jueves, 29 de mayo de 2008

CÓNCLAVE EN EL PARTIDO POPULAR: CRISIS EN EL PARTIDO POPULAR







Mientras era presidente de la Conferencia Episcopal Monseñor Blazquez, Rouco Varela jaleaba, montaba ruido y escándalo; no por convicción, sino por acaparamiento y avaricia de detentación del poder. Ya le gustaría ser a Rouco Varela el máximo representante de la Jerarquía Eclesiástica, y como no lo ve posible, envidia la posición de determinados obispos en las iglesias protestantes. Es el poder, la detentación de poder lo que le mueve a este hombre. Su problema, la hipocresía que refleja, pues por un lado tiene a un familiar suyo dentro de las drogas, en lugar de ayudarle, predica con hipocresía, por otro lado mantiene a Federico Jimienez Losantos en La COPE, para que nos quede claro el proyecto de los obispos para con España: liberalismo conservador. Los carlistas tenemos otro: el tradicionalismo, que lo podríamos definir como "socialismo conservador". Mantener a Federico Jiménez Losantos en la cadena de radio, es eficiente y rentable económicamente para los obispos y la COPE, sin embargo muy ineficiente para la moral cristiana que reclaman, y que dicen predicar. Rouco Varela jaleaba, se quejaba, puso al borde de la excisión a la Conferencia Episcopal, en verdadero aprieto, pero todo acabó cuando fue nombrado nuevo presidente de la Conferencia Episcopal. Algún que otro comentario a los que está acostumbrado hacer a la ligera contra el gobierno, pero su actitud se relajó mucho cuando consiguió el alto poder de la Jerarquía Española.



En el Partido Popular pasa lo mismo, hace nada casi todos respaldaban a Don Mariano Rajoy, que comienza a darme lástima, sobre todo después de ver toda esa satrapía que le aparece como auténticos traidores, salvando las distancias, pero me recuerda un poco a Jacobo II de Inglaterra, cuando le sorprendió la traición de todos aquellos que él pensaba iguales a él en lealtad y fidelidad.



Acebes, Zaplana, Aguirre, Federico Jimenez Losantos, en fin, todos de la COPE, todos a una, el afán desmesurado de conseguir el poder a cualquier precio, fisurando y desmantelando hasta su propio partido, el PP, de la misma forma autocrática y despótica utilizada por Rouco Varela. ¡Ay Dios mío, que son todos lo mismo!. Utilizan el nombre de la Fe en Cristo, y no son Cristianos, sino mercaderes hipócritas, fariseos y otras lindezas. No merecen denominarse Cristianos Católicos, no lo son, porque creen en el dios capital, y en su falso profeta: Federico Jimenez Losantos.



Pedro J. Ramirez, Federico Losantos, y todos aquellos que estaban en la misma línea ideológica y que dominaban la cúpula del PP, ahora que han visto perder el dominio de la cúpula, ahora que han pasado a segundones, ahora que sirven de sector engrose del PP y que no deciden ni determinan nada; es ahora cuando caen en la cuenta de celebrar unas primarias, un cónclave. Y en esto, por lo menos los curas y la Iglesia Católica han sido algo más democráticos, que los intereses plutocráticos del Partido Popular y la derecha en general. Ellos que presumían de no ir a ninguna manifestación y llamaban pancarteros a los que no estabamos con ellos, por ser heterodoxos, por ir contra la guerra de Iraq. Ellos que presumían de ser un partido cohesionado, sin fisuras, bajo un "brillante" liderazgo, el del Chikilicuatre Aznar perreando bajo los EEUU y George Bush. Ellos que siempre se rieron y se jactaron de ser un ente homogeneo, y que al mismo tiempo cabíamos todos bajo las pretenciosas siglas peperas. Resulta que ellos al mismo tiempo descubren que no son nada de eso que pretendían ser, y que como han perdido la detentación de poder político de la cupula del PP, ahora han comenzado una operación de acoso y derribo, ataque preventivo sin paleativos, fuego "amigo", destrucción masiva. Siempre brillantes en el asunto de acaparamiento y detentación del poder. Cuando lo consiguen se tranquilizan, y van de moderados, incluso de "progresistas", pero son lo que son, liberales conservadores, nunca jamás carlistas. Los carlistas somos cristianos Católicos, siempre tradicionalistas, y de programa político en su concreción socialista conservador, para diferenciarlo del liberal conservador. Socialista, Confederalista, Cristiano Católico y Monárquico Legitimista, esto es ser tradicionalista carlista hoy día.



