miércoles, 28 de noviembre de 2007

DON QUIJOTE DE LA MANCHA







Me gustaría hacer referencia al libro de Don Miguel de Cervantes Saavedra, en el cual nos narra las andanzas del caballero de la triste figura, e invitar al lector de mi blog a la reflexión sobre el personaje de Don Quijote de la Mancha, Don Alonso Quijano, un aristocrata hidalgo castellano. La reflexión la quiero llevar a la similitud de dicho personaje con la Causa Carlista, pues pienso que en Don Quijote de la Mancha se reclama el idealismo, el honor, la verdad y la justicia desde el tradicionalismo medieval y como debieran los caballeros comportarse aplicando el codigo del honor, por tanto observamos un cierto parecido entre la Causa Tradicionalista del Carlismo y la defensa de los valores de Don Quijote de la Mancha que quiere hacer cumplir la justicia bajo el ideal de la caballería.



El señor Don Alonso Quijano era un aristocrata hidalgo por tanto apercibiremos que en el carlismo hubo muchos de su condición. El carlista es aquel aristocrata hidalgo, aquel campesino, aquel cura rural que se resiste a que la revolución liberal burguesa les robe sus tierras y sus creencias. La ley hecha por los capitalistas y la clase burguesa, fue el instrumento de imposición para eliminar la libertad, la tradición y el romanticismo legitimista, e imponer así el mercantilismo y el capitalismo de la plutocracia, el materialismo, el consumismo y el egoismo desenfrenado, es decir la injusticia de los que tienen frente a los que no tienen, de manera que el carlismo aparece como ideología quijotesca. Don Quijote lucha contra la realidad de la injusticia de los poderosos, de aquellos que aprovechan su posición para favorecer el robo de las tierras comunales de los municipios y de la pequeña propiedad minifundista. Don Quijote imagina un mundo mejor, es idealista porque defiende la justicia basada en la aplicación del codigo de la caballería medieval, de ahí por tanto la defensa que hace del legitimismo tradicionalista. No es por tanto como interpretaron las gentes del PSOE que Don Quijote de la Mancha era progresista porque defendía un mundo mejor, más justo, esto es cierto, pero solo si alcanzamos a comprobar que el objetivo de Don quijote de la Mancha era el de obtener y hacer justicia aplicando el codigo de la caballería, codigo tradicionalista, obviamente los progresistas olvidan esto, y se quedan solo con la interpretación tendenciosa del progresismo que pudiera tener el Quijote, olvidando cualquier noción y recuerdo que el personaje y el libro pudiera tener para con el pasado idilico medieval leído por él en los libros de caballerías, donde el honor, la verdad y la justicia campaban triunfantes, porque los caballeros del rey se apresuraban a cumplir con dicha justicia; en ello se basa el legitimismo tradicionalista del carlismo. Por ello decido explicar dichas observaciones ya que fue su centenario, cuando todavía no había nacido este blog. Desde luego las gentes de la derecha tampoco han querido desaprovechar la ocasión para atribuirse al personaje, en cuanto a que finalmente en el lecho de su muerte Don Quijote decide volver a ser realista, haciendo hincapié en el realismo de Sancho Panza, como queriendo justificar los posicionamientos derechistas de la economía capitalista, queriendo justificar la realidad de la legalidad injusta.




Los políticos nacionalistas también aprovecharon al observar que en El Quijote se respetaba la vida del libro de caballerías de Tirant lo Blanc, para aseverar la pluralidad lingüistica y cultural de las Españas, que más bien se diría punto de vista carlista mas que nacionalista, pero bueno.



Como todos de alguna manera quisieron atribuirse al caballero de la triste figura Don Quijote de la Mancha, pensé que dicho personaje unificaba los sentimientos de la mayoría de los españoles en cuanto a que todos querían atribuirle tendenciosamente una posición política, cosa que estoy haciendo e incluso justificando con muchisimo más rigor y razonamiento que los ensayos y directrices progresistas, derechistas, y nacionalistas.



