lunes, 23 de abril de 2007

QUAN EL MAL VÉ D´ALMANSA, A TOTS ALCANÇA: ¡VOLEM LA RESTAURACIÓ DELS NOSTRES FURS!







Hace 300 años minaron, aplastaron y aniquilaron nuestra libertad. El 25 de abril de 1707, el ejército franco-castellano comandado por James Fitz-James, duque de Berwick, derrotaban a los parciales del Archiduque Carlos de Austria en los alrededores de Almansa, entrada natural desde el Reino de Castilla a Lo Regne de València.
El 29 de junio el Rey Felipe V de Borbón, imponía un Decreto que terminaba con la existencia de Lo Regne de València, diciendo: “uno de los principales atributos de la soberanía es la imposición, y derogación de las leyes”; se trata de la soberanía absoluta que no quiere tener en cuenta la Soberanía del pueblo a través de les Corts de lo Regne de València; además del poder derivado del derecho militar de conquista a través de lo que Felipe V denominaba como “justo derecho de conquista”, que servía para aniquilar la existencia del antiguo reino y con él se suprimía la libertad y soberanía valenciana anulando els Furs Valencians i les Corts de lo Regne de València, imponiendo finalmente las avasalladoras leyes de Castilla que uniformaban al antiguo Regne con Castilla, reduciéndolo a una simple provincia Española. Así llegaba la instauración del centralismo francés, provocando la desaparición de dos instituciones Valencianas: les Corts con 450 años de antigüedad y la Generalitat, que fue creada como Comisión Delegada de les Corts Valencianes en 1363 y que pervivió hasta el año fatídico de 1707.

Felipe V, Luís I, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII, son monarcas de la Casa de Borbón herederos de Felipe V duque de Anjou , quien abolió nuestra libertad, únicamente porque hubo Valencianos que tomaron partido por el Archiduque Carlos de Austria, cuando también los hubo que tomaron partido por Felipe V, y sin embargo a todos abolió los Fueros Valencianos y sus legítimas instituciones por su simple derecho de conquista. Estas consecuencias nefastas de la perdida de nuestras legítimas libertades fue debido al problema sucesorio a la Corona de España, y a pesar de que Felipe V recién llegado a la Península juró los diversos Fueros de los distintos Reinos, Señoríos y Principados Españoles, finalmente se constituyó un fuerte partido austracista generador del primer carlismo valenciano donde se defendían los derechos del campesinado frente a los de la burguesía y la alta aristocracia.

A partir de Fernando VII, surge un nuevo problema sucesorio en la Corona de España y con ello de nuevo surgen los defensores de las Españas y los defensores de una España centralista, uniformadora y absolutista. Pues Fernando VII se decantó por dejarle el Reino a su hija Isabel “II”, aupada por los intereses oligárquicos, burgueses, financieros y capitalistas de la nueva clase dirigente del país, pues era el año 1833 y la plutocracia se adueñaba de las Españas apoyándose en el ejercito legal gubernamental contra los pueblos de España, es así como surgió el Carlismo, ya no sólo en los antiguos territorios que habían perdido sus Fueros en 1707, sino en otros reinos como el de Navarra y en los Señoríos Vascos que percibían un intento de los liberales y la plutocracia que representaban en el nuevo régimen de Isabel “II” por anular las históricas y legítimas libertades de los distintos pueblos de España. Los Carlistas alentados por su Rey Legítimo Carlos V de Borbón, Rey de las Españas se defenderían de las intromisiones liberales y sus gobiernos absolutistas-moderados-parlamentaristas-capitalistas. Lideres Carlistas como Zumalacarregui o Cabrera serán claves en la contienda civil entre carlistas y liberales que representaban dos formas diferentes de entender España; claramente la de los liberales venía a ser la aplicación de medidas políticas y económicas extranjeras basadas en la industrialización, el liberalismo parlamentarista y el capitalismo oligárquico burgués de las compañías comerciales, que eran ajenas a la realidad histórica y tradicional de España, que defendían los Carlistas bajo el lema de lo que se les había arrebatado desde el liberalismo económico y político: “Déu-Pàtria-Furs-Rei”. Los Reyes Legítimos de las Españas que representaban la Dinastía Carlista desde Carlos María Isidro de Borbón ( Carlos V de las Españas) y sus sucesores y descendientes Carlos VI, Carlos VII; dedicaron una serie de Proclamaciones Oficiales de Restauración de los Fueros e Instituciones Legitimas Históricas que habían sido abolidas por el nuevo régimen legal liberal burgués, que dichos reyes legítimos se negaban a reconocer.
Proclama Carlista de Benet de Plandolit y de Tarragona en 1834: “El Rey nuestro señor Don Carlos V, quien he visto en mi peregrinación que correspondiendo a los esfuerzos que dichas clases hagan en defensa de su soberanía e indudables derechos, que tampoco pueden ya ignorarse, promete guardar los antiguos privilegios a este principado...”; refiriéndose a els Furs Catalans. El 18 de marzo de 1834, escribía: “Sentado sobre mi solio he de conservar sus Fueros ( de los guipuzcoanos)”. El 7 de Septiembre de 1834 lo hacía con los Fueros Vizcaínos en el Real Decreto: “... he venido en confirmar y confirmo los Fueros y Privilegios de Vizcaya por este mi Real Decreto”. Y en su Manifiesto a los Navarros y Vascos de 26 de abril de 1836 decía:
“Seré el apoyo y fiel conservador de vuestros Fueros y exenciones, y el protector especial de un país grato a mi memoria”.
Carlos VI de Borbón, Rey de las Españas decía en 1860: “ha llegado el momento de buscar en la historia de nuestras antiguas libertades, de esas libertades cuyo origen se pierde en la oscuridad de los tiempos, en Navarra y en las Provincias Vascongadas y que en la Coronilla de Aragón y Castilla regían muchos siglos antes que naciera en Inglaterra”.
El 16 de julio de 1872, a principios de la tercera guerra carlista, el legítimo rey de las Españas, Carlos VII en una proclama a los Valencianos, Catalanes y Aragoneses les decía: “Yo os devuelvo vuestros fueros, porque soy el mantenedor de todas las justicias; y para hacerlo, como los años no trascurren en vano, os llamaré y de común acuerdo podremos adaptarlos a las exigencias de nuestros tiempos”. “Lo que él os quitó como Rey –afirmaría, en referencia a Felipe V-, yo como Rey os lo devuelvo; que si fuisteis hostiles al fundador de mi Dinastía, baluarte sois ahora de su legítimo descendiente” –refiriéndose a el mismo. El 13 de julio de 1875 afirmaba: “Es tan grande el gozo que experimento haber jurado espontáneamente vuestros Fueros, buenos unos y costumbres...”. U otra afirmación que decía así:
“... bajo el árbol sagrado de Guernica, como en las juntas de Villafranca, juré guardar sus Fueros, buenos usos y costumbres”.
A mediados de 1874 los Carlistas creaban la Diputación del Maestrazgo, que en el mes de agosto de ese mismo año se transformaría en la Real Diputación General de Valencia; y en el Principado de Catalunya, donde en 1874 el general carlista Savalls, en nombre del Rey Legítimo Carlos VII proclamó en la ciudad de Olot els Furs Catalans; y como continuación a la jura de los Fueros en Euskalherría escribió al redactar su pensamiento político en 1897: “El mismo sagrado compromiso hubiera contraído en cada una de las regiones de la Patria española, una e indivisible, según ofrecí a Catalunya, Aragón y València, si materialmente me hubiera sido posible”; siendo ejemplo real la disposición carlista de hacer efectiva las diferentes proclamas de los Reyes Legítimos o Carlistas en defensa de nuestros Fueros y nuestras libertades representadas en la restauración actualizada de nuestras antiguas instituciones, que ni mucho menos tienen que ver con el funcionamiento político legal liberal actual partidocrático-parlamentario, amparado por el Estado Liberal Burgués actual. Decía así en el Acta de Loredan, programa del Partido Carlista:
“Reintegradas en sus Fueros las Provincias Vascongadas y Navarra; restablecidos también los de Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca; restauradas de nuevo las antiguas instituciones de Galicia y Asturias y garantizaba en adelante las libertades de los diversos países de la Corona de Castilla y León...
El problema fue que el ejercito legal liberal gubernamental parlamentarista de Alfonso “XII” después de ser proclamado rey por los militares y la oligarquía financiera burguesa y capitalista impuso en el campo de batalla la ley burguesa constitucional frente a la legitimidad foralista representada por Don Carlos y los Carlistas.
Jaime III de Borbón, Rey Legítimo de las Españas decía en torno a 1923-1931en el Programa Político del Carlismo: “Constitución interna de la Monarquía tradicional, neta y genuinamente española con sus Cortes y sus Consejos, con el Rey que gobierna y reina que no es despotismo ni sombra de Rey sujetos a oligarquías irresponsables; la autonomía del Municipio, base del engrandecimiento de la nación; el reconocimiento de la personalidad jurídica de la región, y las instituciones históricas de los Reinos, Principados y Señoríos dentro de la unidad intangible de la Patria amada; instituciones y libertades que Carlos VII juró conservar, con juramento que yo, mi vez espontáneamente renuevo”. En el Manifiesto de 23 de abril de 1931 decía: “Mi anhelo sincerísimo es que a la cabeza de esa federación esté un Rey que represente las aspiraciones de cada español”. O este otro:
“... yo pediría a los monárquicos que colaborasen en la obra inmensa que es construir la federación de la nueva España”.
Alfonso Carlos I de Borbón, Rey Legítimo de las Españas afirmaba el 29 de junio de 1934:“La afirmación federativa, que implicaba la restauración de las regiones con todos sus Fueros, Libertades, Franquicias, Buenos Usos y Costumbres, exenciones y derechos que les corresponden...”. El 12 de Octubre de 1932, afirmaba:
“... tampoco debo olvidar el respeto que debo guardar a los Fueros y libertades de Reinos y Señoríos, verdadera constitución histórica de la libertad de nuestra Patria”.
Javier I de Borbón, Rey Legítimo de las Españas:
“La concepción foral del carlismo, fundado en el principio de subsidiaridad está en plena vigencia en el derecho moderno. Y es de aplicación no sólo a las Regiones, sino a toda la vida pública, para la defensa de las libertades”. O este otro del año 1968, después de su expulsión de España por el franquismo, cuando dijo: “seguimos todos en la lucha por las tres grandes libertades concretas que hemos defendido desde hace más de 130 años; nuestras libertades regionales o fueros...”.
Carlos Hugo I de Borbón, Rey Legítimo de las Españas: “No trata de ir concediendo desde el Estado unas prerrogativas, unas prebendas, unas libertades, unos privilegios porque esto nos llevaría a una dialéctica de presión o mendicidad, según sea fuerte o débil el pueblo tratado” . “El viejo ideal foral del Partido Carlista se abre hoy , paso a paso, a nivel de ideas en la opinión pública...”; “Federar es unir en libertad y con solidaridad. La libertad de los pueblos sólo existe si es solidaria, si es socialista. Siempre el Partido Carlista ha defendido la unidad del Estado Español, pero como instrumento de solidaridad y libertad, no como instrumento de dominio de los pueblos por un centralismo colonizador”. Mas opiniones sobre Federalismo y Confederalismo de la Dinastía Carlista en la noticia
http://www.elmundo.es/papel/2003/10/06/espana/1488945.html
Lo que fueron los Fueros Valencianos y su valor democrático real estaba asociado a cuestiones como la tenencia territorial de una Hacienda propia gestionada por la Generalitat, donde el derecho territorial al Cupo era un derecho de hecho ya que las recaudaciones que se llevaba la Corona para el gobierno Central tenían que quedar pactadas entre la Corona Española y cada una de las diferentes Cortes de los diferentes Reinos, Señoríos y Principados Españoles; el derecho a Cupo significa tener la autogestión económica de los ingresos y gastos territoriales, que no vienen predeterminados desde el Estado Centralista Burgués, sino que son los distintos Territorios Históricos los que voluntariamente entregan un Cupo Pactado al gobierno central. Aspectos relativos a la hacienda, regimenes políticos, municipales y militares propios, y el Consejo General de la Ciudad de Valencia; instituciones históricas democráticas, que fueron injustamente abolidas por los regimenes absolutistas y parlamentaristas constitucionalistas liberales y que no han sido restauradas, encarnadas en la persona del Rey Legítimo Don Carlos Hugo de Borbón, todavía hoy en el exilio; instituciones históricas que ninguna constitución liberal burguesa, ni estatutos de ningún tipo, desde 1812 hasta 1978, pueden volver a restaurar, ni legitimarse en ellas, simplemente porque la naturaleza de estas son contrarias a las de aquellas, ya que las instituciones históricas y los Fueros vienen de la Tradición, mientras que la Constitución Liberal uniformadora burguesa y su capitalismo de mercado viene de la revolución burguesa, y por tanto, viene de la ruptura con el pasado tradicional. Ni siquiera el independentismo nacionalista de determinados partidos políticos pueden plantear argumentos políticos independentistas legitimándose en los principios del Tradicionalismo Legitimista Carlista, pues la defensa de los Fueros, la libertad de unas instituciones tradicionales propias, la defensa de una lengua particular y cultura propias no son argumento para pretender la secesión entre las Españas, todas ellas unidas en la Confederación que supone la Corona Legitimista Carlista en el exilio.
El Carlismo contempla hoy la falta de Fueros en la mal denominada Comunidad Valenciana; un ente territorial que no tiene la posibilidad de recuperar su plena soberanía como lo sería con la construcción pactada de una Monarquía Confederal. Se nos podrá decir que tenemos libertad de reunión y asociación, exponer nuestras ideas, etc., cuestiones que ya dicen los Derechos Humanos y la Constitución Española de 1978. El hecho de poder elegir a nuestros representantes políticos en la Cortes actuales Valencianas implica que no votas a personas sino a un determinado partido, porque no existe la posibilidad de listas abiertas, debiendo soportar una barrera electoral altísima del 5%, cuando en otros territorios es menor. En las actuales Cortes se sientan los intereses de los servicios, el turismo y la construcción, así como la especulación inmobiliaria, que de manos del PP y el PSOE nos han impuesto un nuevo Estatuto Valenciano que por muchas cuestiones Forales que hayan tenido en cuenta de los Antiguos Fueros, nunca jamás podrá legitimarse dicho Estatuto en lo que realmente significaron los Fueros e Instituciones Valencianas. El sistema estatutario actual de las Comunidades Autónomas mendiga transferencias del Estado Central, lo tenemos sin ir más lejos en lo que ha significado la aprobación del Estatuto Catalán por el tripartito y el pueblo Catalán, de ahí se han derivado una serie de tensiones que aprovechan las huestes nacionalistas e independentistas, para ganar más votos. El Carlismo defiende el reconocimiento real de la soberanía histórica y legítima de cada uno de los territorios Españoles sin necesidad de que deba existir más transferencias, porque ya son dueños de derecho y de hecho, dichos territorios de estas.
Las Cortes que propone el Carlismo se dividen en tres Cámaras; la primera: Cámara Política en la que estarían representados los diferentes grupos profesionales a través de los actuales ministerios; Gremio de Educación, de Sanidad, de Medio-Ambiente, etc., en cada gremio podrán coincidir representantes electos de diferente ideología política o no que tendrán que ponerse de acuerdo, para defender sus intereses profesionales en la Cámara Política.
La segunda: Cámara Socio-Económica donde estará representados oficialmente los Sindicatos y la Patronal y donde tendrán que deliberar y plantear todo tipo de cuestiones, sus miembros serán elegidos por los diferentes sindicatos y patronal.
La Cámara Territorial donde estarán representados los diferentes Territorios Históricos Españoles, sus representantes electos son los pertenecientes a las diferentes Cortes Territoriales Históricas Tradicionales Locales, es decir Cortes Catalanas, Cortes Castellanas, etc.; todas ellas formarán las Cortes Generales Españolas.
La situación política electoral actual en el territorio valenciano se divide en tres problemas: primero, la existencia de una alta barrera electoral del 5%, que únicamente permite la representación de fuerzas políticas que ya vienen monopolizando desde la transición la vida política valenciana; si esa barrera fuera del 3% o menor entonces daría cabida a otras fuerzas políticas como el Carlismo Valenciano. Segundo; el problema que supone la existencia de listas cerradas de los partidos políticos convencionales que vienen monopolizando la vida política, es un claro abuso de poder desde la cúspide partidocrática que al formar las listas electorales solo tienen en cuenta los intereses de esa minoría autoritaria dirigente, señalando prácticamente a dedo quienes irán en una determinada lista electoral, o quienes ostentarán cargos públicos, una vez ganadas las elecciones. Y tercer problema: la inequidad en la financiación de los partidos políticos, pues los pertenecientes al arco parlamentario perciben dinero del erario público, mientras que otros minoritarios como el Partido Carlista no obtienen financiación pública alguna, teniéndola que percibir de sus afiliados. Claramente quien tiene las de ganar en esta falsa democracia unas elecciones son los partidos controlados por la plutocracia Bancaria y Multinacional, de los intereses financieros y capitalistas. Así no hay quien haga democracia y se incline precisamente por el camino de la corrupción. Una democracia basada en el poder del dinero, un poder que va más deprisa que las personas, que se mueve más rápido que estas y se aprovecha de la liberalización de las estructuras económicas de los países para imponer sus criterios políticos ajenos a la voluntad popular, por ello desde el Carlismo confiamos diciendo: La tradición es la esperanza Cristiana Católica de la lucha de los pueblos de España para seguir siendo ellos mismos, defendiendo sus tradiciones, cultura, lenguas españolas, idiosincrasia, particularismos históricos locales tradicionales, su soberanía política y el derecho legitimo de los pueblos a la territorialidad, atendiendo a la realidad histórica de las antiguas instituciones forales, protegidas y defendidas por la Monarquía Legitimista Carlista Española que es la Confederación misma y expresa la causa de la justicia al defender los Fueros como la constitución propia de los distintos territorios históricos españoles.
Don Vicente Boix fue cronista de la ciudad de Valencia, y en su obra “Apuntes históricos sobre los fueros del antiguo Regne de València” decía después de la imposición centralista del Estado Español de los Decretos de Nueva Planta:
“Las provincias no son ya mas que unas colonias desgraciadas: envían al corazón su sangre, sus riquezas, su história; la vida de los extremos al centro: en cambio recibimos la Gaceta. Leyes, costumbres, tradiciones, dignidad, independencia; todo ha desaparecido en el fondo de esa laguna llamada centralización”.
Con la imposición centralista uniformizadora que supuso la creación del Estado Español, Absolutista por un lado, y posteriormente liberal; impuso la aceleración progresiva de la desaparición de la lengua Catalana y cultura autóctona de Lo Regne de València, pues desde los gobiernos de Madrid se elegían a dedo a los representantes funcionariales de los Valencianos, llevando a Castellanos a los puestos burocráticos de funcionariado en Lo Regne de València. Ni siquiera serían Valencianos los que gobernaban el territorio valenciano; municipios, alcaldías, ayuntamientos, serían todos de los Castellanos al servicio de Madrid. Además el territorio Valenciano dejaría de denominarse Lo Regne de València para denominarse País Valenciano, denominación del territorio valenciano con la aplicación de los Decretos de Nueva Planta que reconocía al territorio Valenciano, no como un Reino Independiente con sus propias instituciones políticas, sino como una provincia española al servicio de los intereses de Castilla, perdiendo todos los Valencianos nuestra libertad, independencia, e integridad soberana y territorial, perdiendo nuestros Fueros, nuestra Soberanía, nuestra Autogestión.

