española, perdiendo evidentemente todas aquellas cualidades, legitimidades y justificaciones que la respaldaban, caen en saco roto por la deslegitimización histórica de la monarquía, ya que la actual familia reinante se rige, no por las leyes seculares históricas de la Monarquía Española, que hasta los propios monárquicos liberales hicieron cuanto pudieron, por respetar el funcionamiento interno de la institución dinástica, sino que se rige por nuevas reglas instauradas por una constitución, la de 1978, que legaliza la instauración de una oligarquía institucionalizada, pero ni mucho menos una familia real vinculada a la institución histórica que es la monarquía española, debido a la traición que la familia reinante ha hecho al prescindir de las leyes seculares y tradicionales de la monarquía española, por un lado la Ley Sálica de Felipe V, defendida por los carlistas, por otro la Pragmática de Matrimonios de Carlos III, con lo cual los herederos de Felipe, Cristina y Elena no tendrían ningún derecho a ocupar el Trono de las Españas.



Por estos hechos, hoy se ven reforzadas las reivindicaciones de la Dinastía Carlista para ocupar legitimamente el Trono de San Fernando.
La monarquía del jefe legal del estado Juan Carlos es totalmente ajena a la Tradición de la que dice descender y heredar, por la cual se justifica la institución de la monarquía, de manera que no representa en realidad la monarquía sino una oligarquía institucionalizada por haber traicionado las Leyes Históricas Seculares de la Monarquía Hispánica o Española y no haber jurado los diversos Fueros o Constituciones Históricas de los diversos Reinos, Señoríos y Principados de las Españas.
Se ha querido desde el liberalismo burgués capitalista atacar a la Corona Legitimista tachándola de absolutista, cuando precisamente venía a representar la protección de los más débiles y la sujección de los fuertes en interes del bien público, de todos, dentro de un contexto cristiano de justicia social. Precisamente ese liberalismo ha querido atribuirse la voz del pueblo y el supuesto hecho de ser democrático, cuando lo que realmente ha representado ha sido el dejar hacer y el dejar pasar a los más fuertes, a los poderosos, quienes siempre se enfrentarían al legitimismo carlista, a la Corona Legitimista, a la Monarquía Popular Carlista.

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