sábado, 23 de agosto de 2008

LA CAUSA MONÁRQUICA LEGITIMISTA EN EL PARTIDO CARLISTA


-¿Qué representa para el actual carlismo el problema dinástico?

-Hoy entendemos como mucho más importante la forma de Estado que la de gobierno. En este sentido, nosotros reconocemos las nacionalidades del Estado español, las existentes y las que puedan crearse. Nuestra concepción es la de una federación de repúblicas, siendo la Monarquía Carlista a nivel nacional, la impulsora y la que garantiza el proceso hacia el socialismo. La Monarquía Carlista, a nivel federal, sería la solidaridad de esas repúblicas.

(Laura Pastor, Las Provincias, 29/01/1976)

El Carlismo histórico


-Laura, ¿qué es hoy el Carlismo?

-El Carlismo actualmente no es sino una evolución del Carlismo original, fiel a sus orígenes, pero naturalmente evolucionado.

El Carlismo, en su origen, es un movimiento campesino, sobre todo en el País Valencià. Un movimiento que se opone a la revolución burguesa. Posteriormente, derrotado en el campo de batalla, pasa a la vida política parlamentaria. Está inicialmente constituido por elementos de las clases campesinas, aunque cuenta con el apoyo de la nobleza más vinculada al medio rural. La Iglesia nos utilizó en sus enfrentamientos con los gobiernos liberales y, especialmente, se vio implicado en el Carlismo el clero bajo.

Ha habido, eso sí, una imagen del Carlismo falsa y fomentada por el Régimen de Franco. Han hablado quienes no lo representaban. Tenemos en cambio, en nuestro pasado, elementos muy positivos, como la enorme lealtad a los compromisos contraídos. El Carlismo, además, es popular, profundamente arraigado en la base. En el siglo XIX no se puede olvidar que el Carlismo fue el defensor del sistema federal cuando dominaba el centralismo.

Laura Pastor (Partit Carlista Valencià) "Las Provincias", 29/01/1976


Unas palabras de Don Javier de Borbón, representante y reclamante dinástico y heredero legítimo por aquel entonces a la Corona de España, ante la entrevista en París de Ramón L. Chao el 24/04/1976


RCHAO.-¿Sigue siendo monárquico el Carlismo de hoy o es más bien un partido de corte republicano?

Javier de Borbón.- El Carlismo ha sido monárquico siempre por una profunda convicción democrática. El Carlismo ha sido monárquico porque cree que una concepción monárquica del Estado federal evita precisamente el centralismo, permite potenciar las libertades concretas o sociales, incluso las libertades políticas y reducir la función del Estado a lo que tiene que ser. Así el Rey es, en el planteamiento Carlista y como lo ha definido muy claramente Carlos VII, el Rey de las Repúblicas españolas. Podemos decir que el Carlismo es monárquico porque es republicano, si damos a la palabra República el sentido político o incluso el sentido moderno de cosa pública. En una sociedad moderna, la democracia tiene que transformarse en democracia de participación, y en ésta, la Monarquía puede ser la garante, el poder político capaz de garantizar el libre juego de estas instituciones, el libre juego de las libertades.

No hay en el carlismo contradicción entre República y Monarquía. La Monarquía es en el Carlismo la garantía de las Repúblicas. Todo el mecanismo democrático tiene que ser, en efecto de abajo arriba, el canal de expresión de la voluntad popular.