PD: Mas información: “Breves Noticias sobre los Fueros” de Xavier Ferrer Bonet; Cuadernos de Historia del Carlismo Num. 27 – Marzo 2003, Partido Carlista; de donde he tomado información para hacer este artículo.

miércoles, 11 de abril de 2007

LA PUBLICIDAD EN INTERNET







Google es uno de los buscadores mas importantes que tiene Internet; sus servicios han hecho de él casi un monopolio, ya que gran cantidad de personas lo utilizan. Google compra servicios y utilidades como blogger para absorber ese potencial de crecimiento atractivo que posee al ser el buscador más solicitado. Pero cuando Google compra Blogger, y cuando Blogger puede ser utilizado por infinidad de individuos en el mundo de forma gratuita, es cuando nos llama la atención el por que Google ha decidido comprar Blogger. ¿Para no ganar absolutamente nada? Se preguntará el lector. Pues no, pues Google piensa en el negocio por eso es un buscador importante, ya que se hace con nuevos servicios y utilidades como Blogger para potenciar ese monopolio de marca al que somete a la población mediante la red de Internet. Google espera resarcirse de la compra de Blogger y de la utilización gratuita de los servicios y utilidades que presta Google a través de Blogger; ¿Cómo? Con la publicidad en Internet y en este caso asociada a los Blogs creados por gente como yo. Google espera que las diferentes empresas de todo el mundo, multinacionales, transnacionales, empresas nacionales, la Banca Universal a través de entidades de crédito y financieras concretas se den cita en las paginas y pots de nuestros blogs, las cuales pagarán sus buenas sumas dinerarias a Google por permitirles hacer publicidad en Internet, a través de nuestros blogs. Es decir que si queremos ser socios de Google, podemos hacer un blog de lo que sea a través de Blogger y le insertamos publicidad de todo tipo que normalmente ronda por Internet, sobre todo de empresas y entidades de crédito, y así finalmente los creadores de un blog que inserten publicidad en su blog, podrán cobrar por haber insertado publicidad, convirtiéndose en socios de Google.
La dinámica neoliberal capitalista globalizante internacional a través de los excesos de la competencia, y el hecho de pretender estar a la altura de las circunstancias económicas internacionales provocan casi una obligatoriedad en las empresas grandes y pequeñas de darse a conocer, no solo a nivel nacional, sino a nivel internacional. En este hecho de darse a conocer observamos empíricamente y a través de Internet los innumerables anuncios de todo tipo existentes en la red y que podemos insertar en nuestro blog. Para las empresas y el capitalismo universal internacional el darse a conocer implica posibles incrementos de beneficios empresariales porque el darse a conocer significa tener futuros y potenciales clientes, que al entrar en Internet y consultando Google, pueden adentrarse a mi blog y en mi blog, pueden ser carne de cañón de todos los anuncios publicitarios que a mi me ha dado la gana poner, o que Google ha pretendido imponerme con mi consentimiento de socio asociado.
La globalización neoliberal capitalista no nos tiene a los seres humanos como personas sino como potenciales clientes, y las empresas son conscientes de ello. Para ser potenciales clientes se ha de fomentar la publicidad y la demanda consumista propiciada por ese marketing neoliberal. La publicidad solo fomenta el consumismo, la demanda ilimitada, la competencia desmesurada, por ello las empresas encuentran necesario que les conozcan, no solo a nivel reducido o local, sino a nivel global. Esa expansión del conocimiento global debida a la publicidad de la empresa en Internet, facilita la quiebra de los ámbitos locales de otras empresas, que si no tienen la posibilidad de hacer publicidad porque no tienen acceso a Internet, entonces se podrán ver desplazadas, expulsadas y marginadas hasta de su propio ámbito local que tradicionalmente venían controlando. Las empresas de ámbito local, solían ser pequeñas empresas, familiares, cooperativas, más aferradas al nivel local, las cuales tenían la convicción de que el resto de empresas existentes en otros ámbitos territoriales, respetarían su presencia en su zona determinada, atendiendo a una competencia moderada, modesta, que ante un abuso de la competencia exterior, la pequeña empresa local y la cooperativa familiar pudieran adoptar medidas que les protegiera del abuso y la competencia desleal, a través de la publicidad en Internet, pues el bombardeo publicitario que sufren todos los días los seres humanos, los reduce a simples potenciales clientes, tendentes, debido a esa presión publicitario, por la curiosidad de la novedad, a renunciar a un ámbito local estable, que les puede llevar a perder completamente ese pequeño desarrollo local de pequeño comercio y cooperativa familiar. Ante ese hundimiento del ámbito local del pequeño comercio que no quiso contar con publicidad en Internet, al considerar seguro su ámbito local, tenemos una invasión de empresas extranjeras de capital de no se sabe quien que se convierte en dueña y señora del ámbito local que pertenecía anteriormente al pequeño comercio tradicional y a las cooperativas familiares. En definitiva que si la publicidad en Internet, bien puede considerarse como una autentica oportunidad de darse a conocer, donde las empresas tienen que hallar los medios para darse a conocer y facilitar la distribución de sus nuevos productos a nivel global, entenderemos que si tiene éxito, acaparará un mercado prácticamente monopolístico, donde las redes distribuidoras y el transporte son el eje central para facilitar el conocimiento final del producto. Para todas las empresas que juegan a capitalismo neoliberal globalizante y que deciden insertarse en dicho sistema, y para aquellas que no quieran jugar a dicho sistema, que se ven obligadas a adoptar criterios de competencia salvaje donde entra la estrategia publicitaria, siendo uno de los instrumentos no sólo la televisión y la radio, sino Internet, encontramos una triste decepción de amenaza creciente debida al resultado de la competencia salvaje existente en el incremento del boom publicitario en Internet. Ya no es solo hacer publicidad, sino satisfacer a la clientela creciente y global de potenciales clientes, y esto propicia una escalada de gastos, que los neoliberales llaman inversión en publicidad y transporte. El resultado de la amenaza de Internet que abre el mercado a una competencia salvaje y trata a los seres humanos como números de potenciales clientes, tiene el efecto de hundimiento de las estructuras locales tradicionales de pequeño comercio y cooperativa, pues la globalización del comercio internacional ha reducido los costes económicos de transporte, porque no ha internalizado los costes ecológicos de transporte, siendo el transporte a nivel global uno de los máximos responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero. El triunfo y el éxito de una empresa que utiliza la publicidad en Internet convirtiéndola en amenaza para las demás empresas, está en su marketing, producción, transporte y distribución. Este mero hecho de cosas contribuye al despilfarro a pesar de su creencia en la eficiencia que los neoliberales perciben como eficiencia económica pero no ecológica, ya que habría que examinar con lupa las formas de los procesos productivos de los triunfalistas que tienen éxito a nivel global, derivados de costes salariales esclavistas, o de no internalización de los costes ecológicos, que son costes sociales al afectar al medio-ambiente.
Utilizando Internet, las empresas se dan a conocer, pues serán cada vez mas las empresas que se vean obligadas a adoptar la publicidad en Internet, ya no solo en la televisión, porque el hecho de no hacerlo les va a llevar a la marginación y expulsión del mercado, y es una pena. Pues de algún modo la publicidad global obliga a la empresa, a la pequeña empresa, a la cooperativa familiar, no solo a satisfacer la demanda local tradicional, sino a satisfacer también la demanda global, y esto último es muy difícil y complicado, pues si todas las empresas quisieran y pudieran estar a la altura de las circunstancias, le estarían robando los ámbitos locales y tradicionales a las demás empresas que hasta hace poco controlaban con el beneplácito del publico local. Soy de los que piensa que las empresas debían tener un tamaño limitado, que se debía favorecer la empresa democrática, participativa y autogestionaria, donde los trabajadores locales son los dueños de dicha empresa, encargados de autosatisfacer sus necesidades con unas estructuras productivas ecológicas y sostenibles a nivel local, pero la globalización destruye estos ámbitos locales, porque la empresa ajena a ese ámbito local posee un poder económico e influencia mucho mayor que las pequeñas empresas autogestionarias de ese ámbito local. Si existe liberalización fronteriza, si existe libertad de comercio global, no será posible la existencia futura de las empresas pequeñas y cooperativas familiares autogestionarias de ámbito local, porque el neoliberal capitalismo globalizante se las habrá zampado, comido, haciéndolas desaparecer del mapa. La publicidad en Internet, sirve para eso, para incentivar la destrucción de las pequeñas empresas, el pequeño comercio, las cooperativas familiares, que al estar situadas en el ámbito local, no solo no existen costes de transporte económicos sino que tampoco existen los costes ecológicos de emisiones de gases de efecto invernadero derivados de ello. Al destruir el ámbito local tradicional, y la posibilidad de éste de asumir los costes ecológicos, debido a la facilidad local del autoabastecimiento, o autosatisfacción de demanda local, contribuye a una economía, mercado y competencia limitada, y ello favorece un crecimiento económico limitado y sostenible, porque a esas pequeñas empresas solo se les conoce en un ámbito reducido de forma que no se favorece las emisiones de gases de efecto invernadero que potencia el transporte, cuando se ha destruido el ámbito local tradicional, y se ha potenciado desde la televisión e Internet un consumismo materialista salvaje y desmesurado, que ha llevado a las empresas a satisfacer una demanda cada vez más creciente, debida a esa publicidad en TV e Internet, acaparando nuevos mercados, robados a otros, porque en el sistema neoliberal capitalista globalizante cuando uno gana es porque otro pierde, y en este caso pierden los ámbitos locales tradicionales y su posibilidad de control democrática de la pequeña empresa local y cooperativa familiar a través de la autogestión de la empresa. Pierden porque la presencia de la nueva empresa les viene dada desde fuera, pues es ajena a la territorialidad del ámbito local, y aunque las personas de ese ámbito local territorial trabajaran en ella, jamás controlarían la empresa de forma cooperativa, ni autogestionaria, y por supuesto incurrirían en altos costes ecológicos de transporte, que si se internalizaran en el producto ofertado por las empresas servidoras del sistema capitalista globalizante, encarecerían dicho producto, el cual ya no sería competitivo, y dejaría de tener sentido la publicidad por Internet. La publicidad por Internet esta asociada a una oferta global de productos y bienes competitivos, porque no se ha reflejado en ellos los altos costes ecológicos de producción y de transporte, ya que no se ha internalizado dichos costes, costes salariales ( salarios dignos no esclavistas), costes transporte, costes de producción, costes de marketing y publicidad; son demasiados costes para resultar los productos de una empresa tan competitivos y tan económicos monetariamente, esto es porque el mercado capitalista juega sucio, al no internalizar costes ecológicos en su proceso productivo y en los transportes.

