domingo, 28 de septiembre de 2008

EL PRINCIPIO DE SUBSIDIARIDAD DE LA INSTITUCIÓN DE LA CORONA PARA LOS CARLISTAS

El poder político perteneció a finales del Antiguo Régimen a la Monarquía, que había ido eliminando la independencia y autonomía propias y específicas del resto de instituciones medievales que habían funcionado como contrapesos entre si limitando el poder real.
La Monarquía entra en crisis debido a los crecientes gastos, viéndose obligada a pactar con una burguesía que reclama el poder político para si, ya que contaba con el económico.
El absolutismo monárquico había evolucionado en despotismo ilustrado y muchos reyes y principes se creían autosuficientes en la explicación de la obstentación de su poder, habían heredado un cesaropapismo que postraba a la Iglesia, y por otro lado, dejaban a la nobleza en mal lugar ya que su papel se había visto reducido al de cortesanos de la Corte, porque no tenían una función pública eficiente e importante, ni siquiera dentro de un ejercito que ya adoraba a la pátria, en lugar de ser leal a su rey.
El liberalismo político conspiraba y con la revolución liberal burguesa alcanzó el éxito de usurpar el poder político a una monarquía que lo había ido concentrando para si. La historia del constitucionalismo español escrita y protagonizada por la burguesía copiará y herederá conscientemente los pecados del absolutismo monarquico y el despotismo ilustrado, de manera que propiciarán que sea la institución del parlamento la que concentre todo el poder político en lugar de estar en manos del rey.
Los Carlistas que habían combatido por la defensa y pervivencia de las antiguas instituciones de los Reinos, Señoríos y Principados siempre fueron guardianes celosos de las instituciones forales, que fueron vistas por los liberales burgueses como privilegiadas, cuando significaban la defensa de los derechos del pueblo de un determinado territorio contra los abusos de los poderosos.
La institución de la Corona chantajeada y ya en manos de los liberales conservadores y progresistas fue haciéndo recaer el poder político de manera absolutista sobre el parlamento, de manera que toda institución considerada medieval que se interpusiera frente al designio liberal burgués sería eliminada de la faz de la tierra. Y ahí chocaban los liberales con los Gremios o las Constituciones Forales de los territorios de las Españas.
Mientras que la institución de la monarquía se convertía en instrumento político homogenizador, uniformizador y centralista para la oligarquía liberal burguesa, para los Carlistas la defensa de la institución de la Monarquía, de la Corona, significaba la garantía, la salvaguarda de los derechos de los pueblos de España, expresada por el Principio de Subsidiaridad.
Lo moderno era ser centralista y lo carca era todo lo contrario. Los carlistas estaban precisamente con esto último y defendían que las gentes de un territorio determinado podían organizarse como lo habían venido haciéndo tradicionalmente sin interferencias de poderes políticos ajenos y extraños. En el caso que para desarrollar sus proyectos políticos, económicos..., tuvieran problemas, entonces pedirían ayuda a un ente político público superior que actuaría sobre ellos de manera subsidiaria para garantizar la independencia, soberanía, autonomía de esas gentes vinculadas al derecho Foral, y esa institución sería la Monarquía Carlista. Los Carlistas consideraban que ese ente político subsidiario monárquico, por el hecho de ser superior, no tenía ningún derecho en concentrar el poder político, como de hecho había ocurrido durante el despotismo ilustrado donde otras instituciones antiguas habían venido a menos incluso desaparecido; y menos derecho tenía aún en decirles como debían organizarse, administrarse y gobernarse. La monarquía que quería la oligarquía liberal burguesa estaba vinculada a un parlamento controlado por ella, y pretendían la eliminación de todas aquellas instituciones que limitaran su poder político. Los Carlistas, querían la restauración de todas aquellas instituciones públicas y políticas democráticas que fuesen la garantía y limitación de los diversos poderes públicos institucionales de manera que se diera lugar a la contrapesación interinstitucional y no se favoreciese la concentración política y pública en una sola institución que bajo el despotismo ilustrado había sido la monarquía, y bajo el liberalismo político de hecho se concentra en el parlamento.
Con el liberalismo todo dependía del gobierno central, y por tanto del gobierno de la monarquía controlado por la oligarquía burguesa. No podían existir regimenes particulares, instituciones varias y si existían debían estar bajo la autoridad jerarquica del gobierno central, ¡esperando ordenes!. Sien embargo con el carlismo lo que se pretendía era dejar autonomía, independencia y libre funcionamiento de la soberanía de las gentes vinculadas a Fuero, de manera que la institución de la Corona sería una institución más, no la única, y las Cortes de los diversos territorios Hispánicos serían otras instituciones soberanas e independientes a la institución de la Corona. A ésta última institución se le reconoce un papel superior porque encarna el Principio de Subsidiaridad, Arbitra entre las diversas instituciones y sobre todo Administra Justicia garantizando la independencia de poderes e instituciones, no concentrándolos.

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