lunes, 23 de abril de 2007

QUAN EL MAL VÉ D´ALMANSA, A TOTS ALCANÇA: ¡VOLEM LA RESTAURACIÓ DELS NOSTRES FURS!







Hace 300 años minaron, aplastaron y aniquilaron nuestra libertad. El 25 de abril de 1707, el ejército franco-castellano comandado por James Fitz-James, duque de Berwick, derrotaban a los parciales del Archiduque Carlos de Austria en los alrededores de Almansa, entrada natural desde el Reino de Castilla a Lo Regne de València.
El 29 de junio el Rey Felipe V de Borbón, imponía un Decreto que terminaba con la existencia de Lo Regne de València, diciendo: “uno de los principales atributos de la soberanía es la imposición, y derogación de las leyes”; se trata de la soberanía absoluta que no quiere tener en cuenta la Soberanía del pueblo a través de les Corts de lo Regne de València; además del poder derivado del derecho militar de conquista a través de lo que Felipe V denominaba como “justo derecho de conquista”, que servía para aniquilar la existencia del antiguo reino y con él se suprimía la libertad y soberanía valenciana anulando els Furs Valencians i les Corts de lo Regne de València, imponiendo finalmente las avasalladoras leyes de Castilla que uniformaban al antiguo Regne con Castilla, reduciéndolo a una simple provincia Española. Así llegaba la instauración del centralismo francés, provocando la desaparición de dos instituciones Valencianas: les Corts con 450 años de antigüedad y la Generalitat, que fue creada como Comisión Delegada de les Corts Valencianes en 1363 y que pervivió hasta el año fatídico de 1707.

Felipe V, Luís I, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII, son monarcas de la Casa de Borbón herederos de Felipe V duque de Anjou , quien abolió nuestra libertad, únicamente porque hubo Valencianos que tomaron partido por el Archiduque Carlos de Austria, cuando también los hubo que tomaron partido por Felipe V, y sin embargo a todos abolió los Fueros Valencianos y sus legítimas instituciones por su simple derecho de conquista. Estas consecuencias nefastas de la perdida de nuestras legítimas libertades fue debido al problema sucesorio a la Corona de España, y a pesar de que Felipe V recién llegado a la Península juró los diversos Fueros de los distintos Reinos, Señoríos y Principados Españoles, finalmente se constituyó un fuerte partido austracista generador del primer carlismo valenciano donde se defendían los derechos del campesinado frente a los de la burguesía y la alta aristocracia.

A partir de Fernando VII, surge un nuevo problema sucesorio en la Corona de España y con ello de nuevo surgen los defensores de las Españas y los defensores de una España centralista, uniformadora y absolutista. Pues Fernando VII se decantó por dejarle el Reino a su hija Isabel “II”, aupada por los intereses oligárquicos, burgueses, financieros y capitalistas de la nueva clase dirigente del país, pues era el año 1833 y la plutocracia se adueñaba de las Españas apoyándose en el ejercito legal gubernamental contra los pueblos de España, es así como surgió el Carlismo, ya no sólo en los antiguos territorios que habían perdido sus Fueros en 1707, sino en otros reinos como el de Navarra y en los Señoríos Vascos que percibían un intento de los liberales y la plutocracia que representaban en el nuevo régimen de Isabel “II” por anular las históricas y legítimas libertades de los distintos pueblos de España. Los Carlistas alentados por su Rey Legítimo Carlos V de Borbón, Rey de las Españas se defenderían de las intromisiones liberales y sus gobiernos absolutistas-moderados-parlamentaristas-capitalistas. Lideres Carlistas como Zumalacarregui o Cabrera serán claves en la contienda civil entre carlistas y liberales que representaban dos formas diferentes de entender España; claramente la de los liberales venía a ser la aplicación de medidas políticas y económicas extranjeras basadas en la industrialización, el liberalismo parlamentarista y el capitalismo oligárquico burgués de las compañías comerciales, que eran ajenas a la realidad histórica y tradicional de España, que defendían los Carlistas bajo el lema de lo que se les había arrebatado desde el liberalismo económico y político: “Déu-Pàtria-Furs-Rei”. Los Reyes Legítimos de las Españas que representaban la Dinastía Carlista desde Carlos María Isidro de Borbón ( Carlos V de las Españas) y sus sucesores y descendientes Carlos VI, Carlos VII; dedicaron una serie de Proclamaciones Oficiales de Restauración de los Fueros e Instituciones Legitimas Históricas que habían sido abolidas por el nuevo régimen legal liberal burgués, que dichos reyes legítimos se negaban a reconocer.