El crecimiento que se comparte crece, dice mi profesor. Cuanto más se comparte ese crecimiento, puede crecer más o menos, dependiendo de la temática de conocimiento concreta; ante el pensamiento filosofico por ejemplo observamos que unos a otros se contradicen a través de la tesis y la antitesis, que da lugar a la sintesis, y así se va avanzando en el crecimiento de las ideas y de las cosas. Partiendo de la premisa de los rendimientos decrecientes de escala de las ideas, las nuevas ideas a descubrir son cada vez menos, porque la mayor parte de las ideas ya han sido descubiertas, y lo que se hace es perfeccionarlas, pero no descubrir nuevas ideas. Quiere decirse que el acceso de la humanidad a nuevas ideas tiene la dificultad de los rendimientos decrecientes de las nuevas ideas, pues conforme descubrimos nuevas ideas más dificultad existe de encontrar futuras ideas porque la mayor parte de las ideas ya han sido descubiertas. Por tanto ese crecimiento por muy compartido que esté crece cada vez menos, y esto nos puede venir a plantear si realmente nos interesa o no renunciar a unos planteamientos históricos de producción, autogestión y democracia que la Economía Ecológica resalta por todo lo alto, que ya lo defendía la Fisiocracia y que el Carlismo se hace eco de ello, frente a los planteamientos neoliberales capitalistas globalizantes, que tienen la esperanza de seguir sacando nuevas ideas, con el coste mayor que ello implica, debido a los rendimientos decrecientes de sacar una nueva idea, manteniendo los niveles de explotación y expoliación de los recursos actuales, confiando en que todo ello favorecerá a la humanidad, cuando lo que observamos empíricamente es el enriquecimiento de unas pocas empresas que han monopolizado el mercado en nombre del liberalismo capitalista y su mercado, el hundimiento de las estructuras productivas locales, que en lugar de transformarse en entes democráticos de decisión y autogestión manteniendo sus compromisos con el modelo ecológico de crecimiento, los vemos arrumbados por culpa de esas estructuras neoliberales capitalistas, fomentadas por el marketing, y la publicidad en Internet, que apoyan las transnacionales, las multinacionales y la Banca Universal.Por ello, públicamente desde mi blog, cuando se me ofrece la posibilidad de colaborar y ser socio de Google, pudiendo anunciar publicidad en mi blog, del tipo que sea, solo porque pueda ser recompensado, al contribuir positivamente con el sistema neoliberal capitalista burgués globalizante; he de decir ante semejante oferta, que NO. Que NO voy a poner publicidad en mi blog, porque precisamente el Carlismo va contra ese fomento y potencialidad de la globalización, porque está favorece el consumismo materialista salvaje, altos niveles de despilfarro y contaminación, acabando y destrozando los ámbitos productivos locales tradicionales de pequeña empresa y cooperativa familiar, los cuales podrían ser los ejes del nuevo modelo de crecimiento económico sostenible, al renunciar al transporte, por tanto a las emisiones de gases de efecto invernadero, y a internalizar costes ecológicos con la ayuda subsidiaria de la más alta institución del país. Porque la globalización está ayudando con la ley liberal internacional en la mano a que una serie de empresas monopolicen el mercado global, y esto lo fomenta la publicidad, no solo en TV, sino también en Internet. La publicidad en Internet es una amenaza para los pequeños ámbitos locales territorializados concretos, y para el medio ambiente del Planeta Tierra; y es una oportunidad para los agentes económicos poderosos que se aprovechan de la libre circulación de capitales y bienes para destruir el pequeño comercio local y tradicional, imponiendo su monopolio mundial de productos, con la ley liberal burguesa en la mano.

LA CORONA LEGITIMISTA CARLISTA FRENTE A LA MONARQUÍA LEGAL LIBERAL BURGUESA









“Amb semblants disposicions, se comprèn que les doctrines proclamades per l´Aparisi i sa escola venien a omplir un buit de mon esperit, i la carta, programa de D. Carlos a son germà, seguida del decret de restauració dels Furs havia d´aparèixer a mos ulls com lo verb de la nova idea. Era la doctrina regionalista que em seduïa. Encara que no la comprenia pas bé, portat per un intens amor a les coses de casa, presentia la reconstitució de la nostra antiga nacionalitat i la resurrecció d´una federació espanyola com a única reparació de punyents injustícies i desastrosos erros polítics. Així concebia jo el carlisme, i així vaig acceptar-lo”.

Marià Vayreda, Records de la Darrera Carlinada, 1898.




“Dos distintas concepciones monárquicas están planteadas ante el porvenir político: la monarquía tradicionalista, popular y social que defiende el carlismo con su legitimismo dinástico, y la monarquía liberal, capitalista y reaccionaria, que sostiene el juanismo”.


Párrafo de: “La verdad sobre los hechos de Estoril”.


Nota: Juanismo se refiere a Juan, padre del actual Jefe del Estado: Juan Carlos de Borbón. Juan fue el hijo de Alfonso “XIII”, nieto de Alfonso “XII” y bisnieto de Isabel “II”, la denominada por los Carlistas como dinastía liberal burguesa, que usurpó el Trono de España a la Legítima Dinastía Carlista de los Borbones (Carlos V, Carlos VI, Juan III, Carlos VII, Alfonso Carlos I, Javier I y Carlos Hugo I).





"La Monarquía, es el sistema político creado por el pueblo para defenderse contra los abusos de los poderosos, de ahí que la principal misión del Rey es hacer justicia. ¿Que tiene la Monarquía para que el pueblo haya visto en ella una garantía de justicia?: La forma de sucesión, pues al estar basada en la legitimidad familiar hace que el Rey deba su poder a todo el pueblo, no a un grupo poderoso. ¿Que fuerza tienen entonces los argumentos antimonárquicos de "por qué ha de gobernar el hijo" o "si el heredero es tonto"? Son alegatos burgueses que quieren ocultar que el que suceda precisamente el hijo es la garantía del pueblo frente a los poderosos, y que si el heredero es "tonto" no gobierna, como ya ha ocurrido en la historia, y el derecho pasa al designio en la Ley de Sucesión, fijada con intervención del pueblo". Entonces ¿el Rey, reina y gobierna?: Claro; si sólo reinase sería una figura decorativa, y de lo que se trata es de que administre justicia".






Sacado del Esquema Doctrinal; publicación de la A.E.T. Madrid 1964.


