martes, 18 de diciembre de 2007

"VENIMOS A RETIRAR LOS "DINEROS" DE DON CARLOS"







"Don Carlos de Borbón no había invertido ni un duro en el sistema liberal capitalista que había instaurado la oligarquía burguesa, ya que esta clase dominante había robado, expropiado y a rrebatado las tierras a los campesinos carlistas y demás clases humildes".

La llegada de la revolución liberal burguesa de 1833 en España, significó el triunfo de la usurpación del poder político de la clase burguesa oligarquica capitalista y la implantación de la vertebración de un mercado nacional con la instauración de la banca y las relaciones superficiales y materialistas comerciales y financieras de las grandes compañías y bancos. La perdida de las colonias de ultramar significó para la burguesía capitalista y financiera española la puesta en marcha del golpe de estado que serviría de catapultación para la entronización de la clase liberal burguesa en el nuevo dominio del Estado que controlaban, haciendo suyos los resortes del poder político y economico, apoyando la causa liberal de Isabel "II" de España.


Las medidas político-económicas liberalizadoras trajeron el empobrecimiento de numerosos campesinos con la disolución de los gremios, los Fueros, las Cortes Territoriales Tradicionales, las Tierras Comunales de los Municipios, instituciones, estructuras y poderes que impedían la vertebración del mercado nacional burgués. Las tierras comunales de los municipios, la tierra de hecho de los campesinos durante el Antiguo Regimen, los bienes de usufructo, los bienes de la Iglesia que servían al bien común de interés social como los Hospicios, Leproserías, Horfanatos, Hospitales, Escuelas, quedaron sin manuntención, sin capacidad de autogestión, ni autoabastecimiento, a merced del estado liberal burgués mediante el concordato impuesto de la mendicidad hacia ese estado capitalista, un estado que había apoyado y promocionado los intereses de la banca y el comercio en lugar de los intereses cristianos que correspondieran legitimamente al pueblo.














Así fue como apareció la reacción carlista que no se hizo esperar. La cantidad de la gran masa popular empobrecida que la revolución liberal burguesa había ayudado a aparecer, fomentó el apoyo de gran parte del pueblo hacia la causa carlista, apareciendo entonces las figuras de guerrilleros, bandoleros, salteadores, trabucaires, latrofacciosos, atracadores, portadores en lucha de los ideales de una causa "perdida", que era la causa del pueblo, la causa carlista, un pueblo al que la revolución liberal burguesa con sus intereses financieros y comerciales había robado, desvalijado, expropiado, ultrajado y desamortizado a todos los pueblos de España.


Durante las Guerras carlistas y después de ellas, aquellos guerrilleros legendarios del pueblo, que aún continuan en nuestra memoria colectiva, bravos carlistas, no dudaron nunca en asaltar comisarias y bancos para dar golpes de efecto a la recien instaurada legalidad liberal financiera, partidocratica y capitalista representada por el trono de Isabel "II" de España y sus descendientes.




Cuando llegaban a los bancos con sus boinas puestas se dirigían al banquero custodio del dinero con el trabuco en la mano, diciendo: "Buenos, días, venimos a retirar los dineros de Don Carlos de Borbón, ni se moleste en mirar su número de cuenta, porque se trata de la defensa de la causa legítima de los pueblos de España en su nombre". Haciendo referencia al compromiso que Don Carlos de Borbón tenía con el pueblo que había perdido sus derechos y libertades legítimas y tradicionales a causa de la instauración del capitalismo liberal burgués y su mercado que pisoteaban dichos derechos del pueblo.