Estos liberales que nos quieren gobernar, conforme avanza la legislatura, y ellos en el poder y con mayoría absoluta, son más que Franco y Carmen Polo. Ante atentados de ETA, no se considera a la víctima del terrorismo por si misma, sino que se considera a la víctima siempre que se la asocie, se la vincule a España, al Estado Español y a su bandera roja y gualda, entonces los entierros se convierten igual de igualitos que los de las gentes de ETA, Jarrai, y HBatasuna.



Estos liberales conservadores manipuladores ideológicos, quienes se aprovechan del cuasi monopolio informativo de los medios de comunicación e información, dicen lo que se les antoja sin hacer ni una sola reflexión, ni una sola autocrítica. Lógico, tienen que esperar hasta el final como Carlos Arias Navarro, a que les den el dos, el cese, el cierre, el gracias por los servicios prestados. ¿A que esperaban Zaplana y Acebes? pues a que les dijeran adios, a que les cesaran. Porque la culpa en el PP de perder las elecciones, no la tienen los que formaban la cúpula: Acebes, Zaplana, Aguirre, ¡No que va!, ¡estos son los jovenes!, ¡las nuevas generaciones!, que en comparación con Fraga Iribarne, pues si son jovenes. La culpa en el PP de haber perdido las elecciones ha sido de Don Mariano Rajoy, ¡pobre Mariano!, esa es la determinación de quienes han perdido dominio político en la cúpula de poder del PPopular; estos que no quieren hacer autocrítica, porque cuando el PP triunfa sus logros pertenecen a Aznar y a sus secuaces: Acebes, Zaplana, Mayor Oreja, Alvarez Cascos, Aguirre, pero cuando el PP pierde, esto es culpa de Rajoy, en lugar del secretario de comunicaciones Gabriel Elorriaga, ¿A quién se le ocurrió lo de la niña de Rajoy? A Rajoy desde luego que no, el fue quien pronunció esa penosa frase, ese ridículo discurso, pero, ¿quién lo asesoró?, ¿quién le convenció para que dijera esas bobadas?



Acoso y derribo masivo propiciado desde la COPE y EL MUNDO, a eso es lo que está acostumbrada la derecha española, cuando no les gusta una cosa: golpe de estado, golpe de mano e Isabel "II" de España al poder, la niña, a lo mejor la niña, era Esperanza Aguirre, la nueva Isabel "II" de España, y a Don Mariano Rajoy le tocó afirmar el mensaje sutil de la camarilla liberal: presentar sutilmente a Esperanza Aguirre, la niña de Rajoy. La camarilla liberal y la plutocracia del reino celebrarían con ansias y triunfos la subida al trono de la niña, porque al fin, permanecerán los intereses ecómicos de los de siempre: "Todo por España, todo por nuestros bolsillos, viva la burguesía, viva la plutocracia, ejército contra el pueblo, porque se rompe España, y tu Monarquía juancarlista harás lo que la plutocracia burguesa te mande, haz subir a la niña porque Isabel Esperanza Aguirre de España te necesita". Rajoy ha quedado con la bofetada de Carlomarde, y aunque manos blancas no ofenden señora, el Carlismo sigue ahí para resistir, para denunciar, para señalar, porque nos compadecemos también de las víctimas políticas, de las operaciones de acoso y derribo, de la doblez losantina, y la cobardía miriñaquil de Aznar y los suyos.