Aplicar el lema popular: “Mas Sociedad, menos mercado; Mas Sociedad menos Estado” implica la determinación que sea la sociedad organizada quien se gobierne así misma teniendo en cuenta la familia, la comarca, el municipio, los grupos profesionales, los particularismos locales y los hechos históricos diferenciales entre otros. Para que la sociedad sea dueña de su destino y sea realmente democrática, hay que liberarla del yugo del mercado y su neoliberal capitalismo globalizante y también liberarla del yugo que supone la burocracia enquistada e intervencionista del aparato del Estado; pues el Estado es un instrumento de la clase dominante que es defensora del neoliberalismo capitalista, al convertirse en maquinaria opresora y represora de la voluntad de los pueblos, al pretender llevar a cabo todo tipo de tareas políticas y públicas sin tener en cuenta ni consultar con el pueblo, porque presupone la defensa del lema: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. El Estado es un marco dirigido por el gobierno, que controla el parlamento, siendo esta institución de poder absoluto ya que en dicho parlamento están representados únicamente los profesionales liberales pero no el resto de sectores productivos, no el resto de trabajadores del país, al percibir que en los escaños parlamentarios se sientan los profesionales liberales, entre otros, abogados y economistas.
Estado y Mercado son los amos de la democracia, reduciéndose a la sociedad a ser un mero instrumento de dichos amos, representados por los poderes del gobierno que controla el parlamento y por el poder independiente, inconcreto y ficticio de la Banca, así como por las multinacionales y transnacionales.
Teniendo en cuenta este estado de cosas las sociedades, los pueblos se sienten desprotegidos por los envites cada vez mayores a los que les somete el mercado y su globalización neoliberal capitalista. Pueblos que creen necesario fortificar el Estado y hacerlo más interventor para frenar los abusos continuos del mercado; estos pueblos y sociedades posteriormente vislumbran que dar mas poder al Estado les arrebata su democracia y su libertad, porque tanto el Mercado como el Estado arrebatan y roban la libertad y la voluntad del pueblo y la sociedad, pues empíricamente observamos como Mercado y Estado son objetivos últimos y la Sociedad y Pueblos son el instrumento para llegar a cumplir esos objetivos finales que significan Mercado y Estado en la importancia del hecho del Capital, sistema que envuelve a estos dos objetivos finales del capitalismo neoliberal burgués globalizante, de forma que no alcanzamos el bienestar del pueblo, limitado a un materialismo y consumismo nihilista, sino a favorecer por encima de todas las cosas el bienestar del Estado y sobre todo satisfaciendo el bienestar del Mercado, al contribuir con una globalización neoliberal capitalista que pone de rodillas a las sociedades y a los pueblos reduciéndolos a simples instrumentos del capital.
El Carlismo se hizo eco de este problema advirtiendo que ni el Estado ni el Mercado debían ser los objetivos finales pues ni el parlamento absolutista centralista uniformador, ni la Banca y las transnacionales oligopólicas son los objetivos finales a cumplir ya que tanto el gobierno que controla el parlamento y es dueño de los resortes del poder del Estado; como el poder de la Banca y las transnacionales deberían ser instrumentos y medios en beneficios de la sociedad y de los pueblos, debiendo ser estos últimos el verdadero objetivo final, haciéndolos participes en el proceso democrático, llevando a cabo el lema: “Mas Sociedad, menos mercado; Mas Sociedad menos Estado”.
Si recordamos el origen del Estado, no es mas que la referencia al Estamento denominado Tercer Estado en el Antiguo Régimen, que era controlado básicamente por la burguesía capitalista a finales del siglo XVIII. La revolución liberal burguesa supuso el control absoluto de un país, única y exclusivamente por dicha clase social, que hará todo lo posible por anular la presencia política de otros grupos sociales, y asegurando la plenitud y el dominio parlamentario gubernamental a los profesionales liberales, es decir el Estado Burgués o Estamento Burgués mediante el proceso de revolución liberal burguesa, utilización del ejercito y demás agentes coactivos, aniquilará la presencia de los otros Estados o Estamentos Sociales para asegurarse el monopolio general del país haciéndolo acorde a sus intereses de clase y para ello se valdrán de la utilización del ejercito como instrumento opresor al servicio de ese Estamento Burgués o Estado Burgués, que les garantice el control y dominio del país y territorios históricos concretos, reduciéndolos y convirtiéndolos en simples provincias, uniformándolos a su imagen para vertebrar un mercado capitalista, valiéndose del pensamiento centralista uniformador, anulando así Fueros y aniquilando todos los particularismos históricos sociales y locales para satisfacer al capitalismo liberal burgués que se asentaba a sangre y fuego.
El Estado actual es heredero directo del Estamento o Estado liberal Burgués Capitalista, que controla al parlamento mediante el gobierno, pues parlamento y gobierno se confunden en el Estado liberal Burgués ya que gobierno y parlamento juegan ambos de parte del poder, unas veces porque el parlamento controla al gobierno por sus mayorías relativas y otras porque el gobierno controla al parlamento por sus mayorías absolutas. El caso es que no existe en el Estado Liberal Burgués ningún tipo de contrapoder institucionalizado al poder institucionalizado. Ejemplos de ello fueron las manifestaciones contra la guerra de Iraq donde la sociedad reacciona ante una imposición parlamentaria y gubernamental decidida de forma partidocrática y unilateral frente a la sociedad, al pueblo, a los pueblos, situados en las decisiones políticas y públicas en la más absoluta marginación e impotencia al ver que sus gobernantes ya habían decidido por ellos mismos, sin consultarles ni siquiera en un referéndum vinculante popular, favoreciendo el: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, divisa heredada por los liberales y los neoliberales del despotismo ilustrado del siglo XVIII.
La revolución liberal burguesa favoreció la aniquilación de una serie de instituciones populares que servían para limitar el poder de la burguesía capitalista, y sobre todo limitar sus vislumbrantes y prometedores abusos y desafueros. Una de esas instituciones que impedía dichos abusos burgueses, que limitaba el poder de la burguesía financiera y capitalista, era la monarquía tradicional o carlista. La burguesía financiera y capitalista sabedora de su poder tramará la estrategia de hacer del país o territorio histórico concreto, su Estamento o Estado, convirtiendo al país en una parcela burguesa liberal capitalista en manos de los profesionales liberales a imagen y semejanza de lo que fue el Despotismo Ilustrado y el Absolutismo de un tirano. Es así como la burguesía trama su estrategia que le llevará a protagonizar las revoluciones liberales burguesas, para adueñarse del país en su objetivo de impulsar las reformas liberales necesarias y pertinentes para vertebrar un mercado nacional, imponiendo el sistema capitalista.
Usurpaciones de tierras, expropiaciones, desamortizaciones, abolición foral, aniquilación de las tierras comunales, eliminación gremial; medidas destacadas por las huestes liberales para favorecer la vertebración de un mercado nacional para su lucro y beneficio propios de su clase usurera, dejando sin tierras a muchos campesinos y jornaleros que se vieron de la noche a la mañana sin poder gozar del usufructo de la tierra, que si les reconocía la monarquía tradicional; o se quedaron sin las tierras comunales nacionalizadas por el Estado Liberal Burgués, amparado por el gobierno que controlaba al parlamento centralista absolutista; tierras nacionalizadas en manos del gobierno liberal burgués, vendidas al mejor postor mediante subasta pública, potenciando una clase oligárquica caciquil, favoreciendo a los nuevos ricos, las clases comerciantes y burguesas, a nuevos amigos advenedizos enriquecidos sin escrúpulos, quienes pujaron y se apropiaron ilegítimamente de las tierras comunales de los municipios y de la Iglesia, estas últimas servían de recurso para mantener orfanatos, hospitales y leproserías, mantener una serie de servicios sociales de los que se había encargado siempre la Iglesia Católica, y que de la noche a la mañana, por culpa de una minoría “ilustrada” con la entrada del nuevo régimen liberal burgués, los pobres serían cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. mientras la jerarquía Católica pactaba con los ladrones del pueblo, es decir con la burguesía Capitalista, el bajo clero campesino escuchaba amargamente las lamentaciones populares debidas a los robos y expropiaciones ilegitimas liberales. El Carlismo nació como reacción a la usurpación liberal burguesa que les robaba el pan de cada día, pues los nuevos ricos, terratenientes, oligarquía financiera y burgueses implantaron un modelo de reforma agraria que potenció el latifundismo terrateniente y con ello numerosos campesinos se quedaron sin sus casas que habían sido de sus antepasados y que el nuevo régimen liberal burgués con la ley en la mano procedió a acometer ilegitimidades y usurpaciones injustas reconociendo oficialmente la propiedad de esas casas campesinas a quienes habían sido de derecho o nominalmente dueños de la tierra, en lugar de reconocer dichas propiedades a los que venían disfrutando desde antiguo del usufructo de la tierra y habían sido dueños de hecho de la misma.
La Alta Nobleza, los Grandes de España y la Burguesía se pusieron de parte del nuevo sistema liberal burgués que les reconocía la propiedad y titularidad de la tierra, pero los afectados por este hecho se pusieron del lado de Don Carlos, a quien la burguesía capitalista instrumentalizando a Maria Cristina y a su hija Isabel, había destronado ilegítimamente, arrebatando su legítimo trono, para imponer el nuevo sistema liberal capitalista, e instalar así a su oligarquía financiera y caciquil, vertebrando el nuevo mercado y la industrialización burguesa. Los afectados por los desafueros cometidos por los gobiernos liberales serían denominados: Carlistas, por ser partidarios de Don Carlos, al ser este príncipe reflejo y personificación en primera persona de ser el primer agraviado por la revolución liberal burguesa capitalista de la misma forma que lo eran muchos campesinos y jornaleros como contaba anteriormente.
Los Carlistas verían en la monarquía carlista una institución que encarnaba la Confederación de los diferentes Reinos, Señoríos y Principados Españoles que existieron durante siglos en la Península Ibérica a la que los Carlistas denominaban y llaman Hispania o España (denominación castellana); de manera que cuando se referían a su Rey Legítimo, que estaba en el exilio por la prohibición expresa del régimen liberal burgués instalado en España, bajo una monarquía liberal, instrumento de la nueva clase dominante y su capitalismo financiero mercantil; era considerado como Rey de las Españas, porque éstas son varias, independientes y diferentes, unas de otras; por tanto, no es una única España, eso si, unidas todas ellas por la monarquía carlista, institución legitimista que encarna la Confederación de las diferentes Nacionalidades Históricas, una confederación que recibe el nombre de España.
Los Carlistas venían defendiendo la institución de la Corona porque esta respetaba los hechos históricos diferenciales y particulares de cada uno de los Reinos, Señoríos y Principados Españoles a través de un Pacto Histórico y hereditario entre el pueblo Español fiel a la Dinastía Legitima, proscrita y exiliada que se comprometía en jurar los Fueros de los distintos territorios Históricos Españoles como acto de pleno reconocimiento de los derechos legítimos públicos y consuetudinarios de cada uno de los diferentes pueblos españoles, reconociéndoles de hecho su identidad, integridad, territorialidad, su autogestión y su autodeterminación, y por tanto sus legitimas libertades históricas, arrebatadas por la revolución liberal burguesa y su capitalismo liberal globalizante. Ese Pacto Histórico entre el Pueblo Carlista y su Rey Legítimo mantendría a las Españas unidas en nombre de la Monarquía Carlista que expresaría la Confederación llamada España, siempre que ésta fuera restaurada y se hiciera todo lo posible por derribar a la usurpación liberal burguesa que había hecho de España su Estado, una parcela política-económica, parlamentaria absolutista, centralista y uniformizadora que negaba la personalidad y particularismos históricos locales a los pueblos de España y que potenciaba y hacía de España, de las Españas un nido de mercaderes del comercio internacional, en la cual España estaba vendida, al imponerse el Capitalismo Burgués y su Estado Partidocrático, Centralista, uniformador, así como la vertebración de un mercado nacional que posibilitaba la intromisión de compañías multinacionales capitalistas, amparadas por la ley del régimen liberal.
Los Carlistas ven en la institución de la Corona Legitimista, que no es la referida a la actual monarquía liberal de Juan Carlos de Borbón, sino a la de Don Carlos Hugo de Borbón, la máxima representación de ese Pacto Histórico entre el Pueblo Carlista y su Rey Legítimo expresado esta vez no sólo como la jura de los diferentes Fueros para cada uno de los territorios históricos españoles, sino como la creencia política y pública que la Corona debe ser una institución política independiente, propia y autónoma mantenedora de la justicia basada en el principio de subsidiariedad. Es decir, la Corona sólo actuará cuando las causas y el contexto social político, económico, etc. de un territorio histórico concreto lo requiera, siempre y cuando la sociedad y el pueblo debidamente organizados no puedan desenvolverse por si mismos necesitando de una ayuda subsidiaria superior, de una institución que les ampare y les permita seguir en el compromiso político del autogobierno, manteniendo en todo momento el principio máximo de la justicia, esa institución es la Corona Legitimista o Carlista.
Para el Carlismo el principio de la justicia social es muy importante, de forma que la Corona Carlista intervendrá en el ámbito de la sociedad, solo cuando ésta no sea capaz o encuentre dificultades para llevar a cabo su autogobierno, interviniendo la Corona de forma subsidiaria, ante los síntomas de injusticia sociales. Tenemos ejemplos históricos que nos confirman el papel justo y subsidiario de la institución de la Corona, cuando esta ha sido una institución independiente y autónoma, cuando no ha sido secuestrada por los intereses de una clase social, como la burguesía, cuando no ha sido aupada por los capitalistas y financieros, cuando el pueblo realmente ha percibido en ella una ayuda directa y un amparo protector ante las injusticias que cometía una minoría lucrativa. Una Corona así, que interviene para advertirle a los terratenientes y burgueses que les devuelvan las propiedades y el ganado a los campesinos de los Clanes Escoceses, imponiendo un severo castigo al Duque de Argyll, jefe de los Campbell, clan terrateniente oligárquico, burgués, comerciante y capitalista asociado a los intereses comerciales de la City de Londres. O cuando es el máximo interés público de la Corona Legitimista en el exilio de restaurar los Fueros y propiedades que han sido expropiadas y robadas por la burguesía financiera capitalista caciquil, instrumentalizando a la monarquía liberal y a su ilegitimo rey, dejando a campesinos y jornaleros con hambre de tierras. La monarquía liberal burguesa aparece como cómplice e instrumento de la clase dominante, la burguesía capitalista, que propicia todos los desmanes, desafueros e injusticias con su ley burguesa en la mano, beneficiando a la oligarquía financiera y capitalista, al ejercito instrumentalizado por ésta contra el pueblo, el carlismo y su rey legítimo en el exilio. La monarquía tradicional o carlista aparecía como la mantenedora de la libertad, cómplice y aliento del pueblo, aliada de campesinos foralistas y pequeños propietarios minifundistas, quienes confiaban en la restauración monárquica carlista, hacer venir al Rey Legitimo del exilio, para que fuera el mantenedor de todas las justicias y les protegiera de los desmanes liberales capitalistas de la revolución burguesa. La monarquía carlista en el pensamiento campesino tradicional aparece como una institución subsidiaria mantenedora de la paz y la justicia. La monarquía liberal burguesa y capitalista de la que es heredera directa la actual monarquía de Juan Carlos de Borbón, aparece como una institución cómplice, instrumento, aupada y defendida por una minoría, la clase dominante, por la burguesía financiera oligárquica y capitalista que utiliza el nombre de la monarquía, e instrumentaliza al ejercito para dar golpes de Estado e instaurar su régimen oligárquico burgués financiero capitalista globalizante, institucionalizado en los poderes de la Banca que controla el Parlamento, donde se sientan los profesionales liberales y los intereses de multinacionales y transnacionales amparados por dicha institución y por el gobierno cómplice al servicio de los intereses del mercado. Frente a ellos se encuentra la legitimidad representada por la monarquía carlista en su afán de mantener la justicia social, de forma subsidiaria, respetando el autogobierno y la independencia de cada uno de los territorios históricos Españoles, a través de la jura de los Fueros, reconociendo el derecho de los pueblos Españoles a su pleno autogobierno, pues la Corona Legitimista o Carlista queda limitada al mantenimiento de la justicia a través del cumplimiento del principio de subsidiariedad con la que se obliga la institución de la Corona a actuar e intervenir en la Sociedad, siempre y cuando ésta lo demande y solicite a dicha institución, que la amparará y protegerá frente a los abusos lucrativos de una minoría empresarial, tiránica y despótica representada por ejemplo en los intereses comerciales y financieros de las multinacionales y la Banca Internacional.
Así es como se logra que sea la sociedad y no el Estado quien tenga la democracia real, pues el Estado no se conforma con el papel de la subsidiariedad, sino que es promotor desde el gobierno parlamentario de cualquier tipo de intervención política y absolutismo partidocrático, desincentivando a la Sociedad a actuar a favor de su pleno autogobierno, de su propia autogestión, de su propia autodeterminación. El Estado aparece como un yugo al que hay que soportar y obedecer, pues es la burguesía capitalista y financiera dueña y representante de ese Estamento o Estado. Sin embargo la Corona Legitimista aparece como una institución que se encarga de solucionar aquello que la sociedad no es capaz de realizar con sus estructuras de autogobierno; es decir, ante la presencia de “fallos de la sociedad” aparece la institución de la Corona interviniendo como institución únicamente de forma subsidiaria, para favorecer el mantenimiento de la justicia social, creando un vinculo social, afectivo, real por parte del pueblo hacia la institución de la Monarquía, pues la intención es que vean en ella, no la guarida, ni el instrumento del capitalismo liberal burgués, que la tiene secuestrada, sino que vean en ella una institución que realmente sirve para ayudar al pueblo, que sea del pueblo y para el pueblo, que represente los intereses del pueblo, de los pueblos de España, de lo contrario no nos sirve. Hay quien puede pensar que una republica con su presidente electo puede realizar el mismo papel subsidiario que realizaría la Monarquía Carlista, para ayudar y subsidiar en caso de “fallo de la sociedad” para mantener la justicia y ayudar al sostenimiento del buen funcionamiento del autogobierno de los territorios históricos concretos representados por los diferentes pueblos de España. Sin embargo, sostengo que la participación de la sociedad al elegir democráticamente al presidente de la republica puede estar perfectamente distorsionada dicha elección por los efectos de los intereses de la clase dominantes burguesa dueña del poder financiero, recordemos poder ficticio, inconcreto y difícil de controlar. Ese poder de la Banca, y el de los intereses multinacionales pueden distorsionar la elección democrática del presidente de la republica, favoreciendo que la sociedad se decante sin saberlo por un candidato que realmente representa los intereses oligárquico-financieros del capitalismo internacional, mientras que la monarquía carlista está atenta y es inamovible ante maniobras burguesas de ese tipo, es por ello que se encuentra hoy en el exilio y que fue destronada precisamente por plantarle cara a dicho capitalismo burgués.
También se me puede replicar admitiendo que la institución monárquica no es perfecta, y que puede ser controlada por ese poder financiero bancario que controla el parlamento y el gobierno; de hecho ya ocurre, pues cantidad de monarquías hoy están no al servicio del pueblo sino al servicio del gran capital, si eso ocurriera con la monarquía no nos interesaría ese tipo de monarquía, pues sería una monarquía liberal, que es la controlada y aupada por los intereses financieros y capitalistas de la Banca Universal. Lo que expreso en estas líneas es la dificultad tremenda que encontraría el poder del dinero, de la Banca, y las multinacionales si su esperanza es de establecerse libremente campando a sus anchas si se piensan que la monarquía carlista no va hacer nada para impedirlo, es mas la Dinastía Carlista lleva desde 1833 exiliada, expulsada y atormentada por los poderes financieros y económicos y políticos que instrumentaliza la Banca Internacional y las Multinacionales. Su sentido critico contra las injusticias y sus luchas en el campo de batalla contra la revolución liberal burguesa que expresaba el capitalismo internacional en su afán de imponer y vertebrar el dominio del mercado sobre la libertad de la sociedad y pueblos españoles, da pruebas suficientes del compromiso que tiene la Dinastía Carlista para con el pueblo y la sociedad frente a los intereses del capitalismo neoliberal globalizante que impone una minoría burguesa capitalista a través de la amenaza militar, dueña del poder. Para que sea efectivo el principio de subsidiaridad llevado a cabo por la institución de la Corona Legitimista o Carlista es necesario que esta institución arbitre los medios para obtener los suficientes ingresos mediante el Cupo Territorial Pactado con las Cortes Territoriales de cada uno de los Reinos, Señoríos y Principados Españoles, de forma que la Corona Carlista pueda aplicar la política de subsidiaridad, redistribuyendo la renta hacia las zonas que lo demanden y necesiten, al ser su deber el mantenimiento de la justicia.

