miércoles, 2 de mayo de 2007

EL PRECIO DE LA VIVIENDA EN ESPAÑA







El crecimiento económico español de los últimos años ha sido por causa del sector servicios asociado a la construcción inmobiliaria. La introducción del euro ha propiciado una gran demanda de la vivienda en España sobre todo del extranjero. El turismo de sol y playa junto a los nuevos patrones del consumismo materialista asociados a la construcción de urbanizaciones de lujo con campos de golf ha propiciado una fiebre especulativa del precio de la vivienda en España, pues con la entrada del euro, demasiado dinero negro se ha puesto en circulación aprovechando una coyuntura de política monetaria expansiva de la Unión Europea. Esta política monetaria expansiva provoca tipos de interés muy reducidos que no incentivan al ahorro, sino la inversión, de manera que aumentaba crecientemente la demanda de vivienda en España, y así había un incentivo por parte de muchas familias hacia el endeudamiento creciente que junto con la demanda extranjera de vivienda construida en España, ha incrementado fuertemente el nivel de precios. Un precio de la vivienda española sumamente elevado que no se corresponde muchas veces con la calidad y acabados esperados por parte del público, debido muchas veces a los desorbitados sueldos de los obreros que trabajan en la construcción, que no se corresponden con la labor realizada, incurriendo en una baja productividad. Mi intención no es echarle la culpa al albañil o al obrero de la construcción, que es en cierto modo responsable de esos acabados y de la calidad de la obra, sino echarle la culpa a los gestores y constructoras que son quien finalmente asignan unos salarios desorbitados, o dicen haberse gastado mucho dinero en las diferentes construcciones de las viviendas en la esperanza de inflar aun más si es posible el precio final. Lejos está la aplicación teórica-económica de la sujeción del bien vivienda a la ley de la oferta y la demanda, pues se construye por todos lados teniendo la impresión de que la oferta es mayor o por lo menos igual a la demanda. La realidad del mercado de la vivienda es que la demanda de vivienda es superior a la oferta.
Numerosos ayuntamientos gobernados por el PP y el PSOE han incurrido en casos de corrupción urbanística y están cayendo en ellos diariamente sin que se ponga ningún tipo de remedio por parte del sistema democrático, controlado por ellos mismos. Los señores que se sientan en los diferentes ayuntamientos y forman parte de los diferentes gobiernos supuestamente democráticos, se encargan de adquirir financiación para sus ayuntamientos vendiendo terreno público, terrenos del ayuntamiento, o zonas de bosques y pinadas que posteriormente se recalifican pasando a ser terreno urbanizable. Éste tipo de corruptelas muy propio de gobiernos antidemocráticos y caciquiles de otros tiempos, de otras épocas, las está llevando a cabo la plutocracia partidocrática gobernante instalada en el poder, en ayuntamientos, alcaldías, etc. Así es como hacen democracia, así es como se preocupan por la familia en España, y por el futuro de los Españoles.
El caso es que el Banco Central Europeo ha venido incrementando los tipos de interés de manera paulatina, en la esperanza de reducir el exceso de masa monetaria existente en circulación, para favorecer una moderación del crecimiento de los precios e impedir la existencia de la inflación galopante. En España esto no ha gustado mucho a las elites constructoras, ni al sector servicios asociado al liberalismo capitalista del PP-PSOE, pues eso de que “España va bien” era una farsa, pues va bien a costa del medio ambiente expresado en la contaminación y externalidades negativas de todo tipo, va bien a costa del no poder llegar a fin de mes, va bien para una minoría que posee la libertad democrática porque es dueña del capital y presiona plutocraticamente sobre las instituciones del Estado para imponer su tiranía y opresión sobre los pueblos de España, en este caso negándonos el derecho a la vivienda que tenemos los españoles, según la constitución. Así observamos que numerosas familias españolas decidieron endeudarse para adquirir una vivienda, incluso de segunda mano, con la desgracia actual de las subidas de los tipos de interés tan “agradables” propiciadas por una institución de la Unión Europea, todo ello, para “¡hacer más Europa!”. La independencia del Banco Central, que es muy discutible, pues su concentración económica del capital, y las implicaciones políticas aceptadas obligatoriamente debido a la imposición antidemocrática unilateral del capital representado por esa institución, favorecen más escepticismo al referirse a la Unión Europea, en la población, al vislumbrar unas decisiones unilaterales autoritarias y antisociales que perjudican seriamente a las familias endeudadas y favorecen a los capitalistas y su banca. Las subidas de los tipos de interés por parte de la autoridad monetaria permite la retirada de masa monetaria en circulación, y esto puede aminorar la inflación existente en la economía española como se está viendo, sin embargo el poder adquisitivo de los españoles está asociado a cantidad de bienes superfluos y nada importantes que el marketing del capitalismo neoliberal