viernes, 15 de junio de 2007

HACE 30 AÑOS DE LAS PRIMERAS ELECCIONES "DEMOCRÁTICAS"






"30 años de partidocracia y plutocracia capitalista neoliberal"

En la tele y diversos medios de comunicación ultimamente nos vienen vendiendo lo maravilloso que fue la transición española, lo rebien que se hizo, y como aquello desembocó en las primeras elecciones democráticas donde todos los partidos políticos tenían ya reconocidos sus derechos políticos para presentarse a las primeras elecciones "democráticas" del día 15 de junio de 1977.






A finales de los años 60, el Carlismo había comenzado a manifestar de manera clara su antifranquismo; lo hizo recien terminada la guerra civil, que había contribuido a ganar para el denominado bando nacional, ayudando al golpe de Estado contra la II Republica, pero se situó en la oposición antifranquista al vislumbrar el estado fascista y totalitario que estaba fraguando el dictador Franco con la ayuda de Falange; de forma que siempre se ha considerado a los Carlistas vencedores de la guerra civil española de 1936-1939, pero los vencidos dentro del denominado bando nacional, ya que las reivindicaciones de los Carlistas, terminada la guerra civil española, no fueron tenidas en cuenta por el autoritarismo creciente y totalitario del dictador Franco.






Al terminar la guerra civil española el Carlismo estaba desmantelado, pues su prensa, sus circulos, sus militantes fueron perseguidos, cerrados, fusilados respectivamente, de forma que el Carlismo había sido manipulado por la derecha conservadora oligarquico burguesa tradicional para ganar la guerra civil y así poder conservar el poder político, económico que detentaban antes de la llegada de la II República Española. Mientras tanto las reivindicaciones carlistas, por lo que habían combatido en el campo de batalla, caían en saco roto: Dios-Patria-Fueros-Rey.






El dictador Franco uniformizó, homogeneizó y centralizó España imponiendo el modelo de la burguesía castellana latifundista terrateniente y oligarquica de los antiguos caciques liberales del XIX. Franco no hizo nada por restaurar los Fueros, ni por respetar los particularismos históricos de los hechos diferenciales de los territorios Forales, aniquilando lo que pudo, las patrias chicas o locales que defendían los carlistas. Tampoco defendió Franco al Rey Legítimo de las Españas, Don Javier I de Borbón, pues cuando pudo lo dejó a merced de los Nazis, quienes lo metieron en el campo de concentración de Dachau, de esa forma Franco eliminaba a quienes podían hacerle sombra en el poder, desterrando también a los lideres carlistas como Manuel Fal Conde. El caso es que el dictador Franco traicionó a los carlistas, sirviendose de ellos para ganar la guerra civil española.






Una vez liberado Don Javier I de Borbón, Rey de las Españas, presentó a su hijo Don Carlos Hugo de Borbón en Montejurra 1957 comenzando a mantener una posición cada vez más crítica con el régimen fascista del dictador Franco y así las concentraciones de Montejurra de finales de los 60 y los años 70 estaban plagadas de carlistas y de gentes de izquierda que pedían amnistía y libertad y la apertura democrática para España y los españoles.






Los carlistas, "¡quienes habían estado con Franco!", estaban ahora en la oposición radical al régimen franquista, formando parte y alianzas con los partidos de la oposición al franquismo en el exilio. Republicanos, Socialistas, Nacionalistas y Comunistas serían los nuevos compañeros del Carlismo en la oposición radical antifranquista, pues los Carlistas y su Rey Don Carlos Hugo de Borbón, consideraban que no era la Iglesia Católica la que estaba en peligro, sino los derechos y libertades elementales de los españoles, los cuales se estaban vulnerando permanentemente, de manos de la plutocracia fascista, y el poder aniquilador del ejercito gubernamental.
El dictador Franco y el "principe de España", Juan Carlos de Borbón, aparecían como los representantes políticos de los opresores torturadores tiranos, ante el pueblo español y los carlistas, pues habían mandado sucesivamente al exilio a la familia real legítima de los Borbón Parma, expulsando fuera de España a Don Javier I de Borbón, Rey Legítimo de las Españas, a su hijo Don Carlos Hugo de Borbón, y a sus hermanas las infantas, viéndose dicha familia real legítima sin el reconocimiento oficial de la nacionalidad española, aún incluso después de la muerte del dictador Franco.






Muerto el dictador, comienzan las maniobras gubernamentales y de los servicios secretos para que el Carlismo no sea una fuerza política importante en la sociedad española. Y de manos de Arias Navarro y Fraga Iribarne tendremos la impunidad de los comandos de la extrema derecha franquista y los sucesos terribles y criminales de Montejurra 1976, donde mueren asesinados dos carlistas de manos de los agentes de la extrema derecha que el gobierno de España de aquel entonces manda a través de los servicios de inteligencia para dividir al carlismo y confundir a la opinión pública española, para que dejen de tener en cuenta a los carlistas como una opción seria y democrática y la asocien al pasado de la guerra civil española.