Proclama Carlista de Benet de Plandolit y de Tarragona en 1834: “El Rey nuestro señor Don Carlos V, quien he visto en mi peregrinación que correspondiendo a los esfuerzos que dichas clases hagan en defensa de su soberanía e indudables derechos, que tampoco pueden ya ignorarse, promete guardar los antiguos privilegios a este principado...”; refiriéndose a els Furs Catalans. El 18 de marzo de 1834, escribía: “Sentado sobre mi solio he de conservar sus Fueros ( de los guipuzcoanos)”. El 7 de Septiembre de 1834 lo hacía con los Fueros Vizcaínos en el Real Decreto: “... he venido en confirmar y confirmo los Fueros y Privilegios de Vizcaya por este mi Real Decreto”. Y en su Manifiesto a los Navarros y Vascos de 26 de abril de 1836 decía:
“Seré el apoyo y fiel conservador de vuestros Fueros y exenciones, y el protector especial de un país grato a mi memoria”.
Carlos VI de Borbón, Rey de las Españas decía en 1860: “ha llegado el momento de buscar en la historia de nuestras antiguas libertades, de esas libertades cuyo origen se pierde en la oscuridad de los tiempos, en Navarra y en las Provincias Vascongadas y que en la Coronilla de Aragón y Castilla regían muchos siglos antes que naciera en Inglaterra”.
El 16 de julio de 1872, a principios de la tercera guerra carlista, el legítimo rey de las Españas, Carlos VII en una proclama a los Valencianos, Catalanes y Aragoneses les decía: “Yo os devuelvo vuestros fueros, porque soy el mantenedor de todas las justicias; y para hacerlo, como los años no trascurren en vano, os llamaré y de común acuerdo podremos adaptarlos a las exigencias de nuestros tiempos”. “Lo que él os quitó como Rey –afirmaría, en referencia a Felipe V-, yo como Rey os lo devuelvo; que si fuisteis hostiles al fundador de mi Dinastía, baluarte sois ahora de su legítimo descendiente” –refiriéndose a el mismo. El 13 de julio de 1875 afirmaba: “Es tan grande el gozo que experimento haber jurado espontáneamente vuestros Fueros, buenos unos y costumbres...”. U otra afirmación que decía así:
“... bajo el árbol sagrado de Guernica, como en las juntas de Villafranca, juré guardar sus Fueros, buenos usos y costumbres”.
A mediados de 1874 los Carlistas creaban la Diputación del Maestrazgo, que en el mes de agosto de ese mismo año se transformaría en la Real Diputación General de Valencia; y en el Principado de Catalunya, donde en 1874 el general carlista Savalls, en nombre del Rey Legítimo Carlos VII proclamó en la ciudad de Olot els Furs Catalans; y como continuación a la jura de los Fueros en Euskalherría escribió al redactar su pensamiento político en 1897: “El mismo sagrado compromiso hubiera contraído en cada una de las regiones de la Patria española, una e indivisible, según ofrecí a Catalunya, Aragón y València, si materialmente me hubiera sido posible”; siendo ejemplo real la disposición carlista de hacer efectiva las diferentes proclamas de los Reyes Legítimos o Carlistas en defensa de nuestros Fueros y nuestras libertades representadas en la restauración actualizada de nuestras antiguas instituciones, que ni mucho menos tienen que ver con el funcionamiento político legal liberal actual partidocrático-parlamentario, amparado por el Estado Liberal Burgués actual. Decía así en el Acta de Loredan, programa del Partido Carlista:
“Reintegradas en sus Fueros las Provincias Vascongadas y Navarra; restablecidos también los de Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca; restauradas de nuevo las antiguas instituciones de Galicia y Asturias y garantizaba en adelante las libertades de los diversos países de la Corona de Castilla y León...