La idea es que se considera al Estado actual una parcela burguesa, absorbente y burocrática, instrumento de opresión burgués para los distintos pueblos de España, al ser su meta o el intervencionismo permanente o su desaparición en función de las políticas izquierdistas o derechistas respectivamente. Desde el Carlismo pensamos que hay que sustituir al Estado y al Mercado por la Sociedad; Sociedad que debe estar organizada, que se pueda autogobernar, desde lo local a lo global, partiendo de una democracia territorializada en el ámbito local, desde abajo a arriba, no desde arriba abajo, y la única institución que puede garantizarnos este proceso democrático autogestionario es la Corona Carlista, por su papel subsidiario y pactista, al ser el arbitro entre todas los agentes sociales, la cual velará por el mantenimiento de la justicia. La Monarquía Liberal ha servido durante años de diseño, guinda y adorno de un Estado; del Estado o Estamento Burgués, que había monopolizado a finales del XVIII el país, convirtiéndolo en su parcela política y económica. Los otros dos Estados, Clero y Nobleza pactaron con dicho estamento burgués la titularidad de la tierra y el reconocimiento legal de ésta, que les llevó a situarse del lado del nuevo régimen liberal burgués que instauraba la revolución. Sin embargo muchos campesinos, y pequeños propietarios fueron perjudicados por las medidas liberales y esto hizo que se pusieran del lado del Carlismo. Este denunciaba el monopolio del País, de las Españas por el Estamento o Estado Burgués, el cual se instaló gracias al golpismo militar, y a los intereses comerciales de la Banca Burguesa nacional e internacional. La Corona Carlista desde el exilio fue el paraguas y ente aglutinador anticapitalista que denunció la aniquilación de los diferentes Estados que existían en el País, de las diferentes instituciones que existían en el País, de los diferentes derechos Forales que existían en el País, que llevaron a una casta caciquil oligárquica burguesa a imponer su Estamento o Estado y sus intereses mercantiles lucrosos de clase, al resto de los diferentes pueblos de España. La Corona Carlista denunciaba el afán que tenía dicha burguesía que instrumentalizaba al ejercito, en nombre de una monarquía (la liberal) títere, en nombre de la Fe (al pactar con la jerarquía católica), por la constitución desarrolladora del Estado Liberal Burgués al que atrevidamente denominaban España, cuando España no era solo y únicamente el Estamento o Estado Burgués, sino el resto de Estamentos o Estados, e instituciones (Cortes Territoriales) y derechos de los pueblos (Fueros), que habían sido aniquiladas en el proyecto de construcción liberal burgués para hacer de España, de las Españas, un mercado, arrebatando los legítimos derechos a la Sociedad, a los Pueblos de España; también denunciaba la constitución de la Banca Española y el reconocimiento oficial por parte del gobierno burgués de la Deuda Nacional, cuestión que implicaba la aceptación forzada por parte de los pueblos de España del pago de intereses en la devolución de los prestamos, para agradar a una plutocracia instalada en el poder, gracias a la revolución liberal burguesa . La Corona Carlista representada en la Dinastía Carlista al denunciar todos estos hechos imputados a la burguesía capitalista, fue destronada y expulsada de España por la usurpación liberal burguesa representada por la Monarquía Liberal de Isabel “II” y sus descendientes, hasta la actualidad, instrumentalizada por dicha clase burguesa que impondría el liberalismo Capitalista en las Españas.

Según José María de Zavala en su texto: “El Carlismo Dinástico. La Monarquía en el Carlismo” dice así:

“El Carlismo se ha caracterizado siempre por ser más dinástico que monárquico.
El pleito dinástico que surgió en 1833 era consecuencia de un pleito político y social que estaba planteado entonces en el país. Cada una de las dinastías representaba una corriente ideológica distinta, a dos sectores de la población. La liberal, era minoritaria, representaba los intereses de una clase privilegiada que controlaba el poder económico y social y se hacía portadora de las corrientes liberales y burguesas de la época, mientras que la carlista representaba los intereses de la mayoría del pueblo.
La forma monárquica para el Carlismo era la consecuencia de un fenómeno dinástico y esta dinastía era reconocida por el pueblo como la legítima porque se erigió en defensora de las libertades forales y populares, pero no implicaba por parte del pueblo un compromiso con la forma monárquica, mientras que el sector capitalista, liberal y burgués basaba su dinámica en la instrumentalización de la monarquía. Así el Carlismo siempre fue dinástico mientras su Dinastía mantuviese la legitimidad de ejercicio basada en el pacto con el pueblo para defender sus intereses. El monarquismo en el Carlismo no ha existido nunca y su bandera monárquica se refería más a un liderazgo dinástico que a una forma monárquica.
Los elementos constitutivos de la monarquía carlista surgirán de la soberanía popular que reconocía a esta dinastía como posible representante de una forma monárquica que garantizase la continuidad y permanencia intangible de las libertades forales y los principios de la justicia.
La sucesión o automatismo de la sangre queda condicionada al ejercicio de los deberes impuestos por la voluntad popular.
En el proceso interno del Carlismo el factor dinástico ha representado ser el elemento unificador de todas las corrientes y el arma defensiva del pueblo contra todos los intentos de la oligarquía para instrumentalizar al Carlismo para el juego de sus intereses económicos, sociales y espirituales. Esto es una realidad histórica.En los momentos actuales la Dinastía en el Carlismo, sin perjuicio de los derechos que le corresponda, es el elemento polarizante y aglutinante de todas las fuerzas que componen el Carlismo, fuerzas que en algunos casos han representado diversas tendencias. Su papel, mediante pacto, es de dirección máxima del Partido y árbitro de estas posibles tendencias”.


En España la familia real legitimista o carlista (http://www.borbon-parma.net/ )representa los derechos de los pueblos de España y son y han sido los depositarios de la Tradición Española, frente a la usurpación propiciada por el liberalismo, la oligarquía capitalista y el ejército gubernamental, que representa la monarquía liberal actual de Juan Carlos de Borbón.

Noticia en torno a la Sucesión de la Corona Carlista en la actualidad: http://www.elmundo.es/papel/2003/10/06/espana/1488945.html .




RELACIÓN REAL DE INTERCAMBIO, PAÍS EMPOBRECIDO, PAÍS ENRIQUECIDO.