globalizante nos hace consumir al proyectárnoslos como imprescindibles, mientras que derechos como el tener una vivienda propia y digna son ignorados por el sistema, ignorando por tanto a los jóvenes de las Españas. El problema está en la gestión del suelo en el sentido de quien es el dueño actual del suelo, encontrándonos con que es suelo público asociado a ayuntamientos y municipios, que está a merced de la voluntad de los alcaldes y ediles corruptos interesados en venderlo a las constructoras para llenarse los bolsillos y aparentar ante la opinión del pueblo la buenísima gestión local llevada a cabo por ellos, porque el ayuntamiento concreto ha obtenido misteriosamente una nueva fuente de financiación. Las empresas constructoras se adueñan así del suelo, de una forma u de otra, incentivando al alza la subida de precios de la vivienda, porque perciben un monopolio propio del mercado de la vivienda, al no tener competencia real. El PP y el señor Rajoy propone para solucionar el problema del alto precio de la vivienda la liberalización del suelo. Claro que si señor Rajoy, “¡estupenda magnifica idea!”, así de nuevo quienes tienen verdaderos derechos a adquirir una vivienda son aquellos que gozan de un poder adquisitivo superior, siendo el lema del capitalismo neoliberal globalizante el de: “la libertad solo pertenece a los que tienen capital”. Señor Rajoy; no se da cuenta usted que si liberaliza el suelo, se adueñarán del suelo aquellos que puedan realmente comprarlo?, no se da cuenta que pone el suelo en manos del mejor postor? No se da cuenta que eso no es solucionar el problema del alto precio de la vivienda porque lo que hace usted con la liberalización es empujar al alza el precio del suelo, por la fuerte demanda de los distintos agentes económicos que tienen un poder económico asimétrico?. Es razonable esperar de un partido liberal soluciones que ponen en manos del mejor postor situaciones sociales que importan realmente a la sociedad, pues el liberalismo económico defendido por el capitalismo burgués neoliberal viene vendiendo España al mejor postor desde el año 1833, unas veces a las distintas compañías extranjeras, otras desamortizando las tierras comunales de los municipios y venderlas al mejor postor, vamos, antes igual que ahora, siguen con las mismas soluciones económicas, y luego nos llaman carcas a los carlistas, cuando resulta que ellos siguen aplicando la misma melodía de la desamortización que implica la liberalización y la venta al mejor postor. Pero es que un problema social como es el de la adquisición familiar de una vivienda, no puede reducirse al beneficio lucrativo de una minoría capitalista, porque esto es negar los derechos elementales de los jóvenes de las Españas, negar la constitución de futuras familias, y luego no se explican que no vengan más hijos a España, y es que los jóvenes no podemos ni siquiera independizarnos y adquirir una vivienda. El PP se dice defensor de España, de la Patria, con tal altivez y grandilocuencia que parece despertar el orgullo histórico de la derecha, incluso de aquellos que defenderíamos España, las Españas por encima de todas las cosas; pero lo que no se puede pretender es juntar churras con merinas, pues el PP lo único que pretende defender es el lucro de las constructoras, e intereses burgueses financieros de la banca que le avala en el parlamento plutocrático de Madrid, perjudicando verdaderamente a su vez los derechos legítimos de los españoles a la obtención de una vivienda digna.
El verdadero problema es que se ha asociado el crecimiento económico real español a la construcción y a los servicios tanto turismo como financiero. Los fuertes intereses económicos de los servicios finanzas y turismo han hecho de la construcción su caballo de batalla, un caballo que ya ha empezado a menguar, porque está explotando la burbuja inmobiliaria debido al alto precio de la vivienda. Un precio al que la demanda ya no responde comprando. Las subidas del tipo de interés, detraen masa monetaria en circulación y esto desincentiva la compra de vivienda en España. El alto coste de endeudamiento mengua la demanda de vivienda en España, de forma que ni la demanda interna que hace tiempo abandonó las aventuras adquisitivas de inmuebles, ni la demanda externa, asesorada ahora por la prensa extranjera, tienen intención alguna de favorecer aquello que querrían los intereses de las compañías constructoras, de manera que comienza un ciclo en la economía española que estanca el crecimiento económico español, debido a la irresponsabilidad de los agentes económicos españoles y a sus gobernantes que se decidieron por favorecer un crecimiento económico basado en la insostenibilidad, el despilfarro y la construcción de vivienda, no para los jóvenes españoles y sus familias, sino para alimentar la demanda extranjera que con la introducción del euro favoreció su mayor poder adquisitivo directo, al que no afectaría ningún tipo de cambio. Observamos de manera impune y con total impotencia el crecimiento anormal de las ciudades españolas a costa de destruir las huertas, imponiendo cementos y asfaltos e infraestructuras que aniquilan el posible rescate de la economía real, que es la derivada de la naturaleza, la tierra y sus frutos, tan solo para potenciar la construcción de vivienda para extranjeros y dar lugar a una masificación poblacional insostenible, debido a los insuficientes y limitados recursos como el agua.