El problema fue que el ejercito legal liberal gubernamental parlamentarista de Alfonso “XII” después de ser proclamado rey por los militares y la oligarquía financiera burguesa y capitalista impuso en el campo de batalla la ley burguesa constitucional frente a la legitimidad foralista representada por Don Carlos y los Carlistas.
Jaime III de Borbón, Rey Legítimo de las Españas decía en torno a 1923-1931en el Programa Político del Carlismo: “Constitución interna de la Monarquía tradicional, neta y genuinamente española con sus Cortes y sus Consejos, con el Rey que gobierna y reina que no es despotismo ni sombra de Rey sujetos a oligarquías irresponsables; la autonomía del Municipio, base del engrandecimiento de la nación; el reconocimiento de la personalidad jurídica de la región, y las instituciones históricas de los Reinos, Principados y Señoríos dentro de la unidad intangible de la Patria amada; instituciones y libertades que Carlos VII juró conservar, con juramento que yo, mi vez espontáneamente renuevo”. En el Manifiesto de 23 de abril de 1931 decía: “Mi anhelo sincerísimo es que a la cabeza de esa federación esté un Rey que represente las aspiraciones de cada español”. O este otro:
“... yo pediría a los monárquicos que colaborasen en la obra inmensa que es construir la federación de la nueva España”.
Alfonso Carlos I de Borbón, Rey Legítimo de las Españas afirmaba el 29 de junio de 1934:“La afirmación federativa, que implicaba la restauración de las regiones con todos sus Fueros, Libertades, Franquicias, Buenos Usos y Costumbres, exenciones y derechos que les corresponden...”. El 12 de Octubre de 1932, afirmaba:
“... tampoco debo olvidar el respeto que debo guardar a los Fueros y libertades de Reinos y Señoríos, verdadera constitución histórica de la libertad de nuestra Patria”.
Javier I de Borbón, Rey Legítimo de las Españas:
“La concepción foral del carlismo, fundado en el principio de subsidiaridad está en plena vigencia en el derecho moderno. Y es de aplicación no sólo a las Regiones, sino a toda la vida pública, para la defensa de las libertades”. O este otro del año 1968, después de su expulsión de España por el franquismo, cuando dijo: “seguimos todos en la lucha por las tres grandes libertades concretas que hemos defendido desde hace más de 130 años; nuestras libertades regionales o fueros...”.
Carlos Hugo I de Borbón, Rey Legítimo de las Españas: “No trata de ir concediendo desde el Estado unas prerrogativas, unas prebendas, unas libertades, unos privilegios porque esto nos llevaría a una dialéctica de presión o mendicidad, según sea fuerte o débil el pueblo tratado” . “El viejo ideal foral del Partido Carlista se abre hoy , paso a paso, a nivel de ideas en la opinión pública...”; “Federar es unir en libertad y con solidaridad. La libertad de los pueblos sólo existe si es solidaria, si es socialista. Siempre el Partido Carlista ha defendido la unidad del Estado Español, pero como instrumento de solidaridad y libertad, no como instrumento de dominio de los pueblos por un centralismo colonizador”. Mas opiniones sobre Federalismo y Confederalismo de la Dinastía Carlista en la noticia
http://www.elmundo.es/papel/2003/10/06/espana/1488945.html
Lo que fueron los Fueros Valencianos y su valor democrático real estaba asociado a cuestiones como la tenencia territorial de una Hacienda propia gestionada por la Generalitat, donde el derecho territorial al Cupo era un derecho de hecho ya que las recaudaciones que se llevaba la Corona para el gobierno Central tenían que quedar pactadas entre la Corona Española y cada una de las diferentes Cortes de los diferentes Reinos, Señoríos y Principados Españoles; el derecho a Cupo significa tener la autogestión económica de los ingresos y gastos territoriales, que no vienen predeterminados desde el Estado Centralista Burgués, sino que son los distintos Territorios Históricos los que voluntariamente entregan un Cupo Pactado al gobierno central. Aspectos relativos a la hacienda, regimenes políticos, municipales y militares propios, y el Consejo General