martes, 6 de marzo de 2007

LA GUERRA DE SUCESIÓN ESPAÑOLA (1700-1714): EL PRIMER CARLISMO O LA CAUSA AUSTRACISTA DE LOS MAULETS







La guerra entre los aspirantes a la corona hispánica, por un lado el Archiduque Carlos de Austria y por otro el nieto de Luís XIV de Francia que era Felipe de Borbón, Duque de Anjou, que había heredado la Corona Hispánica por el testamento del difunto Carlos II de Austria, comenzó en Lo Regne de València, como un conflicto social fruto del enfrentamiento entre nobles y campesinos. La nobleza mayoritariamente se situó al lado de Felipe V, el nuevo monarca Borbón cuyos partidarios recibieron el calificativo de botiflers. Gracias a ellos, durante los primeros años de la guerra, lo Regne de València permaneció bajo el control de las tropas de Felipe V.
Los campesinos, atraídos por las promesas de abolir los derechos de los nobles, apoyaban, por el contrario, las aspiraciones del Archiduque Carlos de Austria. Los partidarios de Carlos de Austria, llamados maulets, facilitaron, en 1705, el desembarco en Altea de un ejercito austriaco, que liderado por Juan Bautista Basset, tomó Valencia y pasó a controlar la mayor parte del Regne.
Sin embargo la permanencia de lo Regne de València en el bando Austracista duró poco tiempo, ya que un ejercito borbónico mandado por el Duque de Berwick, derrotó a las fuerzas de Don Carlos en la batalla de Almansa, el 25 de abril de 1707. a pesar de la resistencia de ciudades como Xátiva, Alcoy, Dénia o Alicante, lo Regne de València pasaría a estar definitivamente bajo el control de las tropas de Felipe V.
Este es un claro ejemplo de lo que significó el primer Carlismo en el territorio Valenciano, pero también hubo carlismo en el Principat de Catalunya y en lo Regne de Mallorca. En el resto de España también hubo carlismo pero con mucha menor intensidad, pues los núcleos carlistas mas importantes fueron Catalunya, Aragón, zonas concretas del Reino de León como Ciudad Rodrigo, territorio Valenciano y en las Islas Baleares, sobre todo en la conquistada por los Ingleses Isla de Menorca. La parcialidad carlista significaba la defensa de las antiguas instituciones existentes en los reinos peninsulares como en València y Catalunya que eran los FUEROS, valencianos y catalanes que eran la constitución tradicional de dichos reinos, que implicaban a sus habitantes, pues la existencia de los Fueros implicaba el reconocimiento por parte de la Corona, de la existencia del hecho diferencial que significaba un territorio concreto y sus gentes, pues se veían reconocidos los particularismos locales, los derechos y libertades tradicionales de derecho legitimo consuetudinario, y las instituciones como la Generalitat que tenía como una de sus funciones el poder del cobro de los Ingresos del Reino y el poder de administrar dichos recursos, destinando un Cupo concreto y acordado o pactado con la Corona Hispánica, es decir con el Rey de las Españas. El hecho significaba que todos los reyes de las Españas tenían que jurar los Fueros de los distintos Reinos, Señoríos y Principados Españoles si querían verse reconocidos como Rey de las Españas, y todo lo que implicaba, pues en España, no bastaba con el derecho sucesorio a la Corona, sino que era necesario la jura de los Fueros por parte del titular dinástico de esos derechos. Además el hecho de que existiera el Fuero significaba que aquel territorio que tenía Fuero significaba que territorialmente era “ungido” como Reino, por el hecho de tener Fuero, pero cuando el territorio concreto dejaba de tener Fuero, automáticamente dicho territorio dejaba de ser un reino y pasaba a ser propiedad directa y absoluta de cualquier déspota, como realmente ocurrió, terminada la guerra de sucesión española con el triunfo de Felipe V de Borbón, quien suprimió los Fueros Catalanes, Valencianos y posteriormente los Mallorquines, eliminando cualquier tipo de autogobierno y por tanto convirtiendo a los antiguos Reinos en simples provincias españolas, en las cuales todas sus riquezas se iban directamente a Madrid. La supresión de los Fueros por parte de Felipe V de Borbón, con los Decretos de Nueva Planta, significó que por el denominado derecho de conquista eliminó la democracia histórica y legitima de los derechos consuetudinarios de los habitantes de los diferentes reinos, como el Regne de València, que pasó a ser una simple provincia española del nuevo estado centralista, unitario y homogeneizante, y sus habitantes pasaron a ser súbditos absolutos de la Corona Española. Esto significó el intento de perdida de identidad histórica por parte del interés de los nuevos funcionarios castellanos para hacer desaparecer la lengua catalana, tanto de lo Regne de Valencia, como del Principat de Catalunya, y así poder uniformizar y homogeneizar estos territorios con los de Castilla, imponiéndoles hasta la lengua Castellana, denominada Española por la Real Academia de la lengua Española impulsada por Felipe V, como queriendo hacer ver que el resto de lenguas que no son Castellano, no son Españolas, cosa que es totalmente falsa, y que precisamente viene de ahí las tensiones históricas entre Madrid-Castilla con el resto de España.