Los sucesivos gobiernos liberales del PP y el PSOE no han querido solucionar el problema de la vivienda porque para ello habría que haber modificado ciertamente la estructura de la economía española, una economía irreal, ficticia basada en crecimiento insostenible, de la misma forma que lo es la economía de los países capitalistas que reniegan de la economía natural de la tierra. Solucionar el problema de la vivienda, habría sido dar un escarmiento a una compañía constructora por parte del gobierno y arruinar así las expectativas económicas de esa compañía constructora, asignando las diversas viviendas construidas por esta a la población española. Un cabeza de turco habría sido suficiente para frenar la locura de crecimiento inmobiliario y haber frenado la corrupción urbanística de este país. Esta sería la medida más radical a mi entender, una medida ante la cual el capitalismo se escandalizaría y la oferta de vivienda se reduciría, además del efecto huida de las compañías constructoras. Otra medida es impedir en la medida de lo posible la demanda de vivienda por parte del extranjero, impidiendo la venta de suelo a los extranjeros, esto favorecería un decrecimiento de la demanda y favorecería precios mas bajos.
La intervención del estado en el mercado de la vivienda adueñándose de los recursos y capital físico de las constructoras sería suficiente a corto plazo para potenciar una reasignación de las viviendas construidas, dejando de ser un país seriamente capitalista para solucionar problemas sociales.
Aquellos propietarios de vivienda que las tengan cerradas deberían pagar un canon social por ser antisociales para incentivar el alquiler de la vivienda, poniendo más vivienda en alquiler en la esperanza de una bajada del precio de la vivienda.
Proyectar desde los gobiernos políticas de un verdadero desarrollo sostenible rural para readaptar a gran parte de la población urbana masificada. Ante la evidencia de la desertificación poblacional del mundo rural y la masificación poblacional del orden urbano se han de favorecer políticas de readaptación de la población urbana para que viva y trabaje en el mundo rural deteniendo la despoblación rural.
Una última medida de carácter general sería la de informar a los agentes económicos que para invertir en España, deberán tener en cuenta que la cantidad de ese capital no se podrá retirar hasta después de pasado un año, de la misma forma y en la misma aplicación ocurriría con aquellos que deseen comprar una vivienda. Esto sirve para retardar el proceso de compra ralentizando el crecimiento del precio de la vivienda, al disminuir la demanda de vivienda, al haberla segmentado, año por año. Estudiando el caso de quienes tuvieron la voluntad de comprar una vivienda hace un año.
Existen medidas como las de los ocupas de entrar en una casa desabitada a la fuerza, y vivir de hecho en ella, con reconocimiento implícito por parte del gobierno de esa situación real en perjuicio del propietario de diversos inmuebles que no utiliza, que pueden ser una solución al problema de algunos jóvenes ante la adquisición de una vivienda.
Otra opción sería compartir casa con personas ancianas que viven solas y quizás con el tiempo quien vive con ellas puedan tener un derecho legal de propiedad sobre el inmueble de dicho anciano al fallecer este.
El caso es que contemplamos como numerosos bancos se hacen con viviendas de numerosos ancianos a cambio de una paga mensual de por vida. Estos bancos monopolizan la vivienda, se trata de una estrategia de control sobre el numero de viviendas, propiedades e inmuebles. Los bancos son grandes responsables de la situación de muchos jóvenes ante la imposibilidad de adquirir una vivienda, pues aunque salga por la TV cantidad de propaganda bancaria sobre si te prestan tanto a un bajo TAE o con TAE cero, el caso es que esto no ayuda realmente al problema del alto precio de la vivienda, ya que los agentes inmobiliarios estudian la información bancaria de los prestamos hipotecarios y ayudas para la obtención de la vivienda aumentando el precio real de la vivienda por encima de las expectativas de precio, porque los prestamos hipotecarios de los bancos aumentan la demanda de la vivienda a cualquier precio al que llegue. Es como si al gobierno se le ocurriera dar ayudas económicas a los jóvenes para la obtención de una vivienda; los agentes económicos inmobiliarios incrementarían el precio de la vivienda en la misma cuantía en la que resulta la ayuda proporcionada por el Estado, de forma que favorecería un incremento del precio de la vivienda por encima de las expectativas de precios.
Ahora los agentes económicos inmobiliarios, la banca, las finanzas, y su capitalismo neoliberal tiemblan por los principios de brecha de la burbuja especulativa inmobiliaria a la que está asociada el crecimiento económico español de los últimos años, su irresponsabilidad la podemos pagar toda la sociedad española, en caso de que se avecinara una crisis.

1 comentario:

Raúl Alberto Lilloy dijo...

yo sacaria del mercado el precio de la tierra