Don Carlos de Borbón permitió, consintió la utilización de su nombre para la reivindicación legítima de las libertades y derechos populares tradicionales que el pueblo reclamaba en su nombre, y así fue como, cuando entraban en los bancos aquellas gentes humildes y sin un duro, aquellos carlistas o aquellos que se apoyaban en la causa carlista porque defendían los derechos del pueblo, decían: en nombre del rey legítimo de las Españas venimos a reclamar lo que es nuestro, lo que nos robaron las huestes liberales con la ley instaurada en la mano, venimos todos juntos en unión a retirar los dineros de Don Carlos, a retirar lo que la oligarquía liberal burguesa capitalista nos robó, nos expropió, nos desamortizó, venimos a retirar aquello que nos pertenece, lo que pertenece a la causa del pueblo en nombre del rey legítimo Don Carlos de Borbón. De este modo se explica la alianza de facto existente en la memoria popular del campesinado partidario de la causa carlista. Esa alianza entre el rey legitimo y el pueblo es lo que explica el carlismo.




En España se considera el Carlismo como una ideología y fenomeno de extrema derecha, defensor de los intereses de la clase burguesa oligarquica dominante, es todo lo contrario. La prueba historica de las sublevaciones populares carlistas, su arraigo popular, su rechazo a la injusticia monopolista de la clase dominante burguesa a la que Karl Marx denunció fue y es la prueba que el carlismo es un movimiento libre y popular de reivindicación campesina que defiende las legítimas libertades históricas tradicionales expresando un particular socialismo carlista que muchos en España parecen haber olvidado.














1 comentario:

xarly dijo...

Di que sí amigo, tus palabras evocan en mi algunas líneas de la mítica canción de Molotov:
"La policía te está extorsionando, pero ellos viven de lo q ue tú estas pagando..."
"Si le das más poder al poder, más duro te van a venir a coger..."

Reniego de los pobres diablos que creen estar estafando al sistema ingresando en el sector privado, pensando que el mundo los está tratando mejor que al resto porque sus sueldos son relativamente altos...
No saben dividir o que??? no se dan cuenta de que por muy alto que sea su sueldo si salen de casa para trabajar a las 7 de la mañana y vuelven a las 9 de la noche, no estan pagandoles por hora de trabajo sino que estan poniendo precio a sus vidas.
Cuando se ven obligados a aguantar sermones de sus jefes que tratan de cargarles sus propios errores y les toca tragar para mantener ese sucio sueldo estan vendiendo su dignidad.

En el momento en el que, tras semanas de trabajar en un proyecto, el jefe decide darles dos palamaditas de aprobación y eso les llena de orgullo se convierten en perros que agitan la colita satisfechos ante una caricia de su amo. Aquí amigo mio sus creencias se vuelven turbias pues parecen cambiar su fe... se convierten en idólatras.

Busca la aprobación de tu padre, de tu mentor, de tus amigos o familiares y serás una persona que se supera día tras día, pero si buscas la aprobación de un explotador... te conviertes en un hombre sin patria, cual es tu bandera ¿¿¿ese sinverguenza???
Seguro que nadie cantaría la gesta de ningún valiente que la recogiese del campo de batalla cuando cayese sobre el lodazal de su autosuficiencia.

Yo hace mucho que dejé de creer en la iglesia, en su dudosa jerarquía y transparencia, pues considero que son prisioneros de sus propias leyes.
ültimamente sólo se preocupan de temas totalmente intrascendentes para revolucionar y dar coba a todos sus loritos de repetición, hace mucho que no se preguntan por el rumbo que tomaron, diría casi desde el inicio, como bien demuestra cada dia con sus rastreras palabras su heraldo, su profeta de desastres invisibles "El Pequeño Talibán de Sacristía".

Pero la fe es otro cantar, la fe te puede llevar por extraños caminos que te conduzcan a la perdición... Mi buen Don Quijote... pero jamás te deja caer en la deseperación.
Mientras no la pierdas de vista podrás errar en millares de ocasiones, pero tu honor permanecerá intachable. Y como todo el que haya leído algún buen libro en esta vida sabe "Mi honor es mi vida".

Nada más, solo felicitarte por este blog y dadas las fechas espero que persigas tus ideales como los tres reyes magos siguieron la estrellita en busca del niño jesús jejeje