de la Ciudad de Valencia; instituciones históricas democráticas, que fueron injustamente abolidas por los regimenes absolutistas y parlamentaristas constitucionalistas liberales y que no han sido restauradas, encarnadas en la persona del Rey Legítimo Don Carlos Hugo de Borbón, todavía hoy en el exilio; instituciones históricas que ninguna constitución liberal burguesa, ni estatutos de ningún tipo, desde 1812 hasta 1978, pueden volver a restaurar, ni legitimarse en ellas, simplemente porque la naturaleza de estas son contrarias a las de aquellas, ya que las instituciones históricas y los Fueros vienen de la Tradición, mientras que la Constitución Liberal uniformadora burguesa y su capitalismo de mercado viene de la revolución burguesa, y por tanto, viene de la ruptura con el pasado tradicional. Ni siquiera el independentismo nacionalista de determinados partidos políticos pueden plantear argumentos políticos independentistas legitimándose en los principios del Tradicionalismo Legitimista Carlista, pues la defensa de los Fueros, la libertad de unas instituciones tradicionales propias, la defensa de una lengua particular y cultura propias no son argumento para pretender la secesión entre las Españas, todas ellas unidas en la Confederación que supone la Corona Legitimista Carlista en el exilio.
El Carlismo contempla hoy la falta de Fueros en la mal denominada Comunidad Valenciana; un ente territorial que no tiene la posibilidad de recuperar su plena soberanía como lo sería con la construcción pactada de una Monarquía Confederal. Se nos podrá decir que tenemos libertad de reunión y asociación, exponer nuestras ideas, etc., cuestiones que ya dicen los Derechos Humanos y la Constitución Española de 1978. El hecho de poder elegir a nuestros representantes políticos en la Cortes actuales Valencianas implica que no votas a personas sino a un determinado partido, porque no existe la posibilidad de listas abiertas, debiendo soportar una barrera electoral altísima del 5%, cuando en otros territorios es menor. En las actuales Cortes se sientan los intereses de los servicios, el turismo y la construcción, así como la especulación inmobiliaria, que de manos del PP y el PSOE nos han impuesto un nuevo Estatuto Valenciano que por muchas cuestiones Forales que hayan tenido en cuenta de los Antiguos Fueros, nunca jamás podrá legitimarse dicho Estatuto en lo que realmente significaron los Fueros e Instituciones Valencianas. El sistema estatutario actual de las Comunidades Autónomas mendiga transferencias del Estado Central, lo tenemos sin ir más lejos en lo que ha significado la aprobación del Estatuto Catalán por el tripartito y el pueblo Catalán, de ahí se han derivado una serie de tensiones que aprovechan las huestes nacionalistas e independentistas, para ganar más votos. El Carlismo defiende el reconocimiento real de la soberanía histórica y legítima de cada uno de los territorios Españoles sin necesidad de que deba existir más transferencias, porque ya son dueños de derecho y de hecho, dichos territorios de estas.
Las Cortes que propone el Carlismo se dividen en tres Cámaras; la primera: Cámara Política en la que estarían representados los diferentes grupos profesionales a través de los actuales ministerios; Gremio de Educación, de Sanidad, de Medio-Ambiente, etc., en cada gremio podrán coincidir representantes electos de diferente ideología política o no que tendrán que ponerse de acuerdo, para defender sus intereses profesionales en la Cámara Política.
La segunda: Cámara Socio-Económica donde estará representados oficialmente los Sindicatos y la Patronal y donde tendrán que deliberar y plantear todo tipo de cuestiones, sus miembros serán elegidos por los diferentes sindicatos y patronal.
La Cámara Territorial donde estarán representados los diferentes Territorios Históricos Españoles, sus representantes electos son los pertenecientes a las diferentes Cortes Territoriales Históricas Tradicionales Locales, es decir Cortes Catalanas, Cortes Castellanas, etc.; todas ellas formarán las Cortes Generales Españolas.