¿Están preparados todos los pueblos del mundo para afrontar bien la globalización?, ¿quiénes o que países tienen interés en llevar a cabo la globalización?
Con la excusa de la globalización, las instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional, obligan a muchos países empobrecidos a levantar su proteccionismo, sus barreras arancelarias. Como los países empobrecidos necesitan dinero, lo piden prestado, al ser muy pocos los prestamistas los tipos de interés a los que prestan son muy altos, luego aparece el Fondo Monetario Internacional como una institución encargada de adelantar el capital necesario para el desarrollo de los países empobrecidos, con bajos tipos de interés. Al obligar a los países empobrecidos a levantar las barreras arancelarias, se les impide la posibilidad de desarrollarse a unos niveles semejantes a los países enriquecidos, de manera que los países empobrecidos están condenados a realizar tan solo la actividad del sector primario, se les obliga a especializarse únicamente en productos agropecuarios. Los defensores del neoliberalismo capitalista dirán que con la venta de las exportaciones agropecuarias los países empobrecidos pueden desarrollarse, ya que pueden obtener divisas e invertirlas en otros sectores. A lo que los contrarios al neoliberalismo diremos que las divisas obtenidas por las exportaciones agropecuarias no son suficientes como para obtener divisas para desarrollar a un país empobrecido. Primero porque parte de esas divisas obtenidas por la venta de productos agropecuarios, han de ir destinadas a devolver la deuda más los intereses al Fondo Monetario Internacional, y el resto de esas divisas se han de invertir según las doctrinas neoliberales en el monocultivo de especialización que significa la producción agropecuaria para favorecer la modernización y la eficiencia, de manera que las divisas obtenidas por la venta de las exportaciones agropecuarias no son suficientes para invertirlas en el desarrollo de otros sectores del país empobrecido. Es más, si observamos la relación real de intercambio a lo largo del tiempo entre los países empobrecidos y los enriquecidos, veremos que los países enriquecidos exportan productos y bienes industriales asociados a alta y media tecnología, productos que tienen un alto valor añadido y que conforme pasa el tiempo inciden negativamente en la relación real de intercambio entre los países empobrecidos y los enriquecidos, porque los empobrecidos siguen exportando productos agropecuarios asociados a un cada vez menor valor añadido, con lo cual provoca la apertura de una brecha cada vez mayor entre los países enriquecidos que cada vez se enriquecen más y los países empobrecidos que cada vez se empobrecen más. La globalización neoliberal capitalista hace aún un mayor hincapié en este despropósito, facilitando aún más las desigualdades entre los países empobrecidos y los enriquecidos.
Una de las contradicciones que presenta la globalización es la protección arancelaria a la que someten los países enriquecidos a su producción agraria, impidiendo que los productos agropecuarios de los países empobrecidos puedan introducirse en mercados como el de la UE, aunque esto perjudicaría al sector agrario europeo. Para solucionar el problema Europa y en concreto las Españas, no deberían renunciar a la producción agraria, sino cambiar la forma en la que se está desarrollando la agricultura en Europa, pues se trata de una agricultura insostenible al depender esta agricultura de unos imputs pertenecientes a sectores diferentes al agrícola. La presencia de impusts como abonos químicos, fertilizantes, desinfectantes, gasoleo, hacen de la agricultura en Europa una actividad muy cara, sin embargo podemos introducir las ideas fisiocráticas dónde se destaca el desarrollo de la actividad agraria utilizando imputs del mismo sector, no de diferentes sectores. Es decir para que la agricultura en España o en la Unión Europea tenga éxito debe canalizarse hacia una agricultura ecológica de desarrollo sostenible, que utilice y aproveche los recursos de su mismo sector, apareciendo como un sector autosuficiente en cuanto a la utilización de imputs. El lector pensará que al no renunciar los países enriquecidos al sector agropecuario, y al favorecer un incremento de la competencia en el sector, los productos agrícolas de los países empobrecidos serán productos que tengan dificultades en ser demandados por los países enriquecidos, si eliminamos las barreras arancelarias de la PAC y promovemos la agricultura ecológica en la UE. Por ello muchos economistas de la vertiente neoliberal piensan que lo mejor es que Europa renuncie totalmente a la agricultura y se concentre en otros sectores asociados a un alto mayor añadido, y que de la agricultura se encarguen los países empobrecidos. Pienso que los países empobrecidos se resisten a ser meros productores agrícolas para satisfacer a los países enriquecidos, mientras estos le venden bienes asociados a un alto valor añadido, a parte que desestructura la relación real de intercambio, establece unas relaciones económicas internacionales injustas y preestablecidas según los intereses de la globalización neoliberal capitalista, pues los países empobrecidos también tienen derecho a gozar de un desarrollo mayor asociado no únicamente a las ganancias que le pueda administrar las divisas de las exportaciones agrícolas, sino a disfrutar de un desarrollo mayor promoviendo el proteccionismo de sus países para que se desarrollen mejor, atendiendo a una diversificación sectorial productiva, que fomente y potencie la demanda interna, de forma que se de la cooperación intersectorial sostenible. El problema es que las autoridades políticas y económicas internacionales como el Fondo Monetario Internacional, obligan a los países empobrecidos a abrir sus fronteras y les impiden cualquier tipo de política proteccionista para que puedan desarrollarse, pues el propósito de la globalización neoliberal capitalista burguesa es facilitar la expoliación, el robo y el pillaje incentivados con la doctrina neoliberal para que sea mucho más fácil la extracción, expoliación y explotación de los países empobrecidos. Así éstos exportan materias primas a los países enriquecidos, mientras que los países enriquecidos les imponen sus productos elaborados, mucho más caros. El desarrollo del denominado tercer mundo con dicha globalización neoliberal capitalista, es imposible, pues sólo enriquece más a los ricos y empobrece más a los pobres. Mi premisa es que todos los pueblos y países del mundo tienen derecho legítimo a alcanzar su desarrollo económico, de forma sostenible, rechazando la sobreexplotación de los recursos, de manera que no existe, ni debe existir ninguna autoridad económica que obligue a llevar a cabo políticas económicas neoliberales a un país, cuando queda demostrado que éstas pueden provocar el hundimiento completo y estrepitoso de dicho país. Ejemplos tenemos, algunos, como fue y es el caso de Argentina, donde se aplicaron las directrices económicas del Fondo Monetario Internacional y les llevó a una crisis económica completa.