Don Quijote de la Mancha era un caballero hidalgo aristocrata rural, defensor del idilico mundo del pasado feudal basado en el Codigo de la Caballería, por lo tanto los ideales del honor, la verdad y la justicia, la piedad, la compasión, el perdón, la protección al debil, al necesitado, en fin son valores cristianos que perfectamente serían atribuibles a los Carlistas y a su Causa, en la defensa de la legitimidad de ese pasado tradicional basado en el derecho consuetudinario, y no en la ley del capital y ni la plutocracia, ni de los gobiernos del tanto por cien. El mundo de Don Quijote era el romanticismo de la caballería, lo mismo que para el carlista, el romanticismo de la justicia y la aplicación de su puro idealismo, he aquí la formación en parte del ideal Platónico, no solo en el amor que siente por Dulcinea del Toboso, un amor no correspondido, sino que además se trata de un romanticismo que abarca muchas fases la política, la social, etc. Don Quijote es un romantico, y la derecha nunca jamás podrá atribuirse su figura, porque la derecha no es idealista, ni romantica, porque nos impone la triste realidad de los intercambios mercantiles y el hecho del interes de los contratos legales e injustos. La derecha jamás podrá ser justa, porque con ella va asociada la más triste de las injusticias, porque atenta precisamente contra los ideales de don Quijote de la Mancha, y por tanto contra la Causa Carlista. El paisaje Manchego, su olor a tierra, lo recuerdo constantemente, pues cuando era niño me encantaba pasar el tiempo en aquella tierra, en aquellos pueblos, con sus huertas, etc. Un mundo rural que la derecha plutocratica legalista liberal burguesa y mercantilista desprecia y siempre despreció. La izquierda progresista se acerca al pensamiento idealista de Don Quijote de la Mancha pero su confianza en la realidad, y la solución a los problemas actuales no lo llevan a cabo aplicando en Codigo de la Caballería y su Tradición, sino que más bien se ponen a copiar de sistemas liberales de modelos extranjeros y se dejan engañar por la plutocratica socialdemocracia, así aquel idealismo y romanticismo quijotesco que decían defender queda diluido completamente para formar parte del derechismo legalista de la sociedad consumista y materialista. Por último quedan los Carlistas, y en su ideología si es posible observar ese idealismo romántico quijotesco, sus ideales y sus andanzas por el mundo rural son prueba de ello. Don Quijote y la Causa Carlista tienen mucho en común, pues basan su criterio en la solución idealista y romantica de una tradición idilica del antiguo mundo rural, donde el apretón de manos y la lealtad de buenos amigos sustituirían a la falsedad de las relaciones mercantilistas, a la falsedad y la hipocresía del pijoterismo del tener. Don Quijote es cristiano y creyente, en su cama hay un crucifijo, sus valores son cristianos, su defensa es la justicia, y así nos demuestra que es un verdadero legitimista, un buen carlista. El carlismo nos demuestra que es quijotesco, y para aquellos que no tengan muy claro la quijotada de la carlistada y del hecho carlista, les diré simplemente una cosa, prueba de ello es que no gobernamos en España, porque en la realidad de la mayoría de los casos se comprueba que el carlista es un romantico idealista como Don Quijote, que al final se pega la torta, con ese gusto agridulce que nos desprende la triste realidad de la vida en la que vivimos, es como el amor de Don Quijote por Dulcinea, un amor triste por no haber sido correspondido. La vida real parece no estar con nosotros los carlistas, pero si tenemos con nosotros la legitimidad de la providencia, tenemos nuestras creencias y nuestros valores quijotescos, lo cual nos hacen grandes, por muy humildes que seamos. Otros se basan en la ostentación, en el capitalismo babilonico, en la realidad bulliciosa y contaminante del mercado. Así que pretendo recordar con la canción de Rocío Durcal al caballero de la Triste Figura, al Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, el aristocrata Hidalgo Don Alonso Quijano.