miércoles, 20 de junio de 2007

EL VALOR DE LOS BIENES EN LA ECONOMÍA








El valor de los bienes, de las cosas en la economía viene determinado estrictamente, tanto a priori, como a posteriori, y según la doctrina capitalista, por la oferta y la demanda de bienes, de manera que cuando hay escaséz de un bien porque la oferta de ese bien no satisface la demanda creciente de mercado, el precio del bien deseado aumenta. Si la oferta del bien es creciente y la demanda es menor, porque los individuos de la economía no necesitan de ese bien, entonces el precio del bien disminuye.










Esta regla de la oferta y la demanda que determina el valor de los bienes materiales producidos por el hombre y de los bienes materiales existentes en el planeta se cumple de una manera clara, porque atiende a la masificación de la producción, y a la impersonalidad de lo producido en las estructuras del modelo capitalista, entre otras cosas porque no es el trabajador-artesano quien realiza las labores productivas , ya que este no es más que una pieza más del engranaje del sistema productivo, que ayuda a masificar la producción, y a acrecentar la oferta de un determinado bien, pues la especialización, la producción y sobre todo la productividad fomentará la mayor competencia de dicha empresa, pero los trabajadores de dicha empresa no son mas que meros engranajes del proceso productivo.










A dichos trabajadores se les puede hacer creer desde la empresa que sus labores y tareas, sus inquietudes y conocimientos compartidos serán estudiados y llevados a cabo en la dirección de la empresa, en sus iniciativas, en la ejecución de los proyectos, de manera que los trabajadores pueden sentirse formar parte de una nueva familia, que es su empresa, para la que trabajan, y así van olvidando, o ni se les pasa por la cabeza su situación de alienación en el trabajo.










El artesano medieval era dueño de los medios de producción, y sentía satisfacción a la hora de realizar su trabajo, de manera que el valor de las cosas, el valor del bien que ese artesano realiza, viene determinado a priori por la satisfacción y realización del bien, el hecho de como lo elavora, como lo hace, como lo trabaja, nos puede reflejar la idea de que a priori el valor de ese bien en construcción, no viene determinado por la oferta y la demanda, sino por el trabajo empleado, tiempo empleado, sacrificio empleado, utensilios y la aplicación de estos en el proceso de construcción y fabricación del bien, que aun no ha sido terminado.










En el sistema capitalista, los medios de producción pertenecen a una minoría empresarial burguesa, a los capitalistas, representado en sus acciones, y en la creación de socieadades anonimas, siendo una forma de evitar su responsabilidad final en el acto económico de producción. Los capitalistas burgueses producen de una manera indirecta, porque quien realmente produce son los trabajadores.










Cuando el bien producido por el trabajador-artesano, dueño de los medios de producción, quien no depende de los capitalistas para realizar su trabajo, cuando dicho bien sale a la venta entonces no solo entra en el precio de venta el valor del trabajo asociado a la satisfacción moral del trabajador, sino que ese bien esta sujeto en la venta al juicio público de los individuos que aspiran a adquirirlo, de forma que es a posteriori cuando entra en funcionamiento la regla de la oferta y la demanda de mercado, pues a pesar que el trabajador-artesano, a priori, le ha puesto al bien un precio de venta conforme a lo que ha creído personalmente referido al trabajo realizado; a posteriori puede verse obligado a tener que aceptar la ley de la oferta y la demanda, con lo cual dependiendo de la mayor o menor escaséz de ese bien, venderá el bien trabajado por un precio de mercado superior al valor del trabajo o inferior al valor del trabajo. Si el precio de mercado es superior al valor del trabajo, el trabajador-artesano habrá ganado en beneficio económico, el cual es integramente para su persona, por el trabajo y sacrificio realizado. Si el precio de mercado es inferior al valor del trabajo, el trabajador-artesano habrá perdido en cuanto a beneficio económico esperado se refiere.










Sólo el pequeño trabajador, el artesano que es dueño de los medios de producción es realmente libre a la hora de tomar las iniciativas del proceso productivo, no está sujeto al chantaje del prestamo de los medios de producción por parte del capitalista quien pretende resarcirse con la venta de la producción de los bienes realizada por el trabajador, arrebatandole lo que el capitalista considera el interés por los adelantos salariales y por el alquiler de los medios de producción; lo que Carlos Marx denomina la plusvalía.










El "pequeño trabajador", que es el artesano, en las sociedades pequeñas, en las aldeas y pueblos limitados puede exponer a juicio público su "obra" o trabajo realizado y como posiblemente no habrán muchas iguales, se aprovechará de la escaséz para vender el bien realizado por él, por un precio de mercado estimado muy cercano al valor del trabajo que había considerado a priori.










El valor de las cosas,en realidad, viene determinado a priori, por el trabajador-artesano dueño de los medios de producción, que posteriormente al exponer a juicio público su labor, obra, bien realizado por él, se expone a la ley de la oferta y la demanda, la cual determinará a posteriori el precio de los bienes, que no tiene porque ser el mismo que el valor de las cosas.