LOS FISIOCRATAS, LOS CARLISTAS Y EL NEOLIBERALISMO CAPITALISTA GLOBALIZANTE







Los fisiócratas critican la corriente mercantilista por considerarla excesivamente intervensionista por parte del gobierno del rey, y por desviarse de la verdadera riqueza nacional, que para ellos son la tierra y los productos derivados de ella.
Parecía que con los mercantilistas la economía se había desviado hacia corrientes metalistas mercantilistas poniendo como objetivo primordial de riqueza al oro y a la plata por encima de todas las cosas, asociando este hecho a la creación de las compañías orientales y occidentales, donde sus inversores-empresarios-burgueses asumían un riesgo importante. Parecía que todo el mundo había vuelto la cabeza hacia otro lado sin pensar que la riqueza verdadera estaba en los productos que se extraían de la tierra. Los fisiócratas nos recordarán que la tierra es la verdadera riqueza, no la plata y el oro, estos últimos no se pueden comer. Comparándolo con la actualidad a veces pienso que nos encontramos sumergidos en una economía mundial que salvando algunas distancias presenta características mercantilistas, si bien no existen grandes monopolios coloniales y comerciales, la etapa colonial presenta características similares con la etapa actual neoliberal en cuanto a que se proyecta como verdadera riqueza nacional el hecho existente de las relaciones comerciales-financieras-dependientes que existen entre los países, sin pensar ni analizar que los productos que se extraen de la tierra son los mas importantes porque sirven para satisfacer nuestras necesidades alimentarias. En España como en otros países el mundo rural se muere, y esto no importa a muchos empresarios y economistas que consideran que el beneficio se puede obtener de otra manera. Los fisiócratas recordaron a los mercantilistas que la riqueza verdadera se encontraba en la tierra, no en inconcreciones ficticias e irreales de la que la economía mundial capitalista y neoliberal presentan actualmente.
La fisiocracia considera que el verdadero empresario es el agricultor que también asume riesgos, lo mete dentro de la clase productiva. La clase estéril incluye a artesanos comerciantes, criados, y los considera estériles en la manera de que no son capaces de extraer frutos comestibles y alimenticios. Consideran que las actividades de los comerciantes, mercaderes y sirvientes no sirven para alimentar a una nación. Los fisiócratas veían que las actividades comerciales y mercantiles solo trataban de jugar en el mercado con el producto extraído de la tierra empaquetado y elaborado. Aunque no lo reconocieran los fisiócratas muchas de las actividades mercantiles y comerciales de la burguesía empresarial si añadían riqueza y creaba excedente, pero era un excedente que debía venderse para convertirlo en líquido y poder comprar bienes agrarios extraídos de lo que luego se ha denominado sector primario. La crítica de los fisiócratas a los mercantilistas y por tanto a la burguesía financiero-comercial capitalista es su exceso de confianza en la producción de bienes que no sirven para alimentar a la población. Por ello los fisiócratas se empeñarán en reafirmar que todo el valor y riqueza proviene de la tierra, no de las monedas de oro y plata. Veo a los fisiócratas como a los críticos de la economía irreal, y por tanto a los enemigos del poder de la Banca en general, que ponen énfasis en la defensa por una economía real basada en la propiedad de la tierra donde destaca el papel del agricultor y la economía basada en el sector primario, precisamente el que está desapareciendo en casi todos los países occidentales y que se está sustituyendo por una falsa economía, una economía estrictamente monetaria y acumuladora del gran capital, eso es el neoliberalismo capitalista globalizante y la nueva economía de mercado y hacia eso tendemos cada vez más, por eso las criticas hacia la excesiva acumulación del capital por parte de los filósofos como Aristóteles o Platón. Lo que ellos decían se entiende más y mejor ahora que antaño. Porque lo que pasa actualmente es muchísimo mas exagerado y mas llamativo que lo que podía ocurrir en la edad antigua. En cuanto a la defensa de la libertad por parte de la fisiocracia, los liberales que siempre han intentado defender su corriente ideológica económica de pensamiento, se lo han querido apropiar, para en definitiva interpretar que lo que los fisiócratas querían era la libertad del mercado frente a la del estado. La fisiocracia defiende la libertad de la sociedad propugnando una fuerte disminución de la carga fiscal. No defendían como falsamente indican por todas partes los liberales que lo que querían los fisiócratas era el liberalismo que luego ellos posteriormente defenderían, porque la libertad de los liberales no es la misma que la libertad de la que hablaban los fisiócratas. La libertad de los liberales es la libertad de la Banca, y del poder Financiero-Capitalista-Burgués que campe por doquier, pisoteando la soberanía de instituciones tradicionales y populares, saltándose todo tipo de voluntad popular y democrática. Mientras que la libertad de los fisiócratas estaba asociada a la libertad que tenían o que querían que tuviesen los propietarios agrarios que fuesen al mismo tiempo agricultores, es decir los fisiócratas estaban más cerca de la repartición de tierras y de llevar a cabo una reforma agraria para los campesinos, que de defender una ideología liberal que escupe sobre el principio de la riqueza de la tierra y que no respeta la naturaleza. Los fisiócratas eran amantes de la naturaleza y veían en ella la creación y obra de Dios para llevarla al término de una explotación sostenible, ecológica y natural. Los liberales en cambio en la naturaleza veían una obra de Dios para el sometimiento y la sobreexplotación de los recursos escasos. Los fisiócratas se dieron cuenta que los verdaderos recursos escasos naturales se encontraban en la naturaleza, en la tierra y todo lo que se asociaba al sector primario, los liberales quisieron legitimar sus vindicaciones de libertad de mercado y contra el intervensionismo mercantilista, basándolas en las vindicaciones de los fisiócratas, para legitimar su ideología a lo largo de la historia, para decir que siempre hubo capitalismo liberal , que esa era la forma natural y tradicional de las relaciones económicas humanas, claro, no había ni un solo fisiócrata que pudiera negarles eso, porque ya estaban muertos. Para los liberales lo que prima es la libertad de la Banca, y de las finanzas y muy sabiamente dichos empresarios se sabrán sentar en los parlamentos supuestamente democráticos de las republicas o nuevas monarquías liberales burguesas, defendiendo los derechos monetarios y bancarios frente a los derechos de escoceses, irlandeses, y el mundo rural inglés. Con el destronamiento del Rey Jacobo II de Inglaterra, la City de Londres llamará a Guillermo III de Orange y después a los Hannover, Gran Bretaña sería gobernada no por su rey y por las gentes del campo representantes de algún modo u otro de ideas fisiocráticas y comunalistas, sino que sería gobernada por los intereses financieros y mercantiles de la Burguesía Financiera-Comercial y capitalista, es decir por el empresario. El papel del empresario en esta época fue la de atentar contra los derechos de las gentes del campo y para ello fomentó la Industrialización de Inglaterra, fue con todo, de manera egoísta, para beneficio propio de su clase, y su lucro, y para ello se valieron de un títere como Rey de Inglaterra, previamente destronando a su legitimo Rey y derrocando a la legitima dinastía de los Estuardo. Estas causas económicas van ligadas a causas políticas y por tanto a causas antiguas que defendieron una forma de ver la sociedad, véase el Carlismo Español, el Legitimismo Francés, el Miguelismo Portugués, y el Jacobitismo Británico, del que estoy comentando. El pensamiento fisiócrata estaba más cerca del pensamiento y organizaciones agrarias-campesinas, y ese desprecio que la burguesía empresarial tenía por el campesinado al que obligó a ser proletario, porque le arrebató su forma de vida, lo obtuvo como herencia de imitación de las clases aristocráticas que despreciaban en el Antiguo Régimen y en la época Platónica a la clase Campesina. Ese empresariado al que casi adoramos en las facultades de economía es el causante del pensamiento único y por tanto de la imposición fascista en lo ideológico. Fascista porque impone una forma de pensamiento utilizando las instituciones supuestamente democráticas, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Y es que donde manda el dinero, la soberanía no puede ser la del pueblo, sino la de los Burgueses-Financieros-Empresarios-Capitalistas. Que usurparon revolucionariamente el poder destronando a Reyes y aniquilando instituciones antiguas y populares diciendo que lo que querían por encima de todo era defender los derechos y la voluntad del pueblo, sentándose en parlamentos como el que estaba perfectamente controlado por la Banca Londinense. La voluntad del pueblo utilizada por la burguesía empresarial para defender supuestamente los derechos del pueblo contra los Estuardos en Inglaterra, pronto fue reorientada en la verdadera voluntad, la de la Banca Londinense y sus empresarios por controlar el gobierno y los designios del país pisoteando los derechos legítimos del pueblo de Inglaterra, y sus aspiraciones realmente democráticas. Según el libro de Luís XIV de Francia escrito por Hilaire Belloc, los ingresos de la Inglaterra metropolitana de Carlos II de Inglaterra se veían tan menguados como consecuencia de la usura de los prestamistas, en los adelantos efectuados y continuamente renovados, que el dinero que le quedaba a la Corona Inglesa apenas representaba algo más de la quinta parte de los ingresos de la Francia metropolitana. Es decir que si los préstamos financieros a Luís XIV de Francia estaban a un interés del X% propuesto por la Corona Francesa, en Inglaterra era la Corona Inglesa quien se veía obligada a pagar un interés mayor por los prestamos que le hacían los banqueros. La diferencia es clara, la Corona francesa imponía el interés del préstamo, y todo aquel que quisiera prestarle dinero sabía cuanto iba a ganar, atendiendo a ese interés, mientras que la Corona Inglesa se veía obligada a aceptar prestamos bancarios a unos intereses exagerados, pues no tenía la misma fuerza que la monarquía francesa. La Banca fue controlada en Francia, porque la monarquía francesa aplicó una política mercantilista y proteccionista con la que pudo prescindir, con la contención del gasto, de la demanda de crédito presionando a la baja el interés de los créditos. La monarquía Inglesa tenía unos gastos desorbitados, necesitaba el crédito y presionó al alza los tipos de interés, los prestamistas se convirtieron en los dueños del reino. La oposición a los prestamistas fue la monarquía y el campesinado. Así es como subió al poder el liberalismo clásico.
El neoliberalismo oligárquico-burgués-globalizante intenta legitimarse en el liberalismo defendido por la escuela fisiocrática, atendiendo a los principios liberales, asociándolos con la modernidad de libre mercado, e indicando que el resto del pensamiento económico fisiocrático es tan antiguo, tan pasado de moda que no vale la pena parar en él. Resulta que el sector primario agrícola de los países como España, está proyectado precisamente por el triunfo de la aplicación de las ideas liberales (La presencia de la maquinaria y la destreza del trabajador en el proceso productivo especializado en una tarea provoca un aumento de la producción y un abaratamiento en el precio de venta, favoreciéndose la competitividad. Por ello se debía también asegurar que los costes de producción fueran los mínimos posibles, por ello los clásicos copiarían de los mercantilistas la necesidad de que los trabajadores percibieran salarios bajísimos, para potenciar su laboriosidad y empeño en sus tareas especializadas. Con estas medidas los empresarios burgueses se enriquecieron sumiendo en condiciones lamentables a la población trabajadora que trabajaba más de doce horas y cobraba una miseria, por ello se producirá la revolución contra los liberales clásicos a través del movimiento obrero. El liberalismo clásico tendrá dos tipos de enemigos, los partidarios de la Contra-revolución los denominados por los liberales clásicos: reaccionarios partidarios del Antiguo Régimen, defensores de la restauración de las antiguas instituciones políticas, forales, gremiales, comunales, que para muchos campesinos eran su garantía laboral frente al dinamismo y la incertidumbre que defendía el nuevo orden liberal burgués, y que ni a los príncipes de la sangre (ciertos aristócratas e hidalgos rurales hacendados), ni a los hijos del campo y el mundo rural gustaba en absoluto, por la amenaza de la industrialización y el nuevo orden liberal burgués que esgrimía la defensa de la ley por encima de la defensa de la legitimidad, y por otro lado el abuso de poder y explotación llevado a cabo por la burguesía y aristocracia empresarial aliada de unas instituciones políticas que favorecieron el desarrollo del liberalismo clásico en torno al proceso de industrialización, y valores e ideas de competitividad, desarrollo, progreso, maquinización social, producción, etc. Provocaron daños serios como los de contaminación, sobreexplotación y abuso del mundo rural que estaba siendo expoliado por terratenientes burgueses que tiraban a los habitantes que vivían desde antiguo en sus tierras por leyes antiguas de vasallaje que les garantizaba la propiedad del usufructo de la tierra y vivienda, y que ahora con la nueva mentalidad liberal y el reconocimiento de la propiedad privada de la tierra a los aristócratas que pactaron con la burguesía liberal y el poder financiero, muchas familias campesinas tuvieron que abandonar el mundo rural de sus padres y se vieron forzados a una emigración a las ciudades, no porque el campo no diese fruto, sino porque los nuevos propietarios enemigos del derecho antiguo, que no permitía la compra-venta de las tierras que estaban asociadas al titulo nobiliar aristocrático, se veían con la posibilidad de llevar a cabo no sólo la venta de las tierras, sino que podían echar de ellas sin contemplaciones a todas aquellas familias que utilizaban dichas tierras como medio de vida, y que se vieron de la noche a la mañana sin medio de subsistencia, completamente arruinados. Las reformas empresariales burguesas llevadas a cabo por la nueva ley liberal heredada de los círculos de la razón, la libertad, la igualdad, y la fraternidad, y el progreso, procedían a las acometidas mas desmesuradas y descaradas de la historia, en nombre de la revolución y la civilización y el progreso, la ciencia. Y que decir de la abolición del Comunal y las formas de vida campesinas en nombre del liberalismo clásico empresarial que era la nueva ciencia, dejaron en la miseria a gran cantidad de la población, mano de obra barata, y perfecta para llevar a cabo el proceso de industrialización, forzaron al campo y a los hijos del campo a su condenada desaparición obligados a huir a la ciudad pestilente y denigrante, por la contaminación ambiental y otros valores que chocaron con los del campesinado. Campesinos que se convirtieron en proletarios, muchos de ellos suspiraban por la vuelta del antiguo orden renovado y no dudaron en levantarse en armas contra la revolución que había impuesto la ley frente a la legitimidad, ejemplos: las insurrecciones Jacobitas de Irlanda, Escocia, Inglaterra y Gales, contra el nuevo orden liberal clásico-burgués parlamentario propugnado y defendido por los protestantes ingleses asociados a la Banca Londinense. Las insurrecciones Legitimistas de Bretaña y la Vendee de los Chouans de la Rochaquelain y la Charette a favor de Luís XVII y Carlos X, y posteriormente asociadas al Chambordismo (Enrique V, Conde de Chambord). Las insurrecciones Carlistas de Navarra y los Señoríos Vascos, además de Cataluña, Aragón y el Reino de Valencia en el Maestrazgo, a favor de Carlos V, Carlos VI, Carlos VII. Son ejemplos de legitimidad del mundo antiguo que pretendía su restauración renovada en las bases del Cristianismo Católico, el Rey Legitimo y las instituciones antiguas gremiales y forales, así como las estructuras de Clanes en Escocia, proyectos donde se restaurase la propiedad comunal y se solucionara el problema social (reforma agraria; Pi i Margall líder republicano catalán haría notar: ...la falta de visión de los liberales respecto a la política agraria y la realización de la desamortización, vincularía a numerosos sectores campesinos a la causa de Don Carlos, entendida como movimiento campesino frente a la ciudad, que les oprimía con sus contribuciones en metálico, mas difíciles de soportar que los antiguos diezmos en especie.) planteado por la revolución liberal a miles de campesinos que se habían quedado sin tierras y sin representación política ( Fueros) a favor de un parlamento dominado por la Oligarquía Financiera-Mercantil, que no representaba los intereses del Campo sino de sus negocios empresariales. Por los abusos del liberalismo Clásico y del empresariado liberal burgués apoyado por el nuevo orden de la Ley, apareció el movimiento obrero marxista, previamente el socialismo utópico gracias a un romanticismo del siglo XIX que recordaba o creía recordar como vivían antiguamente las personas, destacando el idílico mundo rural antiguo. Carlos Marx dice del Carlismo: “el carlismo no es un puro movimiento dinástico y regresivo, como se empeñaron en decir y mentir los bien pagados historiadores liberales. Es un movimiento libre y popular en defensa de tradiciones mucho más liberales y regionalistas que el absorbente liberalismo oficial, plagado de papanatas que copiaban de la Revolución Francesa. Los Carlistas defendían las mejores tradiciones jurídicas españolas, las de los Fueros y las Cortes Legítimas que fueron pisoteadas por el absolutismo monárquico y el absolutismo centralista del Estado Liberal Burgués. Representaban la patria grande como suma de las patrias locales, con sus peculiaridades y tradiciones propias. No existe en Europa ningún país que no cuente con restos de antiguas poblaciones y formas populares que han sido atropelladas por el devenir de la Historia. Estos sectores son los que representan la contrarrevolución frente a la revolución que imponen las minorías dueñas del poder. En Francia lo fueron los Bretones y en España, de un modo mucho más voluminoso y nacional, los defensores de Don Carlos. El tradicionalismo carlista tenía unas bases auténticamente populares y nacionales de campesinos, pequeños hidalgos y clero, en tanto que el liberalismo estaba encarnado en el militarismo, el capitalismo (las nuevas clases de comerciantes y agiotistas), la aristocracia latifundista y los intereses secularizados, que en la mayoría de los casos pensaban con cabeza francesa o traducían, embrollando, de Alemania”. Este juicio del fundador ideólogo del comunismo es altamente revelador.