La situación política electoral actual en el territorio valenciano se divide en tres problemas: primero, la existencia de una alta barrera electoral del 5%, que únicamente permite la representación de fuerzas políticas que ya vienen monopolizando desde la transición la vida política valenciana; si esa barrera fuera del 3% o menor entonces daría cabida a otras fuerzas políticas como el Carlismo Valenciano. Segundo; el problema que supone la existencia de listas cerradas de los partidos políticos convencionales que vienen monopolizando la vida política, es un claro abuso de poder desde la cúspide partidocrática que al formar las listas electorales solo tienen en cuenta los intereses de esa minoría autoritaria dirigente, señalando prácticamente a dedo quienes irán en una determinada lista electoral, o quienes ostentarán cargos públicos, una vez ganadas las elecciones. Y tercer problema: la inequidad en la financiación de los partidos políticos, pues los pertenecientes al arco parlamentario perciben dinero del erario público, mientras que otros minoritarios como el Partido Carlista no obtienen financiación pública alguna, teniéndola que percibir de sus afiliados. Claramente quien tiene las de ganar en esta falsa democracia unas elecciones son los partidos controlados por la plutocracia Bancaria y Multinacional, de los intereses financieros y capitalistas. Así no hay quien haga democracia y se incline precisamente por el camino de la corrupción. Una democracia basada en el poder del dinero, un poder que va más deprisa que las personas, que se mueve más rápido que estas y se aprovecha de la liberalización de las estructuras económicas de los países para imponer sus criterios políticos ajenos a la voluntad popular, por ello desde el Carlismo confiamos diciendo: La tradición es la esperanza Cristiana Católica de la lucha de los pueblos de España para seguir siendo ellos mismos, defendiendo sus tradiciones, cultura, lenguas españolas, idiosincrasia, particularismos históricos locales tradicionales, su soberanía política y el derecho legitimo de los pueblos a la territorialidad, atendiendo a la realidad histórica de las antiguas instituciones forales, protegidas y defendidas por la Monarquía Legitimista Carlista Española que es la Confederación misma y expresa la causa de la justicia al defender los Fueros como la constitución propia de los distintos territorios históricos españoles.
Don Vicente Boix fue cronista de la ciudad de Valencia, y en su obra “Apuntes históricos sobre los fueros del antiguo Regne de València” decía después de la imposición centralista del Estado Español de los Decretos de Nueva Planta:
“Las provincias no son ya mas que unas colonias desgraciadas: envían al corazón su sangre, sus riquezas, su história; la vida de los extremos al centro: en cambio recibimos la Gaceta. Leyes, costumbres, tradiciones, dignidad, independencia; todo ha desaparecido en el fondo de esa laguna llamada centralización”.
Con la imposición centralista uniformizadora que supuso la creación del Estado Español, Absolutista por un lado, y posteriormente liberal; impuso la aceleración progresiva de la desaparición de la lengua Catalana y cultura autóctona de Lo Regne de València, pues desde los gobiernos de Madrid se elegían a dedo a los representantes funcionariales de los Valencianos, llevando a Castellanos a los puestos burocráticos de funcionariado en Lo Regne de València. Ni siquiera serían Valencianos los que gobernaban el territorio valenciano; municipios, alcaldías, ayuntamientos, serían todos de los Castellanos al servicio de Madrid. Además el territorio Valenciano dejaría de denominarse Lo Regne de València para denominarse País Valenciano, denominación del territorio valenciano con la aplicación de los Decretos de Nueva Planta que reconocía al territorio Valenciano, no como un Reino Independiente con sus propias instituciones políticas, sino como una provincia española al servicio de los intereses de Castilla, perdiendo todos los Valencianos nuestra libertad, independencia, e integridad soberana y territorial, perdiendo nuestros Fueros, nuestra Soberanía, nuestra Autogestión.

PD: Mas información: “Breves Noticias sobre los Fueros” de Xavier Ferrer Bonet; Cuadernos de Historia del Carlismo Num. 27 – Marzo 2003, Partido Carlista; de donde he tomado información para hacer este artículo.

No hay comentarios: