jueves, 1 de mayo de 2008

PRIMERO DE MAYO: "BECARIO PRECARIO"







Celebramos el Primero de Mayo con la reivindicación del Día del Trabajador. Van los de siempre ( UGT, CCOO... incluso últimamente los de la CGT), pero queda un problema evidente por resolver del que nadie parece querer ocuparse : los becarios.

¿Qué pasa con los becarios? Se trata de trabajadores “inexistentes” por cuanto su labor, mal pagada, ni cotiza para la Seguridad Social, ni es puntuable curricularmente. Así es : todo su trabajo no cuenta para ninguna oposición ni curriculum serio. Solo se pone cuando no hay nada más que poner. Es como si todo su trabajo no hubiera existido. Pero lo ha hecho, vaya que si lo ha hecho. Porque la empresa, en lugar de pagar un sueldo adecuado a un trabajador con contrato, ha pagado la mitad, o menos todavía, a un becario para que se ocupe de la misma faena que hubiera hecho el primero. Se habla de los mileuristas, pero...¿qué hay de los que ni llegan siquiera a los ochocientos?¿o a los seiscientos?

No hay reivindicación para el becario. El convenio, si existe, es ignorado con pasmosa frecuencia. Cualquier derecho queda sujeto a la caprichosa voluntad de los supervisores, de cuyo ánimo y generosidad dependerán la suerte del becario. Horario, vacaciones, bajas por enfermedad... todo se deja al libre albedrío de los jefes, que, lógicamente, trataran de extraer el mayor beneficio posible exprimiendo al precario becario.

Esta descomunal injusticia tiene el visto bueno de la empresa privada y, lo que es más grave, de la pública. Sabemos que un primer empleo debe ser formativo. Es algo que se ha dado siempre, y es en principio asumible. Ya los gremios contaban con aprendices en sus talleres. Pero también es de dominio público, aunque no lo parece a raíz de la nula legislación al respecto, que se abusa y mucho de esta situación : los contratos de aprendizaje se prolongan en el tiempo, los solicitantes son obligados a elegir entre el paro o la beca, y eso cuando no optan directamente por prescindir de sus servicios una vez finalizado el contrato de beca (si es que lo hay).

La juventud española se encuentra alienada dentro de este sistema conformista. Con tal de verse con un puñado de euros en el bolsillo todos los fines de semana, los jóvenes se dejan engañar por una jerarquía que les ignora y explota a placer. Se dejan imbuir por el Capitalismo, que les hace creer que pertenecen a los mandos intermedios de la jerarquía económico-social, cuando la realidad es bien distinta, su capacidad de independencia pertenece a los extractos socio-económicos más bajos. Puede que provengan de clases sociales media-alta o media-baja, pero, ¿cuál es la capacidad de independencia real socio-económica de los jóvenes si decidieran irse de casa o formar una familia?

Tenemos al Joven becario, individuo-cliente consumista de la sociedad capitalista. Se dedica a demandar bienes y servicios superficiales, que no han de servirle para alcanzar bienes y objetivos reales: una casa, un trabajo estable, una familia digna, la independencia real.... La realidad es que mientras los jóvenes viven con sus padres, amigos y tal vez sus respectivas parejas, bien cerca del apoyo económico familiar no generado por ellos, sin poder pensar en independizarse ni por lo más remoto; el consumismo y el autoengaño les hace pensar que son “libres” porque los fines de semana pueden divertirse con cuatro duros y llegar tarde a casa.

Es tal su engaño que no protesta, ni se queja. Se calla, sometido y amaestrado. En lugar de exigir sus derechos, solo sonríe ilusionado cuando el jefe le deja salir antes de las ocho cuando su contrato era hasta las seis.

Los jóvenes no se preocupan, no quieren o no pueden hacerlo. ¿Quién lo hace por ellos? Los sindicatos no, porque aun no son trabajadores “auténticos”. Tampoco el sistema educativo, pues ya no son estudiantes. Ya que el Papa quitó para los niños no bautizados el limbo celestial, bien podrían los políticos seguir su ejemplo y sacar a los becarios de su limbo laboral terrenal, que más bien parece purgatorio en vida.

Tenemos a la vuelta de la esquina la celebración, como digo del primero de mayo, pero el asunto de los becarios sigue sin resolverse. ZP, el PP y la resta de sindicatos y partidos políticos aún no han tomado cartas en el asunto, porque vislumbran que los jóvenes no estamos unidos para “armar la gorda”, una auténtica protesta laboral portadora de la voz de la juventud, que permita el cambio real, ante esta gran injusticia. El Carlismo se hace eco de esta protesta, de manera que los jóvenes podemos contar con dicha causa para canalizar nuestras legítimas reivindicaciones laborales que otros olvidan.