martes, 6 de marzo de 2007

CRISTIANOS CATÓLICOS DEFENSORES DEL NEOLIBERALISMO CAPITALISTA







No se puede entender, ni comprender como es posible que exista gente que se declare Cristiano, seguidor de Cristo, y al mismo tiempo tenga una total predisposición a amar al capitalismo neoliberal globalizante como sistema económico y de las relaciones internacionales. Los valores Cristianos Católicos de amar al prójimo, de solidaridad, de compartir, de luchar contra las injusticias sociales y económicas no son compatibles con el sistema neoliberal burgués capitalista oligárquico globalizante. Esos que dicen que son seguidores de Cristo y al mismo tiempo seguidores del sistema económico neoliberal capitalista globalizante tienen una contradicción mental que finalmente tienden única y exclusivamente a atender a su verdadero “Dios”, el “Dios Capital”. Esto se produce cuando el dinero no esta al servicio de las personas sino cuando las personas están al servicio del dinero.
Carlos Marx había interpretado erróneamente que la Religión era el opio del pueblo, porque con la Religión el hombre, el ser humano estaba autoalienado al considerar que era imposible que el ser humano pudiera superarse a si mismo dentro de la religión ya que proyectaba siempre la idea de Dios como la de un ser perfecto, y así el hombre quedaba relegado a ser un ser siempre imperfecto. Lo que ocurría en el siglo XIX es que la Burguesía se había aliado con la Jerarquía Eclesiástica, de manera que los excesos y los continuos abusos que la burguesía capitalista ejercía sobre la población, en cuanto a explotación, alineación en el trabajo, era muy fuerte, pues no existían condiciones sociales dignas, y los obreros vivían pobremente y en la miseria. El problema real no era el de la religión, sino aquello a lo que llevaba al hombre a despreciarse y a sobreexplotarse, y aquella culpa no era la de la religión cristiana católica, sino la del Capital. El opio del pueblo es pues el Capital, no la religión, pues el hombre con el capital no es capaz de superarse así mismo, se autoaliena en el capital, porque el sistema neoliberal capitalista globalizante es un sistema que mantiene al ser humano al servicio del capital, de manera que el capital, el dinero, no es un simple instrumento en manos del hombre, sino que es el hombre un instrumento en manos del capital, porque el sistema neoliberal capitalista globalizante explota al hombre por el hombre, vende al hombre, al ser humano, y por tanto, lo desprecia, porque prefiere quedarse con el capital, pues el fin es el capital, no el ser humano y su entorno.
A finales del siglo XX, cuando todavía existía el bloque soviético comunista, los Cristianos de todo el mundo, especialmente los Cristianos Católicos estaban prácticamente convencidos de que el Comunismo era y seguía siendo su enemigo directo y declarado, no solamente por la consideración de Marx sobre la religión, sino porque al Comunismo en el mundo Católico se le tiene considerado como un ideal y un sistema puramente materialista, significa que la ideología comunista era considerada ultramaterialista, porque no concebía en la existencia de las cosas la idea de Dios, negando si puede decirse el alma espiritual de las cosas, atendiendo única y exclusivamente a la parte material de las cosas, así la idea de Dios queda relegada y eliminada, ni siquiera quedaba relegada a un segundo plano. Por ello los Cristianos de todo el mundo especialmente los católicos convinieron en señalar que el comunismo era una ideología altamente materialista que había que combatir porque negaba la idea de Dios de una forma y manera directa. Y en este hecho de cosas, los Católicos se aliaron al ideal conservador y neoconservador, en la esperanza y confianza de que por lo menos esta ideología política les relegaba a un segundo plano, pero no los eliminaba del mapa, como hacía el Comunismo.
La ventaja que presentaba el Comunismo Soviético para los Cristianos Católicos era el de ser perseguidos y eliminados, convirtiéndose directamente en mártires, de forma que el Cristianismo como Fe continuaba teniendo fuerza y pervivencia, sin embargo dentro del mundo neoconservador liberal, el Cristianismo Católico, va quedando relegado a un segundo, tercer y cuarto plano, porque lo verdaderamente importante no son las enseñanzas de Cristo, sino las enseñanzas del “Dios Capital” representado por el Capitalismo Neoliberal Globalizante, así a la burguesía financiera y capitalista empresarial le salió y le sale rentable su alianza con la Jerarquía de la Iglesia Católica, ya que es mucho mas importante la defensa a ultranza de una ideología mucho más ultramaterialista que el Comunismo, y esa ideología es el Neoliberalismo Oligárquico Burgués Capitalista Globalizante Neoliberal, que expresa por doquier sus ideales de despilfarro de los recursos naturales, y un afán increíble e indescriptible de un consumismo y avaricia absolutos como jamás lo ha habido en la historia de la humanidad. La Globalización Neoliberal Capitalista y aquellos que la respaldan, muchos de ellos denominados Cristianos Católicos inmersos en los grupos neoconservadores, no valoran el escaso favor que le están haciendo al Cristianismo Católico, colaborando con un sistema que desprecia la obra divina de la creación, es decir, del Planeta Tierra, abocando al ser humano a su desaparición, por haberse vendido al diablo capital, entrando en una contradicción, si tan en contra estaban de la ideología comunista a la que consideraban ultramaterialista, por qué apoyan y siguen aliados con el capitalismo neoliberal globalizante que es muchísimo más ultramaterialista, ultraconsumista, y ultradespilfarrador, no se supone que no basta con una simple condena, sino que es necesario un replanteamiento del sistema a nivel global y general, que no podemos seguir con esta farsa, que no podemos apoyar a esos falsos amigos de la Fe Cristiana Católica.