El Partido Carlista denunció los hechos asesinos que fueron reconocidos por el gobierno español como actos de terrorismo en el 2006; hasta ese momento se había considerado a los sucesos y crimenes de Montejurra 76 como una pelea entre hermanos, pues las deprorables actuaciones asesinas de Sixto Enrique de Borbón, instrumentalizado por el régimen postfranquista, fomentaron un enfrentamiento falso e inexistente entre carlistas, pues quienes iban con Sixto Enrique de Borbón eran pistoleros ultraderechistas de Argentina, Chile, y Francia, los mismos que luego serían reclutados por el gobierno del PSOE de Felipe Gonzalez Marquez para formar los comandos ilegales y terroristas de los GAL para matar etarras. Así la primera maniobra gubernamental para aniquilar al carlismo sociológico fue bastante fructífera, y todo hay que "agradecerselo" a Fraga Iribarne, a Suarez y a Arias Navarro, por colaborar con la extrema derecha para acabar y destruir al Carlismo.






El Partido Carlista no era un partido corriente para el gobierno y la oligarquía financiera amiga de las reformas, no de las revoluciones. El Capitalismo Español veía en el Carlismo a su enemigo político, y más aun cuando este partido estaba dirigido por un principe de sangre real heredero reclamante legítimo del Trono Español, al ser descendiente del tio de Isabel "II", Don Carlos María Isidro de Borbón, Carlos V, Rey de las Españas.



Este príncipe de la sangre era y es Don Carlos Hugo de Borbón, Carlos Hugo I, Rey de las Españas para sus partidarios. El gobierno español no podía consentirlo pues el franquismo ya había determinado quien tendría que ser el Rey de España. Franco lo había determinado así. Nunca, nunca la monarquía española se había basado en el nombramiento de un Rey, determinado por un dictador, siendo la "legitimidad" de esta monarquía actual por la gracia del dictador Franco. Juan Carlos I de España se había convertido en Rey por la gracia de Franco.






El Carlismo de manos de Don Carlos Hugo de Borbón venía a convertirse en una amalgama revolucionaria con respecto a la dictadura franquista y al postfranquismo de antes de la transición. Esa amalgama revolucionaria que defendía el lema tradicional del Carlismo Dios-Patria-Fueros-Rey, pero que venía a concretar sus actuaciones políticas en base al Federalismo, al Socialismo y a la Autogestión fueron la causa de la alarma gubernamental al temerse las adhesiones de los grupos de la izquierda política hacia el carlismo, en detrimento de la rama liberal y su capitalismo.






Los partidos de la oposición antifranquista que habían acordado una alianza política ante la cual no consentirían su legalización hasta que no fueran legalizados todos los partidos políticos de la oposición, siendo así por ejemplo que no reconocerían ningún tipo de democracia real en España si no era legalizado el Partido Comunista de España, de la misma forma, la oposición antifranquista había llegado al acuerdo con los Carlistas para que todos fueran legalizados ante el panorama de la llegada de las primeras elecciones democráticas que se celebraban en España hoy hace 30 años, el día 15 de junio de 1977.






Finalmente fueron legalizados todos los partidos políticos por parte del gobierno excepto el Partido Carlista, de manera que los carlistas no pudieron presentarse a las primeras elecciones "democráticas", yendo sus votos a otras fuerzas políticas como mal menor ante la inmoralidad e ilegitimidad gubernamental de impedir la presencia de los Carlistas en las primeras elecciones, de manera que el Partido Carlista se había convertido ante las puertas de la democracia en España en un partido ilegal, ante la impasibilidad y connivencia del resto de fuerzas de la oposición antifranquista, quienes se presentaron a las primeras elecciones democraticas olvidando la frase de "todos o nadie", "o se presentan todos los partidos o no nos presentamos ninguno" y es que para el resto de fuerzas de la oposición antifranquista tampoco contaban los carlistas.






Despreciados por el bando nacional franquista y la derecha neoliberal burguesa,y por los otros, por la izquierda antifranquista, de una forma y de otra al carlismo se le impediría presentarse a las primeras elecciones democraticas en la España de hace 30 años.
Xavier Ferrer Bonet nos lo cuenta así:



"I es que l´actual sistema de partits polítics, que la Constitució en l ´article sisé definix com a expressió del pluralisme polític, que concurrixen a la formació i manifestació de la voluntat popular i que són instruments fonamentals per a la participació popular, no deixa de ser una utopía, dit amb tots els respectes al text constitucional, quan des de el moment que s´autorítzen, uns obtingueren la legalització inmediatament PC, PSOE, UCD, AP, etc, i el Partit Carlista, entre altres, que presentá la petició de legalització l´11 de febrer de 1977, va vore que els seus Estatuts, per sí havien índices de matéria delictiva, varen passar al Tribunal Suprem, que el 2 d´abril va emetre informe favorable, pero el Govern no el va legalitzar fins el 12 de juliol, quan ja havien tingut lloc les primeres eleccions democrátiques, el que li va impedir pendre part amb el seu nom tradicional í per tant amb moltes dificultats. Alló de la igualtat d´oportunitats, tan consustancial amb tot régim que es précie de democrátic, no es doná en aquell cas. No es necessari dír quin partit estava en el poder en aquell moment. Es necessita molt poca membria per a recordar-ho, veritat senyor Suarez?."


Xavier Ferrer Bonet; En torno a una ideología: el Carlismo. Magalia Ediciones. Biblioteca Popular Carlista.






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