lunes, 22 de septiembre de 2008

INDEPENDENCIA Y LIBERTAD DE PODERES O PRETENSIÓN ABSOLUTISTA CONSTITUCIONALISTA

La sucesión a la Corona y a los diversos títulos nobiliarios vienen determinados por las Leyes Históricas Seculares de la Monarquía Hispánica, legisladas en su funcionamiento interno por sus própios Reyes; por ello no puede venir ninguna Constitución, ni ningun tipo de poder ajeno al de la institución monárquica y sus leyes seculares históricas que la sostinen, como lo han hecho tradicionalmente, porque de lo contrario se estaría yendo contra la integridad, independencia y autonomía de la Corona, sus leyes y reglas privativas que la regulan y la mantienen, vulnerando con ello, su independencia, haciendola depender de un poder ajeno a la institución monárquica, el cual no tiene derecho alguno en interferir en el orden sucesorio ni de la Corona, ni de la Aristocracia.
El poder de la Corona y la institución monárquica que representa debe ser un poder independiente, autonomo autorregulado por sus própias leyes, las cuales han sido dadas por las diversas dinastías que han ocupado el Trono de las Españas, leyes por las cuales la institución se legitima y se viene consolidando a lo largo de la historia. Por tanto no es posible que esta institución quede relegada a depender de otros poderes y otras leyes ajenas a la integridad e independencia del poder de la Corona.
Si concebimos que la Corona no puede estar por encima de la Constitución, y por tanto del Parlamento, porque se trata de instituciones independientes y autónomas, no es posible entonces que el Parlamento pueda legislar interfiriendo y violando el poder de la Corona, regulando, modificando y cambiando las leyes historicas seculares que mantienen y sostienen legitimamente la institución monarquica. Obrando así solo conseguirán deslegitimar tanto a la institución como ya lo está la familia reinante, tratandose de una agresión legal ilegítima por parte del constitucionalismo español, que quiere hacer depender la institución monárquica de manera unilateral con respecto a una Constitución la de 1978, que puede cambiar y variar, porque es mutable, cuando la institución monárquica no lo es, porque se rige por sus própias leyes históricas, no por leyes ajenas.
Fue la Corona y sus reyes quienes determinaron en su día el funcionamiento y el reglamento de la misma y de las familias aristócratas nobiliares. Cualquier acción en contra, es una acción atentatoria contra los derechos de la institución de la Corona. Y como Juan Carlos ha sido un eslabon de la cadena que ha consentido la violación de la integridad de la institución por incumplimiento de las leyes Seculares como la Pragmatica de Carlos III, cambiando además la forma de sucesión de herencia de los Títulos Nobiliarios, no de acuerdo y conforme a la Tradición, sino yendo en contra de la misma.
Por tanto una cosa es el papel de la Corona dentro de la Constitución y otra es que el parlamento utilice la Constitución para imponerse a la Corona y convertir España en un absolutismo parlamentario partidocrático y plutocrático, haciendola comulgar con ruedas de molino.
Afortunadamente la parcialidad está tomada, Juan carlos queda ilegitimado por sus hechos, mientras que Don Carlos Hugo de Borbón es nuestro rey Legítimo.