sábado, 27 de septiembre de 2008

PRESCRIPCIÓN Y RETROACTIVIDAD, INSTRUMENTOS DEL DERECHO LEGAL DEL CONSTITUCIONALISMO ESPAÑOL

El liberalismo legal constitucional encarnado en el derecho, destaca dos principios liberales: a) la prescripción de hacer justicia por la própia injusticia que defiende, representa, encarna y consiente; b) la no retroactividad y la retroactividad de las nuevas leyes constitucionales partidocráticas, plutocráticas parlamentarias, segun convenga al propio sistema, a quienes lo integran, regulan, organizan y representan.
Cualquier posición legitimista presentada por los Carlistas habrá prescrito para los liberales constitucionalistas, ya que el derecho legítimo esgrimido por los carlistas es el consuetudinario de la costumbre histórica representada por las antiguas instituciones históricas incluida la Corona y sus legítimos representantes.
Cualquier petición para hacer valer la justicia frente a la injusticia, habrá prescrito en cuatro años, cuando quien a los ojos del pueblo es culpable y siempre será culpable y su caso no habrá prescrito aunque lo diga la ley legal liberal constitucional.
La legitimidad tradicional monárquica y foral, es decir la carlista, no atiende a prescripciones que valgan porque la prescripción es la escusa para proteger a los culpables de la justicia, esconder con los años a los criminales, aniquilar la capacidad de justicia, anular la própia reivindicación legitimista carlista. La prescripción hace borrón y cuenta nueva, obliga a cimentar una sociedad que no reconoce absolutamente nada de su pasado, haciéndole olvidar la tradición. La prescripción anula la capacidad legitimista porque anula la posibilidad de administrar, de crear y hacer justicia, porque ayuda imponerse a la injusticia porque el caso específico prescribe.
En cuanto a la no retroactividad constitucional legal partidocrática burguesa de las nuevas leyes atiende a las reformas, modificaciones y cambios que favorecen una agresión constante a la tradición y a la existencia de las antiguas instituciones, por tanto en el caso de la Corona, pretende legitimar a la familia reinante vinculándola unilateralmente a la constitución y las reformas legales pertinentes sin pretender observar que significaría en caso de estudiar la instauración ilegítima de la nueva ley en caso de ponerla con efectos retroactivos, pues lo que fue ilegal, o aquello que afectó a unos determinados familiares o parientes quienes teniendo derechos al Trono, dejaron de tenerlos por aplicación de unas leyes determinadas sucesorias, ahora tendrían derechos de ocupación de ese mismo trono, en caso de existir retroactividad por la aplicación de la nueva ley. Es decir lo que no se consintió antes, ahora se consiente y es legal, pero los herederos de aquellos que fueron apartados de la Corona, siguen sin poder tener la posibilidad de ocupar la misma. Lo que era ilegal es ahora legal, lo que hasta el último instante era legal resulta ser ilegal. El mundo al revés por capricho del liberalismo más absolutista, altruista, intransigente y arbitrario de las nuevas leyes burguesas constitucionales.
La retroactividad y la no retroactividad de las leyes actuales dirigidas en función del interés de los organismos constitucionales legales instaurados ilegitimamente, presentarán disposiciones aleatorias que pretendan vulnerar siempre el derecho legítimo tradicional consuetudinario y de la existencia de las antiguas instituciones, para favorecer la inexistencia, el no funcionamiento, la imposibilidad de restauración de las antiguas instituciones y su funcionamiento legítimo tradicional, amparandose en el predominio coactivo del Estado regulador, interventor constitucional, que en lugar de intervenir en economía y castigar a la plutocracia dominante a la que sirve, se encarga de instituir nuevas normas ilegitimas sucesorias para los títulos de la nobleza o la Corona, excusándose en un supuesto machismo que dice combatir, y que imputa falsamente al funcionamiento libre y legítimo de las antiguas instituciones; cuando lo que la acusación esconde, es precisamente, que sean las instituciones libres, independientes, autonomas, integras separadas y fuera de la tutela del Estado. Pues si son capaces de pedir la separación Iglesia y Estado, con lo que estamos de acuerdo, y menos mal que con el franquismo acabó el cesaropapismo de imponer desde el pode político la jerarquía eclesiastica, debemos ser coherentes y pedir también la separación del Consejo de la Nobleza y Estado, y también de la Corona y el Estado, pues demasiadas tutelas y demasiado absolutismo partidocratico parlamentario tenemos que soportar al vislumbrar la dependencia total de las antiguas instituciones que fueron libres, y ahora vemos en poder del estado, porque están tuteladas y vulneradas por el Estado, desde las leyes parlamentarias impuestas por la plutocracia parlamentaria que viola la independencia de las antiguas instituciones.
Para parecer más progresista ante la opinión pública se vulneran los derechos de las instituciones libres e independientes, y no se actúa sobre el modelo capitalista, no se socializan los medios de producción, ni la banca, sino que se ataca a los pilares tradicionales de la sociedad, ya sean Religión y Corona.

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