Con el pensamiento liberal económico y actualmente el neoliberal, la agricultura se caracteriza por ser una actividad completamente dependiente de otros sectores productivos, esa dependencia la ha convertido en insostenible, por tanto en no rentable, debido a la importancia de la industria química, con la incorporación de pesticidas y fertilizantes, gasóleo, y la mecanización del campo, convirtiéndose la agricultura en una actividad insostenible y dependiente de otros sectores, una agricultura que no respeta el contexto natural y ecológico en el que debiera moverse; por tanto las ideas fisiocráticas están de moda, pero no en el hincapié de la defensa del liberalismo económico, sino en la defensa del retorno a una agricultura ecológica, respetuosa con el medio ambiente, una agricultura sostenible e independiente en su desarrollo, debido a que los imputs necesarios para su desarrollo se obtendrían de la misma actividad agrícola, no de otros sectores como lo está la agricultura actual o no ecológica y por tanto no sostenible.
Ante la situación de los graves problemas medioambientales y la preocupación por la conservación del medio natural, se denuncia a través de economía ecológica, la despreocupación por los aspectos físicos de la gestión de los recursos, debido al abuso y a la sobreexplotación de dichos recursos. Nicolas Georescu-Roegen publicó en 1971 “La ley de la entropía y el proceso económico” denunciando que la cultura científica siempre ha hecho uso de la primera ley de termodinámica: la energía ni se crea ni se destruye solamente se transforma. Olvidando siempre la segunda ley de termodinámica o ley de la entropía creciente que especifica que si el sistema donde ocurre su transformación no es estanco, entonces se degradará pasando a un sistema de inferior nivel de energía, es decir: el creciente orden logrado en el sistema de producción moderno provoca un creciente desorden o degradación en el mundo en su conjunto. Por tanto el crecimiento económico indefinido de la producción material es imposible ya que en un mundo donde los recursos son limitados es imposible hablar de crecimiento económico ilimitado. Con la economía ecológica se vuelve al pensamiento tradicional de sujeción y asociación a la realidad de la economía, es decir: que la ciencia económica que estudia la asignación de los recursos escasos, debe tener unos criterios prioritarios en cuanto se refiere a la economía para destacar la importancia de los recursos naturales que existen en el medioambiente, recursos naturales, destacando el valor de la tierra y su ecosistema , previendo su explotación sostenible, alejándonos por tanto de una economía irreal, ficticia que nos han hecho tragar la burguesía y los capitalistas, que únicamente observaron en la naturaleza la posibilidad de obtener negocio. Voy a ejemplificar esto:
En un paraje natural donde se observaban árboles diversos, tierra mojada, aves, todo tipo de animales e incluso un pequeño riachuelo, se llevó a un campesino, a un aristócrata y a un burgués, con los ojos vendados. Y ante la maravilla del paisaje que contemplaban sus ojos, uno a uno fueron respondiendo por separado. El campesino maravillado por la estampa que contemplaba tenía pensado en acudir allí siempre que pudiera para disfrutar de un maravilloso día de campo en el monte, y no dudaría en cortar aquella leña que necesitara para hacer frente al invierno, e incluso se apoderaría de algunos animales para su autosuficiencia, sin dañar el medio y limitando el número de piezas para dar pie a su repoblación. El aristócrata cuando observó el paisaje quedó maravillado ante la bondad y tranquilidad que le transmitía dicha estampa, y pensó en traer allí a su familia, también cazaría pero con conocimiento de dar lugar a la repoblación del ecosistema, y no sobre-explotarlo, e incluso llevaría consigo una barquichuela para disfrutar de un paseo por el riachuelo. Motivos y percepciones parecidas tenían campesinado y aristocracia, pero ahora veamos lo que diría un burgués capitalista que es sabedor, dueño del capital y por tanto de poder efectivo, a quien la aristocracia y la monarquía le niegan poder político por miedo al uso de ese poder ficticio, irreal, y que acrecienta de una manera asombrosa a través de la maquinaria de la banca financiera, de manera que ese poder monetario acaba siendo el instrumento de la imposición al poder político, permitiendo que quien hable y tenga democracia sea el dinero y no la sociedad, sea la banca y no los campesinos y artesanos. La ascensión al poder político de esta clase burguesa fue muy fácil, mediante la utilización del golpe de estado contra las instituciones tradicionales de los antiguos reinos, las cuales usurparon y eliminaron. Desde aquel día el poder del dinero se convirtió en un autentico hecho.
La opinión del burgués al llevarlo ante la presencia de ese paraje esplendoroso, con sus dulces florecillas y la exquisitez y sensibilidad que requiere ese ecosistema que presenciaron campesinado y aristocracia, fue el siguiente: “ magnifico negocio es el que voy a montar con esos robles”, “formaré una industria maderera, pues talaré todo el bosque, construiré mi industria aquí, y por el río tiraré todos los desperdicios y restos”, “con el capital que consiga lo invertiré en ...” “me compraré un escaño en el parlamento para estar con los míos” “dominaremos al reino y al rey” “y si el rey no quiere pondremos aun rey burgués” , “y si no, pues la republica burguesa que también va muy bien”. La burguesía será la dueña del mundo y su capital acrecentado con la banca será el que corrompa a todo ser humano, lo vemos hoy en muchos ayuntamientos y alcaldías, en las constructoras como la de Ortiz. Estos son los burgueses, esos empresarios que no tienen escrúpulo alguno para llevar a cabo sus negocios financieros, serían los hijos del burgo, mercaderes, financieros, usureros, quienes en el siglo XIX alcanzarían todo el poder económico y político, impulsando la industrialización y por tanto la contaminación del medio ambiente. En “El Señor de los Anillos” que a todo el mundo le gusta, pero que pocos saben interpretar, observamos a su autor Tolkin que está profundamente consternado y disgustado al igual que Chesterton, con la era de la industrialización y el denominado desarrollo y progreso, pues destaca en su obra el idílico mundo rural, con sus gentes, sus costumbres, sus regiones, sus culturas, religiones y sus lenguas. Tolkin se refugio en la creación de un mundo fantástico y mágico para protegerse mentalmente de todo aquello que había fomentado la tiranía burguesa ( no hay mas que ir a los impuestos y a la creación del nuevo estado moderno y su hacienda publica, para darse cuenta de cual es la sujeción a la que estamos sometidos todos los ciudadanos, quienes somos un simple número y estamos controlados e identificados por el poder del estado, siendo el mercado y el estado los que gozan del verdadero poder democrático, no los habitantes, no la sociedad. El denominado estado del bienestar se ha convertido en el bienestar del estado y del mercado, por eso hay que reivindicar mas sociedad menos estado, mas sociedad menos mercado, para llegar a la verdadera democracia y a la verdadera libertad). La mente conservadora y tradicionalista de Tolkin, nos ha dejado en la actualidad una novela interesante como defensora del medio-ambiente como es el Señor de los Anillos. En este sentido Tolkin y su pensamiento desmitifican la figura del empresario-industrial, al considerarlo una figura destructora de la tradición, fomentadora de la aniquilación de las distintas formas de vida, culturas, tradiciones, formas artesanales de producción antiguas, formas de cultivo que de alguna forma el pensamiento ecológico quiere volver a resucitar porque ponen en evidencia la crisis creadora del empresario. ¿Hasta cuando va a durar la creatividad destructora del empresario, responsable de la revolución científica y por tanto de la aniquilación del mundo antiguo y formas de vida tradicionales?
El papel del empresario como figura creativa e innovadora y por tanto dinámica se debe a los nuevos descubrimientos tecnológicos y científicos y por tanto deberíamos asociar la figura del empresario a la del científico-técnico, quien para negar a Malthus y su teoría de la población y de consumo de subsistencia, se empeñan en descubrir nuevas formas de producción que llegan hasta el mas completo desvarío. Son ejemplos conocidos los intentos artificiales de engorde de los animales con perjuicio para la población (caso vacas locas, mediante proteína animal de las harinas cárnicas) o las nuevas formas de producir con transgénicos, alimentos que han sido manipulados genéticamente y sirven para fomentar un crecimiento anormal de los alimentos consiguiéndose por ejemplo sandias gigantes. La idea de manipulación genética de toda esta historia consiste en favorecer satisfactoriamente a la demanda creciente de alimentos por parte de la población mundial, y para ello Schumpeter destaca el papel del empresario: ese creador e innovador que satisfará mágicamente las demandas de la población mundial mediante proceso de destrucción creadora. La aparición de nuevas tecnologías fomenta un aumento del bienestar de la población al aumentar el número de alimentos gracias a esa tecnología descubierta por el empresario-científico-técnico. Al aumentar el bienestar atribuido a la satisfacción alimenticia de la población, se produce a corto plazo un aumento de esa población al tener mas hijos, de manera que el crecimiento de la población mundial se dispara en progresión geométrica debido a que encuentra ese bienestar descubierto por el creador, el innovador, es decir el empresario-científico que da satisfacción a las necesidades alimenticias humanas debido a ese nuevo descubrimiento en las formas del proceso de producción. La tecnología, la ciencia, el empresario quieren negar a Malthus el problema de crecimiento de la población, fomentado precisamente por las nuevas formas productivas de dar satisfacción a las necesidades alimenticias de la población. Se trata de una espiral de crecimiento de la población mundial que no tiene fin y en ese caso la teoría maltusiana es de completa actualidad de manera que entra en crisis el papel innovador del empresario quien fomenta el crecimiento ilimitado de la población mundial al creer resolver el problema con un nuevo descubrimiento que lleva a un nuevo crecimiento de la población mundial. Los problemas ecológicos de recursos naturales limitados y masificación de la población mundial, y contaminación excesiva ponen de manifiesto la crisis económica-ecológica mundial de forma que los planteamientos de un sistema económico que valore la naturaleza, el factor tierra, y la eliminación de la sobreexplotación de los recursos acompañada de ritmos de crecimientos económico cercanos a cero, puede hacer disminuir la población mundial, favoreciendo economías de producción artesanales, mas simples que favorezcan la autogestión y autosuficiencia de los recursos, pero esta forma productiva es parte del mundo antiguo. En la película de “El Señor de los Anillos” dicen resumiendo el pensamiento de Tolkin: “el mundo ha cambiado...lo siento en el alma, lo siento en el aire...” quienes forman la comunidad del anillo son los representantes de cada uno de los pueblos, culturas etnias y religiones diferentes que viven de la tierra, en un idílico mundo rural, la asociación entre el hombre y la tierra, su historia, lo que fue, es y será se ve trágicamente desgarrado por un enemigo común al que Tolkin describe perfectamente, individuos mutados por la magia oscura representantes de la industrialización y el nuevo progreso que tala los árboles, desprecia la naturaleza y a la tierra, desvía al río lo somete construyendo una presa, llega a las entrañas de la montaña para formar una mina de explotación. Tolkin describe a estos enemigos como realmente malévolos y depravados quienes no tienen escrúpulo alguno para destruir lo que el llama “la tierra media”. Esos enemigos son los amigos del denominado progreso, la industrialización, la ciencia y la tecnología, destructores del mundo antiguo, de la tierra, de los bosques, de sus pueblos, de sus aldeas, de sus campos, de los olores a tierra y sensaciones que el mundo industrial, y artificial pretende y está consiguiendo destruir, por eso Tolkin viendo aquella Inglaterra desagradecida a sus antepasados, a sus costumbres y a su antigua forma de vida, al no ver solución alguna escribió el “Señor de los Anillos” que es un grito de reivindicación en defensa del mundo rural tradicional y antiguo mucho mas respetuoso y sabio con el medio ambiente que el construido por empresarios y científicos, pues los primeros niegan a los campesinos y a su monarquía tradicional y los segundos niegan a Dios, al creerse más que Dios. Se trata de diosecillos que están diezmando la tierra, y han des-historizado a los pueblos, impulsando las agresiones cometidas, advirtiendo que lo hacía en defensa de la libertad, de la libertad del pueblo, cuando realmente se trataba de su propia libertad, su libertad egoísta, anulando la libertad de pueblos, culturas, tradiciones y formas de vida de las gentes del mundo antiguo. Por ello digo que a todo el mundo prácticamente le gusta la historia del Señor de los Anillos, pero no saben cual es el trasfondo, cual es la defensa que hace Tolkin y que reivindica. De alguna manera el pensamiento económico-ecológico reivindica esa defensa a ultranza de los valores y sentimientos que el capitalismo, sus empresarios y sus científicos siempre han despreciado, anulado, marginado y aniquilado, y como pensamiento único se han impuesto, desarrollándose un autentico fascismo en torno a ellos. Por eso en la película, resumiendo a Tolkin se dice: “el mundo ha cambiado...lo siento en el alma, lo siento en el aire” frustrado, contrariado, desilusionado por lo que le rodeaba era el único que se apercibía que el mundo dejaba de ser rural, ecologista y tradicionalista para ser burgués, capitalista y liberal. Algunos han pretendido ver en el primero a los descendientes de Esparta y por tanto herederos del fascismo, y en los segundos han pretendido ver a los descendientes de Atenas, su democracia, su comercio, su intercambio, representado y reivindicado por las democracias liberales. Las cosas son mucho mas complejas, sería muy injusto denominar fascistas y espartanos a los Campesinos, pues ellos han sido traicionados e instrumentalizados por la burguesía en sus revoluciones, que terminaría acaparando el poder político, al ser dueña del poder económico. Quien explota, y expolia el planeta no es el campesinado sino la burguesía y el comercio, por tanto si hay que denominar a algunos como fascistas, esos son los burgueses, por expoliadores, explotadores y aniquiladores del medio ambiente y la naturaleza, no a los campesinos, que gozaron de la protección de la monarquía tradicional y posteriormente del anarquismo ideológico. Recordemos que unos de los principales movimientos antiglobalización es el movimiento campesino que demanda la reforma agraria reivindicando el valor de la tierra y la tierra para quienes la trabajan.
Mientras que el Carlismo se hace eco y se hizo eco de todos estos planteamientos durante todo el siglo XIX, era de la industrialización; el carlismo era acusado como cavernícola por sus oponentes, los defensores del liberalismo económico y el capitalismo industrial. Ahora resulta que aquellas ideas consideradas como cavernícolas por los progresistas defensores de la revolución industrial, es decir liberales conservadores y progresistas, capitalistas, financieros, burgueses, empresarios hijos del orden liberal capitalista globalizante, representantes de la ciudad y el urbanismo y paladines de “lo civilizado”, pues están de moda, las ideas fisiocráticas de la economía ecológica defendidas por los defensores de las estructuras rurales agrarias. El Carlismo siempre defendió dichas estructuras, no solo porque hubiera reivindicaciones campesinas de reforma agraria en sus planteamientos muy afines a la pequeña propiedad minifundista, sino porque siempre el carlismo consideró que en el mundo rural es mucho más fuerte y más férrea la defensa a ultranza de la tradición, es decir, donde hay campo hay tradición e identidad, dónde hay urbanismo y comercio hay deshistorización y perdida de memoria colectiva, atendiendo al hecho capitalista del símbolo del ciudadano individual. El liberalismo capitalista ejemplifica ese individualismo progresivo, mientras que el carlismo ejemplifica la importancia de ese conjunto de habitantes que forman un colectivo de rasgos y entidades comunes asociados o bien a la muntanya catalana, o bien al mundo rural de pequeña propiedad campesina minifundista, o bien a las actividades ganaderas. Para el Carlismo catalán el símbolo de la muntanya catalana era el fet (hecho) del carlismo mas importante, pues era el símbolo de la montaña contra el símbolo de la fabrica industrial, a la montaña la representaban políticamente los carlistas, mientras que a la fabrica industrial la representaban los liberales, defensores hoy de una globalización aniquiladora de otras culturas, como lo fue en su día la tradición catalana de la muntanya, sus gentes y sus costumbres, ese neoliberalismo globalizante es el enemigo aniquilador de tradiciones e identidades históricas y hechos diferenciales y el responsable del empobrecimiento del Planeta Tierra, pues lo explota y lo expolia tal y conforme lo explicaría Tolkin en el Señor de los Anillos. La banca y el gran capital se convertirían en “Un anillo para gobernarlos a todos, y atarlos en las tinieblas” unas tinieblas que evitan ver la realidad de las cosas de la economía mundial: somos cada vez más seres humanos y cada vez hay menos recursos. Esos recursos no son los billetes y monedas representados por el capitalismo neoliberal internacional, sino los recursos naturales de los que hablaban los fisiócratas y los tradicionalistas carlistas, así como los ecologistas.